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Otra vez la escuela cobra valor

Otra vez la escuela cobra valor

Si algo nos deja la realidad de pandemia que el mundo entero ha vivido es la resignificación del valor de la escuela. Ya desde muy entrado el siglo XX comenzaban a hacerse cada vez más notorias las voces de quienes llamaban a la desaparición de esta institución por obsoleta y anacrónica. Incluso al interior del mismo sistema educativo muchos maestros comenzaban a dejarse seducir por esta idea. Sin embargo, hoy, cuando se reabren sus puertas y los niños, niñas y jóvenes regresan a las aulas, echamos de ver todo lo que se perdió en los largos meses de confinamiento, de colegios cerrados y de conexiones remotas.

Aunque la escuela es un lugar para transmitir información a las nuevas generaciones, este tiempo nos mostró que es un lugar en el que se recibe información y con el concurso de todos se produce conocimiento.

Aunque la escuela es un lugar donde los niños se divierten, ahora nos damos cuenta de que en ella los estudiantes hacen mucho más que jugar y recrearse.

Aunque en la escuela se comparte con pares más allá del círculo familiar, hoy ratificamos que, además de esto, es el lugar en el que las personas aprendemos a compartir con nuestros congéneres, con los otros, incluso los más diversos; y de esta manera desarrollamos las habilidades interpersonales e intrapersonales necesarias para vivir en sociedad.

La escuela es el lugar donde fundamos los sueños, donde descubrimos y cimentamos nuestros dones y talentos, donde aprendemos a leer el mundo y a fraguar las herramientas con las que procuraremos transformarlo. La escuela es el lugar en el que nos humanizamos, reconociéndonos hermanos del pequeño, del que sufre o nos necesita, e hijos de un Padre “quien nos ama mucho más de lo que nos amamos nosotros mismos”.

La riqueza y valor de la escuela está en que, al mismo tiempo, en el mismo lugar y con los mismos recursos posibilita y desarrolla en los niños, niñas y jóvenes todos estos aspectos, y muchos otros más que por razones de espacio es imposible abordar aquí.

Alejandro Mesa Mejía

ALEJANDRO MESA

ALEJANDRO MESA

Educador

Actual coordinador académico y exalumno del Colegio Calasanz Pereira. Profesor de Literatura. Coautor de libros sobre competencias comunicativas. Miembro del grupo GELE (grupo de estudio en lectura y escritura) de la Universidad Tecnológica de Pereira.

Lo esencial está en la conjunción

Lo esencial está en la conjunción

Cuando a una persona cualquiera le presentamos tres palabras (dos sustantivos y una conjunción) y le pedimos que dentro de ellas la palabra más importante, sin duda la inmensa mayoría de los consultados optará por alguno de los dos sustantivos, nadie o casi nadie elegiría a la conjunción. Una respuesta similar o incluso más contundente en favor del sustantivo ofrecería con seguridad un gramático. Al fin y al cabo, cuando recorremos el índice de contenidos de la Nueva gramática de la lengua española (manual)[1], en su apartado de sintaxis / clases de palabras y sus grupos sintácticos, encontramos que el flamante sustantivo aparece en la página 209, mientras que la pobre conjunción está relegada a la página 603.

Una lectura calasancia de esta misma realidad ofrece una respuesta diametralmente opuesta. Las Escuelas Pías en su conjunto, y cada una de las obras que las representan en el mundo con su testimonio, responden a dicha pregunta que la palabra más importante es la conjunción. Y utilizan como ejemplo para ilustrar su respuesta el lema: Piedad y Letras.

Que si la palabra Piedad es importante. ¡Claro que sí! Importantísima. Toda la hondura de la formación espiritual cristiana y de la formación humana está representada por ella. En la Piedad se concentra la apuesta de las Escuelas Pías para hacer de los niños, niñas y jóvenes personas de bien, transformadoras de una sociedad compleja y felices de ser quienes son.

Que si son importantes las Letras. Indudable. La educación intelectual constituye la base sobre la cual se accede a la realidad, se la reconoce en verdad y se puede operar su transformación. Además, en la educación intelectual integral está la posibilidad de lograr que cada estudiante explore y desarrolle sus propios talentos.

Ahora bien, el poder del lema: PIEDAD Y LETRAS radica en la fuerza que imprime la conjunción. Es en la integración armónica entre fe y ciencia como la escuela puede “prever (para el niño, la niña y el joven) un feliz transcurso de su vida entera”.

Alejandro Mesa Mejía


[1] Real Academia Española. (2010). Nueva gramática de la lengua española (manual). Bogotá: Editorial Planeta

ALEJANDRO MESA

ALEJANDRO MESA

Educador

Actual coordinador académico y exalumno del Colegio Calasanz Pereira. Profesor de Literatura. Coautor de libros sobre competencias comunicativas. Miembro del grupo GELE (grupo de estudio en lectura y escritura) de la Universidad Tecnológica de Pereira.

Repensar la familia

Repensar la familia

Es común escuchar frases como: “se han perdido los valores”, “familia es papá, mamá e hijos”, “mis mascotas y amigos son parte de la familia”. Estas expresiones son solo un ejemplo del auge en modelos familiares que no son los llamados “tradicionales cristianos”.

La mayoría del cristianismo sostiene que el concepto de familia tradicional es el de papá, mamá e hijos; y el máximo modelo a seguir es el de Nazaret: José, María y Jesús.

Pero en la complejidad actual se encuentran muchas convivencias en las cuales no se vive así. Madres o padres solteros, parejas sin hijos, personas solas o con mascotas, sociedades de amigos, parejas del mismo sexo, abuelos con nietos, vecinos cuidadores, y un largo etcétera imposible de clasificar. Añadamos también a quienes bajo un mismo techo deciden vivir con una regla en común: los de vida consagrada.

Algunos de estos ejemplos, según ciertos discursos, han venido a desafiar la tradicional familia cristiana. Pero antes de juzgar, preguntémonos, ¿qué nos quiere decir esta realidad?, ¿no será que, desde la iglesia, deberíamos reflexionar?, ¿qué nos pide Dios?

Considero que se puede encontrar luz a estas preguntas desde dos aspectos que provienen del mismo Cristo.

El primero es la forma en que vivió Jesús en la Galilea del I siglo. Los evangelios nos dicen quienes eran su padre y madre, pero la familia judía en aquel tiempo era mucho más extensa. Las casas compartían un patio interno donde hacían vida varias personas, y esta convivencia hacía los participantes de este núcleo fueran la familia, por eso se puede llamar con verdad que había “hermanos de Jesús” en un sentido pleno. Esto ya diversifica el concepto tradicional.

El segundo aspecto es más violento. Jesús en un cierto momento, decide retirarse de su vivienda para asumir un nuevo estilo. Esta ruptura (no resaltada lo suficiente), provocó que sus familiares fueran a buscarlo, pues consideraban que estaba fuera de sí.

Al saber Jesús que lo requerían, Él enseña una familia novedosa, una que está totalmente centrada en el Padre. Quien cumple la voluntad, el querer del Padre, ese es madre, hermano y hermana.

Quizá sí necesitemos repensarnos de forma radical. No bastan los lazos legales, de simpatía, ni de sangre para hablar de familia. Ella existirá solamente donde sus miembros conozcamos al Padre y con Él vivamos.

Luis Demetrio Castillo Padilla Sch. P.

LUIS DEMETRIO CASTILLO PADILLA

LUIS DEMETRIO CASTILLO PADILLA

Escolapio

Nacido en San José, Costa Rica. Es estudiante de teología y realiza su misión en la capital de esta nación centroamericana.

Sobre la educación en un mundo líquido

Sobre la educación en un mundo líquido

Hoy es crucial el papel de la educación en reorientar la sociedad y, así mismo, es la tarea más difícil “la más difícil de las hazañas es seguir siendo humano en condiciones inhumanas”.  En esta pequeña obra que es el resultado de una conversación con el escritor y docente italiano Ricardo Mazzeo, Bauman [1] aborda las cuestiones más acuciantes de nuestro tiempo que va desde la inmigración en Europa, la educación, la juventud, el consumismo en esta modernidad líquida hasta la realidad de una maestra italiana hablando de su definición sobre cómo sería un “estudiante ideal”. Todo ello, con un lenguaje sencillo, cercano y lleno de metáforas -como es habitual en él- de referencias de lo más variopintas; no obstante, sin perder el rigor del análisis. Realmente es un diagnóstico brillante de nuestra sociedad postmoderna que, a mi juicio, arroja mucha luz y nos enriquece y al mismo tiempo, nos interroga en nuestra tarea de educar como escolapios hoy.

La obra -puesto es que es una entrevista- está ordenada por capítulos que, a su vez, cada capítulo responde a una de las preguntas de dicha entrevista. En estas conversaciones, este gran pensador polaco analiza los distintos temas de la sociedad actual entre los cuales la situación de la educación es uno de ellos. Uno de los rasgos indispensables para entender bien el autor y dicha obra es captar el sentido de lo que se denomina el universo líquido.

La modernidad líquida es una de la categoría sociológica del autor para definir el estado actual de nuestra sociedad, aunque cabe decir que recientemente el Papa Francisco ha ofrecido una cariñosa corrección a Bauman señalando que el mundo ya no es líquido sino “gaseoso” por la volatilidad del mundo que vivimos. Sea como fuere lo cierto es que Bauman lo define como una sociedad de cambio constante y de transitoriedad; esto sucede no solo en lo cultural, en lo económico, en lo laboral sino también en lo educativo.

Sobre la educación afirma Bauman que, a pesar de que los sistemas educativos hoy están sometidos al juego del consumismo y que la cultura moderna ya no es una cultura del aprendizaje, del esfuerzo, sino caracterizado por el despilfarro, exceso y la discontinuidad, ésta aún tiene el poder de transformación social y nos puede recuperar el horizonte perdido. Sigue siendo una estrategia viable para que no se deterioren los conocimientos, para que avale la responsabilidad moral hacia los demás. En el fondo, no es más que volver a su tarea primigenia que es enseñar el arte de vivir.

Julião de Oliveira Sch. P.

[1] Zygmunt Bauman, Sobre la educación en un mundo líquido, conversaciones con Ricardo Mazzeo, (Madrid: Editorial Espasa, 2013)

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

Escolapio

Junior escolapio de Timor Leste. Está en el Juniorato de Aluche, de la Provincia Betania. Actualmente colabora con el Movimiento Calasanz en el Colegio de Aluche y en el equipo Provincial de Pastoral Vocacional. Estudia Teología en la Universidad Pontificia Comillas Madrid.

 

Volver al Colegio…Con 60 o más años

Volver al Colegio…Con 60 o más años

“Pido al Señor para todos juntos gran deseo de trabajar con el prójimo, mediante nuestro ministerio, Y que sea con grandísimo mérito de ustedes y buen ejemplo de los seglares” (San José de Calasanz 27-6-1648)

Cuando era niña, el texto obligatorio en el primer año de la escuela primaria: La alegría de leer, “se convirtió probablemente en uno de los libros colombianos más vendidos antes de las obras de García Márquez.” [1] Una cartilla con dibujos básicos de múltiples colores, mezclando ejercicios y letras, para que poco a poco descubriéramos que la unión de esos signos en nuestra voz se convertía en sonidos que formaban palabras.

Esos primeros años de colegio, en los que el papel, el lápiz, los juegos, los libros o cartillas y los nuevos amigos se convertían en nuestros motivos diarios para aprender, emocionarnos y estar alegres, hoy los revivo en el Colegio Calasanz Bogotá (CCB) con un nuevo programa dirigido a la población mayor de 60 años que vive en el sector. El propósito de esta iniciativa es que los adultos mayores, regresen a nuestras aulas un día a la semana en horario extra escolar para compartir la vida, desarrollar habilidades y recuperar confianza en el encuentro cara a cara con otros en estos tiempos de pandemia.

En La Vanguardia de Barcelona, el pasado 9 de junio del presente año aparecía lo siguiente: “La sexalescencia caracteriza a personas que han llegado a una madurez sin miedos, sin complejos, plenamente integrados a nivel comunitario, social y laboral. No se retiran para dar paso a la juventud. Saben que pueden aportar su experiencia, sabiduría y serenidad y que estas tienen valor. Están motivados, tienen curiosidad e interés por lo que ocurre a su alrededor y se implican en todo aquello que les gratifica. Siguen teniendo ilusiones y proyectos y son muy positivos y vitales.”[2]

Y encontramos en los vecinos del CCB, personas entre 60 y 87 años dispuestas a que mente, cuerpo, espíritu y saberes se activen una vez a la semana siendo parte de “Calasanz para Todos”

Nuestra primera sesión (27-10-2021) colmada de emoción, nos llevó a conocer hombres y mujeres, casados, viudos, separados, con hijos y nietos en la distancia… abuelos que después de haber ejercido diversas profesiones hoy se encuentran retirados, vitales, solos y con tiempo suficiente para volver al colegio, donde voluntariamente maestros calasancios y profesionales aliados dedican parte de su tiempo libre a preparar actividades y llevarlas a cabo: Danza (Profesora Dayana Lemus), Artes Plásticas (Profesora María Paula Samper), Espiritualidad (Pastoralista Omar Serrano), Cooperación (Psicólogo Germán López), Hábitos saludables (Profesionales Fundación Universitaria de Ciencias de la salud) y todos bajo la coordinación de la psicopedagoga María Fernanda Forero quien a la vez ha sido la encargada de gestionar lo necesario para dar vida a este nuevo espacio de tal manera que el carisma calasancio continúe estando presente en la vida de niños, jóvenes, adultos y mayores.

Para el cierre de actividades, celebraremos Navidad anticipadamente, dando gracias al Niño Dios por este año lleno de amor y fe, con la esperanza puesta en un 2022 que nos permita regresar y acompañar: hacernos compañeros, compartir, incluir, escuchar, observar, encontrarnos y reconocernos al mejor estilo de Calasanz.

Pastora González Colino


[1] https://www.banrepcultural.org/biblioteca-virtual/credencial-historia/numero-110/alegria-de-leer

[2] https://www.lavanguardia.com/vivo/longevity/20210609/7515930/quienes-son-sexalescentes.html

PASTORA GONZÁLEZ COLINO

PASTORA GONZÁLEZ COLINO

Ingeniera Industrial

Colombiana/Española. Directora Ejecutiva de la Fundación Educativa Calasanz y Coordinadora Provincial ENF y Voluntariado en la Demarcación Nazaret.  Comprometida con la transformación y la justicia social, con entusiasmo y espíritu solidario,

Memorial al Cardenal Tonti (VI)

Memorial al Cardenal Tonti (VI)

“Ministerio en verdad muy digno, muy noble, muy meritorio, MUY BENEFICIOSO, MUY ÚTIL, muy necesario, muy enraizado en nuestra naturaleza, muy conforme a razón, muy de agradecer, muy agradable y muy glorioso.” (MCT)

“Muy beneficioso, por ayudar a todos en todo: sin ninguna acepción de personas y, por tanto, suministrando lo necesario y haciendo pedagogos de todos los niños, incluso acompañándolos hasta sus propias casas.

Muy útil, por los numerosos cambios de vida efectuados, como puede comprobarse con frecuencia entre los muchachos, tanto que no se reconocen según eran anteriormente.” (MCT)

Beneficio y utilidad.

En estas dos descripciones de los efectos del ministerio educativo aparece el Calasanz de la escuela. No el pedagogo de oficina, no el funcionario de educación, no el teórico e ilustrado. Aquí firma el santo con el sobrenombre de maestro.

La educación es una actividad casi espiritual como ya henos visto, pero encarnada, profundamente arraigada a la naturaleza humana (como veremos más adelante), y por ello, todo lo humano conlleva implicaciones para la persona, sean del signo que sean; si es positivo hablamos de beneficios y si es negativo de perjuicios. Pero, además, dado que la educación mira al desarrollo de la persona, esto es, tiene un propósito, un horizonte, hemos de constatar su utilidad o no. Esta mirada sobre la educación es tremendamente moderna, pero con una peculiaridad que supera la actualidad: la utilidad no está en los procesos instrumentales (contenidos, saberes, aprendizajes) sino en el logro de la finalidad: transcurso feliz de la vida. Ahí hay que constatar la utilidad o no del ministerio educativo.  Examinémolos por partes, aunque sea brevemente.

La educación ayuda ‘a todos en todo’, y esto lo han sabido descubrir las sociedades modernas haciendo de la escuela el hipermercado de los aprendizajes vitales. Lo que antes se aprendía en casa, o con el grupo de iguales en el barrio o en el pueblo, o en la relación con las generaciones de mayores, o en la iglesia… ahora se vuelca en la escuela. En el siglo XVII, dado que los pobres no tenían esos ámbitos de aprendizaje enumerados, Calasanz vislumbra una escuela como la de hoy, pero con toda seguridad, hoy no la plantearía así, sino que despojaría a la escuela de aprendizajes propios de otros ámbitos empoderando a estos y dejando la escuela para integrar y manejar lo anterior. Ese ‘abandono’ tácito o explícito que se hace de la educación de los hijos (por parte de los padres) y de los ciudadanos (por parte de los estados) han convertido la escuela, con perdón, en el vertedero de todos los saberes, aprendizajes y enseñanzas que se considera debe adquirir una persona, imposibilitando que la escuela desarrolle con calidad y efectividad los dones y talentos intelectuales y emocionales de los estudiantes. Tener que hacer educación vial, nutrición, primeros auxilios, comportamientos democráticos, tratar la igualdad, el buen trato, la higiene personal, el cuidado del cuerpo, la prevención de las dependencias y el maltrato, el respeto a las propias tradiciones, el amor a la patria, la buena utilización de las redes sociales, el uso del tiempo libre y la cantidad de hidratos de carbono que debo consumir diariamente… hacen muy compleja la labor de un maestro que, además, es evaluado no por todo lo anterior, sino por un currículo en el que debe desarrollar su materia y sus enseñanzas concretas.

Calasanz asume todo esto por imposibilidad real, incluso, como él mismo expresa, haciéndose guías de los niños (pedagogos) acompañándolos a sus casas para que no perdieran en la calle lo que habían adquirido en la escuela. Pero hoy tenemos otros medios para despojar a la escuela de tantas adherencias que son propias de otros estamentos y posibilitar en ella procesos que ayuden a hacer crecer en los niños y adolescentes todas sus capacidades. Hoy, además, el beneficio no se da en acompañar a los estudiantes a sus casas sino en acompañarlos personalmente en su trayectoria vital.

Y la utilidad.

¿En qué pensamos cuando hablamos de una educación útil o de la utilidad de la educación? Seguramente nos viene a la cabeza que nuestros alumnos sean útiles a la sociedad, o que puedan estudiar algo útil para ganarse la vida, o quizá que lo aprendido sea útil para el futuro familiar o laboral. Utilidad como gravamen de lo recibido en mi educación, como una tasa que he de pagar en el futuro, como expresa su etimología, la capacidad de ser usado. Y, sin embargo, llega este santo viejo que se hizo maestro cuando llegaba casi a su jubilación (actual) y apunta al centro de la finalidad de la educación: el cambio de vida, la conversión, humana y religiosa. Un buen proceso educativo ‘convierte’ a la persona, la rehace, la reconfigura, sería como un nuevo nacimiento. Para Calasanz el ministerio educativo es como un buen proceso de iniciación cristiana que concluye con la verificación del cambio de vida y la recepción del bautismo. Hacerse hombre, hacerse mujer, hacerse ciudadano, hacerse cristiano. Y llegados aquí es obligada la pregunta: ¿qué cambios significativos de vida descubrimos en nuestros alumnos? En ocasiones, cuando vamos por la vida y nos regala el encuentro con aquel estudiante díscolo e impertinente que cruza la calle para saludarte y con educación y respeto reverente alude a la paciencia que se tuvo con él y nos cuenta el cambio de su vida, nos llenamos de satisfacción y gozo. Eso es utilidad verificada. Pero desgraciadamente, también nos encontramos con corruptos, ladrones, ambiciosos o simplemente aquellos que no supieron ni pudieron cambiar el signo de una vida miserable transmitida, que formaron parte de nuestras aulas y que siguieron nuestros procesos. ‘Cambios de vida’, he ahí un propósito educativo para pegar en nuestras pizarras al comenzar nuestra clase cada día. En educación, para Calasanz, la utilidad es descubrir el secreto de mi vida, para qué he sido creado y tirar adelante con ello, mi propia vocación. Nada más útil que descubrir para qué he sido creado. Eso, me cambia la vida.

P. Carles Such Sch. P.

CARLES SUCH

CARLES SUCH

Religioso

Sacerdote escolapio entregado a la vida y acompañando la de niños y jóvenes para vivir con pasión. Perú es su lugar actual. España su cuna. El corazón humano su universo y Cristo, Calasanz y el evangelio su horizonte.