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TODOS somos hermanos por una misma causa

TODOS somos hermanos por una misma causa

Desde un inicio, en el evangelio, Jesús rompe con un paradigma que parece ser de exclusividad “No se lo prohíban […] Todo aquél que no está con nosotros, está a nuestro favor”, y es que pareciera que el mensaje salvífico se cierra a ciertas personas, cuando la realidad es otra. Jesús no dice: “este mensaje es para ustedes”, sino que, incluye a todos por igual. Por lo tanto, el discípulo (que somos todos nosotros) no impide el bien, lo expande con sus palabras y acciones para con el prójimo.

Esto nos da pie a retomar las veces que hemos sido causa de pecado o de caída para nuestros hermanos, Jesús es claro en el Evangelio cuando dice: “El que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar”. Esto quiere decir que cuando hacemos daño a nuestro semejante (puede ser físico, sentimental, sexual, psicológico, etc.) damos un anti-testimonio de lo que creemos y profesamos, y a veces por nuestras acciones las personas se van alejando de la Iglesia y de Cristo. Escandalizar significa obstaculizar a alguien en la fe, impedirle continuar creyendo en Jesús, quien actúa de esta manera se hace un mal a sí mismo.

Por lo tanto, dejémonos guiar por nuestros hermanos, eso incluye a los no cristianos, porque lo que nos une en la lucha diaria es tener una sociedad mejor, recordemos las palabras que nuestro fundador decía: “la voz de Dios es voz de espíritu que va y viene, toca el corazón y pasa; no se sabe de dónde venga o cuándo sople; importa mucho estar siempre vigilante para que no venga improvisamente y pase sin fruto”, esto quiere decir que hasta en el más pequeño habla el Espíritu Santo, ¡escuchémoslo! Rompamos con aquella sentencia medieval que nos persigue “extra ecclesiam nulla salus” (fuera de la Iglesia no hay salvación), como Jesús lo hizo desde un principio, compartiendo, incluyendo y escuchando a todos nuestros hermanos. Crezcamos juntos y seamos manos que se extiendan al otro cada vez que caiga. Hemos de ejercitar la crítica contra nosotros mismos, pero con lealtad hacia lo que Dios ha puesto en nosotros.

Unas preguntas me gustarían dejarles para su reflexión: ¿Soy mano que ayuda o piedra de tropiezo para mis hermanos? ¿Escucho a los demás?

Que el Señor siempre nos guíe con su mano misericordiosa.

José Emmanuel Campa Gándara Sch. P.

Domingo 26 de Septiembre de 2021 | 26º domingo de tiempo ordinario

Marcos 9, 38-43. 45. 47-48: El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Si tu mano te hace caer, córtatela

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.» Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Y, además, el que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno. Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos la infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.»

EMMANUEL CAMPA GÁNDARA

EMMANUEL CAMPA GÁNDARA

Escolapio

Nacido en Celaya, Guanajuato. Religioso escolapio de la Provincia de México desde 2015. Actualmente estudiante de licenciatura en teología, así mismo de licenciatura en educación media superior intercultural con especialidad en español y literatura. Apasionado de la música. Ha coordinado grupos juveniles y Canta Calasanz en la misma provincia.

Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos

Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos

La gente estaba asombrada de las palabras de Jesús porque “hablaba con autoridad y no como los fariseos” (Mt 7,29). Enseñaba con sencillez, con ejemplos de la vida cotidiana y con parábolas para que todos pudieran entenderlo. Los discípulos estaban orgullosos de su maestro por su sabiduría y su liderazgo. Tenían altas expectativas sobre su ministerio: “Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel” (Lc 24, 21).

Los discípulos se desconcertaron cuando en el camino hacia Cafarnaúm les hizo una revelación que no entendieron: “El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, resucitará”. Jesús era un hombre bueno, respetaba las leyes, hacía milagros y enseñaba con sencillez. Tenía perfil de un gran líder. ¿Qué sentido tendría matarlo? 

A los discípulos no les entra en la cabeza lo que les dice Jesús. Les da miedo hasta preguntarle. No entra en sus planes ni expectativas la posibilidad de que su maestro muera violentamente, como un fracasado.

Jesús aprovecha el desconcierto que viven sus discípulos para indicarles que el sacrificio, la renuncia y el servicio conducen a una vida mejor: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. En su grupo nadie ha de pretender estar sobre los demás. Al contrario, ha de ocupar el último lugar, ponerse al nivel de quienes no tienen poder ni ostentan rango alguno. Y, desde ahí, ser como Jesús: “servidor de todos”.

Si buscamos un camino seguro para alcanzar la Vida, Jesús propone acercarse a los niños, especialmente a los más pobres. Ellos son unos verdaderos maestros que enseñan el camino de la salvación.

Bien lo sabía por experiencia San José de Calasanz, un sacerdote con ambiciones y cualidades suficientes para ser alguien importante en la Iglesia. Los niños del Trastévere le enseñaron a ser más humilde, paciente y generoso. Entregándose a los niños descubrió el mejor modo de servir a Dios.

En 1629, escribe al P. Frescio para indicarle cual es el verdadero camino de la humildad: “A mí me displace mucho que V.R. tenga tantos desasosiegos y turbaciones como me significa por su última carta los cuales no proceden de humildad que si la tuviera conociera que el camino más breve y más fácil para ser exaltado al propio conocimiento y de este a los atributos de la misericordia, prudencia e infinita paciencia y bondad de Dios es el abajarse a dar luz a los niños y en particular a los que son como desamparados de todos que por ser oficio a los ojos del mundo tan bajo y vil pocos quieren abajarse a él y suele Dios dar ciento por uno, más si haciéndolo bien tuviere persecuciones o tribulaciones en las cuales tomadas con paciencia de la mano de Dios se halla el céntuplo de espirito; y porque pocos saben practicar esta Doctrina pocos reciben el céntuplo en bienes espirituales” (EP1236).

P. Javier Alonso Sch. P.

Domingo 19 de Septiembre de 2021 | 25º domingo de tiempo ordinario

Marcos 9, 30-37: El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos.

 

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

JAVIER ALONSO

JAVIER ALONSO

Escolapio

Francisco Javier Alonso Arroyo. Religioso escolapio: Actualmente está destinado a la presencia de Carora (Venezuela) donde ejerce su misión como rector del colegio y párroco. Desde 2015 es el Delegado General para Ministerio escolapio y coordinador de la red de parroquias escolapias.

Un camino entre la Cruz y el Amor

Un camino entre la Cruz y el Amor

El Evangelio de Marcos en este domingo expresa la sabiduría del maestro Jesús. Ya lleva tiempo con sus discípulos en la itinerancia del anunció del Reino de Dios.

A cada uno lo ha llamado por su nombre y les va tratando en el camino, conociendo y acompañando en la luz de la fe, que cada vez va alumbrándolos.

Jesús se dirige a Jerusalén para entregarse definitivamente. Conoce la tela de sus discípulos que si bien lo han dejado todo para seguirlo, aún han de madurar para vivir la integridad de la relación que han establecido con Él y su reino. Conoce su corazón, sus miedos, sus limitaciones. Así los ha aceptado en la fraternidad del Reino, pero no puede obviarles que ellos también se hagan cargo de la relación y de su entrega. Es así que quiere que se definan. Sabe que ellos también le conocen y le han visto amar más con las obras que con las palabras. Así primero les envía al exterior y es fácil responder.

Va a su interior. Quedan impactados y solamente Pedro con su estira y afloje en el camino de la fe responde develando la identidad del Maestro Jesús. Sabe Jesús que la respuesta a esa pregunta mueve a sus discípulos hacia lo más recóndito, pues se trata de lo que toca sus fibras profundas. Toda una relación tamizada por el caminar juntos, por el diálogo, la escucha y la cercanía a Él, que les fue cambiando la vida y convirtiéndolos en pescadores de hombres. Donde ellos van haciéndose responsables de su respuesta vocacional; mostrando el camino al Padre.

Pedro apasionado, enseguida conocerá su debilidad, dado que ante el realismo y la claridad de Jesús acerca del camino de la cruz, se ofusca y enseguida trata a Jesús con criterios solamente humanos. Jesús no se deja envolver y los confronta.

No perdiendo tiempo señala a todos, a la multitud y a sus discípulos el abc de su seguimiento. La paradoja: morir, viviendo. Nosotros podemos contestar también hoy muy fácilmente la primera pregunta, e incluso como Pedro, iluminados por nuestro creer en Jesús, que Él es Dios. E inmediatamente en medio del mundo pandémico ser probados en nuestra fidelidad, tanto por el arrojo en la entrega generosa, como en nuestro navegar contra corriente sin perder el amor.

P. Marco A. Véliz Cortés Sch. P.

Domingo 12 de Septiembre de 2021 | 24º domingo de tiempo ordinario

Marcos 8, 27-35: Tú eres el Mesías. . . El Hijo del hombre tiene que padecer mucho.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Felipe; por el camino, preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos le contestaron: «Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas.» Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?» Pedro le contestó: «Tú eres el Mesías.» Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.» Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!» Después llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará.»

MARCO ANTONIO VÉLIZ CORTÉS

MARCO ANTONIO VÉLIZ CORTÉS

Escolapio

Nacido en Veracruz, México, en 1958.  Escolapio hace 45 años. Entre las escuelas y la formación. Lic. en Ciencias Sociales y  Teología Espiritual. Facilita ejercicios espirituales y actualmente Provincial.

Dieu, sensible aux souffrances des hommes

Dieu, sensible aux souffrances des hommes

Ce dimanche, nous sommes invités à méditer sur le texte de la guérison d’un sourd et muet relaté dans l’Évangile de Jésus Christ selon Saint Marc. Un détail attire notre attention, c’est celui d’un Jésus qui face à la misère humaine ne reste pas insensible. Il se donne des moyens pour sortir et délivrer l’être humain des maux qui minent sa vie.

Dans un contexte de pandémie dû à la maladie de la Covid-19, nous avons été séparé de nos familles, nous avons perdus des membres chers et nous avons dans nos familles des personnes atteintes par la maladie. Le message de ce dimanche est celui de l’espoir. Qui espère en Dieu connaîtra des jours meilleurs. Devant une humanité en proie en la souffrance, se présente un Dieu qui sauve, guéri et réconforte.

Jésus a guéri le malade de l’évangile, et il nous invite aujourd’hui à lui présenter nos infirmités afin qu’il puisse également réaliser son miracle de guérison dans nos vies par la volonté de son Père qui est aux Cieux.

Un autre aspect de cet Évangile serait notre collaboration dans le plan du salut que nous offre le Christ. Devant l’initiative de Jésus de nous sortir des ténèbres, se trouve notre liberté humaine. La condition de possibilité pour que nous soyons sauvés, repose sur notre collaboration au plan du salut. Il est plus que jamais important que nous tendions la main à Dieu afin de pouvoir lui permettre de prendre possession de notre être.

En ce dimanche, chers amis, tournons-nous vers Jésus pour lui présenter non seulement nous-mêmes mais aussi et surtout les personnes qui souffrent dans le monde.

P. Clement Tsanga Mbia Sch. P.

Dimanche, 05 Septembre 2021 | 23e dimanche du Temps Ordinaire

Marc 7, 31-37 : Il fait entendre les sourds et parler les muets.

Jésus quitta la région de Tyr; passant par Sidon, il prit la direction du lac de Galilée et alla en plein territoire de la Décapole. On lui amène un sourd-muet, et on le prie de poser la main sur lui. Jésus l’emmena à l’écart, loin de la foule, lui mit les doigts dans les oreilles, et, prenant de la salive, lui toucha la langue. Puis, les yeux levés au ciel, il soupira et lui dit: «Effata!», c’est-à-dire: «Ouvre-toi!». Ses oreilles s’ouvrirent; aussitôt sa langue se délia, et il parlait correctement. Alors Jésus leur recommanda de n’en rien dire à personne; mais plus il le leur recommandait, plus ils le proclamaient. Très vivement frappés, ils disaient: «Tout ce qu’il fait est admirable: il fait entendre les sourds et parler les muets».

CLÉMENT TSANGA MBIA

CLÉMENT TSANGA MBIA

Piariste

Religieux piariste de la Province d’Afrique Centrale, Assistant provincial en charge du ministère et de la mission partagée piariste et responsable de l’animation et de l’innovation pédagogique dans les Ecoles piaristes d’Afrique Centrale.
‘Lord, give me the grace to change myself’

‘Lord, give me the grace to change myself’

There is a wise person of prayer who once wrote these words: “When I was young, I was a revolutionary. My prayer to God was: ‘Lord, give me the energy to change the world.’ As I approached middle age and realized that my life was half-gone without my changing a single soul, I changed my prayer to: ‘Lord, give me the grace to change all those who come into contact with me. Just my family and friends, and I shall be satisfied.’ Now that I am old and my days are numbered, I have begun to see how foolish I have been. My one prayer now is: ‘Lord, give me the grace to change myself.’ If I had prayed for this from the start, I would not have wasted my life.” Wise words! They point to the simple truth that no one of us can change another person. The only person we can change is ourselves. When we learn that lesson well, we begin to realize that pointing fingers at the behaviour of others is an exercise in futility because it prevents us from pointing our fingers at the one person that we have a right to criticize — ourselves. We love to point fingers at each other and notice what everyone else is doing wrong. We are pretty Olympic at it ourselves. We nit-pick everyone else’s behaviour to death. And don’t we love to boast when we are proven right, and they are proven wrong? The Pharisees and the scribes in today’s Gospel are doing just that — they are nit-picking the disciples’ actions. They are finding fault with what they do.

In the Gospel, Jesus describes true religion as serving God and all His children with a pure and holy heart. The Gospel explains the encounter of Jesus with the Sanhedrin observers and the Pharisees who had been sent to assess Jesus’ unique teachings. These experts had found Jesus’ teachings an open violation of the “Traditions of the Elders,” or against the Jewish Law, and judged Jesus’ implied and spoken claims blasphemous. They also noticed that His disciples leave out the required ritual washing before meals. In the fifth century BC, the scribes started adding oral traditions as interpretations and practical applications of the Mosaic Law. The Pharisees observed them and insisted that all the Jews should do so. The primary reason was to sanctify the daily lives of the people, making them “holy as God is holy” (“You are a priestly kingdom, a holy nation,” we read it in Ex 19:6), and different in lifestyle from their pagan neighbours.

However, Jesus uses the occasion as a teachable moment, and he speaks very directly and very vigorously. He doesn’t pull any punch. He calls them Hypocrites, powerful language coming from Jesus. And He not only does he calls the Pharisees hypocrites, but He gives concrete examples of their hypocrisy. Jesus says you have put aside the commandment of God to cling to human traditions. In other words, your philosophy is to obedience to man rather than obedience to God first. Jesus gives them the following lessons:

  1. External piety without internal holiness is hypocrisy.
  2. The doctrines teach human regulations and don’t teach human doctrines as dogmas of Faith.
  3. Sincerity of heart, purity, and holiness are more important than mere external ritual observances.
  4. The observance of traditions and washing rituals does not correct the internal motivations and inclinations that defile people.

Let us ask ourselves, how often has Jesus referred to us as hypocrites and white-washed sepulchres? We may pretend to be doing God’s will in our lives, but we are not doing our own will in our lives. We rattle through our Father, and we say Your will be done on earth as it is in heaven. We say those words, but we don’t really mean them, and we certainly don’t live them. We are living human traditions, human rules, and regulations, but not God’s. So let us pray that our rituals, prayers, sacraments, and religious practices help us practice this true religion in our daily lives.

Fr. Rayison Pallichamkudiyil Jose Sch. P.

Sunday, August 29, 2021 | 22nd Sunday in Ordinary Time

Mark 7:1-8. 14-15. 21-23: You set aside the commandment of God to hold to the tradition of men.

When the Pharisees with some scribes who had come from Jerusalem gathered around Jesus, they observed that some of his disciples ate their meals with unclean, that is, unwashed, hands.—For the Pharisees and, in fact, all Jews, do not eat without carefully washing their hands, keeping the tradition of the elders. And on coming from the marketplace they do not eat without purifying themselves. And there are many other things that they have traditionally observed, the purification of cups and jugs and kettles and beds. — So the Pharisees and scribes questioned him, “Why do your disciples not follow the tradition of the elders but instead eat a meal with unclean hands?” He responded, “Well did Isaiah prophesy about you hypocrites, as it is written:

This people honors me with their lips,

but their hearts are far from me;

in vain do they worship me,

teaching as doctrines human precepts.

You disregard God’s commandment but cling to human tradition.”

He summoned the crowd again and said to them, “Hear me, all of you, and understand. Nothing that enters one from outside can defile that person; but the things that come out from within are what defile.“ From within people, from their hearts, come evil thoughts, unchastity, theft, murder, adultery, greed, malice, deceit, licentiousness, envy, blasphemy, arrogance, folly. All these evils come from within and they defile.”

RAYISON PALLICHAMKUDIYIL JOSE

RAYISON PALLICHAMKUDIYIL JOSE

Piarist

Was born in India. He is a Formator and worked as an Associate Pastor at St. Jerome Catholic Church, Phoenix, United States. At present, he is the Rector and Formator of Aspirants in Calasanz Bhavan, Aroor, India.

¿Conocemos realmente a Jesús?

¿Conocemos realmente a Jesús?

Todos hemos experimentado en algún momento que nuestras vidas se caen a pedazos, que nuestro esfuerzo se pierde: la muerte de algún ser querido, el fracaso de algún proyecto, una ruptura relacional, la pérdida de un examen importante, o una catástrofe provocada por un desastre natural, una enfermedad; o simplemente la pérdida del sabor de la vida.

En el Evangelio de este día nos relata algo similar que le pasó a Jesús. Su predicación del Reino y la referencia a que Él es el verdadero pan del cielo y la Palabra de vida, se vuelven intolerables para algunos de sus seguidores, que simplemente optan por dejarlo.

La actitud de Jesús es ejemplar: no se inmuta, porque sabe que el Reino va mucho más allá de estadísticas de éxito o fracaso, Jesús sabe que el Padre está con Él y eso basta. Entonces pregunta a los doce más íntimos si ellos también desean dejarlo. Porque algo que es propio del Reino de Dios es la libertad, pero también la radicalidad, Cristo no se retracta o matiza sus palabras. La propuesta está clara y quien desee irse puede hacerlo.

Pero Pedro ha convivido con Jesús y ha visto mucho más allá, responde diferente al resto de los seguidores. Para él, el maestro es una persona, alguien con quien ha entrado en contacto y le ha cambiado, es más, le ha dado vida y una vida eterna.

La pregunta entonces para nuestra actualidad es esta: ¿conocemos realmente a Jesús? Porque quedarnos con Él implica haber descubierto la mejor parte y la plenitud que nos da, irnos, abandonarlo es señal clarísima de un contacto superficial con Él, quizá un conocimiento de oídas, por terceros, y por prejuicios.

Si Jesús nos resulta de lenguaje duro, insoportable hasta el escándalo, quizá debemos revisar la forma en que nos estamos relacionando con Él, pues las mismas palabras que espantaron a unos, son para los discípulos las únicas en las que se encuentra la vida, las que los hacen permanecer.

Luis Demetrio Castillo Padilla Sch. P.

Domingo 22 de agosto de 2021 | 21º domingo de tiempo ordinario

Juan 6, 60-69: ¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna.

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?» Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen. «Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.» Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?» Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»

LUIS DEMETRIO CASTILLO PADILLA

LUIS DEMETRIO CASTILLO PADILLA

Escolapio

Nací en San José, Costa Rica y crecí en una zona montañosa del país. Actualmente estoy en Caracas donde vivo la misión escolapia y estudio teología.