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El relato marcano de la Pasión regala un asombroso elenco de personajes que acompaña los últimos momentos de la vida de Jesús. Lo concentrado y concreto del estilo narrativo convierte sus páginas en el mejor pórtico de entrada a la Semana Santa que estrenamos.

La actitud taimada del Iscariote, la anticipación no calculada de Pedro, la resignación de Simón, el Cirineo, o el gesto de piedad de José de Arimatea, que arriesga vida y fama al pedir el cuerpo del ajusticiado para darle sepultura, sugieren otros tantos itinerarios de seguimiento anclados en la propuesta del Deuteronomio con que abríamos la Cuaresma (Dt 30,19).

Hay también en la Pasión de Marcos algunos personajes que, desde el anonimato, actúan como indicadores potentes que apuntan con sus acciones a lo más esencial de la vida cristiana. Elijo a tres, elocuentes y veraces en su opción:

  • La “mujer que llevaba un frasco de perfume” (Mc 14,3). Identificada de modos diversos en el resto de tradiciones, Marcos opta por difuminar su perfil y resaltar lo arriesgado y subversivo de su gesto. Desmesura y pasión para ungir a Jesús que resulta envuelto de la cabeza a los pies por el perfume valioso que derrama.
  • El joven “cubierto tan solo con una sábana” (Mc 14,51) que en medio de la noche sale de casa con lo mínimo para seguir a Jesús. Audaz y atrevido, logra zafarse de quienes le buscan para avanzar desnudo.
  • El “centurión que custodia el patíbulo” (Mc 15,39), capaz de ver cuanto sucede y adherirse a la causa de Jesús incluso en el tiempo de descuento, al reconocer en Aquél al hijo de lo Humano y al Hijo de Dios.

Sus identidades permanecen en penumbra, desconocidas. Ellos, anónimos, conjugan denominaciones alternativas para el seguimiento: Desmesura apasionada, a imagen del que “se vació hasta el fondo” (Flp 2,7); Libertad desnuda, tras los pasos del que nos llama a ser “libres en verdad” (Jn 8,32 ) o Asentimiento consciente  ante el Dios humanado que revela la profundidad de la propia vida  (Jn 2,25).

Anonimato elocuente reflejo de Quien quiso vivir(se) “como uno de tantos” (Flp 2,7).

P. Ángel Ayala Guijarro Sch. P.

ÁNGEL AYALA GUIJARRO

ÁNGEL AYALA GUIJARRO

Escolapio

Licenciado en Filosofía y Teología por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid), actualmente se encuentra en Roma, finalizando su Tesis Doctoral.