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Las lecturas que la Iglesia nos propone en este XV domingo son muy educativas.

Nuestra reflexión se centrará en estas tres palabras: la lluvia, el trabajo y el sembrador. ¿Por qué estas tres palabras?

En primer lugar, hablando del concepto lluvia, que hemos encontrado en la primera lectura nos refleja lo que es Dios para nosotros, los humanos. Y ¿cómo es Dios para nosotros? Abierto, porque la lluvia llega a todo el mundo sin excepción, así también Dios está con nosotros, Él llega a todo el mundo. Y también, la lluvia refleja la misión y el deber que nosotros tenemos hacia la humanidad de hacer fecundar y germinar la tierra a través la palabra y la voluntad de Dios.

La segunda palabra es el trabajo; observamos que, en la segunda lectura, el trabajo no es igual a la gloria que vendrá detrás; en este sentido, el trabajo de nuestro fundador, San José de Calasanz, no fueron sólo flores; pero él tuvo paciencia porque sabía que su trabajo daría más vida y felicidad a muchas generaciones (educare). Y ¿dónde nos encontramos?

Y, por último, la palabra sembrar que aparece en el evangelio. Cuando se escucha esta parábola es muy fácil concluir que Jesús es el sembrador. Sí, lo es, pero es importante hacer el esfuerzo de asumir nuestra parte de responsabilidad, porque somos   sembradores cada uno en su área, pero seremos diferentes en medio de muchos sembradores de la tierra si tomamos nuestra fuerza en Jesús como maestro de los sembradores.

Para concluir, estamos invitados a ser la lluvia que llega a todo el mundo por igual, que hace germinar el trabajo humano. Amén.

16 de julio de 2023 | XV Domingo del Tiempo Ordinario

Mateo 13, 1-23: Salió el sembrador a sembrar

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia Un día salió Jesús de la casa donde se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente, que él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo:

«Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga.»

Después se le acercaron sus discípulos y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?» Él les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los cielos; pero a ellos no. Al que tiene, se le dará más y nadará en la abundancia; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden.

En ellos se cumple aquella profecía de Isaías que dice: Oirán una y otra vez y no entenderán; mirarán y volverán a mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado sus ojos y tapado sus oídos, con el fin de no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni comprender con el corazón. Porque no quieren convertirse ni que yo los salve.

Pero, dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron.

Escuchen, pues, ustedes lo que significa la parábola del sembrador.

A todo hombre que oye la palabra del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Esto es lo que significan los granos que cayeron a lo largo del camino.

Lo sembrado sobre terreno pedregoso significa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero, como es inconstante, no la deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación o una persecución por causa de la palabra, sucumbe.

Lo sembrado entre los espinos representa a aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas la sofocan y queda sin fruto.

En cambio, lo sembrado en tierra buena, representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto: unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta».

DESIDERIO EDU OSA NZANG

DESIDERIO EDU OSA NZANG

Escolapio

Nacido en Guinea, Buscando en el interior de mí lo que estoy llamado a hacer y compartirlo con los demás.

Panorama Calasanz
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