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Me pongo a escribir esta pequeña reflexión después de haber participado en el 2º encuentro de juniores de la Orden organizado por la Congregación General sobre “la inculturación, interculturalidad y misión”. Ha sido realmente un encuentro bello, iluminador y enriquecedor donde he tenido la oportunidad de escuchar al Cardenal Tagle y de compartir las inquietudes y reflexiones con los escolapios jóvenes de otras demarcaciones.

La interculturalidad es una realidad sobre la que hoy la Orden está reflexionando y trabajando mucho. Porque quiera o no, cada vez es más habitual, no solo a nivel eclesial, sino también a nivel escolapio. He experimentado en primera persona esta realidad a lo largo de mi formación, pero no me voy a extender en ello. Para todos los que estamos en esta pequeña barca de las Escuelas Pías (religiosos y laicos), es sin duda hoy un gran reto y desafío, promover y crecer en este nuevo paradigma e integrarlo a la luz del evangelio para que sean verdaderamente unas Escuelas Pías interculturales profundas, plenas y de signo profético.

El Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, habla de la Iglesia como un único pueblo de Dios que evangeliza y que tiene muchos rostros. Porque “se encarna en los pueblos de la tierra, cada uno de los cuales tiene su propia cultura” EG 115-118. Aquí entiende las diferencias culturales como un modo de vida que se da cita en el pueblo de Dios y la Iglesia, como un pueblo con distintos rostros donde nadie puede presumir orgullosamente. Afirman algunos estudiosos que esta autocomprensión eclesial es necesaria para caminar hacia una catolicidad más inculturada e intercultural.

Veo muy iluminador esta visión aplicando a nuestro ámbito escolapio desde la consciencia de que todos somos hijos de Dios -porqué no- hijos de Calasanz que caminamos y evangelizamos educando. Igual que la Iglesia, las Escuelas Pías están conformadas por personas de distintos rostros, costumbres y culturas. Pero todos seguimos a Cristo al único estilo de nuestro Santo Padre y cada uno aporta y construye esta formidable obra desde sus dones y talentos.

Partiendo de esta consciencia de ser hijos de Calasanz convocados por Dios a vivir fraternalmente y compartiendo un mismo sueño, nos situamos en una realidad mucho más profunda que va más allá de cualquier diferencia cultural. Pues, todos somos hermanos en Cristo y en Calasanz. 

Julião de Oliveira Sch. P.

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

JULIAO OLIVEIRA DA SILVA

Escolapio

Junior escolapio de Timor Leste. Está en el Juniorato de Aluche, de la Provincia Betania. Actualmente colabora con el Movimiento Calasanz en el Colegio de Aluche y en el equipo Provincial de Pastoral Vocacional. Estudia Teología en la Universidad Pontificia Comillas Madrid.