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¡Abramos las puertas! A los 25 años del musical “Calasanz: como grano de trigo”

¡Abramos las puertas! A los 25 años del musical “Calasanz: como grano de trigo”

Se hacía tarde la Nochebuena de 1997 en el estudio “Alameda” ultimando detalles de la grabación de las canciones del Musical “Calasanz: como grano de trigo” que ya tenía fecha de estreno: el viernes 9 de enero de 1998 en el salón de actos del colegio Calasanz de Valencia.

Desde que las Escolapias estrenaron su obra musical sobre Madre Paula años atrás, a muchos nos entró una sana envidia y dijimos: ¿por qué no intentamos hacer un musical sobre Calasanz? Si las escolapias lo han hecho, también nosotros podríamos hacerlo. Está próxima la celebración de los 400 años del inicio de las Escuelas Pías en Santa Dorotea. Podría ser nuestro particular aporte a una fecha tan significativa para la Orden.

Ya teníamos la decisión clara, pero nos faltaba un guion con el que comenzar a trabajar, así que le pedimos a Carles Such que comenzara a escribir algo, reto que aceptó con entusiasmo.

Con las primeras páginas del guion, convocamos algunas “viejas glorias” del musical de Madre Paula y constituimos un equipo de composición musical que comenzó a reunirse para ir afinando la música con el guion y viceversa. Dirigidos por Constantino Martínez, cuya vocación de director de orquesta ya apuntaba, convocamos a Javi, Ricardo, José Manuel, Héctor y Pablo que sabían algo de música. Resultaron un gran equipo amateur que semana a semana iba ajustando las melodías del musical.

Las canciones iban saliendo y el guion iba tomando forma. Era el momento de ir montando las escenas, así que le pedimos a Beatriz del Valle que asumiera la dirección teatral y a Marta Sanchis las coreografías. Hicimos un casting teatral entre los niños y jóvenes de los grupos de Escolapios de la calle Carniceros que se apuntaron con entusiasmo a este desafío artístico.

Y comenzamos los ensayos en las aulas del cole robando horas al sueño, algunas tardes y sábados enteros. No fue fácil mantener el ritmo trabajando con adolescentes y con niños que sólo querían jugar y les costaba mucho la disciplina. Nos preguntábamos: ¿Seríamos capaces de llegar a estrenar la obra algún día?

Y llegó septiembre de 1997. Había que ir tomando decisiones importantes y sentíamos que faltaba mucho por hacer. Teníamos que ensamblar las escenas, diseñar el vestuario y los decorados, la iluminación, el sonido… Quizá era demasiado para un grupo de jóvenes sin experiencia en montar obras teatrales.

Había que grabar las canciones en un buen estudio y necesitábamos un productor que nos diera dinero. El P. José Ramón Pérez, Provincial de entonces se fio de nosotros y creyó en nuestro proyecto y “soltó la plata”. El P. José Luis Zanón, nos prestó el salón de actos recién estrenado para los ensayos.

Y llegó el momento esperado: el 9 de enero de 1998, hace justo 25 años. Todos estábamos muy nerviosos por las expectativas que el estreno había generado y el miedo a no acertar con nuestra propuesta. El P. General, Josep María Balcells, vino a verlo desde Roma, los novicios de Madrid, los escolapios y escolapias de Valencia y las familias de los actores… Y el teatro a reventar: 450 butacas de un público entregado y dispuesto a disfrutar. ¡Una locura!

Fue un buen arranque al que siguieron otras 17 representaciones durante el 1998 en Valencia, Madrid, Granada y Castellón. Un año intenso donde el grupo de músicos, actores y equipo de apoyo forjamos vínculos de amistad que duran hasta el día de hoy. También fue un tiempo donde todos descubrimos la belleza de la vocación educadora al estilo de Calasanz.

Y en el verano de 1998 nos dimos un premio bien merecido: un viaje a Roma para conocer los lugares calasancios. ¡Qué aventura de viaje! Niños, jóvenes, y padres de familia tras las huellas de Calasanz.

Fuimos testigos de una Escuela Pía viva y dinámica, con muchos jóvenes en los grupos viviendo experiencias de fe profundas, con vocaciones escolapias. Realmente una hermosa experiencia de comunión difícil de repetir y que muchos añoramos.

25 años después nuestras vidas han cambiado mucho, como era de esperar. Tino se convirtió en un famoso director de música de cine como soñó desde adolescente; Carlos Aguillo hace sus pinitos como actor; muchos de los jóvenes actores y músicos acabaron de maestros de escuela, haciendo vida el sueño de Calasanz. La mayoría se casaron y formaron familias preciosas. Calasanz, a través del musical, dejó una huella profunda en nuestras vidas que, sin duda, ha dado frutos.

Cuando representamos la obra en el colegio Calasancio de Madrid un joven universitario se acercó emocionado y agradecido: ¡Gracias por traernos a un Calasanz vivo que nos hace soñar con unas Escuelas Pías renovadas! Ese es el mejor resumen de lo que sucedió ese año.

Si hacemos memoria del pasado es para agradecer a Dios por lo que vivimos juntos. Estoy convencido de que el relato de nuestras vidas tiene un hilo conductor, una lógica de amor desde Dios. Sólo hay que descubrirlo, reconocerlo y agradecerle. Seguro que el musical ha sido uno de esos acontecimientos clave de nuestras vidas.

Esta memoria se convierte en una energía para vivir el presente con plenitud y, sobre todo, para afrontar el futuro con esperanza. Desde lo que somos y hacemos ahora: ¿cómo podemos encarnar el mensaje de Jesús y Calasanz?, ¿cómo podemos construir la comunión en las Escuelas Pías y que nos impulse a la misión entre niños y jóvenes?

Haber acompañado la producción de este este musical fue una de las mejores experiencias pastorales de mi vida y el origen de amistades que duran hasta el día de hoy. Tres años después del estreno, fui enviado de misión a República Dominicana y después, a Venezuela, donde vivo ahora. La memoria de este acontecimiento teatral siempre ha acompañado mi vida como escolapio y os aseguro que intento hacer posible lo que se narra en la primera escena del musical, en la que Calasanz discute con el P. Antonio Brendani, párroco de Santa Dorotea, sobre la necesidad de abrir la escuela a los más pobres.

Así que, como dice la canción: ¡Abramos las puertas!, las puertas de nuestro corazón a Dios, a los pobres, a los niños… para transformar la sociedad. ¡Sigamos construyendo juntos el sueño de Calasanz!

P. Javier Alonso, Sch. P.

JAVIER ALONSO

JAVIER ALONSO

Escolapio

Actualmente está destinado a la presencia de Carora (Venezuela) donde ejerce su misión como rector del colegio y párroco. Desde 2015 es el Delegado General para Ministerio escolapio y coordinador de la red de parroquias escolapias.

Panorama Calasanz
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