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“Ya no me siento sola”

“Ya no me siento sola”

Compartir la buena noticia de lo que el Señor ha hecho en mi vida me ha llevado a emprender un camino nuevo, suave y artesanal, en el que el encuentro y la comunión se vayan convirtiendo en necesidad y aliento del Espíritu.

Así, desde hace 4 años, bajo una intuición con personas sensibles a la escucha de la Palabra de Jesús en medio de los niños, surgió la petición de ellas: ¿dónde vives, Maestro? Y comprendí que la invitación del Padre era a acompañar a algunas personas en un proceso de escucha e interiorización. Cada una, con historias de vida distintas y experiencias formativas muy diversas, con una vida de fe popular con matices algo formados, pero todas ellas compartiendo el mayor tesoro: la búsqueda y disposición para dejarse abrazar por Jesús.

Así, a través de la oración y de la meditación de distintas exhortaciones del Papa Francisco, cada una fue creciendo en interioridad, en la necesidad de encontrarse con las otras y ahí, con gran disposición, descubrirse renovadas por la paz y la alegría, signos de la presencia del Espíritu.

El proceso fue al modo de cada una y al mismo tiempo, de la interacción y compartir de los frutos del camino. Sin presiones, sin prisas y casi sin rumbos propios, se fueron dejando conducir por las mociones del Padre en sus corazones. Jesús fue hablando de manera personal con la historia presente y pasada de ellas y sanando las huellas de los fragmentos de vida que dolieron y rompieron con la comunión con los demás, e incluso, consigo mismas.

La oración se fue convirtiendo en el pan necesitado y buscado y el encuentro sincero y voluntario en el modo en el que Dios iba aclarando las dudas y haciéndose presente en lo cotidiano. “Ya no me siento sola”, fue una de las frases que han marcado la experiencia del resucitado en la vida de la comunidad.

Sus frutos han sido muy diversos: atender y cuidar a quienes estuvieron acompañando a sus familiares en enfermedades prolongadas, estar prontos a la escucha cuando algún otro se sentía confundido en sus afectos, favorecer la comunión de bienes para hacer llegar recursos a niños y familias con necesidades básicas, acompañar a niños en su encuentro con Jesús en distintas obras, buscar espacios de formación en identidad cristiana y calasancia…

Cada una, en ese viaje a su interior, fue encontrándose con un Padre que sale a nuestro camino, a cualquier hora del día, y les ha enviado desde Él y no a título personal, a anunciar en medio de los niños, principalmente los más pequeños, el proyecto de vida que nos ha dejado como herencia: nuestra mejor forma de ser.

En este proceso, se han hermanado con mayor profundidad con otros que recorren los caminos de la espiritualidad y carisma escolapio, ya sean laicos y religiosos, en un plano de familiaridad y sintonía. Indudablemente, se han reconocido como parte de la gran comunidad cristiana escolapia, donde cada quien, a su paso y ritmo, va disfrutando de la presencia de Dios en medio de las necesidades y aspiraciones de los pequeños. Y todo para mayor amor al Padre y servicio al prójimo.

Jorge Campa Pérez

JORGE CAMPA PÉREZ

JORGE CAMPA PÉREZ

Laico

Mexicano, colaborador de la Universidad Cristóbal Colón y del Centro Social Calasanz Veracruz. Pertenece a la fraternidad de las Escuelas Pías de México.

Las palabras

Las palabras

Muchas veces no nos damos cuenta de cómo dañamos a las personas. Y es que hay tantas formas, que uno debe tener cuidado cuando interactúa con el otro, con nuestro hermano. Mucha razón tiene Benito Taibo en su libro Persona normal cuando dice: “La gente tiene muchísimo más miedo a las palabras que a los cañones. Las palabras han hecho revoluciones, puentes, caminos. Han logrado que la gente se enamore o se odie para siempre. Hay palabras grandes como monocotiledónea o gastroenterólogo y pequeñitas pero poderosas como paz. Importantes como Justicia, imprescindibles como vida, valiosas como sueño, muy poco significativas como dinero… Lo importante es cómo se usan y qué se quiere decir cuando se usan”. En este apartado se verá desde la perspectiva de algo esencial en la comunicación.

Ciertamente, las palabras pueden ser pétalos de rosas que al expresarlas acaricien la mejilla del otro, alegrándole el día, el mes, el año, incluso la vida, pero también pueden ser como una daga filosa que penetre hasta el corazón y lo haga desangrarse y, por ende, destruir a las personas. Jesús mismo uso palabras para enseñar a sus discípulos, cuando comía con ellos les enseñaba. Y es que pareciera que hasta en los momentos más sencillos, las palabras correctas pueden construir el Reino de una manera impresionante. Siempre una palabra precisa en el momento preciso hará que alguien te lo agradezca toda la vida.

Con las palabras se puede ofender a Dios de varias maneras; mintiendo, levantando falsos o difamando o murmurando contra mi hermano. La afirmación o murmuración debe evitarse. Además, las palabras, dependiendo del tono y la intención, cobran significados distintos. Si se dicen con mala fe, intentando herir, incluso las palabras aparentemente más sencillas pueden volverse horrorosas. Pero en el fondo no son más que palabras.

Por lo tanto, desde nuestra realidad escolapia (colegio, parroquia, centros sociales, Movimiento Calasanz, nuestra comunidad y familia) seamos de Dios construyendo el Reino de Dios con nuestra prédica. Como dice correcta y acertadamente San Oscar Arnulfo Romero en una de sus homilías: “La palabra es la fuerza. La palabra cuando no es mentira lleva la fuerza de la verdad. Por eso hay tantas palabras que no tienen fuerza ya en nuestra patria, porque son palabras que han perdido su razón de ser”. Que el Señor siempre nos lleve de su mano misericordiosa.​

José Emmanuel Campa Gándara Sch.P.

 

EMMANUEL CAMPA GÁNDARA

EMMANUEL CAMPA GÁNDARA

Escolapio

Nacido en Celaya, Guanajuato. Religioso escolapio de la Provincia de México desde 2015. Actualmente estudiante de licenciatura en teología, así mismo de licenciatura en educación media superior intercultural con especialidad en español y literatura. Apasionado de la música. Ha coordinado grupos juveniles y Canta Calasanz en la misma provincia.

La consciencia de ser hijos de Calasanz que camina y evangeliza educando: una clave para crecer en unas Escuelas Pías interculturales

La consciencia de ser hijos de Calasanz que camina y evangeliza educando: una clave para crecer en unas Escuelas Pías interculturales

Me pongo a escribir esta pequeña reflexión después de haber participado en el 2º encuentro de juniores de la Orden organizado por la Congregación General sobre “la inculturación, interculturalidad y misión”. Ha sido realmente un encuentro bello, iluminador y enriquecedor donde he tenido la oportunidad de escuchar al Cardenal Tagle y de compartir las inquietudes y reflexiones con los escolapios jóvenes de otras demarcaciones.

La interculturalidad es una realidad sobre la que hoy la Orden está reflexionando y trabajando mucho. Porque quiera o no, cada vez es más habitual, no solo a nivel eclesial, sino también a nivel escolapio. He experimentado en primera persona esta realidad a lo largo de mi formación, pero no me voy a extender en ello. Para todos los que estamos en esta pequeña barca de las Escuelas Pías (religiosos y laicos), es sin duda hoy un gran reto y desafío, promover y crecer en este nuevo paradigma e integrarlo a la luz del evangelio para que sean verdaderamente unas Escuelas Pías interculturales profundas, plenas y de signo profético.

El Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, habla de la Iglesia como un único pueblo de Dios que evangeliza y que tiene muchos rostros. Porque “se encarna en los pueblos de la tierra, cada uno de los cuales tiene su propia cultura” EG 115-118. Aquí entiende las diferencias culturales como un modo de vida que se da cita en el pueblo de Dios y la Iglesia, como un pueblo con distintos rostros donde nadie puede presumir orgullosamente. Afirman algunos estudiosos que esta autocomprensión eclesial es necesaria para caminar hacia una catolicidad más inculturada e intercultural.

Veo muy iluminador esta visión aplicando a nuestro ámbito escolapio desde la consciencia de que todos somos hijos de Dios -porqué no- hijos de Calasanz que caminamos y evangelizamos educando. Igual que la Iglesia, las Escuelas Pías están conformadas por personas de distintos rostros, costumbres y culturas. Pero todos seguimos a Cristo al único estilo de nuestro Santo Padre y cada uno aporta y construye esta formidable obra desde sus dones y talentos.

Partiendo de esta consciencia de ser hijos de Calasanz convocados por Dios a vivir fraternalmente y compartiendo un mismo sueño, nos situamos en una realidad mucho más profunda que va más allá de cualquier diferencia cultural. Pues, todos somos hermanos en Cristo y en Calasanz. 

Julião de Oliveira Sch. P.

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

Escolapio

Junior escolapio de Timor Leste. Está en el Juniorato de Aluche, de la Provincia Betania. Actualmente colabora con el Movimiento Calasanz en el Colegio de Aluche y en el equipo Provincial de Pastoral Vocacional. Estudia Teología en la Universidad Pontificia Comillas Madrid.

 

Juvenicidio: un grito al que hay que responder

Juvenicidio: un grito al que hay que responder

Cuando se necesita crear un término para describir una realidad, es porque esta alcanza un nivel notable de relevancia. De eso trata, por desgracia, el “juvenicidio”, definido por José Manuel Valenzuela, como “el conjunto de procesos radicales de precarización, vulnerabilidad, estigmatización, criminalización y muerte de la población joven”.

Desde cualquier mirada y en cualquier lugar del mundo, el drama es siempre el mismo: son predominantemente jóvenes los que llenan las noticias y estadísticas de exclusión y muerte.

Se trata de una franja de población específica profundamente castigada, sin canales eficaces de movilidad social y en evidente tensión estructural, donde sus integrantes más pobres se perciben como poco productivos, sin proyectos reales de preparación y socialmente “incómodos”. Eso los vuelve, no solamente prescindibles a nivel social, sino también sacrificables.

Sin la fuerza visible de otros colectivos más organizados, la juventud experimenta una auténtica amenaza que compromete sus derechos humanos básicos, comenzando con el de la misma vida. Su alto nivel de informalidad escolar y laboral y un mundo de horizontes restringidos hacen de esta población un sujeto colectivo en grave riesgo: altamente expuesto al trabajo de explotación, a la condición de no trabajar y tampoco estudiar (Ninis); a participar como víctimas-victimarios en diversos conflictos armados; unirse a la creciente población apátrida en procesos migratorios cada vez más desfavorables; a ser agentes activos y víctimas de redes criminales, particularmente de narcotráfico y trata; y hasta padecer hambre y muerte prematuras por falta de acceso a servicios sociales y de salud adecuados.

Una lectura de mirada estrecha del n° 2 de nuestras Constituciones, puede hacernos creer que la “liberación de la ignorancia y del pecado”, centrada en los niños y jóvenes como sujetos de esas carencias y no como víctimas sociales de ellas, no tiene que ver con los atropellos criminales que sufren los jóvenes más vulnerables. Quizás la larga reflexión sobre las “nuevas pobrezas” donde los escolapios poníamos especial atención a problemas educativos y emocionales nos hicieron desviar la mirada de una realidad que se mantenía y expandía con toda su crueldad: la de la pobreza abierta, la marginación, la explotación y la muerte de los jóvenes.

Los efectos macro sociales de esta Pandemia (aún por verse) no solo se llevarán conocimientos y competencias educativas y emocionales. Se llevarán, al menos por una década, los sueños y posibilidades de una vida digna para millones de jóvenes. Y mientras tanto, las armas de la muerte se preparan para dar nuevos zarpazos, a través de mecanismos de explotación y destrucción cada vez más oscuros.

La urgencia por “volver” a los radicales esenciales de la misión escolapia, debe llevarnos a una profunda reflexión que se traduzca en acciones directas y eficaces para proteger la vida de la juventud. Por eso insto, con todo respeto, a los participantes del próximo Capítulo General de la Orden, a dar un espacio que permita discernir un poco este enorme desafío, que toca de manera tan directa a nuestro carisma.

P. Rodolfo Robert Sch. P.

RODOLFO ROBERT ESQUIVEL

RODOLFO ROBERT ESQUIVEL

Escolapio

Nacido en San José, Costa Rica (1961) es Religioso Escolapio de la Provincia Centroamérica-Caribe. Se ha desempeñado en la Escuela Pía como educador, formador, Superior Mayor y Delegado General para el Ministerio. Actualmente sirve a la misión en La Romana, República Dominicana.

Como será a atuação educacional no pós-pandemia?

Como será a atuação educacional no pós-pandemia?

A educação pós-pandemia tem sido uma preocupação constante dos educadores, famílias e estudantes. O contexto pandêmico que a toda humanidade foi imposto, pegou a todos de surpresa e as instituições de ensino tiveram que lidar com um cenário completamente novo. A adaptação à nova realidade não foi fácil, pois em pouco tempo, foi necessário colocar em prática diversas ações para dar sequência ao aprendizado dos alunos para continuarmos sendo escola e garantido que nossa missão de ensinar e de garantir a aprendizagem pudesse continuar a acontecer. Para muitos a educação especialmente aquela escolar parou num lugar e esperamos a voltar par retomar desde este lugar. Realidade que achamos que nunca será como era. Então achamos legitimo levantar uma reflexão sobre como deve ou deverá ser à escola pós –pandêmico.


As medidas restritivas que vêm sendo impostas desde o advento da covid-19 não deixam ninguém indiferente. O Covid-19 mostrou para a humanidade que uma outra civilização é perfeitamente possível pois, quem teria acreditado que com a proeza de nossa ciência um simples vírus teria impedido o movimento humano no planeta dos vivos em pleno ciclo XXI?

A escola, lugar de excelência para a preparação da humanidade futura, não foi poupada. O seu fazer pedagógico foi transposto para o mundo digital. Tudo virou «on-line». Após mais de um ano estudando em casa, a pergunta que vem à mente é: como será o retorno à escola após a pandemia do COVID-19? Em outras palavras, quais são os pontos que a escola deverá concentrar sua atenção após a pandemia? Esta reflexão apresentará nossa tentativa de responder a essa pergunta.

O Pós pandemia e os processos que a escola precisará construir ainda são tendências para a Educação. É o futuro que estar por vir.  Não podemos desconsiderar que o pós Pandemia seja para as escolas uma oportunidade.  Isso mesmo, uma oportunidade de rever, realinhar e repensar seus projetos de educação. A escola depois da pandemia terá que se concentrar em vários pontos ao mesmo tempo e de forma habilidosa e eficiente reorganizar os espaços físicos internos; realizar um diagnóstico de seu corpo docente e administrativo e um diagnóstico geral, sobretudo no que tange os aspectos pedagógico e psicopedagógico; deve ter a capacidade de fornecer ao aluno o essencial para o seu crescimento intelectual, Socioemocional e que seja de forma constante e eficaz; aprimorar os processos digitais para que estejam a serviço da aprendizagem; ampliar o espaço e os momentos de convivência dos alunos com seus pares e fortalecer a parceria com a família, núcleo que foi decisivo para que o processo de aprendizagem neste período de aulas não presenciais pudesse acontecer.

Destacamos sete pontos de reflexão que julgamos ser fundamentais para as escolas no pós-pandemia.

O espaço físico deve inspirar confiança e segurança. Todos os protocolos de enfrentamento ao COVID-19 devem ser interpretados com alternativas capazes de nos ajudar a proteger alunos, funcionários, professores e famílias. Lembrando que as medidas de higiene não são feitas apenas nos momentos pandêmicos, mas são para a vida toda. A segurança sanitária é, também, uma construção cultural, mediada por novos hábitos de higiene pessoal e responsabilidade interpessoal que devem ser de diálogo permanente em toda comunidade educativa. Planejar ações permanentes de sensibilização dos estudantes e seus familiares e de formação da comunidade educativa sobre a correta implementação das medidas de higiene e segurança é um dever das escolas pois, apenas pessoas conscientes de suas necessidades são capazes de cumprir as ações que visam a segurança pessoal e consequentemente a segurança coletiva.

Em segundo lugar, refletimos sobre a importância de diagnosticar. É decisivo ter clareza do cenário real que estamos atuando para que sejamos capazes de dar o suporte assertivo e necessário. Por meio de treinamentos, formações e capacitações tornaremos o corpo docente eficiente. Essa eficiência permitirá atender às demandas dos alunos porque, a mobilização, a inventividade e o entusiasmo dos professores e das equipes educacionais poderão dar vida a uma escola de qualidade em todos os níveis.

Em terceiro lugar, a escola deve ter uma visão ampla sobre os conhecimentos acadêmicos construídos pelos alunos sem deixar de considerar suas emoções, seus sentimentos e todo o desenvolvimento de habilidades socioafetivas que são decisivas para a acolhida do aluno no pós-pandemia. Planejar ações de acolhimento e reintegração social de todos os profissionais que atuam na escola, estudantes e suas famílias, como forma de superar os impactos causados pela pandemia e pelo longo período de suspensão das atividades presenciais na escola deve ser uma prioridade. Faz-se urgente propor ações e o desenvolvimento de um projeto que possa levar em conta não só as realidades de todos os alunos, mas também fornecer um acompanhamento personalizado, adequado às necessidade individuas dos alunos.

Em quarto lugar, a escola, através de sua Equipe pedagógica necessitará fazer a recomposição da aprendizagem dos alunos. No longo período em que as atividades presenciais foram suspensas, a educação não teve trégua, não cessaram seus processos e os alunos mostraram a capacidade que possuem de adaptação, de se manterem motivados a aprender, mesmo num cenário tão desafiador. Apesar das circunstâncias difíceis, eles persistiram em seguir as aulas. Destacamos o importante papel que as famílias tiveram neste contexto. O nosso grande desafio será, ao retornar às escola, não continuar de onde paramos, mas sim de reconstruir novas formas de ensinar e aprender, Nossas crianças, adolescentes e jovens precisarão intensamente de nosso apoio e acompanhamento.

É decisivo que o nosso planejamento na retomada aos espaços escolares seja capaz de envolver todos os estudantes incluindo-os nas mediações durante a jornada escolar, solicitando sua participação, considerando as suas especificidades, mas sem perder de vista os parâmetros e regras comuns a todos. É preciso estar sempre atento à heterogeneidade tão comum e importante de uma sala de aula, planejando, acompanhando e avaliando constantemente os avanços e promovendo a autonomia, o aprendizado e interação. Revisitar a Proposta Pedagógica e Curricular, selecionando os objetivos de aprendizagem previstos para cada etapa educacional, com o estabelecimento de habilidades e competências prioritárias, baseando-se nas Diretrizes dos documentos normativos da Educação Nacional precisa ser a nossa referência, o nosso norte.

O distanciamento social foi uma das medidas impostas para o controle do Covid-19. Para que continuássemos a ser escola a tecnologia foi a nossa aliada. Essa é a reflexão proposta neste quinto item. Todas as nossas ações foram transposta para o digital. O tão temido celular na sala de aula, ganhou status de necessidade para que o aluno conseguisse conectar ao professor, com a aula e com a aprendizagem. Ele passou a ser uma ferramenta. No retorno ao espaço físico da escola essa condição deverá ser considerada. A nova realidade precisa ser híbrida. A escola deverá integrar os processos de aprendizagem remotos e presenciais no seu projeto acadêmico. Mais essa possibilidade de integração deverá fazer parte do DNA do ambiente escolar a partir de agora.

O acolhimento e a valorização do aprendizado Socioemocional e ético será a nossa abordagem neste sexto item. O direito ao acolhimento individualizado e humanizado de toda a comunidade escolar deverá compor o rol de estratégias que minimizem os impactos da pandemia no bem-estar de nossos alunos, alunas, professores e todas as pessoas que compõe o ambiente escolar.  É fundamental assegurar uma abordagem intersetorial. Todos os integrantes da instituição são elementos importantes e atuantes neste processo. É essencial planejar momentos de diálogo, escuta, troca de experiências voltados, tanto para os professores, demais trabalhadores da escola, bem como para os estudantes e familiares a fim de que possam compartilhar seus sentimentos e experiências. Temos que ter clareza que a vida social e humana da criança com os amigos, suas relações interpessoais foram interrompidas. O regresso terá, inevitavelmente, consequências no modo de se relacionarem com seus pares, mas também com corpo docente. A escola também terá que enfrentar essa condição e sobretudo, preparar propostas para realidade tão essencial à humanidade. Será, sem dúvida, a maior contribuição da escola para a construção da humanidade futura.

Em sétimo item, mas não menos importante nos impele a responsabilidade de promover e incentivar a participação dos familiares e/ou responsáveis no acompanhamento das atividades escolares dos filhos no retorno, por meio do estreitamento das relações entre escola e família. Devem ser considerados o impacto socioeconômico e situações de vulnerabilidade nas famílias e na comunidade em geral, no contexto da pandemia, bem como seu efeito na educação e no aprendizado. O envolvimento total da família deve ser constantemente estimulado pelas escolas, pois, como já mencionado com pandemia a família se tornou uma peça de ouro na realização e efetivação do projeto escolar. A escola tornou-se possível digitalmente graças ao esforço dos pais, ao mesmo tempo em que realizavam suas ocupações buscaram se adaptar a uma nova realidade. Isso mostra o quanto o papel da família é decisivo. Ela pode e precisa estar mais envolvida nos processos escolares.

Conscientes de que não se esgota aqui essa temática, o contexto e os desafios em pauta para todos nós que estamos envolvidos com a Educação e que nos interessamos pela qualidade de seu processo podemos dizer que a escola deve reorganizar seu espaço físico lembrando as medidas higiênicas, fazer o diagnóstico aprofundado de seus corpos docente e discente para um melhor acompanhamento da vida pedagógica através de um projeto assertivo e eficiente capaz de integrar o remoto e o presencial. A escola deve oferecer mais possibilidades de socialização para favorecer a vida social humana escolar da criança que foi interrompida de forma brusca. A escola da pós-pandemia deve envolver mais os pais nos projetos da comunidade educativa. Ela deverá ser integral, muito humana, esperamos e “esperançamos” contribuir para a construção de uma escola fiel a sua missão educar para o aprofundamento da democracia, para o pleno desenvolvimento da pessoa, seu preparo para o exercício da cidadania e para a transformação da sociedade.

 P. Pierre Kadote Batcho Sch. P.

KOSSI PIERRE BATCHO KADOTÉ

KOSSI PIERRE BATCHO KADOTÉ

Piariste

Batcho Kadoté Kossi Pierre, d’origine béninoise, est né en Côte d’Ivoire. Actuellement en mission au Brésil à Belo Horizonte, il est membre de l’équipe directrice des Collèges piaristes et Vicaire à la paroisse Saint Marc.

Memorial al Cardenal Tonti (IV)

Memorial al Cardenal Tonti (IV)

“Ministerio en verdad muy digno, MUY NOBLE, muy meritorio, muy beneficioso, muy útil, muy necesario, muy enraizado en nuestra naturaleza, muy conforme a razón, muy de agradecer, muy agradable y muy glorioso.” (MCT)

“Muy noble, por ser menester angélico y divino, realizado por los ángeles custodios, de los cuales los hombres se constituyen en esto cooperado­res.” (MCT)

Lo noble hace referencia a lo que es auténtico, sin doblez, que no busca otro interés sino en ser lo que se es. Por eso vivimos tiempos de tan poca nobleza. Nos disfrazamos, nos escondemos bajo máscaras y artificios, evitamos ser quienes somos para parecernos a todos, una ingeniosa manera de sobrevivir, ser como los demás y secuestrar nuestro yo más auténtico.

Para Calasanz el ministerio educativo es una acción divina, ejercido fundamentalmente por ángeles, esto es, creaturas creadas por Dios para evidenciar su bondad y misericordia y cuidar de los demás. Más allá de creer o no en la existencia de los ángeles, se está apuntando a la excelencia del ejercicio docente, que no solo no puede ser ejercido por cualquiera, sino que es prerrogativa exclusiva de Dios y a quien se lo encomiende. En un momento donde la docencia de los niños y de los pobres era considerada como un ‘oficio vil y despreciable’ por los mismos humanistas del siglo XVII, san José de Calasanz agiganta la figura del maestro. Me gustaría saber quién ha colocado en la historia de la humanidad a tanta altura y reconocimiento el hacer del educador: cooperador directo de Dios. Más adelante matizará esta expresión para referirse al educador como cooperador de la Verdad (de Dios y de lo creado). ¡Cuánto bien nos haría a las sociedades modernas suscitar en los niños y jóvenes una sed ávida por la verdad! En un momento donde se ha universalizado el uso de las ‘fake news’, de la mentira institucional y de la trampa como medio de subsistencia, poder educar en la verdad es un auténtico ejercicio revolucionario. Sin duda, los populismos, son el efecto de una educación fragmentada, precaria e ideologizada que, en vez de poner el centro en la felicidad de la persona y su desarrollo, lo pone en la necesidad del sistema establecido y del mercado. Como recibía hace unos días en una afirmación de otro gran pedagogo contemporáneo, Paulo Freire, ‘lucho por una educación que nos enseñe a pensar y no por una educación que nos enseñe a obedecer’.

‘Muy noble’ es otro aumentativo que pone en evidencia que la educación no puede estar sujeta a los vaivenes políticos, a las modas ambientales ni a los ‘lobbys’ ideológicos de turno. Lo noble es lo auténtico, y eso no depende de una tendencia o capricho, sino que está escrito en el corazón de cada ser humano, en la entraña de todo lo creado. Por tanto, un sistema educativo estará bien orientado si tiene como premisa primera y fundamental a la persona y el desarrollo feliz de su vida. Todo lo demás, en mayor o menor medida, es manipulación.

De la misma manera, afirmar que es un ‘menester angélico y divino’ es confirmar la intuición moderna de que la educación no depende tanto de programas y leyes cuanto de la capacitación y formación de los actores de la misma: los maestros. Y para tener sujetos bien preparados, requiere una propuesta formativa exigente y rigurosa. El acceso a la carrera de profesor debería ser el más exigente y restrictivo, como ocurre con medicina, arquitectura u otros estudios de difícil acceso por el corte de nota. Con todos mis respetos a cuanto estudian educación (magisterio), no puede ser la carrera donde acaban los que no han podido acceder a otras carreras universitarias. Que se convierta en los estudios de consolación, la segunda división de las carreras universitarias. Pero para eso, la sociedad debería considerar la enseñanza como pilar de una sociedad y eso evidenciarlo con un trato, tanto en dignidad como en retribución, de excelencia.

Junto al rigor formativo, la escrupulosidad humana, psicológica y espiritual. Para Calasanz el oficio educativo no pueden llevarlo adelante sino los que mejor acceso a la formación tenían y con un considerable desarrollo de su vida espiritual: los sacerdotes. Él precisará que deben ser especialmente sacerdotes los que se dediquen a la educación porque con eso se aseguraba, en aquel entonces, una esmerada formación y una cuidada vida espiritual. De ahí la nobleza. Traduzcamos a nuestros días qué suponen esas dos condiciones para la vida de un educador.

Como vemos, con este nuevo aumentativo, el santo viejo convierte el ejercicio educativo no solo en una cuidada y respetada profesión sino en un verdadero ministerio eclesial, a la altura y valoración de cualquier otro, lo que supondrá una mirada tan innovadora que no volvemos a escucharlo hasta tres siglos y medio después en el Concilio Vaticano II.

Muy noble es la vida y dedicación de millones de educadores que hay en el mundo que, muy aparte de la consideración social, el salario o las condiciones precarias en las que desarrollan su ministerio, siguen mostrando al mundo que, acompañar la vida humana en sus inicios para desarrollarla y sacar lo mejor de sí, continúa siendo una experiencia impresionante. Lo noble también sería una gratitud inmensa para con cada uno de ellos.​

P. Carles Such Sch. P.

CARLES SUCH

CARLES SUCH

Religioso

Sacerdote escolapio entregado a la vida y acompañando la de niños y jóvenes para vivir con pasión. Perú es su lugar actual. España su cuna. El corazón humano su universo y Cristo, Calasanz y el evangelio su horizonte.