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Más allá de la dialéctica del contrario

Más allá de la dialéctica del contrario

“Una mirada escolapia para educar en tiempos de polarización” 

1. Nuestro mundo hoy: Una sociedad partida en dos bandos

Siempre me ha gustado pensar y debatir sobre los distintos temas de la actualidad. Si puedo conversar y dialogar con algunos hermanos de la comunidad o con algunos compañeros en el colegio, mejor que mejor. Con mis alumnos de la ESO e incluso alguna vez en los grupos del Movimiento Calasanz, les he intentado plantear algunos temas que van desde lo más genérico, como familia, fe, política, religión, hasta lo más polémico o complejo, como aborto, identidad de género, homosexualidad, etc. En bastantes ocasiones he tenido que cortar las conversaciones o debates porque una conversación que en un principio era para profundizar más y buscar horizontes comunes o conclusiones juntos termina a menudo en un sinfín de discusiones y en un “yo tengo razón y tú no”. Esto que se ve en el aula, sin duda, es un pequeño reflejo de cómo está nuestra sociedad hoy. En repetidas ocasiones afirma el escritor y sociólogo jesuita J. M. Olaizola[i] que hemos descuidado los matices. Hemos perdido la capacidad de matizar las palabras.

Efectivamente, hoy vivimos en un mundo en el que el lenguaje público ha perdido la capacidad de matiz. En la televisión y en las redes sociales lo vemos cada día. El espacio político, cultural y, con mucha frecuencia, también el eclesial, se ha convertido en un campo de batalla donde las posiciones se definen no tanto por lo que se afirma, sino por lo que se niega. Progresista y conservador, izquierda y derecha, tradicional y moderno, Francisco y León XIV, Jesuita y Dominicos, Camino y Hakuna, Opus Dei y Effetá: estas etiquetas han dejado de ser descripciones para convertirse en trincheras. En ellas no se busca la verdad, sino la victoria. No se escucha al otro para comprenderlo, sino para refutarlo. El sociólogo Zygmunt Bauman ya hace unos años describió nuestra época como una modernidad líquida, en la que las certezas sólidas se disuelven y los individuos buscan, con ansiedad, anclajes identitarios fuertes. Paradójicamente, esa búsqueda de identidad se construye frecuentemente por exclusión: soy lo que el otro no es. Metemos todos en el mismo pack. El pensamiento se vuelve binario, la realidad se simplifica en dos polos, en los extremos y cualquier posición intermedia o neutra es interpretada como traición o cobardía.

Este fenómeno tiene consecuencias profundas, sin duda, en la educación y en la pastoral juvenil también. Por la propia experiencia día a día en el aula doy fe de ello. Los niños y jóvenes que acompañamos crecen respirando ese aire envenenado de la polarización. Aprenden antes a clasificar a las personas en bandos que a escucharlas en su complejidad. La escuela y la comunidad cristiana (Movimiento Calasanz, Scout…), que deberían ser espacios de encuentro y de síntesis, corren el riesgo de reproducir la misma lógica que dicen combatir. El diagnóstico es claro y urgente: necesitamos una propuesta que no sea ni la rendición de nuestra identidad ni la crispación de quien se siente amenazado, sino algo cualitativamente distinto.

Sería ingenuo pensar que los cristianos estamos a salvo de esta dinámica. La tentación es real y opera de formas sutiles. A menudo se presenta con el lenguaje de la fidelidad: hay que elegir bando porque la neutralidad es complicidad. Otras veces se disfraza de profetismo: el compromiso social exige tomar partido. Y en ambos casos, lo que se produce es la misma reducción: el Evangelio queda domesticado al servicio de una ideología, sea cual sea su color. El Dios de Jesucristo, el Dios de los pequeños y pobres que desborda toda categoría humana, es recortado para caber en una agenda política. El euan-gélion, “Buena Nueva”, se convierte en la buena noticia solo de mi bando, de mi grupo, de mi partido.

Esta es quizás la trampa, la tentación más peligrosa para el educador cristiano, por tanto, para el educador escolapio: creer que acompañar a los jóvenes significa formarlos en una determinada visión del mundo entendida como verdad absoluta e incuestionable, en lugar de educarlos para pensar críticamente y buscar honestamente la verdad. No nos olvidemos, dice Calasanz que somos “cooperadores de la Verdad”.

2. Una propuesta escolapia: Calasanz, un maestro que acoge sin disolver y educa desde el centro, no desde el bando.

En este horizonte sombrío y caótico, volver hoy a la figura de Nuestro Santo Padre, creo que nos ilumina y nos ayuda a afrontar dichas situaciones. Pues Calasanz brilla con una luz peculiar, obviamente no como solución fácil, sino como testigo de una posibilidad que creímos imposible. Cuando en 1597 Calasanz empezó en el barrio romano de Trastévere la primera escuela pública y gratuita de Europa, Calasanz no se preguntó de qué familia eran los niños que llegaban, ni cuál era su posición social, ni qué ideas políticas tendrían sus padres. Los acogió a todos. Esa apertura y acogida no era indiferencia ante la verdad: era convicción profunda de que todo ser humano, toda persona, por el hecho de serlo, merece ser educado y amado. La universalidad de su apertura nacía no del relativismo, sino de la fe en la dignidad.

Cuando Calasanz integraba en sus aulas a hijos de artesanos y de nobles, a niños de distintas procedencias culturales, no los uniformaba ni les exigía que dejaran de ser quienes eran. Los ponía en contacto. Y en ese contacto, bajo la guía de un maestro que amaba la verdad más que su propia opinión, surgía algo nuevo: una comunidad educativa en la que la diferencia era riqueza, no amenaza. Esta es la propuesta que los educadores escolapios tenemos que recuperar con urgencia: construir espacios donde la polarización no tenga oxígeno porque la relación auténtica la asfixia.

Desde mi humilde punto de vista, esto exige tres cambios de mirada, de mentalidad o de modo de educar y acompañar pedagógicamente a los niños y jóvenes: La primera es pasar del debate a la conversación y diálogo sincero. El debate tiene ganadores y perdedores; la conversación tiene participantes que aprenden. La segunda es pasar de la reivindicación continua de identidad como muro a la identidad como fuente. Mi fe, mis convicciones, mis sensibilidades, mis valores no son una trinchera desde la que disparo: son la fuente desde la que me acerco al otro con interés humilde y genuino. Y la tercera es pasar del acompañamiento ideológico al acompañamiento integral e incondicional. En definitiva: de las ideas a la realidad, de la ideología al evangelio porque hemos sido creado a imagen y semejanza. No acompaño a un niño y joven para que piense como yo, sino para que piense con honestidad, libertad y amor. Un educador escolapio no puede tener alumnos ideológicamente clonados; tiene que tener alumnos que hayan aprendido a pensar críticamente, con el corazón abierto y mirada atenta. Porque no sólo queremos “cristianos místicos y solidarios” sino también ciudadanos “críticos y comprometidos” con el mundo especialmente con las necesidades de los más pequeños y pobres.

[i] J.M.Olaizola es jesuita, teólogo y sociólogo. Muy presente hoy en día en el mundo de la comunicación y en la evangelización a través del mundo digital. En su faceta de escritor combina un acercamiento muy propio entre la mirada a la sociedad, con sus dinámicas compartidas por tantos, con la espiritualidad y la fe. https://gcloyola.com/autor/jose-maria-rodriguez-olaizola-sj/

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

Escolapio

Religioso escolapio de Timor Oriental. Vive en Salamanca. Actualmente es Profesor y Coordinador del Movimiento Calasanz en el Colegio Calasanz Salamanca y colabora con el Equipo Provincial de Pastoral Vocacional. Graduado en Teología (Universidad Pontificia Comillas-Madrid). Máster del Profesorado con la Especialidad en Filosofía (Universidad Pontificia Salamanca).

Vivir el Evangelio con estilo calasancio

Vivir el Evangelio con estilo calasancio

“En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le dijeron:

  • ¿Quién es el más importante en el Reino de los Cielos?

El llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:

  • Os aseguro que, si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. El que se haga tan pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mi”

+ Mt 18,1-5

Cada 25 de agosto, en la solemnidad de San José de Calasanz, fundador de las Escuelas Pías y Padre de la Familia Calasancia, contemplamos en el pasaje del evangelio de Mateo el icono de nuestra común vocación educativa. Somos invitados a escuchar a Jesús que nos invita no solo a hacernos como niños, sino también a acoger a los pequeños, revelando las claves esenciales del estilo calasancio de vida evangélica. El contexto, el signo y la enseñanza de este episodio iluminan los perfiles del proyecto calasancio de seguimiento y misión para quienes nos recocemos herederos de su “afortunado atrevimiento y tesonera paciencia”.  

El contexto. Los capítulos 18-20 del evangelio de Mateo constituyen una sección en la que se recogen enseñanzas posiblemente orientadas a guiar el modo de ser y hacer de los líderes comunitarios. El estilo de gobierno propuesto se inspira en el servicio, la acogida incondicional y la apertura, líneas de fuerza de un discurso enmarcado por la referencia al Reino. La preocupación por “ser el más importante”, “el primero” o el “más grande”, expresiones presentes en estos episodios, contrasta con la insistencia de Jesús por señalar “lo pequeño”, “lo intrascendente”, incluso “lo perdido” como claves de acierto en la búsqueda de la puerta de acceso a la bienaventuranza. Resulta significativo comprobar cómo toda la sección está marcada por la pregunta-petición de un lugar importante: el requerimiento de los discípulos (18,1-5) encuentra su reflejo en la actitud de la madre de los Zebedeos (20,20-28), interesados todos ellos en obtener el beneficio lucrativo del primer puesto.        

El signo. Jesús, situándose muy conscientemente en la tradición de Israel, responde a la pregunta (y a la actitud de fondo que revela) proponiendo un signo profético. La rama de un almendro, la vasija rota o la faja de lino dan paso al niño como señal del tiempo nuevo y definitivo que marca la llegada del Reino. Un pequeño es el “ot” elegido por Jesús para mostrar cómo es posible sintonizar con el deseo de Dios que ya está latiendo en medio de nosotros. Situado en el centro de la escena y junto a Jesús, el niño deviene en paradigma y realización más acabada de quienes forman parte de la nueva familia en la que Dios es el único y verdadero Padre de todos. Se visibiliza el tiempo nuevo, el del Reino, y es un niño quien entra primero, porque sirve y se entrega sin reservas, …haciéndose “poca cosa”. Tiempo después, el pan y el vino compartidos desde el centro de la comunidad de los discípulos serán Presencia Suya, asombrosamente prefigurada en este pequeño, propuesto como modelo para quienes preguntan por el lugar importante.

La enseñanza. El episodio revela dos dinámicas esenciales para la vida de la comunidad, presentes en las palabras de Jesús a partir de los verbos cambiar-devenir y acoger. Acceder al Reino, sintonizar con él es cuestión de un “cambio radical” que, desde el interior, hace posible ser-como-un niño. Un cambio que desvela la doble realidad del don y la tarea: don para recibir un Reino que no es nuestro, ni obra de nuestras manos, celebrado como un regalo y disfrutado como tal; un Reino que se pide (“venga a nosotros tu Reino”) y acontece sin que sepamos cómo. Y la tarea de ir desbrozando las aspiraciones a lo importante, las presiones de lo urgente o las exigencias de lo necesario…para que se haga realidad el único imperativo evangélico.

Un Reino visible en la acogida: “Quien acoge a un pequeño, me acoge a Mi”, que se convierte en la traducción concreta del amor: si amas, acoges, abres, concedes lugar y palabra a todos, también al pequeño, aunque resulte insignificante. Si amas, sirves y te entregas, porque “donde Yo esté, allí también estará quien quiera servir”. Amor encarnado en servicio y acogida del pequeño, y con él, de todo lo despreciado, lo que “no vale” y “no cuenta”, lo que es “bajo y vil a los ojos del mundo” (EpCal 1236).

Cada 25 de agosto recordamos y celebramos como Familia un encuentro afortunado: el de san José de Calasanz con los pequeños. El del hallazgo sorprendente de la puerta de acceso al Reino para él y para todos nosotros, descubierto en las escuelas y entre los niños. El del signo de la grandeza de Dios que, fiel a su estilo, levanta a los humildes y concede el primer puesto a los últimos.   

 Ángel Ayala Guijarro Sch.P.

ÁNGEL AYALA GUIJARRO

ÁNGEL AYALA GUIJARRO

Escolapio

Madrid (1976). Doctor en Teología por la Universidad Pontificia Comillas (Madrid). Postulador General. Responsable en Roma del departamento de Identidad y Carisma Calasancio.

Peregrinos en camino

Peregrinos en camino

También hoy, como a lo largo de la historia, mucha gente sigue practicando la peregrinación hacia lugares destacados por su significado religioso o por su incidencia histórica. Las metas más frecuentes y conocidas son, por ejemplo, Santiago de Compostela, las tumbas de las Apóstoles Pedro y Pablo en Roma, Santuarios marianos como Loreto, Lourdes o Fátima. Podemos tomar el peregrinar como metáfora de la vida personal. Toda peregrinación tiene una meta bien conocida para el caminante que emprende el recorrido. Nuestra vida personal ¿tiene alguna meta? ¿Sabríamos expresarla con sentimientos y palabras? Entender la vida personal como un recorrer caminos es motivador y estimulante para no quedarse sin rumbo, mejorar continuamente, encontrar novedades que impactan, descubrir el gozo y la alegría de vivir consagrados a una causa noble y solidaria. Porque aunque el camino sea personal, caminamos juntos y en compañía; el camino es más llevadero como sucede cuando el peregrino encuentra un compañero o hace el recorrido en grupo. Para el cristiano el evangelio muestra caminos, sintetizados en la enseñanza y vida de Jesús: “yo soy el camino”. Los evangelios transmiten estas palabras que ponen en boca de Jesús (ver Jn 14,16). Impregnar, por lo tanto, nuestro caminar con el espíritu de Jesús es imprescindible para el cristiano, que al mismo tiempo sentirá esponjarse su corazón porque entre los compañeros de camino está Jesús mismo. De este modo el caminar en la vida se hace también una vivencia espiritual, unida a la experiencia humana de progreso y crecimiento como personas.

Las pequeñas metas que se van alcanzando en el caminar de la vida dejan sus marcas, sus huellas que, sin estar esclavos de la memoria del pasado y si sabemos incorporarlas a nuestra personalidad a modo de enriquecimiento de nuestro patrimonio vital, su recuerdo volverá a ser estímulo para seguir adelante en el camino, aunque nos invada el cansancio o la desorientación. Es lo mismo que sucede en la peregrinación material en tantas personas: la experiencia vivida queda marcada en el recuerdo y traerla a la vida en los momentos que sean renueva el sentido de las cosas vividas y vuelve a ser estímulo e impulso para perseverar y esperar sin desanimarse nunca.

Sinopsis: se propone tomar la realidad del peregrinar a un lugar significativo por su referencia religiosa o histórica como metáfora de la misma vida personal. Tomar la vida como camino hacia una meta noble y solidaria es algo que da sentido a la vida misma, centra en una forma de ser feliz y aporta ayuda a los demás porque abre a la generosidad solidaria.

P. Jesús María Lecea Sch. P.

JESUS MARIA LECEA

JESUS MARIA LECEA

Escolapio

Entregado a la docencia de la teología y la filosofía en Salamanca, Miami y Madrid. Animador pastoral de niños en la catequesis parroquial y en el Movimiento Junior de Acción Católica. Servicios institucionales a la Orden escolapia y a la vida religiosa de España y Europa. Vive actualmente en Pamplona, Navarra. Su horizonte vital es ser un artesano de la paz de las personas y los pueblos con un corazón apasionado por el mundo, la educación y el Evangelio.
La realidad de la juventud en África: retos y puntos fuertes / La réalité des jeunes en Afrique : enjeux et forces

La realidad de la juventud en África: retos y puntos fuertes / La réalité des jeunes en Afrique : enjeux et forces

África es un vasto y rico continente de más de 1.300 millones de habitantes, lo que lo convierte en «el segundo continente más poblado después de Asia y representará el 17,2% de la población mundial en 2020»[1] . La población joven del continente africano se estima en más de 400 millones y se sitúa en el grupo de edad de 15 a 35 años, según datos de la Unión Africana[2] . Esto sugiere que el crecimiento y el desarrollo del continente africano están en manos de los jóvenes.

Sin embargo, la realidad a la que se enfrenta la juventud africana pone en entredicho el adagio camerunés de que «la juventud es la punta de lanza de una nación». Hemos sido testigos de una gran emigración de jóvenes a otros continentes, como afirma el Banco Africano de Desarrollo: «Los miles de jóvenes africanos desesperados que llegan cada año a las playas del Norte son motivo de indignación mundial. Igualmente deplorable es el éxodo silencioso de la élite joven del continente hacia Occidente en busca de una ‘vida mejor’. Ambas categorías de emigrantes huyen de la pobreza»[3] . A este problema de pobreza se añaden la falta de empleo, la concentración de poder en manos de un pequeño grupo de dirigentes, la falta de apertura del mundo laboral, el desajuste entre aprendizaje y acceso al trabajo, las guerras fronterizas, étnicas y tribales y muchos otros. Los dirigentes africanos en general son incapaces de encontrar soluciones a los problemas que aquejan a la juventud en África. Esto se debe a que ellos mismos son los primeros causantes de los problemas que aquejan a la juventud. A pesar de las promesas que les han hecho en las múltiples campañas electorales; los diversos discursos presentados a sus ciudadanos con motivo de las fiestas o celebraciones de su país; seguimos viendo una especie de demagogia, manipulación, engaño e incluso podemos añadir burla de la juventud.

Frente a esta juventud pisoteada, embaucada, momificada y desesperada, se llevan a cabo acciones a escala internacional por parte de estructuras destinadas a promover, proteger y hacer respetar la promoción de los valores, los derechos y el desarrollo humano de la juventud.

En este sentido, se estableció la celebración del Día Internacional de la Juventud Africana el 12 de agosto de cada año, uno de cuyos principales objetivos es «estimular la movilización, el compromiso y la inversión en iniciativas de desarrollo para los jóvenes»[4] . Además, el mismo organismo ha establecido un calendario denominado Agenda 2063 que «proporciona un marco sólido para reparar las injusticias del pasado y hacer del siglo XXI el siglo de África». En la aspiración 6 de esta agenda se lee: «Un África cuyo desarrollo esté centrado en las personas, que aproveche el potencial de su población, especialmente de las mujeres y los jóvenes, y que se preocupe por el bienestar de los niños», lo que implica que habrá más participación, integración e implicación de los jóvenes y las mujeres en el proceso de toma de decisiones relativas al desarrollo de África. Esto se refleja en los artículos 47 y 48, que dicen respectivamente: «Todos los ciudadanos africanos participarán activamente en todos los aspectos de la toma de decisiones. África será un continente integrador en el que ningún niño, mujer u hombre quede rezagado o excluido por motivos de género, afiliación política, religión, etnia, localidad, edad o cualquier otro factor» y «Todos los ciudadanos africanos participarán activamente en la toma de decisiones en todos los aspectos del desarrollo, incluido el desarrollo social, económico, político y medioambiental».

Lejos de cuestionar estas aspiraciones contenidas en la Agenda 2063 de la Unión Africana, es imperativo que los líderes africanos creen marcos adecuados en los que los jóvenes y las mujeres puedan desarrollarse humana y socialmente. Esto se logrará mediante :

  • Integración incondicional en el mercado laboral en función de las competencias del joven y de la mujer.
  • La transición realizada entre personas mayores y jóvenes en el mundo del empleo que permitirá la continuidad y la creatividad en el trabajo.
  • Fomento de las actividades informales mediante programas de financiación de pequeñas y medianas empresas creadas por jóvenes.
  • Abrir el acceso al mundo digital y apoyar a los actores, agentes y promotores implicados en este ámbito.
  • La creación de plataformas de intercambio con el exterior para compartir experiencias mutuas.
  • La promoción y el respeto de los derechos de los jóvenes y las mujeres a participar en la gobernanza de su país.

Todas estas iniciativas, si son tenidas en cuenta y respetadas por los líderes africanos, podrían corroborar las acciones de la Agenda 2063.

P. Clément Tsanga Mbia Sch. P.


[1]– Africa, https://fr.wikipedia.org/wiki/Afrique, cargado el 16 de febrero de 2023 a las 18:20 y consultado el 20 de febrero de 2023

[2]– Unión Africana, Youth Development, https://au.int/fr/developpement-de-la-jeunesse, consultado el 20 de febrero de 2023

[3]– Banco Africano de Desarrollo, La juventud como motor del desarrollo de África, https://www.afdb.org/fr/news-and-events/the-youth-africas-most-valuable-resource-for-economic-transformation-18411, publicado en agosto de 2018, consultado el 20 de febrero de 2023.

[4]– Unión Africana, Día Internacional de la Juventud, https://au.int/sites/default/files/newsevents/mediaadvisories/27679-ma-avis_aux_medias_jaj.pdf, consultado el 20 de febrero de 2023.

La réalité des jeunes en Afrique : enjeux et forces

L’Afrique est un vaste et riche continent composé de plus de 1,3 milliards d’habitants, ce qui fait d’elle « le deuxième continent le plus peuplé après l’Asie et représente 17,2 % de la population mondiale en 2020 »[1]. La population jeune parmi les habitants du continent africain est estimée à plus de 400 millions et situe la tranche d’âge de 15 à 35 ans selon les données de l’Union Africaine[2]. Ce qui laisse voir en fait que la croissance et le développement du continent africain repose dans les mains des jeunes.

Cependant la réalité dont fait face la jeunesse africaine permet de remettre en question cet adage camerounais qui dit que « la jeunesse est le fer de lance d’une nation ». Nous avons observé de façon générale beaucoup de mouvements de migrations des jeunes vers d’autres continents, ce qui est observé par la Banque africaine de développement : « Les milliers de jeunes africains désespérés, qui s’échouent sur les plages du Nord chaque année, suscitent l’indignation dans le monde entier. Tout aussi déplorable est l’exode silencieux de la jeune élite de ce continent vers l’occident, en quête d’une « vie meilleure ». Ces deux catégories d’émigrés fuient la pauvreté »[3]. Ajouté à ce problème de pauvreté, nous avons le manque d’emploi, de la concentration du pouvoir dans les mains d’un petit groupe de dirigeants, manque d’ouverture dans le monde de l’emploi, l’inadéquation entre l’apprentissage et l’accès au travail, les guerres frontalières, ethniques et tribales et bien d’autres. Les dirigeants africains de façon générale sont incapables de trouver des solutions pour pallier aux problèmes qui gangrènent le monde jeune en Afrique. Déjà parce qu’ils sont eux-mêmes les premiers responsables des problèmes qui accablent ce monde jeune. Malgré les promesses faites à ceux-ci dans les multiples campagnes électorales ; les discours divers présentés à leurs citoyens à l’occasion des fêtes ou des célébrations de leur pays ; nous continuons à voir une sorte de démagogie, de manipulation, de duperie et nous pourrons même ajouter de la moquerie de la jeunesse.

Face à cette jeunesse clochardisée, dupée, momifiée et désespérée ; des actions au niveau internationale sont menées par les structures visant à promouvoir, à protéger et à veiller au respect de la promotion des valeurs, des droits et du développement humain de la jeunesse.

Dans ce sens, il a été instauré le 12 août de chaque année la célébration de la journée internationale de la jeunesse africaine dont un des objectifs majeurs est de « Susciter la mobilisation, l’engagement et l’investissement dans les initiatives de développement destinés aux jeunes »[4]. En plus de celle-ci, il a été fixé par le même organe un calendrier dénommée Agenda 2063 qui « offre un cadre solide pour réparer les injustices du passé et faire du 21ème siècle, le siècle de l’Afrique ». Dans l’aspiration 6 de cet agenda, nous pouvons lire : « Une Afrique dont le développement est axé sur les populations, qui s’appuie sur le potentiel de ses populations, notamment celles des femmes et des jeunes, qui se soucie du bienêtre des enfants » ce qui sous-tend qu’il y aura plus de participation, plus d’intégration et d’implication des jeunes et des femmes dans les prises de décisions concernant le développement de l’Afrique. C’est que nous lisons dans les articles 47 et 48 qui disposent respectivement : « Tous les citoyens africains seront activement impliqués dans tous les aspects de la prise de décisions. L’Afrique sera un continent inclusif où aucun enfant, aucune femme, aucun homme ne sera délaissé ou exclu sur la base du sexe, de l’appartenance politique, de la religion, de l’appartenance ethnique, de la localité, de l’âge ou de tout autre facteur » et « Tous les citoyens africains participeront activement à la prise de décisions dans tous les aspects du développement notamment le développement social, économique, politique et environnemental ».

Loin de remettre en cause ces aspirations contenues dans l’Agenda 2063 de l’Union africaine, il est impératif que les dirigeants africains créent des cadres adéquats où les jeunes et les femmes pourraient se développer humainement et socialement. Cela passera par :

  • L’intégration sans condition au marché de l’emploi selon les compétences du jeune et de la femme
  • La transition faite entre les aînés et les jeunes dans le monde l’emploi qui permettra une continuité et une créativité dans le travail
  • L’encouragement des activités informelles par des programmes de financement des petites et moyennes entreprises créés par les jeunes
  • L’ouverture d’accès au monde digital et l’accompagnement des acteurs, agents et promoteurs investis dans ce domaine.
  • La création des plateformes d’échange avec le monde extérieur pour un partage d’expériences mutuelles
  • La promotion et le respect des droits des jeunes et des femmes en ce qui est de leur participation dans la gestion de leur pays.

Autant d’initiatives, si elles sont prises en compte et respectés par les dirigeants africains pourraient corroborer aux actions de l’Agenda 2063.

P. Clément Tsanga Mbia Sch. P.


[1]– l’Afrique,  https://fr.wikipedia.org/wiki/Afrique, mis en le 16 février 2023 à 18:20 et consulté le 20 février 2023

[2]– Union Africaine, Développement de la jeunesse, https://au.int/fr/developpement-de-la-jeunesse, consulté le 20 février 2023

[3]– Banque africaine de développement, la jeunesse, moteur de développement de l’Afrique, https://www.afdb.org/fr/news-and-events/the-youth-africas-most-valuable-resource-for-economic-transformation-18411, mis en ligne en août 2018, consulté le 20 février 2023

[4]– Union africaine, journée internationale de la jeunesse, https://au.int/sites/default/files/newsevents/mediaadvisories/27679-ma-avis_aux_medias_jaj.pdf, consulté le 20 février 2023

CLÉMENT TSANGA MBIA

CLÉMENT TSANGA MBIA

Piariste

Religieux piariste de la Province d’Afrique Centrale, Assistant provincial en charge du ministère et de la mission partagée piariste et responsable de l’animation et de l’innovation pédagogique dans les Ecoles piaristes d’Afrique Centrale.
¡Abramos las puertas! A los 25 años del musical “Calasanz: como grano de trigo”

¡Abramos las puertas! A los 25 años del musical “Calasanz: como grano de trigo”

Se hacía tarde la Nochebuena de 1997 en el estudio “Alameda” ultimando detalles de la grabación de las canciones del Musical “Calasanz: como grano de trigo” que ya tenía fecha de estreno: el viernes 9 de enero de 1998 en el salón de actos del colegio Calasanz de Valencia.

Desde que las Escolapias estrenaron su obra musical sobre Madre Paula años atrás, a muchos nos entró una sana envidia y dijimos: ¿por qué no intentamos hacer un musical sobre Calasanz? Si las escolapias lo han hecho, también nosotros podríamos hacerlo. Está próxima la celebración de los 400 años del inicio de las Escuelas Pías en Santa Dorotea. Podría ser nuestro particular aporte a una fecha tan significativa para la Orden.

Ya teníamos la decisión clara, pero nos faltaba un guion con el que comenzar a trabajar, así que le pedimos a Carles Such que comenzara a escribir algo, reto que aceptó con entusiasmo.

Con las primeras páginas del guion, convocamos algunas “viejas glorias” del musical de Madre Paula y constituimos un equipo de composición musical que comenzó a reunirse para ir afinando la música con el guion y viceversa. Dirigidos por Constantino Martínez, cuya vocación de director de orquesta ya apuntaba, convocamos a Javi, Ricardo, José Manuel, Héctor y Pablo que sabían algo de música. Resultaron un gran equipo amateur que semana a semana iba ajustando las melodías del musical.

Las canciones iban saliendo y el guion iba tomando forma. Era el momento de ir montando las escenas, así que le pedimos a Beatriz del Valle que asumiera la dirección teatral y a Marta Sanchis las coreografías. Hicimos un casting teatral entre los niños y jóvenes de los grupos de Escolapios de la calle Carniceros que se apuntaron con entusiasmo a este desafío artístico.

Y comenzamos los ensayos en las aulas del cole robando horas al sueño, algunas tardes y sábados enteros. No fue fácil mantener el ritmo trabajando con adolescentes y con niños que sólo querían jugar y les costaba mucho la disciplina. Nos preguntábamos: ¿Seríamos capaces de llegar a estrenar la obra algún día?

Y llegó septiembre de 1997. Había que ir tomando decisiones importantes y sentíamos que faltaba mucho por hacer. Teníamos que ensamblar las escenas, diseñar el vestuario y los decorados, la iluminación, el sonido… Quizá era demasiado para un grupo de jóvenes sin experiencia en montar obras teatrales.

Había que grabar las canciones en un buen estudio y necesitábamos un productor que nos diera dinero. El P. José Ramón Pérez, Provincial de entonces se fio de nosotros y creyó en nuestro proyecto y “soltó la plata”. El P. José Luis Zanón, nos prestó el salón de actos recién estrenado para los ensayos.

Y llegó el momento esperado: el 9 de enero de 1998, hace justo 25 años. Todos estábamos muy nerviosos por las expectativas que el estreno había generado y el miedo a no acertar con nuestra propuesta. El P. General, Josep María Balcells, vino a verlo desde Roma, los novicios de Madrid, los escolapios y escolapias de Valencia y las familias de los actores… Y el teatro a reventar: 450 butacas de un público entregado y dispuesto a disfrutar. ¡Una locura!

Fue un buen arranque al que siguieron otras 17 representaciones durante el 1998 en Valencia, Madrid, Granada y Castellón. Un año intenso donde el grupo de músicos, actores y equipo de apoyo forjamos vínculos de amistad que duran hasta el día de hoy. También fue un tiempo donde todos descubrimos la belleza de la vocación educadora al estilo de Calasanz.

Y en el verano de 1998 nos dimos un premio bien merecido: un viaje a Roma para conocer los lugares calasancios. ¡Qué aventura de viaje! Niños, jóvenes, y padres de familia tras las huellas de Calasanz.

Fuimos testigos de una Escuela Pía viva y dinámica, con muchos jóvenes en los grupos viviendo experiencias de fe profundas, con vocaciones escolapias. Realmente una hermosa experiencia de comunión difícil de repetir y que muchos añoramos.

25 años después nuestras vidas han cambiado mucho, como era de esperar. Tino se convirtió en un famoso director de música de cine como soñó desde adolescente; Carlos Aguillo hace sus pinitos como actor; muchos de los jóvenes actores y músicos acabaron de maestros de escuela, haciendo vida el sueño de Calasanz. La mayoría se casaron y formaron familias preciosas. Calasanz, a través del musical, dejó una huella profunda en nuestras vidas que, sin duda, ha dado frutos.

Cuando representamos la obra en el colegio Calasancio de Madrid un joven universitario se acercó emocionado y agradecido: ¡Gracias por traernos a un Calasanz vivo que nos hace soñar con unas Escuelas Pías renovadas! Ese es el mejor resumen de lo que sucedió ese año.

Si hacemos memoria del pasado es para agradecer a Dios por lo que vivimos juntos. Estoy convencido de que el relato de nuestras vidas tiene un hilo conductor, una lógica de amor desde Dios. Sólo hay que descubrirlo, reconocerlo y agradecerle. Seguro que el musical ha sido uno de esos acontecimientos clave de nuestras vidas.

Esta memoria se convierte en una energía para vivir el presente con plenitud y, sobre todo, para afrontar el futuro con esperanza. Desde lo que somos y hacemos ahora: ¿cómo podemos encarnar el mensaje de Jesús y Calasanz?, ¿cómo podemos construir la comunión en las Escuelas Pías y que nos impulse a la misión entre niños y jóvenes?

Haber acompañado la producción de este este musical fue una de las mejores experiencias pastorales de mi vida y el origen de amistades que duran hasta el día de hoy. Tres años después del estreno, fui enviado de misión a República Dominicana y después, a Venezuela, donde vivo ahora. La memoria de este acontecimiento teatral siempre ha acompañado mi vida como escolapio y os aseguro que intento hacer posible lo que se narra en la primera escena del musical, en la que Calasanz discute con el P. Antonio Brendani, párroco de Santa Dorotea, sobre la necesidad de abrir la escuela a los más pobres.

Así que, como dice la canción: ¡Abramos las puertas!, las puertas de nuestro corazón a Dios, a los pobres, a los niños… para transformar la sociedad. ¡Sigamos construyendo juntos el sueño de Calasanz!

P. Javier Alonso, Sch. P.

JAVIER ALONSO

JAVIER ALONSO

Escolapio

Actualmente está destinado a la presencia de Carora (Venezuela) donde ejerce su misión como rector del colegio y párroco. Desde 2015 es el Delegado General para Ministerio escolapio y coordinador de la red de parroquias escolapias.

El Reino de Dios se llama paz

El Reino de Dios se llama paz

Escribo en momentos de guerra en Ucrania, invadida por Rusia, su Presidente Putin. Con alarmas, sin ser adivino de malaventuranzas, de posible desarrollo involucrando otros países e incluso continentes. Una locura que supera todo calificativo de rechazo total. Lo bueno y deseable, por el contrario, es la paz. Paz que empieza con uno mismo: estar reconciliado con lo que uno es. Pero prosigue a todos los estamentos sociales y a todos los pueblos. Es verdad que este innato deseo de todo ser humano siempre ha estado frustrado desde que el hombre es hombre. Pensemos en lo de Caín y Abel, ya en el génesis de la historia bíblica. Pensemos en toda la historia que parece como una cadena de historias de guerras. Con todo, la paz es deseada sobre todo. Y este deseo universal lo uno esta vez con la evangelización. Pienso –es una opinión- que trabajar por conseguir la paz, ser constructores de paz viene a ser evangelizar, construir ya el Reino de Dios.

La paz es el nombre de la evangelización, hoy y quizás lo ha sido siempre. “Paz a vosotros”, saluda Jesús. Id por las poblaciones cercanas, entrad en ellas y en sus casas saludando “la paz a esta casa”. Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5, 9). En ser hijos de Dios, adoptivos en el Hijo Cristo Jesús, fue el núcleo de toda buena noticia para el ser humano. Su misión, en obediencia al Padre, fue mostrarnos que Dios es nuestro Padre. Un Padre de misericordia, perdón y ternura. ¿Y qué viene a ser la paz, en último término? La paz es imprescindible para la felicidad personal. El enfrentado tensional en sí mismo no es feliz ni hace felices a los demás que con él conviven. Y de un corazón belicoso no puede venir la paz a ningún nivel. No la construirá en sus relaciones sociales y comunitarias. Si reviste cargos políticos, no la verá sino como resultado de la guerra y el dominio violento.

Por muchas razones que llevan al escepticismo de alcanzar algún día la paz en todo rincón de la tierra, la paz es posible. La meta se reviste, sí, de proyecto utópico pero no ahoga el afán universal de vivir en paz. La visión de Isaías, no es el sueño de un visionario sino de quien anuncia planes de Dios para el mundo: “De las espadas forjarán arados, de las lanzas posaderas. No alzará su espada pueblo contra pueblo; no se adiestrarán para la guerra” (Is 2, 4).

P. Jesús María Lecea Sch. P.

Pamplona, marzo de 2022

JESUS MARIA LECEA

JESUS MARIA LECEA

Escolapio

Entregado a la docencia de la teología y la filosofía en Salamanca, Miami y Madrid. Animador pastoral de niños en la catequesis parroquial y en el Movimiento Junior de Acción Católica. Servicios institucionales a la Orden escolapia y a la vida religiosa de España y Europa. Vive actualmente en Pamplona, Navarra. Su horizonte vital es ser un artesano de la paz de las personas y los pueblos con un corazón apasionado por el mundo, la educación y el Evangelio.
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