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Eucaristía, la fiesta de un amor donado y compartido

Eucaristía, la fiesta de un amor donado y compartido

Hoy la Iglesia celebra la festividad del Cuerpo y Sangre de Cristo que popularmente lo llamamos el “Corpus”. Es una fiesta de origen medieval que fue instituida por el Papa Urbano IV en 1264. Celebrar el Corpus no es más que celebrar la Presencia real, verdadera y continua de Cristo en el Pan y vino donado y compartido cada día en la eucaristía que alimenta y sacia los anhelos más profundos de los creyentes y sostiene toda la vida de la comunidad cristiana reunida en torno a la mesa del altar.

El pasaje evangélico de la Multiplicación de los panes (Lc 9, 11b-17) que nos ofrece la Iglesia está enmarcado dentro de la actividad de Jesús de anunciar el Reino y de curar a los más necesitados. Jesús antes de satisfacer el hambre material de las personas que le seguían y ante la comprensible objeción de los discípulos de resolver la necesidad de la gente a que se vayan a las aldeas y caseríos a buscarse la vida, Jesús les dice: dadles vosotros de comer. Con ello, Jesús enseña a sus discípulos a seguir su ejemplo en esta misión de anunciar el Reino, a hacer lo mismo que el Maestro. Es decir, seguir a Cristo supone anunciar el Reino y comprometerse con la realidad especialmente atendiendo a las necesidades de los más vulnerables.

No obstante, como creyente somos consciente también que solo podemos llevar a Cristo a los demás si antes nos hemos alimentado de Él, de este amor que nos dona diariamente en la Eucaristía; pues, al comulgar su Cuerpo y su Sangre nos introduce en el misterio de su Persona y en comunión con todos los hermanos. Por eso, la Eucaristía es signo de unidad y actualiza en nosotros la muerte y la resurrección de Cristo como reza el nº 27 de Nuestras Constituciones.

Por lo que, hoy es un gran momento para dar gracias al Señor por su gran amor, por abajarse hasta nuestra miseria y habitar dentro de nosotros, en este pobre pesebre; pero también es un momento de estar muy alegre porque celebramos la fiesta por excelencia, el gran banquete, la eucaristía.

Viva Jesús Sacramentado, viva y de todo sea amado. Amén.

Julião de Oliveira Sch. P.

Domingo 19 de Junio de 2022 | Festividad del Cuerpo de Cristo

Lucas 9, 11b-17: Comieron todos y se saciaron

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban. Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: «Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.» Él les contestó: «Dadles vosotros de comer.» Ellos replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío.» Porque eran unos cinco mil hombres. Jesús dijo a sus discípulos: «Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.» Lo hicieron así, y todos se echaron. Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

Escolapio

Junior escolapio de Timor Leste. Está en el Juniorato de Aluche, de la Provincia Betania. Actualmente colabora con el Movimiento Calasanz en el Colegio de Aluche y en el equipo Provincial de Pastoral Vocacional. Estudia Teología en la Universidad Pontificia Comillas Madrid.

Sobre la educación en un mundo líquido

Sobre la educación en un mundo líquido

Hoy es crucial el papel de la educación en reorientar la sociedad y, así mismo, es la tarea más difícil “la más difícil de las hazañas es seguir siendo humano en condiciones inhumanas”.  En esta pequeña obra que es el resultado de una conversación con el escritor y docente italiano Ricardo Mazzeo, Bauman [1] aborda las cuestiones más acuciantes de nuestro tiempo que va desde la inmigración en Europa, la educación, la juventud, el consumismo en esta modernidad líquida hasta la realidad de una maestra italiana hablando de su definición sobre cómo sería un “estudiante ideal”. Todo ello, con un lenguaje sencillo, cercano y lleno de metáforas -como es habitual en él- de referencias de lo más variopintas; no obstante, sin perder el rigor del análisis. Realmente es un diagnóstico brillante de nuestra sociedad postmoderna que, a mi juicio, arroja mucha luz y nos enriquece y al mismo tiempo, nos interroga en nuestra tarea de educar como escolapios hoy.

La obra -puesto es que es una entrevista- está ordenada por capítulos que, a su vez, cada capítulo responde a una de las preguntas de dicha entrevista. En estas conversaciones, este gran pensador polaco analiza los distintos temas de la sociedad actual entre los cuales la situación de la educación es uno de ellos. Uno de los rasgos indispensables para entender bien el autor y dicha obra es captar el sentido de lo que se denomina el universo líquido.

La modernidad líquida es una de la categoría sociológica del autor para definir el estado actual de nuestra sociedad, aunque cabe decir que recientemente el Papa Francisco ha ofrecido una cariñosa corrección a Bauman señalando que el mundo ya no es líquido sino “gaseoso” por la volatilidad del mundo que vivimos. Sea como fuere lo cierto es que Bauman lo define como una sociedad de cambio constante y de transitoriedad; esto sucede no solo en lo cultural, en lo económico, en lo laboral sino también en lo educativo.

Sobre la educación afirma Bauman que, a pesar de que los sistemas educativos hoy están sometidos al juego del consumismo y que la cultura moderna ya no es una cultura del aprendizaje, del esfuerzo, sino caracterizado por el despilfarro, exceso y la discontinuidad, ésta aún tiene el poder de transformación social y nos puede recuperar el horizonte perdido. Sigue siendo una estrategia viable para que no se deterioren los conocimientos, para que avale la responsabilidad moral hacia los demás. En el fondo, no es más que volver a su tarea primigenia que es enseñar el arte de vivir.

Julião de Oliveira Sch. P.

[1] Zygmunt Bauman, Sobre la educación en un mundo líquido, conversaciones con Ricardo Mazzeo, (Madrid: Editorial Espasa, 2013)

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

Escolapio

Junior escolapio de Timor Leste. Está en el Juniorato de Aluche, de la Provincia Betania. Actualmente colabora con el Movimiento Calasanz en el Colegio de Aluche y en el equipo Provincial de Pastoral Vocacional. Estudia Teología en la Universidad Pontificia Comillas Madrid.

 

La consciencia de ser hijos de Calasanz que camina y evangeliza educando: una clave para crecer en unas Escuelas Pías interculturales

La consciencia de ser hijos de Calasanz que camina y evangeliza educando: una clave para crecer en unas Escuelas Pías interculturales

Me pongo a escribir esta pequeña reflexión después de haber participado en el 2º encuentro de juniores de la Orden organizado por la Congregación General sobre “la inculturación, interculturalidad y misión”. Ha sido realmente un encuentro bello, iluminador y enriquecedor donde he tenido la oportunidad de escuchar al Cardenal Tagle y de compartir las inquietudes y reflexiones con los escolapios jóvenes de otras demarcaciones.

La interculturalidad es una realidad sobre la que hoy la Orden está reflexionando y trabajando mucho. Porque quiera o no, cada vez es más habitual, no solo a nivel eclesial, sino también a nivel escolapio. He experimentado en primera persona esta realidad a lo largo de mi formación, pero no me voy a extender en ello. Para todos los que estamos en esta pequeña barca de las Escuelas Pías (religiosos y laicos), es sin duda hoy un gran reto y desafío, promover y crecer en este nuevo paradigma e integrarlo a la luz del evangelio para que sean verdaderamente unas Escuelas Pías interculturales profundas, plenas y de signo profético.

El Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, habla de la Iglesia como un único pueblo de Dios que evangeliza y que tiene muchos rostros. Porque “se encarna en los pueblos de la tierra, cada uno de los cuales tiene su propia cultura” EG 115-118. Aquí entiende las diferencias culturales como un modo de vida que se da cita en el pueblo de Dios y la Iglesia, como un pueblo con distintos rostros donde nadie puede presumir orgullosamente. Afirman algunos estudiosos que esta autocomprensión eclesial es necesaria para caminar hacia una catolicidad más inculturada e intercultural.

Veo muy iluminador esta visión aplicando a nuestro ámbito escolapio desde la consciencia de que todos somos hijos de Dios -porqué no- hijos de Calasanz que caminamos y evangelizamos educando. Igual que la Iglesia, las Escuelas Pías están conformadas por personas de distintos rostros, costumbres y culturas. Pero todos seguimos a Cristo al único estilo de nuestro Santo Padre y cada uno aporta y construye esta formidable obra desde sus dones y talentos.

Partiendo de esta consciencia de ser hijos de Calasanz convocados por Dios a vivir fraternalmente y compartiendo un mismo sueño, nos situamos en una realidad mucho más profunda que va más allá de cualquier diferencia cultural. Pues, todos somos hermanos en Cristo y en Calasanz. 

Julião de Oliveira Sch. P.

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

Escolapio

Junior escolapio de Timor Leste. Está en el Juniorato de Aluche, de la Provincia Betania. Actualmente colabora con el Movimiento Calasanz en el Colegio de Aluche y en el equipo Provincial de Pastoral Vocacional. Estudia Teología en la Universidad Pontificia Comillas Madrid.

 

Pentecostés: Cristo nos infunde el don del Espíritu Santo y nos pone en salida misionera

Pentecostés: Cristo nos infunde el don del Espíritu Santo y nos pone en salida misionera

Hemos recorrido cincuenta días desde Pascua hasta Pentecostés. Mediante el relato de los evangelios y de los Hechos de los Apóstoles, nos hemos aproximado a las experiencias de alegría y gozo profundo de los discípulos que retoñan de la resurrección del Señor, pero esto no sin momentos de miedos, dudas y desconciertos.

En este pasaje de Jn 20, 19-23, nos relata el evangelista Juan que, por el miedo a los judíos, los discípulos se encierran en una casa. En este espacio bien cerrado, acomodado y seguro, Jesús aparece en medio de ellos para darles la paz e infundirles el don prometido del Espíritu (Jn 14, 26). Después, los envía al mundo para ser su testigo y el del Padre. No es una tarea cualquiera; es una misión que nace de la alegría profunda de haberse encontrado con el Resucitado y de haber recibido la fuerza especial del Espíritu Santo: “sopló sobre ellos y les dijo: recibid el Espíritu Santo” v. 22.

Como sociedad, como Iglesia, más en concreto, como comunidad cristiana escolapia, ante las realidades tan hostiles, difíciles y dolorosas que estamos atravesando a causa de esta pandemia (sea, por miedo o por indiferencia) a menudo vivimos también esta tentación de encerrarnos y refugiarnos en nuestro pequeño cenáculo, en nuestra pequeña comunidad. Sin embargo, -experimentado también nosotros esta alegría profunda y vida nueva brotada de la resurrección- hoy Cristo nos infunde este precioso don del Espíritu Santo y nos pone en salida misionera como dice el Papa Francisco. Que el Espíritu (Maestro interior como lo llama Calasanz) nos haga ser una comunidad cristiana escolapia verdaderamente evangelizadora que transmite la alegría, esperanza, consuelo y paz a todas las personas que están a nuestro alrededor, sobre todo a los niños y jóvenes que educamos y acompañamos día a día en todas nuestras presencias escolapias.

 

Ven, Espíritu Divino, Ven, Padre amoroso del Pobre,

Ven, fuente de mayor consuelo.

Hazme ser hoy tu amor y tu consuelo a los demás.

 

Ven, divina luz, ven, dulce y brisa reconfortante del alma.

Envíame tu aliento y guíame en el camino cuando me pierdo y cuando me desvío.

Hazme ser hoy tu luz y tu esperanza en medio de esta realidad tan incierta y dolorosa. Amén.

 

Julião de Oliveira Sch. P.

Domingo 23 de Mayo de 2021 | Pentecostés

Juan 20,19-23: Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en su casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envió yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

Escolapio

Junior escolapio de Timor Leste. Está en el Juniorato de Aluche, de la Provincia Betania. Actualmente colabora con el Movimiento Calasanz en el Colegio de Aluche y en el equipo Provincial de Pastoral Vocacional. Estudia Teología en la Universidad Pontificia Comillas Madrid.