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Porque habían visto los signos

Porque habían visto los signos

El mundo de la evangelización es comparable a este público que siguió a Cristo, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.

El verbo haber conjugado en el imperfecto simple (habían) de la segunda persona del plural, simboliza la pluralidad del uso que hacemos con el sentido de la vista hacia las cosas divinas. Cada uno vio lo que quiso ver, y decidió seguir a Cristo. La verdad de nuestro seguimiento a Cristo parte de lo que vemos o experimentamos con Él, y esto será nuestro punto de motivación en nuestro seguimiento de Cristo. Porque, lo que viste, será el lugar donde siempre irás  a recobrar la energía positiva en tu seguimiento a Cristo; por eso, cada uno vio a Cristo a su manera y decidió seguirle; algunos lo vieron como un buen sacerdote y decidieron seguirle como sacerdote, y otros le vieron como un buen economista y decidieron seguirle como economista, mientras que otros le vieron como un buen padre de familia y decidieron seguirle formando una buena familia y otros le vieron como un buen educador y decidieron seguirles como educadores… podemos subrayar muchos ejemplos más, pero lo que cuenta es la decisión que hemos tomado individualmente de seguir a Cristo, y esta decisión requiere la fidelidad, la obediencia y el respeto total a tu decisión voluntaria y no obligatoria, porque cada uno vio y decidió seguir a Cristo; y estamos llamados a seguirle tal como somos y como hemos sido llamados, y no seguir a los demás, sino a Cristo como lo viste en aquel día. 

En conclusión, todos los que decidieron seguir a Cristo, cada uno aportó lo que tenía, Felipe aportó el voluntarismo, es decir, la capacidad de ser mediador entre el pueblo y Cristo, lo mismo Andrés aportó la vigilancia, es decir, la capacidad de detectar al muchacho que llevaba cinco panes.

LA PREGUNTA ES: ¿Qué aportas tú al pueblo de Dios en tu decisión de seguir a Cristo dónde estás? 

P. Desiderio EDU OSA NZANG, Sch.P

26 de julio de 2024 | XVII Domingo del Tiempo Ordinario

Juan 6, 1-15: Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. 
 
Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
 
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: 
 
«¿Con qué compraremos panes para que coman estos?». 
 
Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. 
 
Felipe le contestó: 
 
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo». 
 
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: 
 
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?». 
 
Jesús dijo: 
 
«Decid a la gente que se siente en el suelo». 
 
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil. 
 
Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. 
 
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: 
 
«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda». 
 
Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: 
 
«Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».
 
Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.
 
Palabra del Señor.
DESIDERIO EDU OSA NZANG

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Escolapio

Nacido en Guinea, Buscando en el interior de mí lo que estoy llamado a hacer y compartirlo con los demás.
La pobreza y el banquete: Mateo y Filipenses

La pobreza y el banquete: Mateo y Filipenses

Los discursos actuales están enfocados en los siguientes conceptos; pobreza y el banquete. ¿Por qué?  Observamos que muchos de los hombres sueñan evacuar el concepto pobreza en la realidad humana, porque, no son capaces de vivir como San Pablo en pobreza y en abundancia, solo ellos desean vivir en abundancia, y frente a esto, nos encontramos a tropeados  con el egoísmo humano que nos conduce a actos de criminalidad hacia el propio hombre, y también el desprecio, el abajamiento y la falta de sumisión a la orden natural, es decir, a la orden de Dios. Es por esta razón, cuando San Pablo nos presenta su convicción sobre la posibilidad de vivir en pobreza y en abundancia, es extraño para el hombre actual.

La pobreza

¿Por qué le cuesta el hombre moderno aceptar el concepto pobreza como una realidad humana? Porque el hombre moderno ve la pobreza en una sola dimensión: la ausencia de los bienes de la tierra, y en realidad todos somos pobres y ricos al mismo tiempo. Todos los países son pobres y  ricos. Todos los pueblos son pobres y ricos, es decir, la pobreza es una realidad humana. Y también, lo que permite al hombre moderno negar la existencia de la pobreza es simplemente porque la única convicción del hombre actual es la búsqueda de la riqueza material a toda forma, es por esto, el hombre moderno está convencido de que ha sido entrenado solo para producir los bienes de la tierra y consumirlos, evitando todo tipo de sufrimiento, y al evitarlo rehusamos el sufrimiento de nuestro señor Jesucristo en la cruz. Es la misma razón que hoy en día muchos ya no quieren escuchar de Dios porque es invisible, no le vemos, es por eso Dios es una amenaza, el hombre actual cree en lo que ve con sus ojos. Aunque, en la cruz de Jesucristo encontramos la riqueza espiritual y la riqueza material, porque el murió en la cruz para darnos la vida en abundancia, es decir, la vida completa y en todas sus dimensiones, es por esta razón, podemos vivir en pobreza y en abundancia. Y esta fuerza de poder vivir en pobreza y en abundancia no procede de nosotros mismo sino de la  persona que nos creó, a él la fuerza y el honor por siempre.

El banquete

 En el evangelio de Mateo de este Domingo nos habla del banquete ya preparado, ¿qué es este banquete preparado? el mundo es el banquete de Dios ya preparado para todas sus criaturas, y en este banquete todos estamos invitados a comer equitativamente en este banquete. Lo que pasa es que, algunos rehusan a otros comer, y otros se rehusan a ellos mismos comerlos. ¿Quiénes son los que rehusan a otros comer el banquete? Son estas personas que piensan que el mundo les pertenece, son estas personas que provocan guerras para destruir al hombre, son estas personas que atacan a las naciones injustamente en provecho de ellos mismos. Y los que reúsan a ellos mismos comer el banquete son toda persona que reúsa a reconocer a Dios como creador.  Y otra cosa que podemos aprender en este evangelio es que San Mateo habla del banquete preparado y no del banquete no preparado, entonces, lo que está preparado es lo que está permitido a consumir y lo que no está preparado no lo debemos consumir. Dios creó todo y nos dio la potestad de comer la mayor parte de las cosas porque ya estaban preparadas para tal fin, consumirlos, y nos dio también la prohibición de no comer algunas cosas, por ejemplo el hombre, porque no está destinado y preparado para este fin, pero muchos hombres actuales no están satisfechos por la cena preparada por Dios, es por eso hemos visto alguna resistencia de las gentes en la invitación del banquete, porque los hombres no están acostumbrados a estas cenas humanas, el hombre quiere comer la cena de Dios. Debemos aprender a comer lo preparado y evitar lo que no está preparado. Y también podemos vivir en pobreza y en abundancia.

Desiderio Edu Osa Nzang

15 de octubre de 2023 | XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario

Mateo 22, 1-14: A todos los que encontréis, llamadlos a la boda

En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:

«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados:

“Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”.

Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.

El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.

Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”.

El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los servidores:
“Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.

Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».

 

DESIDERIO EDU OSA NZANG

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Escolapio

Nacido en Guinea, Buscando en el interior de mí lo que estoy llamado a hacer y compartirlo con los demás.
Sólo Dios conoce lo que somos

Sólo Dios conoce lo que somos

Podemos conocer lo que los demás son, si conocemos a Dios, porque sólo Dios conoce lo que somos (Mt 16, 13-20)

No siempre lo que dicen las personas sobre nosotros es lo que implícitamente somos. Ésta afirmación se puede corroborar en la primera pregunta de Jesús sobre ¿quién dicen los hombres que es el hijo del hombre? Ninguna de las respuestas era verdadera, porque Jesús no era Juan el bautista, ni Elías, ni Jeremías, pero cada respuesta refleja lo que cada vivía en su interior, en su experiencia con la vida.

El texto presenta a Jesús alejándose del rechazo que Fariseos y Saduceos habían generado contra su persona y adentrándose a la región de Cesárea de Filipo. Esta zona se encuentra a 30 km al norte de Galilea. La historia establece que fue una zona fundada por Filipo, hermano de Herodes. La perícopa es parte de lo que algunos comentaristas definen como la quinta parte del evangelio, la de la formación de los discípulos. Jesús plantea una agenda instruccional. A mi juicio, lo hace al estilo de Sócrates cuando reunía a sus estudiantes y los sometía a su pedagogía basada en preguntas y respuestas, la llamada mayéutica. En el caso de Jesús, somete a sus discípulos a dos preguntas que implícitamente son una especie de prueba. Es probable que estas preguntas de Jesús tuvieran el propósito de verificar hasta donde sus discípulos estaban al tanto de la opinión pública en relación a su identidad.

La primera pregunta es al estilo general, es decir (los) que es pronombre personal plural: ¿quién dicen los hombres que es el hijo del hombre? Jesús no utiliza en este texto la primera persona  como en Marcos, sino que se refiere a él mismo en tercera persona, como hijo del hombre. Dicho concepto se ha interpretado tradicionalmente como un título mesiánico, como una sugerencia más que una afirmación explicita. Las respuestas son varias: Juan el bautista, Elías… de este modo Jesús es identificado con personas del pasado. Y cada respuesta tiene su razón de ser, es decir, las respuestas no vienen a lazar sino que tienen una razón profunda, por ejemplo Juan el Bautista que fue asesinado por Herodes y la respuesta viene de este círculo.

La segunda pregunta va dirigida directamente a sus discípulos, que han estado con él durante un tiempo extenso: y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro responde: tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente. La respuesta de Pedro a Jesús implica que Pedro tenía una buena relación espiritual con Dios, es por esto Jesús afirma que: esta respuesta no te ha sido revelada por carne ni sangre, sino por mi Padre que está en los cielos. ¿Qué significa esto? JESUS  aclara que la percepción espiritual expresada por Simón en dicha confesión no era el resultado de una deducción humana, de carne y sangre, sino que era el resultado de una revelación de Dios Padre. Pero no significa que la respuesta de Pedro se haya dado en el vacío. Es el producto de una fe que ha venido formándose en el camino con Jesús.  Es una respuesta madura que brota del corazón de Pedro, y nosotros, ¿que será nuestra respuesta frente a esta pregunta?  La confesión de Pedro hace referencia a lo que ocurre cuando confesamos a Jesús como el Cristo. Se nos otorga una nueva identidad que se ve reflejada en un nuevo hombre. A Simón se le llamó Pedro no solo para que tuviese memoria de aquel evento en su vida, sino para darle un nuevo propósito y misión: tú eres Pedro, y sobre esta roca edificare mi iglesia. En este sentido, cuando Jesús nos llama, no lo hace solo para que creamos en él, nos llama para servirle en medio de los demás, para servirle a través los jóvenes, para servirle en una institución: Escuelas Pías, para servirle en una comunidad concreta.

Desiderio EDU OSA NZANG    

DESIDERIO EDU OSA NZANG

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Escolapio

Nacido en Guinea, Buscando en el interior de mí lo que estoy llamado a hacer y compartirlo con los demás.
Lluvia

Lluvia

Las lecturas que la Iglesia nos propone en este XV domingo son muy educativas.

Nuestra reflexión se centrará en estas tres palabras: la lluvia, el trabajo y el sembrador. ¿Por qué estas tres palabras?

En primer lugar, hablando del concepto lluvia, que hemos encontrado en la primera lectura nos refleja lo que es Dios para nosotros, los humanos. Y ¿cómo es Dios para nosotros? Abierto, porque la lluvia llega a todo el mundo sin excepción, así también Dios está con nosotros, Él llega a todo el mundo. Y también, la lluvia refleja la misión y el deber que nosotros tenemos hacia la humanidad de hacer fecundar y germinar la tierra a través la palabra y la voluntad de Dios.

La segunda palabra es el trabajo; observamos que, en la segunda lectura, el trabajo no es igual a la gloria que vendrá detrás; en este sentido, el trabajo de nuestro fundador, San José de Calasanz, no fueron sólo flores; pero él tuvo paciencia porque sabía que su trabajo daría más vida y felicidad a muchas generaciones (educare). Y ¿dónde nos encontramos?

Y, por último, la palabra sembrar que aparece en el evangelio. Cuando se escucha esta parábola es muy fácil concluir que Jesús es el sembrador. Sí, lo es, pero es importante hacer el esfuerzo de asumir nuestra parte de responsabilidad, porque somos   sembradores cada uno en su área, pero seremos diferentes en medio de muchos sembradores de la tierra si tomamos nuestra fuerza en Jesús como maestro de los sembradores.

Para concluir, estamos invitados a ser la lluvia que llega a todo el mundo por igual, que hace germinar el trabajo humano. Amén.

16 de julio de 2023 | XV Domingo del Tiempo Ordinario

Mateo 13, 1-23: Salió el sembrador a sembrar

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia Un día salió Jesús de la casa donde se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente, que él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo:

«Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga.»

Después se le acercaron sus discípulos y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?» Él les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los cielos; pero a ellos no. Al que tiene, se le dará más y nadará en la abundancia; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden.

En ellos se cumple aquella profecía de Isaías que dice: Oirán una y otra vez y no entenderán; mirarán y volverán a mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado sus ojos y tapado sus oídos, con el fin de no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni comprender con el corazón. Porque no quieren convertirse ni que yo los salve.

Pero, dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron.

Escuchen, pues, ustedes lo que significa la parábola del sembrador.

A todo hombre que oye la palabra del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Esto es lo que significan los granos que cayeron a lo largo del camino.

Lo sembrado sobre terreno pedregoso significa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero, como es inconstante, no la deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación o una persecución por causa de la palabra, sucumbe.

Lo sembrado entre los espinos representa a aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas la sofocan y queda sin fruto.

En cambio, lo sembrado en tierra buena, representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto: unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta».

DESIDERIO EDU OSA NZANG

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Escolapio

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Panorama Calasanz
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