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Memorial al Cardenal Tonti (III)

Memorial al Cardenal Tonti (III)

“Ministerio en verdad MUY DIGNO, muy noble, muy meritorio, muy beneficioso, muy útil, muy necesario, muy enraizado en nuestra naturaleza, muy conforme a razón, muy de agradecer, muy agradable y muy glorioso.” (MCT)

Calasanz en esta parte de la defensa del ministerio educativo utiliza unos aumentativos que describen las claves, no solo de la educación cuanto del educador. Y esta es una clave bien importante: la educación, al final, depende del educador. El peor sistema educativo puede dar excelentes resultados con buenos educadores, pero también el mejor sistema educativo fracasa con unos educadores mediocres. De ahí, deberíamos concluir que, la formación, consideración, gratificación y trato a los educadores deberían estar exquisitamente cuidados por los gobiernos, y sería mucho mejor que lo fueran por los estados. Un indicador de calidad de un sistema educativo no son los resultados comparados con otros países, sino el trato que se da a los educadores, y en muchas ocasiones correlacionan. Y ciertamente, en una sociedad, ¿a quién se trata mejor?, a los que se les considera más dignos: jueces, médicos, arquitectos, grandes empresarios, banqueros, artistas y deportistas famosos… Pues según sea la dignidad que se le da a alguien, así se le valora. De esta manera el santo viejo busca presentar el ministerio educativo como el ejercicio de un oficio elevado, sublime, por ser la base de las sociedades modernas (y lo dice iniciando el siglo XVII). Y lo describe con estos aumentativos que en alguna ocasión se tradujeron por superlativos (dignísimo, nobilísimo, meritísimo…) y que los iremos comentando.

“MUY DIGNO, por girar en torno a la salvación, conjuntamente, del alma y del cuerpo.” (MCT)

Lo digno es lo que es merecedor de respeto y estima. Y para san José de Calasanz el ministerio de la educación debería ser muy respetado y estimado.

Pero aquí se está poniendo en valor la educación para todos y, en concreto, para los pobres, los que no tienen recursos, para los que se les ha privado de una vida digna. Una escuela es un lugar ‘dignificador’ de las personas. Cuando Calasanz apunta a la dignidad de la educación está señalando los efectos que provoca en el ser humano, pues despojándolo de todo juicio o disfraz, lo descubre como hijo de Dios y, por tanto, como un ser con toda la dignidad posible.

Educar es evidenciar lo que somos, apartándonos de una práctica presente en todas las épocas que tiende a dividir y clasificar a los seres humanos por sus recursos, lugar de nacimiento, color de piel, creencias, relaciones, etc.

Educar es considerar, poner en valor la igual dignidad de todos y presentar procesos para que esta esencia humana crezca y se acredite.

Educar es la acción más respetable que puede realizar un hombre con otro, pues no solo lo hermana, sino que lo mejora.

Educar es participar de la misma acción de Dios, por eso dignifica al que la propone y al que la recibe y responde al primer mandato que Dios da al ser humano tras su creación: ‘creced y multiplicaos’.

La educación para Calasanz no es digna porque enseñe o forme a la persona, eso también lo hacen otro tipo de disciplinas no educativas, sino porque salva o participa del proceso de salvación de la persona. La salvación no es un concepto únicamente religioso, sino que es la aspiración más elevada, sublime y profunda de cualquier ser humano. Un niño se salva cuando vive equilibradamente su infancia; un adolescente se salva cuando integra armónicamente sus cambios; un joven se salva cuando es capaz de desplegar toda la riqueza para la que ha sido creado. Por eso la educación gira ‘en torno a la salvación’, sabiendo que afecta a la globalidad de la persona, a su cuerpo y a su alma. Ambas realidades que han de ser educadas (descubiertas y desarrolladas) por las letras (cultura) y la piedad (fe). La medicina cura personas, la educación, las salva. Si es digno curar personas, el ministerio educativo es ‘muy digno’.

Pero la dignidad ni se da ni se quita, se tiene. Y ahí reside el problema, en que lo digno corrompido es una tragedia. Un educador es digno en sí mismo, y si no es considerado digno es porque no es un educador. Podrán respetarlo más o menos, se le valorará o no, será considerado o despreciado, pero si es educador, no pierde en nada su dignidad, al contrario, la evidencia. Pero si se corrompe a sí mismo por ideología, por intereses particulares bastardos o por dinero, se convierte en el mayor de los males, la más nefasta de las realidades porque se traiciona a sí mismo, a sus estudiantes y a la sociedad a la que debería servir y mejorar. Decían los latinos ‘corruptio optimi, pessima’ (la corrupción de lo óptimo es la peor). Y una manera muy sutil de corromper la educación es fragmentar la realidad humana: por un lado, la inteligencia, por otra la biología, por otra lo espiritual, por otra lo psicológico y lo emocional. Fragmentar al hombre o negarle alguna de estas dimensiones en educación es la mejor de las manipulaciones que puede realizar un estado. Por eso la intuición de Calasanz es tan actual, porque la dignidad está en el ‘conjuntamente’, en abordar a la persona en su globalidad, ¿qué ciencia, disciplina o saber es capaz de acercarse a la persona en su totalidad? Solo la educación; y los que desean corromperla por intereses, lo que intentarán siempre es dividir, desmembrar para intentar producir una creatura que responda a los intereses de cada época. Y curiosamente, cada época, hipervalora una dimensión distinta.

Dignificar la educación es presentar al hombre lo que realmente es, desarrollar la más sublime de las antropologías que se reconoce en la persona de Jesucristo, ‘Cristo manifiesta el hombre al propio hombre’ (GS 22). Y esto último, tampoco ha de ser tomado como un apunte religioso, aunque para Calasanz sí lo fuera, porque detrás de cada sistema educativo hay un modelo de hombre y la única manera honesta de no manipular, es presentar el modelo más completo de ser humano o, al menos, el que genera un mayor bien para uno mismo y para los demás. Reto a cualquiera a que presente un modelo de hombre más completo, integrador y generador de vida y convivencia que Jesús de Nazaret. Pongan a su lado el boceto antropológico que subyace a los sistemas educativos actuales, y se darán cuenta que, educar desde este referente es evidenciar la mayor dignidad de cualquier persona. Y entregar la vida a conseguirlo, lo más digno.

Visto así, sin duda, el ministerio educativo es muy digno.

P. Carles Such Sch. P.

CARLES SUCH

CARLES SUCH

Religioso

Sacerdote escolapio entregado a la vida y acompañando la de niños y jóvenes para vivir con pasión. Perú es su lugar actual. España su cuna. El corazón humano su universo y Cristo, Calasanz y el evangelio su horizonte.

“Poder ser verdaderas escolapias”

“Poder ser verdaderas escolapias”

“Poder ser verdaderas escolapias”, un deseo acariciado durante más de 18 años por Paula Montal, expresado en 1855, en una carta al P. Genero Fucile; profundo anhelo que legó a su Instituto. Este mismo deseo, herencia suya, anida en el corazón de cada escolapia y nos acompaña durante toda la vida.

La historia de nuestro Instituto desde su origen está marcada por la espiritualidad de San José de Calasanz que inspiró a nuestra Santa Fundadora: “Somos Escolapias porque nuestro origen, nuestras leyes y nuestras costumbres están informadas por el espíritu de San José de Calasanz”, escribió Madre Paz de Moraza en el prólogo del libro Origen y Espíritu.

 Esta nítida identidad en nuestras raíces, es motivo de alegría y una continua fuente de inspiración, creatividad y renovación. Si está claro el origen, también la meta: “Poder ser verdaderas Escolapias, hoy”. La identificación de Madre Paula con Calasanz es una llamada para conocer y profundizar en la espiritualidad calasancia y acrecentar nuestro sentido de pertenencia.

 Paula Montal nos ha legado su deseo de ser Verdaderas Escolapias, profunda experiencia personal y de Instituto. De nuestro profundo amor a Paula y Calasanz emanan dos retos:

  1. La necesidad de formación:
  • Para vivir en profundidad y coherencia la vocación a la que hemos sido llamadas.
  • Para amar y conocer nuestras raíces y nuestra historia, y saber dar razón de los pilares en los que se apoya nuestro Instituto en la Iglesia.
  1. Una mirada a la realidad del mundo y de la Vida Consagrada hoy:
  • Para vivir en comunión, abiertas a la interculturalidad, respetando y acogiendo la diversidad de lenguas y culturas.
  • Para compartir carisma y misión con los laicos.
  • Para generar vida e ilusión entre los niños, los jóvenes y las familias.

Con fidelidad creativa a la herencia recibida, somos Verdaderas Escolapias si amamos nuestras raíces.

Asunción Pérez Sch. P.

 

 

 

ASUNCIÓN PÉREZ

ASUNCIÓN PÉREZ

Escolapia

Maestra y Licenciada Teología por la Universidad Angelicum de Roma. Fue Maestra de Novicias y directora de varios Centros. desde 2012 a 2019 ejerció el cargo de Directora General del Equipo de Titularidad de la Fundación Educativa Escolapias. Actualmente realiza el servicio de Superiora General.

«L’Evangile de Calasanz»

«L’Evangile de Calasanz»

Suivant des experts en langue biblique néotestamentaire, le terme évangile, transcrit du grec ‘ευαγγέλιοv’, signifie « La Bonne Nouvelle ». Chez saint Marc, il signifie une narration assortie de témoignage de la vie, la mort et la résurrection de notre Seigneur Jésus-Christ (Mc 1,1). Saint Jean, pour sa part, exprime clairement que l’objectif d’un évangile est de nous conduire à la foi qui donne vie (Jn 20, 31).

Parler d’évangile de Calasanz, entend mettre en exergue la dynamique d’une vie dont le témoignage continue de se répandre dans diverses parties du monde, et invite l’homme à la foi en Dieu. Le contenu de la vie de Calasanz, comme un livre ouvert, constitue en effet son évangile. D’une enfance pieusement encadrée, nous voyons un jeune homme soucieux de servir Dieu ; puis, un pasteur ambitieux, et un homme hardiment engagé sur le chemin de sainteté –au prix de grandes souffrances- au cœur même de Dieu. Ses biographies disent bien cet évangile d’une vie pleine de sens, l’expérience d’un homme qui comme un Saint Paul au soir de sa vie reste confiant d’avoir « combattu jusqu’au bout le bon combat» (2 Tm 4, 7), et a reçu la récompense promise de son Seigneur. Parler de l’évangile de Calasanz, nous invite simplement à méditer sur sa vie, sa mort, et sa naissance au ciel, dont la ‘bonne nouvelle’ est d’abord entendue de la bouche d’un enfant. Ceci, pour découvrir davantage la vie de cet homme dont les pas ont porté la bonne nouvelle du salut par l’éducation aux enfants pauvres. Revisiter la vie de Calasanz comme un évangile, peut aussi réchauffer les motivations authentiques attiédies par l’usure du temps.

Par ailleurs, les plus dures épreuves de sa vie, constituent aussi une bonne nouvelle ; car on peut y redécouvrir l’assurance de la constante disponibilité de la grâce divine. L’itinéraire de cet homme de Peralta, mort à Rome comme un Paul, laisse voir des traces d’une vie de foi animée d’espérance et de charité.

Encore, comme saint Paul, Calasanz est détourné d’un projet purement humain pour être inscrit dans le riche projet de Dieu, en se donnant aux enfants pauvres. Ce don total de lui-même, par amour pour son prochain est également la ‘bonne nouvelle’ que toute l’Église reçoit.

 P. Adalbert Fouda Sch. P.

ADALBERT FOUDA

ADALBERT FOUDA

Piariste

Né à Yaoundé. Religieux et prêtre piariste. Exerce actuellement son ministère à Libreville comme enseignant de mathématiques et religion au Collège Calasanz; et vicaire de la Paroisse. L’enfant c’est ma passion!  

Artesanos de vida: desde una mirada educativa

Artesanos de vida: desde una mirada educativa

Nos encontramos en el tiempo litúrgico de la Pascua, un tiempo que nos habla, nos remite, nos sabe a vida; a esa nueva Vida inaugurada por Cristo con su resurrección. 

En estos días me detenía a reflexionar sobre este acontecimiento crucial de nuestra fe, desde la experiencia que nos narran los discípulos, y surgía en mi interior el mirarlo como la obra maestra de Dios. Desde ahí, me sentía llevada a contemplar a Dios como artesano de la vida, de la única y verdadera Vida.

Y me decía que Él que nos creó a su imagen, nos ha dotado, por tanto, de la posibilidad de ser también nosotros artesanos de vida.

Así es, en y desde nuestra sencillez, somos posibilidad de alentar y fortalecer la vida. Pero creo que para ello es necesario dejar que Aquel que nos ama haga, con nosotros y de nosotros, su obra de artesanía para el servicio de los demás, que es nuestra forma de dar vida.

Es aquí donde mi mirada, casi sin darme cuenta se dirigió a Calasanz y a Faustino Míguez, ¡dos auténticos artesanos de vida!

Lo son realmente porque primero dejaron que el Espíritu modelase su ser por el amor, la bondad, la amabilidad, la ternura, el sufrimiento, la incomprensión, y así se fueron transformando en personas al servicio de la vida, generadoras de un mundo mejor.

Y, segundo, porque cada uno de ellos, Calasanz y Faustino Míguez, fueron posibilitadores de vida, artesanos de vida, desde la mirada sencilla, humana, delicada y compasiva que supieron tener al corazón del ser humano; una mirada de corazón a corazón, como la de Jesús.

Una mirada con la que percibieron la vida debilitada en muchas realidades sociales y, sobre todo, en los más pequeños; en los niños, José de Calasanz y en las niñas, Faustino Míguez.

Desde su alma de educadores fueron unos convencidos de que esa mirada al corazón, -que es la mirada educativa, la mirada de lo artesano-, ayuda a descubrir la interna inclinación que suscita el Espíritu para un feliz transcurso de la vida, en palabras de Calasanz. Y en las de Faustino Míguez posibilita dar vida y despertar facultades dormidas.

Sus vidas tuvieron y siguen teniendo lo que es propio de una obra de artesanía cuando la vemos: sencilla y calladamente nos impulsan a cuidar la vida, a optar por la vida, a posibilitar la vida. Y a hacerlo a través de la más noble y sublime misión: el ministerio educativo.

                                                                                   Sacramento Calderón

SACRAMENTO CALDERÓN

SACRAMENTO CALDERÓN

Calasancia

Nacida en Daimiel (Ciudad Real) en 1954. Religiosa Calasancia Hija de la Divina Pastora. Apasionada por la educación. Forma parte del Equipo de Gobierno al servicio de las hermanas y de la vida del Instituto como Madre General.

Gente sencilla, silenciosa, llena de santidad, fuera de las “redes”

Gente sencilla, silenciosa, llena de santidad, fuera de las “redes”

Las “redes” en la actualidad son un medio privilegiado para comunicar, socializar, informar, enlazar, publicitar, incluso para evangelizar. La crisis sanitaria que vivimos no sería lo mismo sin las redes sociales. Una nueva cultura esta emergiendo y no sabemos que visión de ser humano va a privilegiar.

El fenómeno de “la economía de la atención y de la popularidad”, provoca que nuestra atención se centre en los correos electrónicos, en redes sociales, mensajes, fotos de famosos, likes, youtubers, retuits, en personas que tengan sólo cierto número de seguidores, de suscriptores, etc. Se escucha constantemente; «Las personas a las que sigues están prestando atención a este tema, leyendo tal libro, siguiendo a este influencer, usando esta línea de ropa, etc.»

La crisis sanitaria y las crisis que le acompañan ponen al descubierto la fragilidad de nuestro mundo cimentado sobre la arena de la soberbia de creernos dueños de la posmodernidad. Las cargas se están volviendo insoportables… En el mundo complejo en el que vivimos parece que no hay espacio para los sencillos, son otros los valores que prevalecen. No todos pueden entender/aceptar un lenguaje y este estilo de vida sencillo, callado, de “abajamiento”.

Hoy se habla poco de pequeños gestos de amor en lo cotidiano, quizás porque se vive con las prisas, las indiferencias, temores, la tecnología, etc. A lo mejor nos hemos acostumbrado a ver “grandes personajes” sólo en pantallas y lejos de nosotros, gente anónima muchas veces que simplemente la suben a la red. Quizás nos estamos perdiendo de lo mejor de nuestro “prójimo/próximo” que ha sembrado y cultivado grandes cosas desde el silencio de lo cotidiano.

Calasanz y el Papa Francisco iluminan este fenómeno social. Calasanz fue una persona sencilla y humilde, en continuo estado de abajamiento. Acompañó a los niños, religiosos, maestros, colaboradores, cofradías, enfermos. Se donaba con empeño y gratitud en pequeñas acciones: preparaba clases, escribía cartas, colaboraba con la limpieza de las aulas, acompañaba a los niños a sus casas después de la escuela, en la vida, fragilidad y búsquedas de sus religiosos. Seguramente podemos imaginarnos a Calasanz en más y variados escenarios como estos, actuando con profunda santidad y donación desde lo cotidiano, lo sencillo y el silencio.

El Papa Francisco nos habla sobre los «santos de la puerta de al lado» es la “santidad de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios o «la clase media de la santidad»” , personas con una sabiduría que sólo se aprende en la escuela de la fe y el amor. Hay mucha gente de “este calibre” a nuestro alrededor, sólo falta que abramos los ojos del corazón para mirar y donar una sonrisa agradecida por tan bellas personas.

Siguen existiendo muchas personas y muchos escolapios que siguen siendo modelos de santidad, como lo fue y sigue siendo Calasanz, que lo demuestran día a día. Estas personas son testimonio vivo y referentes de santidad cercanos a nosotros como lo dice el Papa.

Estas personas demuestran con su vida que el cristianismo y las Escuelas Pías son la revolución del amor ¿A quién no le fascina encontrarse con esas personas sabias que irradian y transmiten a través de su vida lo eterno sobre la realidad de lo cotidiano? Saben estar en la vida, tan presentes y entregadas, hacen lo que conviene hacer y saben dejar a otros hacer cuando así conviene. Personas sencillas, humildes, a veces cansadas, que nos hacen presente la bondad y belleza del rostro del Amor que las habita.

Calasanz se hizo santo desde lo pequeño, desde el silencio. Gracias Calasanz y gracias a tantos hermanos que nos demuestran que una vida en santidad es posible. Gracias por estas expresiones de amor y por la actitud humilde de ustedes, que aceptan a Dios como centro de la vida y de la historia, que puede transformar la pequeñez en grandeza.

Descubramos en Calasanz un referente de Santidad desde el abajamiento y lo cotidiano. Su vida sin lugar a duda puede darnos referentes de cómo cultivar una auténtica relación con Dios que se vea reflejada en nuestros quehaceres cotidianos y escolapios.

Sergio Zamarripa Alfaro

SERGIO RENÉ ZAMARRIPA ALFARO

SERGIO RENÉ ZAMARRIPA ALFARO

Escolapio

Religioso Escolapio de México. Actualmente estudia Teología y Educación. Acompaña procesos de Movimiento Calasanz, Sínodo Escolapio de los Jóvenes y es miembro del Consejo Provincial de México. Apasionado por la pastoral y el acompañamiento de adolescentes y jóvenes. Jesús y Calasanz un referente para su vida.
Rostro-Trastévere

Rostro-Trastévere

Aún entre la gente dejé,
Como Tiber desbordado en continentes
la mirada que mora en el Trastévere del mundo.
En los barrios que en carne se sumergen
aun habitan los niños deshabitados,
la piedad te mira al rostro
la letra aun es hoy, la Palabra primera
y todas las demás.

Aquí donde la primavera encuentra el modo
de hacer del niño estaciones y vida.
La palabra es semilla.

Aún habitan los niños deshabitados de palabra,
Calasanz no vuelve el rostro, sigue…
No lo dejará por nada del mundo.
Nos invita.

¿Cómo te mira Calasanz?

ISABEL GARCÍA DE JUAN

ISABEL GARCÍA DE JUAN

Educadora

Educadora. Profesora de Geografía e Historia y Lengua y Literatura en Secundaria y Bachiller en el colegio Calasanz de Santander. Coordinadora de la Acción Social de Santander. Casada, madre de dos hijas. Pertenece a la Fraternidad Escolapia de Betania.
PEPE MONTALVÁ BENEYTO

PEPE MONTALVÁ BENEYTO

Laico

Fotógrafo fustrado, tipógrafo mediocre, diseñador de tres al cuarto. En labores comunicativas escolapias. Casado, padre de tres hijos. Pertenece a la Fraternidad Escolapia de Betania.