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 La verdadera conversión produce frutos 

 La verdadera conversión produce frutos 

El tiempo de adviento nos prepara, esto es, nos dispone internamente para dejar actuar al Señor en nuestra vida. Eso significa la predicación de Juan Bautista cuando dice: “convertíos porque está cerca el Reino de Dios”. Este segundo domingo de adviento pone la atención en la palabra conversión, que no es otra cosa que una metanoia, un cambio de mentalidad, de criterios de vida arraigados a lo que Calasanz llamaba la “tendencia torcida” manifestada en los propios juicios y propias voluntades (egoísmo humano hecho de pasiones y apetencias), para transformarlos en nuevos criterios que nacen del reinado de Dios en la vida de cada ser humano. La cercanía del Reino de Dios de la que habla el Profeta expresa no solo la convicción sino su experiencia de descubrir a Dios actuando en su interior comunicándole su ser. 

La auténtica conversión se evidencia en los frutos. Juan es muy directo con los fariseos y saduceos al tratarlos de “camada o raza de víboras” cuando quieren aparecer de justos y piadosos al reconocer su pertenencia al Dios de Abrahán, sin que sean testimonio de una verdadera conversión que los haga justos y capaces de dar verdaderos frutos de vida, de amor y de dinámicas que, en últimas, transparenten a Dios reinando en el ser humano. La imagen del “hacha en la base de árbol para ser cortado” es muy potente para hacernos caer en la cuenta de que la vida alcanza su sentido y plenitud cuando nos comprometemos con todos nuestros dones y capacidades para crear y recrear todas las dimensiones que configuran al ser humano: trabajo y profesión; relaciones con los demás, el entorno y consigo mismo; el estudio y preparación para la vida. 

La clave de la verdadera conversión se alcanza cuando, además de tener una actitud de conversión simbolizada en el bautismo que ofrece Juan, acojamos a quien viene detrás de él con un nuevo bautismo en Espíritu Santo y fuego: a Jesús. El Reino de Dios, Dios reinando, se puede percibir cuando estamos atentos a la acción del Espíritu en nuestra vida. Es el Espíritu Santo el que nos mueve a dar fruto en abundancia. Recordemos a San Pablo cuando nos dice en Gálatas 5, 22ss que los frutos de Espíritu son amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí. Que este segundo domingo nos disponga y vuelta atentos al modo como el Señor se quedó presente entre nosotros a través del fuego del Espíritu Santo. Pidámosle al mismo Espíritu que nos permita preparar el camino del Señor allanando sus senderos con un estilo de vida sobrio y sencillo. 

P. Juan Carlos Sevillano Gutiérrez Sch. P.

Domingo 4 de diciembre de 2022 | 2º domingo de Adviento

Mateo 3, 1-12: Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos

Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando:

—«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos». Éste es el que anunció el profeta Isaías diciendo:

«Una voz grita en el desierto:
“Preparad el camino del Señor,
allanad sus senderos”».

Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.

Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.

Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo:

—«¡Camada de víboras!, ¿Quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente?

Dad el fruto que pide la conversión.

Y no os hagáis ilusiones, pensando: “Abrahán es nuestro padre”, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras.

Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego.

Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias.

Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.

Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga».

Juan Carlos SEVILLANO

Juan Carlos SEVILLANO

Escolapio

Esperar con esperanza

Esperar con esperanza

La situación gastada de nuestro tiempo por la guerra, por la incertidumbre, por la volatilidad de las esperanzas, por la destrucción de nuestros ecosistemas vitales y relacionales, por la profundización de las vulnerabilidades en salud, alimentación, educación, derechos humanos básicos producen una reacción catalizadora cuando entran en contacto con el Evangelio, o quizá aún más a la inversa.

El adviento es un momento ideal para vivir el presente en clave de esperanza. El problema es cuando vivimos el adviento como una práctica pasiva, idealista, infantil o sentimental de quien cree que el Reino ya está entre nosotros y vendrá con gran poder.  Hoy día, nosotros los cristianos estamos llamados a vivir “despiertos”, conscientes, activos, clarificados, empoderados a dar cuenta del “nivel y capacidad de sensibilidad” frente a los desafíos presentes.

Tenemos una gran historia que nos precede y tenemos un gran Espíritu que nos confirma en nuestra fe, esperanza y amor. Por tal motivo, hoy día se hace evidente nuestro desafío creador y creativo para dar respuestas a los desafíos antropológicos y culturales actuales. Tenemos la llamada de recomenzar, porque siempre es posible «recomenzar» para el ser humano. Pero no podemos hacerlo de cualquier modo, tenemos que hacerlo como hombres y mujeres de “Espíritu” como diría nuestro santo Padre Calasanz, con espíritu de fundador. Hoy día es preciso hacer las cosas con mayor credibilidad, congruencia, empatía, alegría, audacia, perseverancia, inteligencia. Hemos de esperar con esperanza, es decir con esperas legítimas y creadoras, activas y propositivas (incluyendo el martirio) para hacer más cercano aquello que esperamos.

Calasanz y los mártires, y tantísimos religiosos y laicos santos de “la puerta de al lado” (como diría el Papa Francisco en la Gaudete et exultate) nos muestran que sus esperas activas (afortunado atrevimiento y tesonera paciencia) dieron como fruto: abrir paso al derecho a la educación de calidad a niños y jóvenes en medio de la injusticia y la diametralidad social. Sus luchas no llegaron a la meta de La Gran Lucha, pero sí que nos han ofrecido a nosotros una razón a nuestra propia lucha. Estamos escribiendo y sumando juntos a la misma historia de salvación a través de las Escuelas Pías inculturadas en el mundo. Sabemos que el proyecto nos supera, sin embargo, nos apasiona, nos atrae y nos mueve a hacer algo más por los niños y los jóvenes. Eso es esperar con esperanza.

Te invito querido lector a revisar tus esperas. ¿De qué tipo son tus esperas? ¿Sin sabor? ¿Sin pasión? ¿Sin fe? ¿Sin compromiso y profundidad? ¿indiferentes y autistas? Es momento, de revisar nuestro ritmo de cómo hacemos las cosas en el mundo, en nuestra Iglesia, en nuestra aula, en nuestros patios, en nuestros atrios, en nuestros escritorios, en nuestras capillas, en nuestras salas de juntas, en nuestros ordenadores y dispositivos, en nuestro silencio, en nuestro mar interno lleno de pensamientos y deseos, en nuestra oración.

Te invito querido lector a que este inicio de año litúrgico e inicio de Adviento nos sumemos a la voluntad de Dios en su Hijo que nos ha dado su Espíritu a que dejemos resonar la vida que nos ofrece cuando nos dice: “estén atentos, vigilantes”. Atentos ante el futuro sin descuidar el presente. Vigilantes y atentos, sensibles de humanidad, y que preparan juntos el pesebre de quienes nacen en vulnerabilidad y requieren de calor, amor y un hogar feliz, una casa digna. ¿Será este Jesús de Nazareth y sus padres José y María?

Julio Alberto Álvarez, Sch. P.

27 de noviembre de 2022 | Domingo 1º de Adviento

Mt 24,  37-44: Estad en vela para estar preparados

«Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.

Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre.

Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada.

«Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.

Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.

JULIO ALBERTO ÁLVAREZ DÍAZ

JULIO ALBERTO ÁLVAREZ DÍAZ

Escolapio

Nació en Puebla. Amante de la naturaleza y siempre dispuesto a aprender.

¡Viva Cristo Rey!

¡Viva Cristo Rey!

En la festividad de hoy se nos revela la majestad de un Dios que ha decidido amarnos de tal modo que ni siquiera el dolor y la muerte impedirán que se retraiga de su deseo y voluntad. En la cruz se nos presenta la grandeza del amor del Padre, del Hijo y del Espíritu, que aún lastimado, abandonado y condenado a una muerte ignominiosa, injusta y cruenta, decide abrazarnos y perdonarnos.

¿Te imaginas estando ahí enfrente contemplando ese cuadro tan duro?

Tres voces, nacidas del parco corazón humano: “sálvate a ti mismo”. Una propuesta que propone la soberbia, la vanidad y la autosuficiencia como principios de acción, justificada por el dolor sentido.

En medio de éstas, uno de sus compañeros de cruz es capaz de compadecerse del mismo Jesús, y por otro lado, reconocer la bondad y generosidad con la que ha vivido, sanado y predicado a personas de cualquier procedencia.

Contemplar el dolor del hombre justo, le ha llevado a reconocer el desamor con el que ha vivido y la necesidad de no evadir la cruz sino de ser perdonado y acogido por el amor del Dios de la Vida.

¡Vaya amor tan generoso el de Jesús que estando en la cruz, en medio de dolores, desprecios y burlas, que le mira con misericordia y le extiende el Espíritu para ofrecerle la paz que sólo puede provenir de Él! ¡Cuánta alegría hay en el cielo con un pecador que se arrepienta, con un hermano nuestro que ha vuelto a la vida!

Jesús nos muestra, que el amor de Dios no tiene ninguna condición para aquel que le busca con humildad y libertad. Que no buscará defenderse de nuestro desamor, sino que está siempre dispuesto a acogernos cuando cansados y necesitados estemos. Que no presta oídos a burlas, incitaciones o desprecios, pues la vida de sus hijos es primero. 

Esa es la grandeza mostrada por Jesús, quien vaciado de todo ego y en las condiciones más dolentes e injustas, es capaz de abrazar a todo el que busque ser sanado y acogido por Él.

¡Viva Cristo Rey!

Jorge Campa Pérez

Domingo 20 de Noviembre de 2022 | Jesucristo, Rey del universo

Lucas 23, 35-43: Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino 

En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo:

—«A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».

Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:

—«Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».

Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos».

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:

—«¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».

Pero el otro lo increpaba:

—«¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibirnos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada».

Y decía:

—«Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».

Jesús le respondió:

—«Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso».

JORGE CAMPA PÉREZ

JORGE CAMPA PÉREZ

Laico

Mexicano, colaborador de la Universidad Cristóbal Colón y del Centro Social Calasanz Veracruz. Pertenece a la fraternidad de las Escuelas Pías de México.

« On se dressera nation contre nation – prenez garde de ne pas vous laisser égarer »

« On se dressera nation contre nation – prenez garde de ne pas vous laisser égarer »

L’humanité est aujourd’hui au carrefour d’un ensemble de conflits et de crises. Une analyse  superficielle de cette réalité contemporaine conduirait à conclure que les signes annonciateurs de la fin des temps dont parle Saint Luc dans son évangile aujourd’hui sont complets.

Jésus par la voie de Saint Luc ne souhaite pas que nos regards soient centrés sur les signes, mais plutôt sur ce qu’ils annoncent : le Règne de Dieu. Loin de semer en nous la terreur et la panique, ces signes nous invitent plutôt à une prise de conscience de la disposition à accueillir ou non ce règne ou à y entrer. La peur et la panique indiquent justement une impréparation.

La persécution figure parmi les signes annonciateurs de l’arrivée du règne de Dieu. Cette persécution indique la fidélité au message de l’évangile. Si notre manière de vivre l’évangile ne questionne et ne suscite pas la controverse, alors nous sommes encore loin d’en être de véritables témoins.

En effet, si nous sommes de véritables témoins de l’évangile, nous n’aurons pas à nous soucier de notre défense face à la controverse car notre vie parlera d’elle-même. Ne dis-t-on pas que ce sont les menteurs qui se justifient le plus ?  

Nous n’avons donc pas à nous inquiéter des turbulences de notre monde. Ne nous laissons ni effrayer ni égarer par la fureur des combats autour de nous ou la violence des persécutions. Le Seigneur est là au cœur de nos vies. Sa grâce se conjugue avec notre volonté de fidélité pour créer un véritable témoignage. Ceci fait du règne de Dieu une réalité présente mais aussi une source d’espérance de notre union à ce règne lorsque les belles pierres de notre temple seront détruites par la mort.

P. Albert Legrand Todjom Mabou Sch. P.

13 novembre 2022  | 33e dimanche du temps ordinaire

Lc 21, 5-19 : Christ est venu, Christ reviendra !

 

En ce temps-là, comme certains parlaient du Temple, des belles pierres et des ex-voto qui le décoraient, Jésus leur déclara :
« Ce que vous contemplez, des jours viendront où il n’en restera pas pierre sur pierre : tout sera détruit. »
Ils lui demandèrent : « Maître, quand cela arrivera-t-il ? Et quel sera le signe que cela est sur le point d’arriver ? »
Jésus répondit : « Prenez garde de ne pas vous laisser égarer, car beaucoup viendront sous mon nom, et diront : “C’est moi”, ou encore : “Le moment est tout proche.” Ne marchez pas derrière eux !
Quand vous entendrez parler de guerres et de désordres, ne soyez pas terrifiés : il faut que cela arrive d’abord, mais ce ne sera pas aussitôt la fin. »
Alors Jésus ajouta : « On se dressera nation contre nation, royaume contre royaume.
Il y aura de grands tremblements de terre et, en divers lieux, des famines et des épidémies ; des phénomènes effrayants surviendront, et de grands signes venus du ciel. »
Mais avant tout cela, on portera la main sur vous et l’on vous persécutera ; on vous livrera aux synagogues et aux prisons, on vous fera comparaître devant des rois et des gouverneurs, à cause de mon nom.
Cela vous amènera à rendre témoignage.
Mettez-vous donc dans l’esprit que vous n’avez pas à vous préoccuper de votre défense.
C’est moi qui vous donnerai un langage et une sagesse à laquelle tous vos adversaires ne pourront ni résister ni s’opposer.
Vous serez livrés même par vos parents, vos frères, votre famille et vos amis, et ils feront mettre à mort certains d’entre vous.
Vous serez détestés de tous, à cause de mon nom.
Mais pas un cheveu de votre tête ne sera perdu.
C’est par votre persévérance que vous garderez votre vie. »

ALBERT LEGRAND TODJOM MABOU

ALBERT LEGRAND TODJOM MABOU

Piariste

Prêtre Piariste de la Province d’Afrique Centrale. Ordonné prêtre le 30 décembre 2006. Expert en Management des Projets en Afrique. Chercheur Junior en Sciences Sociales.

Somos portadores del Reino y de la justicia que suplicamos

Somos portadores del Reino y de la justicia que suplicamos

El evangelio de hoy es demasiado conmovedor al afirmar “Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos”. Esta afirmación es crucial para la vida de toda persona que proclama ser seguidor e imitador de Jesucristo.

Los saduceos al acercarse a Jesús y antes de interrogarlo con su pregunta escéptica sobre la resurrección, da  pie a la expresión “Maestro” (en hebreo significa rabbi), que solo se utilizaba para nombrar a personas que divulgaban las enseñanzas de la ley mosaica. 

En este caso se denota que los saduceos se muestran en concordia con Jesús (lo digo por la manera tan explicita de dirigirse a él al inicio), aunque sus intenciones sean todo lo contrario al exponer su inconformidad acerca de la resurrección. Jesús siempre nos deja asombrados por las respuesta que tan sabiamente ocupa al justificar sus palabras. En este caso su comentario lo fundamenta desde lo predicho por Moisés <<… y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al señor “el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”. No es un Dios de muertos, sino de vivos; porque para Él todos están vivos>>.

Jesús defiende con toda seguridad y esperanza la resurrección de los muertos, y es capaz hasta de dar la vida para testimoniar sus palabras. También nos recuerda que Dios es un Dios de vivos. Esto interpela la vida del cristiano, porque le impulsa a examinar la manera de vivir los valores del Reino en la vida actual; en el presente, en el ahora. He aquí que se encarna la justicia que expresa Jesús de manera tan explicita: <<los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán>>. 

Vivir una vida digna es una de las grandes máximas de la vida humana. Pero puede sonar un tanto imposible o simple para algunos. Pero realmente, ¿Qué es lo que puede llevar a las personas de nuestras sociedades a encarnar la justicia, la fraternidad, la empatía, el amor para alcanzar la invitación de Jesús?

Tratemos de encontrar una respuesta colectiva, es decir, no solo pensando en nuestro beneficio individual, sino en pro de la sociedad. Pero, ¿quién es la sociedad? Tal parece que es un termino un tanto ambiguo porque a la vez abarca a toda una nación, y al mismo tiempo no repercute en ninguna persona.

Hablar de sociedad es apropiarnos literalmente de la palabra, y llevar una vida digna evoca al bien que se gesta y se vive en el seno familiar. Si en la familia se enfatizan los valores positivos, buenos hábitos, el respeto mutuo, la solidaridad con el semejante , etc., estoy convencido, en que la falacia errónea a la que nos hemos apegado “es la sociedad la que tiene que cambiar”, definitivamente recibe una transformación radical, porque en realidad, es el núcleo familiar el que debe ser portador del cambio que gritamos y anhelamos alcanzar.

Alejandro Méndez

Domingo 6 de Noviembre de 2022 | 32º domingo de tiempo ordinario

Lucas 20, 27-38No es Dios de muertos, sino de vivos

En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y de descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer». Jesús les dijo: «En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección. Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».

ALEJANDRO MÉNDEZ

ALEJANDRO MÉNDEZ

Escolapio

Nacido en Oaxaca (México). Actualmente es Junior de la Provincia de México. Es coordinador del Grupo de Acólitos de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, Tlalcoligia, Cdmx. Cursa el tercer semestre de la licenciatura en Teología y la licenciatura en Innovación Educativa y Gestión del Conocimiento.

Él conoce mi corazón

Él conoce mi corazón

Es cierto que el Evangelio anda estos últimos domingos al degüello. El pasado con el episodio de Zaqueo, en éste se nos ofrece una clave lindísima, de una sencillez de esas evangélicas, de las que te desarma: “el que es fiel en las cosas pequeñas, también es fiel en las grandes”. Y pienso al alimón que ahí es donde nos la jugamos, todos, en el recodo del camino, en el gesto más cercano, a la vuelta de la esquina… “a la derecha de aquellos pinos” que decía el poeta.

No voy a negar mi admiración por este Dios maravilloso de las pequeñas cosas, el de los susurros, ese que siempre “ve en lo secreto…”, aunque es un atractivo “tramposo”–me digo, a veces–, porque también a uno lo que le gusta, aunque sea allá en su fondo, es el halago y la meritocracia, fantasías hiperbólicas que riman poco con el crucificado.

En esta deriva ando, y para cuando me distraigo ya voy dando palos de ciego, a saber: se me acaba la paciencia con mi hijo, refunfuño en compañía o me hago el distraído con la injusticia más latente. Aún así, el Evangelio de hoy viene como un remanso de paz que empapa mis debilidades hasta quebrar mi autoestima, para acabar reconociendo que yo, solo, no puedo (por mucho que me empeñe). Y, lo más importante: que Él conoce mi corazón.

Pepe Montalvá Beneyto

Domingo 6 de Noviembre de 2022 | 32º domingo de tiempo ordinario

Lucas 20, 27-38No es Dios de muertos, sino de vivos

En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y de descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer». Jesús les dijo: «En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección. Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».

PEPE MONTALVÁ BENEYTO

PEPE MONTALVÁ BENEYTO

Laico

Fotógrafo fustrado, tipógrafo mediocre, diseñador de tres al cuarto. En labores comunicativas escolapias. Casado, padre de tres hijos. Pertenece a la Fraternidad Escolapia de Betania.