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Acción evangelizadora con los jóvenes y las mujeres: una Iglesia en salida, acogedora, inclusiva y misericordiosa

Acción evangelizadora con los jóvenes y las mujeres: una Iglesia en salida, acogedora, inclusiva y misericordiosa

Desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia está llamada a responder con valentía evangélica a los desafíos del tiempo presente, con apertura, discernimiento y coraje. Entre los innumerables desafíos, destaca la urgente necesidad de reflexionar, discernir y profundizar la evangelización a partir del papel de los jóvenes y de las mujeres en la Iglesia. Bien sabemos que ambos grupos siguen enfrentando prejuicios, exclusión social y limitaciones en su participación plena y fecunda en la comunidad eclesial. De ahí la elección de este tema, tan actual para la Iglesia.

La Iglesia, en cuanto signo de salvación, no puede eximirse de anunciar la Buena Noticia de Jesucristo a aquellos que, por distintos motivos, han sido marginados. En este sentido, es misión de la Iglesia hacer que todos sean acogidos y valorados, pues ha de mirarse en Jesucristo, origen y fundamento de la misma. Igual que Jesús, la Iglesia está invitada a tener una mirada inclusiva y misericordiosa.

En esta misma línea, el Papa Francisco, en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium (EG), nos recuerda que «la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas» (EG 47). Se necesita una actitud valiente y profética, ya que el Magisterio y la reflexión teológica ofrecen bases para pensar y construir una pastoral más integradora. Así, la propuesta de una «Iglesia en salida», presente en los números 20–23 de Evangelii Gaudium, abre horizontes para promover la dignidad, el protagonismo y la participación de estos grupos, sin perder la fidelidad al Evangelio.

Si nos detenemos con atención y discernimiento, podemos darnos cuenta de que las diversas realidades pastorales nos muestran que los jóvenes y las mujeres se encuentran en las «periferias existenciales», término usado por el Papa Francisco para designar los lugares donde la dignidad humana se ve herida (EG 20). La Iglesia necesita reconocer este hecho para comprender que la evangelización no puede ni debe limitarse a un grupo selecto que se considera especial, ejemplar y “ya listo”, sino que su tarea principal es llegar a todos los que necesitan acogida y el anuncio de la buena noticia de la esperanza cristiana: Jesucristo.

Las mujeres

No se pueden negar los pequeños avances que la Iglesia ha tenido en relación con el papel de las mujeres, pero es necesario denunciar proféticamente los cambios que todavía deben realizarse. Evangelii Gaudium reconoce explícitamente que «aún es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia» (EG 103).

Sabemos que, a lo largo de la historia, muchas mujeres han sido relegadas a papeles secundarios, aunque hayan sostenido comunidades, familias y prácticas de fe. Y esto no se queda en el pasado: todavía hoy muchas mujeres quedan limitadas a funciones secundarias (limpiar, cocinar, arreglar el espacio litúrgico), sufren la desvalorización de sus dones e, incluso, sus aportaciones teológicas son puestas en duda. Ignorar la perspectiva femenina en la evangelización puede llevar a una comprensión limitada del Evangelio, porque la experiencia de las mujeres contribuye de manera esencial a revelar su plenitud.

La Iglesia es la comunidad de los llamados y enviados a ser luz para las naciones, pero no una luz que nazca de sí misma, sino la luz de Cristo, que la Iglesia está llamada a reflejar. En este sentido, ha de dialogar también con las distintas experiencias de lo sagrado vividas por tantas mujeres. La promoción del protagonismo femenino, como lugar teológico de la revelación, no es solo una cuestión de justicia: es una cuestión de fidelidad a la misión de anunciar a un Dios que acoge, cuida y se revela a todos.

Los jóvenes

Las juventudes representan uno de los grupos más dinámicos y desafiantes para la acción evangelizadora de la Iglesia; y no podemos olvidar que son también uno de los grupos más hermosos, alegres y llenos de vida. Los jóvenes viven un tiempo precioso de descubrimientos, de preguntas sobre la identidad, el sentido y los valores. No se quedan en la primera respuesta: quieren ir más allá, comprender lo que viven y la fe que profesan. Por eso, la Iglesia está llamada a anunciar el Evangelio de un modo vivo, cercano y atractivo. Como recuerda el Papa Francisco: «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús» (EG 1). Si la Iglesia se mantiene encerrada en sí misma, es como una casa abandonada que no llama la atención de nadie.

Inspirados por el Papa Francisco hablamos con frecuencia de una «Iglesia en salida», pero esta Iglesia solo será realidad cuando quienes llevan más tiempo en ella se encuentren de nuevo, de verdad, con la alegría del Evangelio y, animados por esa misma alegría, salgan al encuentro de las juventudes y muestren con su vida que el Evangelio es capaz de transformar la existencia y la sociedad.

Esa alegría, que no es superficial ni pasajera, abre espacios de diálogo, de participación y de protagonismo juvenil. Christus Vivit (CV) afirma que «los jóvenes son el ahora de Dios» (CV 178): no son solamente destinatarios de la evangelización, sino sujetos activos de la misión de construir comunidades más vivas y misioneras.

Evangelizar a los jóvenes es caminar a su lado, conocer sus experiencias, acoger sus desafíos y respetar sus historias, ayudándoles a descubrir que Cristo es la fuente de una vida plena (cf. CV 132–133). Ante las influencias de las redes sociales, el relativismo cultural y la presión por los resultados, es esencial ofrecer una fe vivida con alegría, que despierte el sentido de pertenencia y haga visible el amor concreto de Dios. Esta acción pastoral se realiza en la escucha atenta, la paciencia y la misericordia, acompañando a cada joven en su crecimiento personal y espiritual.

Conclusión

Reconocer que jóvenes y mujeres se enfrentan a menudo a prejuicios, exclusión y límites en su participación plena en la comunidad eclesial exige una pastoral que combine acogida, protagonismo y formación integral. Evangelii Gaudiumsubraya que la Iglesia debe ser capaz de dialogar con las realidades contemporáneas y ofrecer una experiencia de evangelización significativa, creativa y acogedora, recordando que evangelizar no es solo anunciar con palabras, sino ofrecer una experiencia de vida comunitaria marcada por la misericordia y la inclusión.

La acción evangelizadora de la Iglesia con los jóvenes y las mujeres debe ser un testimonio vivo de acogida, inclusión y misericordia. Reconocer sus experiencias, desafíos y potencialidades garantiza que el Evangelio llegue a todos de manera significativa. El protagonismo femenino y juvenil no expresa únicamente demandas sociales, sino la propia misión de la Iglesia como signo del Reino de Dios, promoviendo la dignidad, la participación y la esperanza. Una Iglesia en salida exige valentía, creatividad y una atención pastoral fina ante las realidades concretas de las periferias existenciales.

Abrirse a la voz y a la presencia de jóvenes y mujeres confirma la vocación de la Iglesia como comunidad viva y misionera. Cada persona está llamada a ser a la vez sujeto y destinataria del amor de Cristo, participando activamente en la misión evangelizadora. Así, la evangelización se convierte en una experiencia de vida plena, que revela el rostro misericordioso de Dios y fortalece la marcha de la humanidad hacia la comunión y la justicia.

Referencias

  1. Exhortación apostólica postsinodal Christus Vivit. Roma, 2019. Disponible en: papa-francesco_esortazione-ap_20190325_christus-vivit.pdf. Consultado el 28 de octubre de 2025.
  2. Exhortación apostólica Evangelii Gaudium. Roma, 2013. Disponible en: papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.pdf. Consultado el 25 de octubre de 2025.

Ação evangelizadora junto aos jovens e as mulheres: uma Igreja em saída, acolhedora, inclusiva e misericordiosa

Ir. Marcus Túlio, Sch.P

Desde o Concilio Vaticano II, a Igreja é chamada a responder com coragem evangélica aos desafios do tempo presente com abertura, discernimento e coragem. Entre os inúmeros desafios, destaca-se a urgente necessidade de refletir, discernir e aprofundar a evangelização decorrente do papel dos jovens e das mulheres na Igreja. Sabe-se que ambos os grupos ainda enfrentam preconceitos, exclusão social e limitações na participação plena e frutuosa na comunidade eclesial. Daí a escolha deste tema tão atual para a Igreja.

A Igreja enquanto sinal de salvação, não pode se eximir de anunciar a Boa-Nova de Jesus Cristo àqueles que, por diferentes motivos, têm sido marginalizados. Neste sentido, é papel da Igreja fazer com que todos sejam acolhidos e valorizados, pois precisa se espelhar em Jesus Cristo, origem e fundamento da mesma. Assim como Jesus, a Igreja é convidada a ter um olhar inclusivo e misericordioso.

Neste mesmo sentido, o Papa Francisco, na Exortação Apostólica Evangelli Gaudium (EG), nos recorda que “a Igreja não é uma alfândega; é a casa paterna onde há lugar para cada um com a sua vida fatigada” (EG 47). É preciso uma abordagem corajosa e profética, já que o Magistério e a reflexão teológica oferecem bases para pensar e construir uma pastoral mais integradora. Sendo assim, a proposta de uma “Igreja em saída”, presente nos pontos 20-23 da Exortação Apostólica Evagelli Gaudium, oferece horizontes para promover a dignidade, o protagonismo e a participação desses grupos, sem perder a fidelidade ao Evangelho.

Ao deter-nos com atenção e discernimento, podemos perceber que as diversas realidades pastorais nos apontam que os jovens e as mulheres se encontram nas “periferias existenciais”, termo usado pelo Papa Francisco para designar os lugares onde a dignidade humana é ferida (EG 20). A Igreja precisa reconhecer este fato, par que assim possa compreender que a evangelização não pode e nem deve se limitar a um grupo seleto que se acreditam especiais, modelos e prontos, mas o seu maior papel é alcançar todos os que necessitam de acolhida e anúncio da boa notícia da esperança cristã: Jesus Cristo.

 As mulheres

Não se pode negar os pequenos avanços que a Igreja teve em relação ao papel das mulheres, mas é preciso denunciar de forma profética as mudanças que ainda precisa serem feitas. E, a Evangelii Gaudium reconhece explicitamente que ainda “é preciso ampliar os espaços para uma presença feminina mais incisiva na Igreja” (EG 103).

Sabe-se que, ao longo da história, muitas mulheres foram relegadas a papéis secundários, embora tenham sustentado comunidades, famílias e práticas de fé. E não para no passado, ainda hoje muitas mulheres são limitadas a funções secundárias (como limpar, cozinhar e arrumar o espaço litúrgico), sofrem desvalorização de seus dons e, até mesmo, suas contribuições teológicas são colocadas em dúvida. Ignorar a perspectiva feminina na evangelização pode resultar em uma compreensão limitada do Evangelho, pois a experiência das mulheres contribui de maneira essencial para revelar sua totalidade.

A Igreja é a comunidade dos chamados e enviados a ser luz para as nações, mas não uma luz que nasce dela mesma e sim uma luz que é do Cristo e que ela é convidada a refletir. Neste sentido, deve dialogar também com as diferentes experiências do Sagrado feita por tantas mulheres. Neste sentido, a promoção do protagonismo feminino, como lugar teológico da revelação não é uma questão de justiça, mas de uma fidelidade à missão de anunciar um Deus que acolhe, cuida e se revela a todos.

Os jovens

As juventudes representam um dos grupos mais dinâmicos e desafiadores para a ação evangelizadora da Igreja. Mas, não podemos negar que também é um dos grupos mais bonitos, alegres e cheios de vida. Os jovens vivem um período bonito de descobertas, de questionamentos sobre identidade, proposito e valores. Não param na primeira resposta, querem ir além, entender o que vivem e a fé que professam. Por isso, a Igreja é chamada a anunciar o Evangelho de modo vivo, próximo e atraente. Como recorda o Papa Francisco: “A alegria do Evangelho enche o coração e a vida inteira daqueles que se encontram com Jesus” (EG 1). Se a Igreja se mantém fechada em si mesma, é como uma casa abandonada, que não chama atenção de ninguém.

Inspirados pelo Papa Francisco, dizemos muito de uma “Igreja em saída”, mas essa Igreja só acontecerá quando os que nela estão há mais tempo se encontrarem verdadeiramente com a alegria do Evangelho e, animados por essa mesma alegria forem aos encontros das juventudes e mostrarem com suas vidas que o Evangelho é capaz de transformar a vida e a sociedade.

Essa alegria, que não é superficial nem passageira, abre espaços de diálogo, participação e protagonismo juvenil. A Christus Vivit (CV) afirma que “os jovens são o agora de Deus” (CV 178), não apenas destinatários da evangelização, mas sujeitos ativos da missão de construir comunidades mais vivas e missionárias.

Evangelizar os jovens é caminhar ao lado deles, conhecendo suas experiências, acolhendo seus desafios e respeitando suas histórias, ajudando-os a descobrir que Cristo é a fonte de uma vida plena (cf. CV 132-133). Diante das influências das redes sociais, do relativismo cultural e da pressão por resultados, é essencial oferecer uma fé vivida com alegria, que desperte pertencimento e torne visível o amor concreto de Deus. Essa ação pastoral se realiza na escuta atenta, na paciência e na misericórdia, acompanhando cada jovem em seu crescimento pessoal e espiritual.

Conclusão

O reconhecimento de que jovens e mulheres frequentemente enfrentam preconceitos, exclusão e limitações na participação plena na comunidade eclesial exige uma pastoral que combine acolhimento, protagonismo e formação integral. A Evangelii Gaudium enfatiza que a Igreja deve ser capaz de dialogar com as realidades contemporâneas e oferecer uma experiência de evangelização significativa, criativa e acolhedora, lembrando que a evangelização não é apenas um anúncio de palavras, mas uma experiência de vida em comunidade, marcada pela misericórdia e inclusão.

A ação evangelizadora da Igreja junto aos jovens e às mulheres deve ser um testemunho vivo de acolhida, inclusão e misericórdia. Reconhecer suas experiências, desafios e potencialidades garante que o Evangelho alcance a todos de forma significativa. O protagonismo feminino e juvenil reflete não apenas demandas sociais, mas a missão da Igreja como sinal do Reino de Deus, promovendo dignidade, participação e esperança. Uma Igreja em saída exige coragem, criatividade e atenção pastoral frente às realidades concretas das periferias existenciais.

Abrir-se à voz e à presença de jovens e mulheres confirma a vocação da Igreja como comunidade viva e missionária. Cada pessoa é chamada a ser agente e destinatária do amor de Cristo, participando ativamente da missão evangelizadora. Assim, a evangelização torna-se uma experiência de vida plena, revelando o rosto misericordioso de Deus e fortalecendo a caminhada da humanidade rumo à comunhão e à justiça

REFERÊNCIAS

FRANCISCO. Exortação apostólica pós-sinodal Christus Vivit. Roma: 2019. Disponível em: papa-francesco_esortazione-ap_20190325_christus-vivit.pdf. Acesso em: 28 out. 2025

FRANCISCO. Exortação apostólica Evangelii Gaudium. Roma: 2013. Disponível em: papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.pdf Acesso em: 25 out. 2025.

MARCUS TÚLIO MARTINS

MARCUS TÚLIO MARTINS

Escolapio

Marcus Túlio Martins Lourenço de Maria e José, Sch.P., es religioso escolapio de la Provincia Brasil-Bolivia. Licenciado en Filosofía por el Centro Universitario Salesiano de Vitória (ES), actualmente cursa Teología en la Facultad Jesuita de Filosofía y Teología. Tiene formación complementaria en Fe y Política por la Arquidiócesis de Vitória do Espírito Santo y en el Curso de Acompañantes Vocacionales de Jóvenes para la Vida Religiosa Consagrada y Presbiteral por la misma institución jesuita.

Desempeña su labor pastoral en el Movimiento Calasanz, en la Pastoral Vocacional y en la Escuela Catequética «P. Francisco Orcoyen, Sch.P.», espacios en los que integra misión, formación y acompañamiento.

Oración ante la Cruz. Hasta que nuestros caminos se vayan haciendo uno

Oración ante la Cruz. Hasta que nuestros caminos se vayan haciendo uno

¿Dónde quedaron tus hermosas palabras y tus liberadoras acciones? ¿Dónde están tus fuertes denuncias y tus generosos gestos? ¿Hacia dónde volaron tus banderas y tus sueños, tu sonrisa y tu esfuerzo? ¿Por qué frenaron tu amor incontenible, tu libertad derramada, el Reino que desataste? Ya no es tiempo de camino, de aldeas y de milagros. Detuvieron tus pasos, tu palabra y tu aliento. Ahora es tiempo de silencio, de dolor injusto, de muerte absurda. Es tiempo de abandono, de gritos en la noche, de ventanas cerradas y venganzas liberadas. Es el tiempo de tu amor sacrificado, de tu palabra realizada, de tu entrega sin medida.

Pero tu cruz lleva hoy mi nombre grabado en ella con sangre. Sus maderos son del color de mi carne. Su textura es como las asperezas de mi vida, con sus astillas, sus nudos y sus agujeros. ¡Te crucifican, Jesús, en mi propia carne! Estás clavado en mi pecado, en mi debilidad y en mi fracaso. Y, sin embargo, no soy yo quien te sustenta. Es tu muerte quien me alienta, tu sangre quien me nutre, tu dolor quien me inspira.

Tu amor sacrificado me recuerda para qué vivo, por qué lloro y para quién canto. No murió tu proyecto, tu entrega ni tu Reino. Tú lo grabaste con tu sangre en mi carne. Te vaciaste en mi agitado corazón, demasiado pequeño para recibir tan grande amor.

Tu palabra grita con más fuerza que nunca entre mis miedos y mis canciones: “Felices los que se entregan en la cruz del mundo, porque mi Padre, nuestro Padre, hace florecer el desierto, hace brillar las estrellas en la oscuridad y resucita a quien por mí muere”.

Hoy te descubro tan próximo como mi esfuerzo, tan vivo como mi cuerpo, amado y entregado. Dame la mano, Señor, y guíame por los desiertos de la tentación y del encuentro, ilumíname el camino para llegar al Padre, en quien se encuentra la paz, el amor, la fuerza. Háblame una vez más de desvivirme sin temor, de derramarme sin límites, de morir resucitando. Háblale al Padre para que no permita que me pierda en tanta noche, que no me deje continuar buscando en el vacío aquello que solamente en ti encontré. Habla con El, que funda nuestros horizontes, nuestros corazones y nuestros sueños, hasta que tus caminos y mis caminos se vayan haciendo uno.

P. Carlos Aguerrea Sch. P.

Anzaldo (Bolivia)

CARLOS AGUERREA

CARLOS AGUERREA

Escolapio

Défis actuels de la pastorale juvénile

Défis actuels de la pastorale juvénile

L’urgence de repenser la pastorale juvénile piariste, doit tenir compte de certains défis actuels, parmi lesquels :

L’intérêt: susciter de l’intérêt chez les jeunes, quand il s’agit des activités de l’Église, est actuellement un défi important dans nos milieux. En effet, les jeunes se posent de plus en plus des questions existentielles (sur le sens de leur vie, la souffrance, le futur du monde, la mort) qui demandent des réponses pratiques et quelques fois immédiates. L’Église, à travers ses agents pastoraux semble ne pas toujours avoir des solutions toutes faites à porter de main; d’où la baisse de l’intérêt chez les jeunes quant à la pastorale qui leur est proposée.

La crédibilité : il y a une crise générale de crédibilité qui pose un grand défi à la pastorale juvénile dans nos missions. En effet, le foisonnement fulgurant des scandales, surtout sexuels, des personnes consacrées et des éducateurs…créé une certaine méfiance qui paralyse l’impact de la pastorale juvénile. Cette crise de témoignage, établit un fossé entre les jeunes et les agents pastoraux; le courant de contact s’en trouvant profondément affecté.

La crise sociale et familiale : la plupart de nos jeunes vivent des situations sociales et familiales qui désorientent beaucoup leur vie chrétienne (parents divorcés, enfants adoptés, éducation monoparentale difficile, incestes, viols…). La crise dans la famille pose chez eux une échelle de croissance presque sans appui. Beaucoup sont abusés et frustrés, certains perdent gout à la vie et pensent au suicide comme solution. En bref, ils semblent ne plus trouver des repères autour d’eux.
Manque de structures adéquates : il s’agit ici d’une absence dans certains milieux des structures adéquates de formation des agents pastoraux d’une part; et d’accompagnement des jeunes d’autre part. Car, les difficultés auxquelles ils font face demandent de plus en plus qu’on soit bien formé et informé pour un accompagnement efficace.

La pandémie de la Covid-19 : depuis plus d’un an la pandémie de la Covid-19 pose un réel défi à la pastorale juvénile. En effet, la distanciation sociale comme moyen de prévention a entrainé l’interdiction de rassemblement massif de personnes dans certains états, et la fermeture momentanée des écoles et des églises chez d’autres. Ceci a beaucoup gelé la pastorale juvénile. Le faussé de désintéressement s’est davantage creusé. Il y a un énorme effort de créativité chez les agents pastoraux mais la récupération des activités est très lente.

 P. Adalbert Fouda Sch. P.

ADALBERT FOUDA

ADALBERT FOUDA

Piariste

Né à Yaoundé. Religieux et prêtre piariste. Exerce actuellement son ministère à Libreville comme enseignant de mathématiques et religion au Collège Calasanz; et vicaire de la Paroisse. L’enfant c’est ma passion!

Sinodalidad como actitud espiritual

Sinodalidad como actitud espiritual

La comunidad eclesial, por iniciativa del Papa Francisco, está ya caminando por un itinerario de participación para conseguir que la Iglesia se configure como una comunidad sinodal, es decir, una comunidad que camina unida por un camino compartido, inspirado en el evangelio. Formular este camino de presente y de futuro será el objetivo del convocado Sínodo de Obispos para el otoño de 2023, a celebrarse en Roma.

Como en todas las cosas que conciernen a una sociedad o comunidad humana, llegar a resultados positivos pasa por una mediación de las personas individuales. Cuando se da una mentalidad, un sentimiento, unas valoraciones que, aun siendo diversas, confluyen en un bien común buscado y requerido, el camino es más llano para conseguir ese bien común y configurar la sociedad misma o la comunidad en ese espíritu del objetivo conseguido.

Incorporar a la propia experiencia vital la sinodalidad y construir un “corazón ensanchado” en expresión bíblica. ¿Qué quiere decir esto? Adoptar posturas, actitudes, comportamientos que llevan a incorporarse a metas comunes con otras personas, dentro o fuera de instituciones. En la Iglesia se trata de abrirse a su pluralidad con un horizonte de unidad o comunión. Decimos con razón que unidad no es uniformidad sino confluencia de aportaciones diversas, donde se acoge y respeta el protagonismo de personas y grupos, tendencias y perspectivas de modo que el diferente no es ni enemigo ni adversario con el que establecer controversia y menos confrontación, sino escucha, esfuerzo por comprender colocándose en la realidad del otro, valoración de cosas del otro, poner al lado de ellas nuestras aportaciones.

Esta actitud puede vivirse como acción del Espíritu en cada uno, Él que es comunión, abogado de unidad que vence la confusión babélica dando paso a la intercomunicación de idiomas y culturas de Pentecostés.

Lógicamente para posibilitar, favorecer y potenciar personas con “corazón ensanchado” supone dar vida a instituciones donde pueda acogerse este protagonismo con una participación activa de las personas involucradas en ellas.

En visión creyente esto es seguimiento evangélico para la Iglesia y construcción de humanidad para la sociedad.

P. Jesús María Lecea Sch. P.

JESUS MARIA LECEA

JESUS MARIA LECEA

Escolapio

Entregado a la docencia de la teología y la filosofía en Salamanca, Miami y Madrid. Animador pastoral de niños en la catequesis parroquial y en el Movimiento Junior de Acción Católica. Servicios institucionales a la Orden escolapia y a la vida religiosa de España y Europa. Vive actualmente en Pamplona, Navarra. Su horizonte vital es ser un artesano de la paz de las personas y los pueblos con un corazón apasionado por el mundo, la educación y el Evangelio.
The bell tower and the sanctuary of the Fatima church

The bell tower and the sanctuary of the Fatima church

The bell tower and the sanctuary of the Fatima church are indestructible in front of the University of Law of Ho Chi Minh City

Those who have passed by Ho Chi Minh City University of Law 123 National Highway 13, Hiep Binh Chanh Ward, Thu Duc District, HCMC. (This place is only a kilometer from our community of St. Joseph in HCM City, Viet Nam.) all noticed something strange, that is, the bell tower above is the Cross of the old Fatima Church still standing right in front of three school buildings. Behind the bell tower history is a mysterious story that is difficult to explain.

 History of Fatima Church

Fatima Binh Trieu Church is a Catholic church belonging to the Archdiocese of Ho Chi Minh City. This place is known as “Binh Trieu Fatima Pilgrimage Center.”

In May 1962, the Fatima Apostolic International Movement organized the procession of the statue of Our Lady of Fatima to many countries around the world. On the occasion of this statue’s procession through Vietnam, Father Paul Vo Van Bo – head of the procession organizing committee bought a 12.5-acre plot of land near Highway 13 and Binh Trieu station to build a pilgrimage center of Our Lady of Fatima.

 Demolition of Fatima Church to build the University of Law of Ho Chi Minh City

After 1975, the government confiscated the land of Fatima Church to requisition to build a law university. The school destroyed the church here to build the school. However, the bell tower with the Cross above it and the church’s nave cannot be destroyed by any means. The construction board used all means to destroy the bell tower and the church’s sanctuary many times but could not because of the mysterious miracles that caused all equipment and machinery to turn off suddenly. In the end, people had to change the drawing, keeping the 30-meter high bell tower, standing in the center of the schoolyard, and a sealed room in the middle of the lobby that could not be used. This is the sanctuary of the former Fatima Church. The bell tower and the sanctuary are still existing, today.

Trần Văn Lực Sch. P.

VAN LUC TRAN

VAN LUC TRAN

Piarist

Br. Tran Van Luc Sch. P. hails from the Archdiocese of Hanoi, Viet Nam. He is a Marketing graduate, joined the Piarist Fathers in 2014. He took Philosophy units at the Adamson University and Certificate for Practical Social Skills Class at HCMC Youth Employment Service and Vocational Training Center. He is the writer of several books, like, “Hanh Phuc & Khon Ngoan; Tien Van Tam-Nha Giao Duc…” Currently, he is taking Master of Arts in Theological Studies (MATS) – Maryhill School of Theology.

Anónimos

Anónimos

El relato marcano de la Pasión regala un asombroso elenco de personajes que acompaña los últimos momentos de la vida de Jesús. Lo concentrado y concreto del estilo narrativo convierte sus páginas en el mejor pórtico de entrada a la Semana Santa que estrenamos.

La actitud taimada del Iscariote, la anticipación no calculada de Pedro, la resignación de Simón, el Cirineo, o el gesto de piedad de José de Arimatea, que arriesga vida y fama al pedir el cuerpo del ajusticiado para darle sepultura, sugieren otros tantos itinerarios de seguimiento anclados en la propuesta del Deuteronomio con que abríamos la Cuaresma (Dt 30,19).

Hay también en la Pasión de Marcos algunos personajes que, desde el anonimato, actúan como indicadores potentes que apuntan con sus acciones a lo más esencial de la vida cristiana. Elijo a tres, elocuentes y veraces en su opción:

  • La “mujer que llevaba un frasco de perfume” (Mc 14,3). Identificada de modos diversos en el resto de tradiciones, Marcos opta por difuminar su perfil y resaltar lo arriesgado y subversivo de su gesto. Desmesura y pasión para ungir a Jesús que resulta envuelto de la cabeza a los pies por el perfume valioso que derrama.
  • El joven “cubierto tan solo con una sábana” (Mc 14,51) que en medio de la noche sale de casa con lo mínimo para seguir a Jesús. Audaz y atrevido, logra zafarse de quienes le buscan para avanzar desnudo.
  • El “centurión que custodia el patíbulo” (Mc 15,39), capaz de ver cuanto sucede y adherirse a la causa de Jesús incluso en el tiempo de descuento, al reconocer en Aquél al hijo de lo Humano y al Hijo de Dios.

Sus identidades permanecen en penumbra, desconocidas. Ellos, anónimos, conjugan denominaciones alternativas para el seguimiento: Desmesura apasionada, a imagen del que “se vació hasta el fondo” (Flp 2,7); Libertad desnuda, tras los pasos del que nos llama a ser “libres en verdad” (Jn 8,32 ) o Asentimiento consciente  ante el Dios humanado que revela la profundidad de la propia vida  (Jn 2,25).

Anonimato elocuente reflejo de Quien quiso vivir(se) “como uno de tantos” (Flp 2,7).

P. Ángel Ayala Guijarro Sch. P.

ÁNGEL AYALA GUIJARRO

ÁNGEL AYALA GUIJARRO

Escolapio

Licenciado en Filosofía y Teología por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid), actualmente se encuentra en Roma, finalizando su Tesis Doctoral.

Panorama Calasanz
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