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El Reino de Dios se llama paz

El Reino de Dios se llama paz

Escribo en momentos de guerra en Ucrania, invadida por Rusia, su Presidente Putin. Con alarmas, sin ser adivino de malaventuranzas, de posible desarrollo involucrando otros países e incluso continentes. Una locura que supera todo calificativo de rechazo total. Lo bueno y deseable, por el contrario, es la paz. Paz que empieza con uno mismo: estar reconciliado con lo que uno es. Pero prosigue a todos los estamentos sociales y a todos los pueblos. Es verdad que este innato deseo de todo ser humano siempre ha estado frustrado desde que el hombre es hombre. Pensemos en lo de Caín y Abel, ya en el génesis de la historia bíblica. Pensemos en toda la historia que parece como una cadena de historias de guerras. Con todo, la paz es deseada sobre todo. Y este deseo universal lo uno esta vez con la evangelización. Pienso –es una opinión- que trabajar por conseguir la paz, ser constructores de paz viene a ser evangelizar, construir ya el Reino de Dios.

La paz es el nombre de la evangelización, hoy y quizás lo ha sido siempre. “Paz a vosotros”, saluda Jesús. Id por las poblaciones cercanas, entrad en ellas y en sus casas saludando “la paz a esta casa”. Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5, 9). En ser hijos de Dios, adoptivos en el Hijo Cristo Jesús, fue el núcleo de toda buena noticia para el ser humano. Su misión, en obediencia al Padre, fue mostrarnos que Dios es nuestro Padre. Un Padre de misericordia, perdón y ternura. ¿Y qué viene a ser la paz, en último término? La paz es imprescindible para la felicidad personal. El enfrentado tensional en sí mismo no es feliz ni hace felices a los demás que con él conviven. Y de un corazón belicoso no puede venir la paz a ningún nivel. No la construirá en sus relaciones sociales y comunitarias. Si reviste cargos políticos, no la verá sino como resultado de la guerra y el dominio violento.

Por muchas razones que llevan al escepticismo de alcanzar algún día la paz en todo rincón de la tierra, la paz es posible. La meta se reviste, sí, de proyecto utópico pero no ahoga el afán universal de vivir en paz. La visión de Isaías, no es el sueño de un visionario sino de quien anuncia planes de Dios para el mundo: “De las espadas forjarán arados, de las lanzas posaderas. No alzará su espada pueblo contra pueblo; no se adiestrarán para la guerra” (Is 2, 4).

P. Jesús María Lecea Sch. P.

Pamplona, marzo de 2022

JESUS MARIA LECEA

JESUS MARIA LECEA

Escolapio

Entregado a la docencia de la teología y la filosofía en Salamanca, Miami y Madrid. Animador pastoral de niños en la catequesis parroquial y en el Movimiento Junior de Acción Católica. Servicios institucionales a la Orden escolapia y a la vida religiosa de España y Europa. Vive actualmente en Pamplona, Navarra. Su horizonte vital es ser un artesano de la paz de las personas y los pueblos con un corazón apasionado por el mundo, la educación y el Evangelio.
Opresión y pseudo opresión

Opresión y pseudo opresión

En la antigua Grecia, Sócrates era famoso por sus incesantes preguntas, destinadas a hacer tambalear los argumentos mejor construidos para descubrir en ellos la verdad que gestaban.

En uno de los relatos que han llegado hasta nosotros se le puede observar discutiendo con otro filósofo. La cuestión era la siguiente: existen las leyes que amparan a la mayoría, sin embargo, existe también un pequeño grupo de personas que no se benefician de estas leyes, ellos se llamados oprimidos. Lo que este grupo debe hacer para acabar con la opresión es seguir el camino democrático: modificar las leyes.

Sócrates sin embargo, huele una mentira en esta propuesta. Es verdad que la ley en un Estado suele beneficiar a la mayoría. Pero ejercer cambios en las leyes es precisamente el poder que ostentan aquellos que no están oprimidos. La definición de poderoso en este caso es la de aquél que es capaz de instituir cambios en el derecho.

Es una completa contradicción denominarse oprimido y a la vez tener la posibilidad y la capacidad de influenciar a gran escala la sociedad, dictando leyes en favor de esa minoría. Esta capacidad no es reprochable, al contrario, en la sociedad se debe legislar para el bien de todos. Lo que es un error garrafal es denominarse oprimido, cuando en la práctica se detenta cierto poder.

Esta discusión, que ocurrió hace cientos de años, resulta sorprendentemente actual. Existen muchos grupos bajo el auspicio de la palabra “oprimidos”, que sin embargo, son capaces de ejecutar cambios en las leyes, en favor de sus intereses (la mayoría de las veces, dignos). Pero que se aprovechan del término opresión.

¿Qué es entonces, o dónde están realmente los oprimidos? Siguiendo la crítica filosófica y la enseñanza de Jesús también, podemos decir: los oprimidos son aquellos que no tienen voz en absoluto, los invisibles, los marginados, los no escuchados, los no influyentes, los extremadamente pobres, los que la enfermedad postra, los que la indigencia silencia, los niños indefensos, los ancianos debilitados, los que están sin redes sociales, los abandonados en lugares de cuido, los no asociados, el señor en la calle que nadie ve, los migrantes, los desplazados, las víctimas de la guerra, los encarcelados injustamente, etc. No puede denominarse oprimido aquél que es capaz de ejecutar un cambio en mejora de su situación.

En una sola frase, los verdaderos oprimidos son los que en sus sufrimientos han sido olvidados.

Luis Demetrio Castillo Padilla Sch. P.

LUIS DEMETRIO CASTILLO PADILLA

LUIS DEMETRIO CASTILLO PADILLA

Escolapio

Nacido en San José, Costa Rica. Es estudiante de teología y realiza su misión en la capital de esta nación centroamericana.

The bell tower and the sanctuary of the Fatima church

The bell tower and the sanctuary of the Fatima church

The bell tower and the sanctuary of the Fatima church are indestructible in front of the University of Law of Ho Chi Minh City

Those who have passed by Ho Chi Minh City University of Law 123 National Highway 13, Hiep Binh Chanh Ward, Thu Duc District, HCMC. (This place is only a kilometer from our community of St. Joseph in HCM City, Viet Nam.) all noticed something strange, that is, the bell tower above is the Cross of the old Fatima Church still standing right in front of three school buildings. Behind the bell tower history is a mysterious story that is difficult to explain.

 History of Fatima Church

Fatima Binh Trieu Church is a Catholic church belonging to the Archdiocese of Ho Chi Minh City. This place is known as “Binh Trieu Fatima Pilgrimage Center.”

In May 1962, the Fatima Apostolic International Movement organized the procession of the statue of Our Lady of Fatima to many countries around the world. On the occasion of this statue’s procession through Vietnam, Father Paul Vo Van Bo – head of the procession organizing committee bought a 12.5-acre plot of land near Highway 13 and Binh Trieu station to build a pilgrimage center of Our Lady of Fatima.

 Demolition of Fatima Church to build the University of Law of Ho Chi Minh City

After 1975, the government confiscated the land of Fatima Church to requisition to build a law university. The school destroyed the church here to build the school. However, the bell tower with the Cross above it and the church’s nave cannot be destroyed by any means. The construction board used all means to destroy the bell tower and the church’s sanctuary many times but could not because of the mysterious miracles that caused all equipment and machinery to turn off suddenly. In the end, people had to change the drawing, keeping the 30-meter high bell tower, standing in the center of the schoolyard, and a sealed room in the middle of the lobby that could not be used. This is the sanctuary of the former Fatima Church. The bell tower and the sanctuary are still existing, today.

Trần Văn Lực Sch. P.

VAN LUC TRAN

VAN LUC TRAN

Piarist

Br. Tran Van Luc Sch. P. hails from the Archdiocese of Hanoi, Viet Nam. He is a Marketing graduate, joined the Piarist Fathers in 2014. He took Philosophy units at the Adamson University and Certificate for Practical Social Skills Class at HCMC Youth Employment Service and Vocational Training Center. He is the writer of several books, like, “Hanh Phuc & Khon Ngoan; Tien Van Tam-Nha Giao Duc…” Currently, he is taking Master of Arts in Theological Studies (MATS) – Maryhill School of Theology.

“A los pobres siempre los tendrán con ustedes”

“A los pobres siempre los tendrán con ustedes”

Esta afirmación, clave preferencial en el corazón e imperativo misionero de cada escolapio, ha quedado plasmada en tres relatos evangélicos, a saber, Marcos 14, 1-11; Mateo 26, 1-13 y Juan 12: 1-11. Su importancia es obvia para mostrar la centralidad de los pobres en el acto más fino de adoración a Jesús por parte de una mujer, que quiebra un fino vaso de alabastro para ungir al Maestro con su preciado perfume. Así, de una nueva trama para atrapar a Jesús, sus enemigos reciben una fuerte reprimenda que los pone en evidencia. Al igual que siempre, la amenaza de un falso argumento que afirma defender a los pobres, pero termina excluyéndolos, reaparece en esta crisis más fuerte que nunca. Veamos.

La pandemia y sus secuelas socioeconómicas que, sin duda, aún están por verse en su totalidad, terminarán haciendo que gran parte del mundo se estacione en un escalón de crecimiento y desarrollo más bajo que el que tenía. Para muchos esto será una prueba muy dura, pero transitoria, pues sabemos que los procesos económicos suelen reajustarse; pero para otros tantos puede ser una tragedia completa y determinante.  Me refiero a los niños y jóvenes más pobres que son expulsados de manera definitiva del sistema educativo formal. Cada uno tiene una historia de sueños truncados, cuyo drama personal y colectivo solo podrá apreciarse en su entera dimensión, dentro de al menos una década. Todos los organismos especializados lo afirman y lo único que cambia son los porcentajes anunciados de deserción escolar, algunos aterradores, por ejemplo en nuestra América.

Es comprensible que en las presentes condiciones, nuestras instituciones se aboquen a reorganizaciones financieras y de recursos humanos. Pero cuando el P. General nos insiste en que no debemos cerrar ninguna escuela, no lo hace para salvarnos a nosotros mismos o a nuestro “prestigio social y educativo”. Lo hace porque están en juego vidas concretas de niños y jóvenes pobres, para quienes nuestras obras y proyectos son su única alternativa.

Porque esta crisis no debe deshumanizarnos en pragmatismos antievangélicos, es necesario cuidar nuestras decisiones coyunturales para que no pongan en grave riesgo nuestra opción central humana y cristiana de cuidar a los más débiles. A estas alturas debemos salir en búsqueda presurosa de aquellos que están “desapareciendo” de las pantallas, de los seguimientos académicos o de las listas de matrícula al próximo curso. Lo hacemos porque el frasco de alabastro de nuestro perfume, quebrado a los pies de Cristo, es nuestro compromiso por  cuidar a sus pequeños y porque nuestra manera carismática de alabar a Dios pasa por nuestra entrega vocacional a los más pobres. Cualquier proceso de reorganización administrativa y financiera institucional debe garantizar esa centralidad y, por ninguna razón, quebrar nuestra fidelidad de protegerlos a ellos y a nuestros colaboradores en la misión. Es la manera de sostener la esperanza real y de ser coherentes en nuestra aspiración por la reforma de la sociedad.  

 

P. Rodolfo Robert Sch. P.

La Romana, República Dominicana

RODOLFO ROBERT ESQUIVEL

RODOLFO ROBERT ESQUIVEL

Escolapio

Nacido en San José, Costa Rica (1961) es Religioso Escolapio de la Provincia Centroamérica-Caribe. Se ha desempeñado en la Escuela Pía como educador, formador, Superior Mayor y Delegado General para el Ministerio. Actualmente sirve a la misión en La Romana, República Dominicana.

Mi aplauso del año

Mi aplauso del año

Es final de trimestre (o de curso, según calendarios escolares). ¡Por fin hemos llegado! Lo que parecía increíble en septiembre lo hemos hecho posible: abrir las puertas de los colegios, recibir a niños y jóvenes y dar clase todos los días. ¿Quién nos lo iba a decir a los docentes, cuando durante el verano nos daba vértigo pensar cómo podríamos llevar a cabo nuestro trabajo el próximo curso? Pues sí: LO HEMOS CONSEGUIDO.

Hemos sobrevivido a las nuevas rutinas imprescindibles en las escuelas: mascarilla 24/7, distancia 1.5m, ventilación constante (haga frío o calor; nos aclimatamos a lo que sea), micrófono incorporado, termómetro siempre a mano, desinfección de mesas cada cambio de clase y litros diarios de gel hidroalcohólico. Hemos incorporado nuevas condiciones para estar en nuestro puesto de trabajo, totalmente opuestas a las que acostumbrábamos a tener: mejor lejos que cerca, mejor reunirnos a través de la pantalla que en persona, mejor no comer juntos, mejor no compartir material ni espacio. Hemos desarrollado nuevas estrategias que parecían de película de ciencia ficción en un cole: inventar juegos y actividades grupales sin que nadie se mueva del sitio, dar clase simultáneamente a los del aula y a los de casa, aprender los nombres de nuestros alumnos reconociendo solo miradas y cumplir a rajatabla tanto protocolos sanitarios como programaciones didácticas. Todo hecho con diligencia y sin poner en duda la validez o no de las medidas que, por decreto ley, se tienen que cumplir.

También hemos sobrevivido a la incertidumbre inicial, al cambio de directrices y a la actualización de protocolos. Nos hemos habituado -como si lo normal fuera trabajar así- a los nervios y tensión constante desde el primer timbre hasta la hora de salida; al sobreesfuerzo en cada sesión por levantar más la voz y agudizar más el oído, por atender a los de casa y a los de clase intentando cumplir toda la programación como si fuera un curso normal. Estamos acostumbrados al estrés que supone la caída de la wifi y, por consiguiente, a no poder seguir con la clase tal y como la teníamos preparada. También a la tristeza y el enfado que supone recibir algunos mensajes de familias que juzgan nuestro trabajo, sin conocimiento de causa. Y, además, hemos aprendido a convivir con el miedo que produce la noticia de un nuevo positivo o confinamiento en el aula donde damos clase. Porque el grupo de mayor riesgo en un colegio -no lo olvidemos- somos los profesores.

Pero, por si esto no es suficiente, hemos logrado integrarlo todo transmitiendo la mayor serenidad y normalidad posible, siendo cercanos sin poder acercarnos unos a otros, con la certeza y la responsabilidad de saber que nuestro trabajo resulta indispensable para nuestros alumnos y familias, aprendiendo y enseñando a cuidarnos. También nos hemos especializado en ser agentes de esperanza, con nuestro ejemplo constante y nuestra valentía diaria. Y, algunos, intentamos sembrar alegría con nuestra oración compartida con los niños y jóvenes cada mañana y con nuestra confianza puesta en Dios, como nos enseña Calasanz.

Por todo esto me alegra ver estos días en las redes sociales y recibir cadenas de mensajes de whatsapp agradeciendo la labor de los docentes. Aunque no nos lo den, nos merecemos uno de los aplausos de 2020.

MARÍA MUÑOZ

MARÍA MUÑOZ

Educadora

Profesora de lengua castellana y valenciano en Secundaria y Directora General del colegio San José de Calasanz de Valencia (España). Casada y madre de dos hijos, pertenece a la Fraternidad de la provincia Betania.

Presencia Escolapia: Oportunidad para la sinergia

Presencia Escolapia: Oportunidad para la sinergia

El concepto de Presencia asumido en el n° 12 de nuestras Reglas no detalla, por motivos obvios, la manera como debemos trabajar los escolapios. Y si bien es cierto solemos utilizar como su clave hermenéutica el n° 103 de las mismas Reglas en cuanto a espacio de vinculación e impulso con/de la comunidad cristiana escolapia, quisiera comprender este concepto también desde la hermenéutica de nuestras Constituciones en sus capítulos 1° y 6°, ayudado del concepto de sinergia que también se adapta a esta dinámica conceptual.

En la Orden hemos avanzado mucho en la comprensión de lo que entendemos hoy como misión escolapia, reconociendo e impulsando al menos tres plataformas de ella: educación formal, educación no formal y parroquias. Como si fuera poco, los indicadores de calidad calasancia cada vez explicitan más la vinculación entre ellas, abriéndonos el camino de una nueva forma de organizar y gestionar nuestra vida y misión. En este sentido, el concepto de sinergia puede ayudarnos mucho, pues da mecanismos concretos para superar individualismos o visiones restringidas y/o privativas en el manejo de los bienes humanos y materiales, favoreciendo un clima mucho más horizontal, participativo y sinodal

La sinergia supone mucho más que la buena voluntad y el trabajo en equipo. Tampoco trata de la simple suma de cosas y personas o de un añadido interminable de propósitos y objetivos. Solo se trabaja realmente en sinergia cuando las partes se comprometen en un proyecto común y en su finalidad concreta. Se trata de un proceso de afinamiento colectivo-carismático que quiere aportar sentido y dirección a lo que hacemos, para ser más fieles y eficaces en la misión de reformar la sociedad (C.5) en clave de justicia y fraternidad (C.11), pero donde la manera de trabajo y organización explicite claramente nuestra forma de vivir el Evangelio.

Así, la vida y misión de la Presencia Escolapia, concebida organizativa desde la idea de sinergia, nos brinda una gran oportunidad:

  • Para renovar la capacidad que tenemos de “poner con alegría al servicio de los demás, nuestros bienes de naturaleza y de gracia, nuestra capacidad de trabajo y nuestro tiempo” (C. 66)
  • Para potenciar “nuestras obras (y proyectos) en beneficio de los pobres y jóvenes” (C. 71). Con novedosa y creciente rentabilidad en nuestra capacidad de misión.
  • Cuidando y utilizando responsablemente los bienes (C. 72).
  • Con criterio de subsidiaridad (C. 73). Es decir, comprendiendo los bienes y su organización desde una mirada mucho más amplia, generosa e inclusiva, con auténtica empatía cristiana y religiosa.

 

P. Rodolfo Robert Sch. P.

La Romana, República Dominicana

RODOLFO ROBERT ESQUIVEL

RODOLFO ROBERT ESQUIVEL

Escolapio

Nacido en San José, Costa Rica (1961) es Religioso Escolapio de la Provincia Centroamérica-Caribe. Se ha desempeñado en la Escuela Pía como educador, formador, Superior Mayor y Delegado General para el Ministerio. Actualmente sirve a la misión en La Romana, República Dominicana.