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Rostro-Trastévere

Rostro-Trastévere

Aún entre la gente dejé,
Como Tiber desbordado en continentes
la mirada que mora en el Trastévere del mundo.
En los barrios que en carne se sumergen
aun habitan los niños deshabitados,
la piedad te mira al rostro
la letra aun es hoy, la Palabra primera
y todas las demás.

Aquí donde la primavera encuentra el modo
de hacer del niño estaciones y vida.
La palabra es semilla.

Aún habitan los niños deshabitados de palabra,
Calasanz no vuelve el rostro, sigue…
No lo dejará por nada del mundo.
Nos invita.

¿Cómo te mira Calasanz?

ISABEL GARCÍA DE JUAN

ISABEL GARCÍA DE JUAN

Educadora

Educadora. Profesora de Geografía e Historia y Lengua y Literatura en Secundaria y Bachiller en el colegio Calasanz de Santander. Coordinadora de la Acción Social de Santander. Casada, madre de dos hijas. Pertenece a la Fraternidad Escolapia de Betania.
PEPE MONTALVÁ BENEYTO

PEPE MONTALVÁ BENEYTO

Laico

Fotógrafo fustrado, tipógrafo mediocre, diseñador de tres al cuarto. En labores comunicativas escolapias. Casado, padre de tres hijos. Pertenece a la Fraternidad Escolapia de Betania.
La finalidad de la educación. Memorial al Cardenal Tonti (II)

La finalidad de la educación. Memorial al Cardenal Tonti (II)

“Un ministerio insustituible… y acaso el principal para la reforma de las corrompidas costumbres; ministerio que consiste en la buena educación de los muchachos en cuanto que de ella depende todo el resto del buen o mal vivir del hombre futuro.”

Recuerdo cuando leí hace más de treinta años este memorial por primera vez. Algunas de las palabras sonaron a mis jóvenes oídos, arcaicas y anacrónicas. Curiosamente una de ellas era la expresión ‘la reforma de las corrompidas costumbres’, y, sobre todo, por lo de ‘corrompidas’. Tres décadas después y cuatro siglos tras su primera escritura, vuelvo a escuchar a diestro y siniestro a mi alrededor la palabra ‘corrupción’. Como si la historia quisiera hacerle un requiebro al tiempo, y al igual que a Calasanz le removió la conciencia ver a tanto niño y adolescente de la calle dedicados al robo, la extorsión, el pillaje y a saber qué otras ‘lindas’ prácticas corruptas, hoy nos remueve a muchos ver a tantos políticos, jueces, policías, funcionarios… corruptos. Y si lo son de adultos, es posible inferir que no recibieron la educación debida para enderezar esas ‘tendencias torcidas’ (expresión calasancia) que debieron aparecer ya en sus infancias. Sería legítimo preguntarnos, ¿para qué sirvió la educación en estas personas? ¿Fueron educadas para desarrollar el mal (de manera inconsciente ciertamente) o simplemente no les propició ningún cambio interior a lo que despuntaba como germen en ellas? ¿La educación les cambió para mejorar o les consolidó en lo que ya estaba inoculado en ellos?

Quizá, la clave está en la primera palabra de la expresión destacada, reforma. Calasanz apela a una educación que reforma a la persona, no que la instruye únicamente, no que la prepara para la vida adulta solamente, no que la capacita para un trabajo o un estudio superior sin más, no que la dota de una pátina humana y cristiana sin tocar su centro, sino que el proceso que viva el niño en la escuela debe ser el que le permita desarrollarse felizmente como persona. Y nunca la corrupción crea felicidad, ni siquiera al que la ejerce.

Reforma de las corrompidas costumbres, ¿nos atrevemos a enumerar algunas de hoy? El ejercicio del poder político en beneficio propio, la malversación de fondos sociales, la prevaricación en funcionarios públicos en el ámbito de la justicia, el abuso de menores, la violencia doméstica, la violencia de género, el trato discriminatorio por edad, sexo, ideología, nacimiento… Y seguro que a muchos les van viniendo muchas otras ‘corrompidas costumbres’. Y tras enumerarlas miramos siempre hacia afuera, como si este mal fuese un coronavirus selectivo que ataca a algunos (normalmente los que pueden), sin caer en la cuenta que lo que se corrompe es lo que se posee no lo que se adquiere. Ya con razón Jesús en el evangelio avisa sobre esta escapatoria moral de culpabilizar a lo que está afuera: Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre. (Mt. 15,19)

El santo viejo descubrió esto mismo en carne de niño callejero. Y quiso proponer un remedio saludable por medio de la educación, sabiendo que, si el niño ‘desde su tierna infancia es imbuido diligentemente en la piedad y las letras, ha de preverse con fundamento un feliz transcurso de toda su vida’, como afirma de nuevo con otras palabras en este memorial. ¿Nuestros procesos educativos actuales propician esta reforma de las corrompidas costumbres? Porque yo lo que veo en muchos de mis alumnos es que desearían emular a los que hoy consiguen fama, prestigio y plata sin importarles la senda ni los medios que los llevaron hasta ahí.

Una buena educación, quizá, la única educación que se precie de llevar este nombre, no es la que mantiene ni la que posibilita la continuidad ni la que prepara para asegurar las estructuras sociales actuales (algunas de ellas corruptas), sino la que reforma, esto es, da nueva forma. La educación actual en el mejor de los casos ‘ahorma’ no ‘reforma’. Hoy sigue actual y vigente este llamado de Calasanz a hacer de la educación el arma más poderosa de transformación social, por ello, como lo saben los que gobiernan, quieren arrostrarse el derecho de manejarla a su antojo, o al servicio de sus ideologías, o al servicio de la ética capitalista-consumista, o peor, al antojo de las costumbres corrompidas. De repente, hemos revertido la finalidad de la educación haciendo de ella un instrumento de poder al servicio del poder establecido. Y ahí surgen todos los problemas de los sistemas educativos de nuestras sociedades.

Hoy evidenciamos que nuestras sociedades necesitan ciudadanos acríticos, dóciles y amaestrados, por eso se elaboran con precisión programas educativos donde las humanidades (filosofía, ética, historia, educación religiosa, música y artes en general) tengan una presencia residual o simplemente, no aparezcan. Al estar centrada en la producción y el trabajo, elaboran currículos tecnológicos y pragmáticos llenándolos de materias instrumentales inoculando una brutal competitividad utilitarista entre los estudiantes. Y aquí que cada cual analice su currículo nacional y su ley educativa y descubrirá sin mucho esfuerzo qué sociedad desean los que nos gobiernan.

Ante este panorama, identificar y clarificar la finalidad de la educación que impartimos es fundamental. El horizonte y la orientación de la educación es clave para educar. En Calasanz está claro: la felicidad o, dicho de otra manera, el ‘buen vivir’ del hombre futuro (y no el ‘bien-estar’).

Visto lo anterior, el debate y la reflexión de los Estados debería centrarse en qué piensan y creen que hace feliz a una persona para poder establecer el proceso educativo que le ayude a vivirlo. Seguro que llegan a conclusiones muy interesantes y sin buscarlo, consensuarían una realidad que daría un gran impulso al país y un futuro prometedor a sus ciudadanos. Si queremos llegar a un Pacto, hemos de saber mirar juntos un horizonte compartido. Y seguramente, lo esencial, lo podemos consensuar: una buena educación de los muchachos en cuanto que de ella depende todo el resto del buen o mal vivir del hombre futuro.

Continuará…

CARLES SUCH

CARLES SUCH

Religioso

Sacerdote escolapio entregado a la vida y acompañando la de niños y jóvenes para vivir con pasión. Perú es su lugar actual. España su cuna. El corazón humano su universo y Cristo, Calasanz y el evangelio su horizonte.

Lo que fue yermo se torna vergel. Memorial al Cardenal Tonti (I)

Lo que fue yermo se torna vergel. Memorial al Cardenal Tonti (I)

Este año 2021 conmemoramos en la Orden de las Escuelas Pías los 400 años de uno de los textos más significativos y hermosos de san José de Calasanz, el Memorial al Cardenal Miguel Ángel Tonti.

San José de Calasanz escribió con este memorial (escrito eclesial que defiende o reivindica algo) uno de los documentos más bellos en defensa de la educación popular. Con la noble intención de que se aprobara una nueva Orden religiosa en la Iglesia, mostró ante los que regían en aquel momento los designios terrenales de la Iglesia y parte de la humanidad conocida en aquel momento, que educar a los niños pobres era el futuro y la prosperidad de una sociedad y que debía ser una prioridad para los estados propiciar educación a sus niños para que fuesen dignos y buenos ciudadanos capaces de transformar la sociedad, renovar la Iglesia y hacer del desarrollo de sus propias vidas un proceso de felicidad y bienaventuranza. Y esto lo pensó y lo defendió hace 400 años.

Me propongo en varias entregas actualizar ese documento que como hemos indicado se dirige a un cardenal, el cual era el que debía permitir la creación de una nueva organización clerical cuando se pensaba que ya todo estaba creado y no hacían falta más. José de Calasanz, tras haber escrito la Regla (Constituciones) de lo que hasta entonces era su Congregación, escribió con 64 años, con pie y medio en la jubilación forzosa, este escrito con el que no solo consiguió doblegar el parecer y decisión de la iglesia jerárquica (que ya tiene su mérito), sino que los hizo acérrimos defensores de esta nueva obra que se dio a conocer como las Escuelas Pías.

Nuestro santo, queriendo aportar razones para justificar la novedad de su obra, plasmó una de las más hermosas compilaciones a favor de la educación popular, universal, cristiana y gratuita. Sin quererlo, miró al horizonte o mejor, vio en los ojos de aquellos niños harapientos y vulgares de los rincones romanos del Trastévere romano, que el horizonte del ser humano se fragua en su infancia por medio de la educación que recibe y experimenta. Cuando una semilla seca, deforme y aparentemente inútil, es plantada en una tierra cuidada, abonada y regada, saca de lo más íntimo de su fealdad la criatura hermosa que lleva dentro, y lo que fue yermo se torna vergel. Esta es la intuición de fondo en las palabras del santo viejo y que poco a poco iremos actualizando.

400 años después de este canto a la educación popular que es un canto a la libertad humana, los que rigen las voluntades del pueblo y las someten (políticos y gobernantes), se han dado cuenta que hacer crecer bosques a nuestro alrededor es peligroso, porque no se puede controlar la vida de un ente tan plural, diverso y vital (que es lo que provoca una educación como defiende Calasanz en este memorial), así que han secuestrado la potestad de sembrar y han puesto todos los medios para hacer crecer, en su lugar, parques de bonsáis, haciendo de la educación, el arma más sutil y poderosa de asegurar ciudadanos serviles al sistema impuesto para el beneficio de unos pocos, sea en democracia, en dictadura, en teocracia o cualesquiera que sea el régimen político. Por eso, no es de extrañar que, en muchos países democráticos, las leyes que más cambian y se modifican son las leyes educativas, pues no miran a la persona en sí y el bien común (no cambiamos tanto en tan poco tiempo), sino los intereses políticos del gobierno de turno.

Por eso, hoy más que nunca, importa poner en valor la prístina intuición de este viejo español, que tras 24 años educando a niños de las calles romanas, descubrió que la verdadera felicidad del hombre reside en el interior de cada persona y que si no se le acompaña en su primer crecimiento, desde la más tierna infancia, con el agua templada de la sabiduría de la vida hecha cultura, y con el abono de la fe y las buenas costumbres, se endurece y se seca de tal manera con el tiempo que, por más que se lo proponga alguien, rara vez logra despertar la riqueza que atesora. Piedad y Letras, lo resumió José de Calasanz.

Me gustaría mostrar a lo largo de estos comentarios, la importancia o quizá, la urgente necesidad que tienen los pueblos actualmente de hacer de la educación un tema de Estado (incluso ‘de Estados’) que no dependa del gobierno de turno ni de los vaivenes de modas, ocurrencias y tendencias educativas. El Papa Francisco ha bautizado este impulso nuevo y holístico, como la búsqueda de un Pacto Educativo Global.

No hay duda, aquellos Estados que logren ponerse de acuerdo en educar bien a sus nuevas generaciones, serán los que heredarán un mejor futuro humano y sostenible.

San José de Calasanz en este memorial, se adelantó más de tres siglos a lo que para cualquier cultura avanzada es hoy incuestionable: el derecho de todos los niños sin distinción a la educación.

Dos advertencias finales:

  1. Con estas entregas mi pretensión no es hacer un estudio histórico o pedagógico o carismático del texto, sino un comentario personal actualizado. Nada más.
  2. Sería ideal que pudieran darse un tiempo para leer el texto entero (no es largo), aunque en cada comentario copiaremos el texto desde el que nace nuestra reflexión.
CARLES SUCH

CARLES SUCH

Religioso

Sacerdote escolapio entregado a la vida y acompañando la de niños y jóvenes para vivir con pasión. Perú es su lugar actual. España su cuna. El corazón humano su universo y Cristo, Calasanz y el evangelio su horizonte.

Aprender a leer la vida ‘desde abajo’

Aprender a leer la vida ‘desde abajo’

“Quien piensa saberlo todo fácilmente se encuentra engañado muy a menudo” (San José de Calasanz)

San José de Calasanz fue un hombre de una formación muy esmerada. En sus estudios para acceder al sacerdocio se benefició de las nuevas orientaciones del concilio de Trento que exigía una formación teológica más exigente y, por lo que parece, llegó a doctorarse posteriormente en Barcelona antes de viajar a Roma. Esto le valió el interés de varios obispos que lo tomaron como su hombre de confianza a su lado. Calasanz aspiraba a grandes cargos en la Iglesia, ese fue su horizonte, no por vanidad sino por servir mejor a la Iglesia desde un puesto de responsabilidad. Pensaba saberlo todo de su vida y su futuro, pero se engañó. Los niños de la calle le enseñaron lo que no ilustra ningún libro ni ninguna carrera universitaria: la verdadera sabiduría se esconde en los sencillos. ¡Cuántos errores nos ahorraríamos si desconfiando más de nosotros y de nuestros saberes aprendiéramos a leer la vida ‘desde abajo’! A Calasanz, lo que le dio el saber más importante de la vida que es el propio conocimiento fue su relación cotidiana con los niños en la escuela. Aprender a ver la vida como adultos con los ojos y el corazón de un niño dota a la persona de una nueva inteligencia que le abre más a las dudas que a las certezas, a las preguntas que las respuestas y, ‘caminando como un niñito de dos años que no sabe dar dos pasos sin trastabillar’ no apartamos la vista de quien es apoyo, luz y guía: Dios.

 

CARLES SUCH

CARLES SUCH

Religioso

Sacerdote escolapio entregado a la vida y acompañando la de niños y jóvenes para vivir con pasión. Perú es su lugar actual. España su cuna. El corazón humano su universo y Cristo, Calasanz y el evangelio su horizonte.

Dio cuanto podía dar y encontró la vida eterna

Dio cuanto podía dar y encontró la vida eterna

Quien se da a sí mismo ha dado cuanto podía dar”. (San José de Calasanz)

San José de Calasanz encontró su vocación definitiva, aquella con la que se desarrolla lo mejor de sí mismo, en la ancianidad de la vida de entonces. A los 60 años hacía su profesión religiosa como el primer escolapio de la historia de la Iglesia. Antes de vivir ese momento, intentó buscar alternativas, intermediarios, llamó a muchas puertas, dio parte de su tiempo, de su hacienda, de su misma vocación sacerdotal, hasta que entendió por la lectura que hizo de su historia pasada, y descubrió en la educación de los niños pobres que Dios le pedía la vida, sin reservarse nada, debía dar un salto al vacío y dejarse guiar en esa nueva realidad, inédita en la Iglesia hasta ese momento, que fueron las Escuelas Pías, la primera Orden religiosa cuyo carisma fue la educación popular como medio de santificación (hoy diríamos de evangelización). Ese 25 de marzo de 1617 entregó todo lo que tenía y se consagró para siempre, dio cuanto podía dar, a sí mismo, sus proyectos, sus sueños, su tierra… y se le regalaron 30 años más de vida. Dio cuanto podía dar y encontró la vida eterna.

 

CARLES SUCH

CARLES SUCH

Religioso

Sacerdote escolapio entregado a la vida y acompañando la de niños y jóvenes para vivir con pasión. Perú es su lugar actual. España su cuna. El corazón humano su universo y Cristo, Calasanz y el evangelio su horizonte.

Dimensión carismática de la Piedad y las Letras

Dimensión carismática de la Piedad y las Letras

El término carisma refiere en el campo de las ciencias humanas a una capacidad para atraer o fascinar, mientras que en el campo religioso refiere a un don gratuito concedido por Dios a algunas personas para el bien del común. Ambos niveles conceptuales los encontramos en Calasanz, que es llevado por el carisma educativo de los niños pobres al carisma fundacional de una Orden religiosa en el seno de la Iglesia. El proceso no fue ni sencillo ni rápido, pues le llevó a Nuestro Santo Padre casi 20 años.

La integración que Calasanz hace de su propia lectura de la realidad (la pobreza/violencia social sobre unos sujetos concretos que son los niños); la respuesta concreta desde su fe, auténticamente comprometida que lo lleva a una propuesta educativa en Piedad y Letras y, la decisión de fundar un instituto que estabilice su proyecto, entendido en la clave carismática de hacer la voluntad de Dios, marcan sin duda este proceso. Olvidar esto puede empobrecer gravemente la riqueza que da origen a nuestra vida escolapia.

La integración de la Piedad y las Letras no es entonces un asunto meramente estratégico o un recurso educativo de época, sino la conjunción de ambos conceptos carismáticos. Por eso, el n° 9 del Memorial Tonti, afirma que nuestro ministerio es el más meritorio en la lucha contra el mal, porque integra las letras y el espíritu, las buenas costumbres y maneras, la luz de Dios y el mundo. ¡Esto, más que una intuición extraordinaria, es el resultado de un largo proceso de discernimiento de Calasanz!

La gran mayoría de los escolapios procuramos integrar e integrarnos en esa síntesis de Piedad y Letras, pero aún tenemos mucho trabajo para que esa integración sea más fuerte, visible y evaluable en nuestros lugares de misión. Para ello es indispensable una lectura constante y seria de la realidad, no solo para ajustar la misión educativa, sino para profundizar el sentido de la propia consagración y el devenir de la Orden.

Evangelizamos para proponer horizontes de una nueva humanidad. Así, el Evangelio no es solo, ni principalmente una palabra, sino un acontecimiento. Evangelizar es poner en marcha una historia nueva en el Espíritu; una que nuestro fundador quiere que sea atendiendo las centralidades de Jesús: su sentido de gratuidad, su búsqueda de los más débiles y marginados, su propuesta restauradora de perdón y su alegría profunda. Y para ello, también el mundo de las ciencias y las letras, de lo escolar y lo extraescolar, es un terreno extraordinario que debemos hacer fértil (suavizando la tierra, quitando rocas y zarzas) para que la semilla que es siempre buena, pueda dar fruto (Cf Mt 13, 3 – 9, 18 – 23). No en vano, lo que está en juego humana y espiritualmente lo llamamos salvación.

P. Rodolfo Robert Sch. P.

La Romana, República Dominicana

RODOLFO ROBERT ESQUIVEL

RODOLFO ROBERT ESQUIVEL

Escolapio

Nacido en San José, Costa Rica (1961) es Religioso Escolapio de la Provincia Centroamérica-Caribe. Se ha desempeñado en la Escuela Pía como educador, formador, Superior Mayor y Delegado General para el Ministerio. Actualmente sirve a la misión en La Romana, República Dominicana.