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Somos hijos del Amor y la Vida que vienen de Dios

Somos hijos del Amor y la Vida que vienen de Dios

Escribo estas líneas en medio de un contexto que está tocando el corazón de toda la humanidad por la guerra en Ucrania y sus nefastas consecuencias para su población y su futuro.

El evangelio de este domingo habla de la muerte y la infertilidad que resultan de nuestra falta de conversión y de nuestro miedo a dar frutos en abundancia. Jesús nos invita a ver las cosas desde otra perspectiva, a reflexionar y a entender que Dios con infinita paciencia espera que demos los pasos necesarios para convertirnos y ser terreno fértil, sabiéndonos hijos del Amor y de la Vida que vienen de Él.

Nos parece increíble que aunque la historia nos ha enseñado que las guerras solo generan desolación, hambre, muerte y dolor, seguimos repitiendo los mismos errores. Parece que no aprendiéramos de nuestro pasado y seguimos cayendo una y otra vez. ¿Qué nos hace falta para escuchar, entender y seguir la palabra de Dios?

Este domingo de Cuaresma nos impulsa a dar testimonio de la obra salvífica que el Señor teje en nosotros día a día, con nuestras palabras, nuestro pensamiento y nuestras acciones. A no echarle a Él la culpa de las desgracias nuestras, de las enfermedades o de las muertes. A ser pacientes con nuestros hermanos como Él lo es con cada uno de nosotros. A florecer y dar fruto, cada uno según su propio ritmo, pero sin dejar de hacerlo. A no perder la esperanza como Él no la pierde contigo y conmigo. ¡Ánimo, que siempre podemos construir un mundo mejor!

P. Andrés Valencia Henao Sch. P.

Domingo 20 de Marzo de 2022 | Domingo 3º de Cuaresma

Lucas 13, 1-9: Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús contestó:

-«¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»

Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: «Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde? Pero el viñador contestó: «Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas».»

ANDRES VALENCIA HENAO

ANDRES VALENCIA HENAO

Escolapio. Postulador General

Nacido en Colombia en 1977. Exalumno del Colegio Calasanz de Pereira. Ha trabajado como director de escuela y asistente provincial de la Provincia Nazaret. Se desempeña como encargado de las causas de los santos en la Casa General de San Pantaleo en Roma desde el año 2015. También es el responsable de la Oficina de Comunicación de la Orden.

Alegría en el servicio

Alegría en el servicio

La vida moderna, llena de afanes y prisas, no nos permite siempre detenernos por un instante para observar con calma tanto lo que sucede en nuestro interior, como lo que pasa en la vida de los otros, especialmente de los más necesitados. Nuestro lenguaje cada vez tiende más al individualismo, al egocentrismo. Incluso si nos viéramos en un espejo con el móvil en la mano u observando la pantalla del ordenador, nos daríamos cuenta de que nuestra posición se parece a la de la caparazón del caracol que se va encerrando poco a poco en sí mismo. Gente en los restaurantes que no se habla por estar pegados a sus móviles, padres de familia que no saben cómo criar a sus hijos y les dan una Tablet o un móvil para que no molesten, jóvenes y también adultos absortos en juegos on-line en sus dispositivos que se encierran en sí mismos, personas al volante que ponen sus vidas y las de los demás en riesgo por la prisa de revisar las notificaciones de los mensajes que llegan, música a alto volumen en los audífonos de tantos para no dejar que el “ruido” de fuera los disturbe o distraiga…

Esta radiografía de tantas personas en el mundo de hoy, hace difícil que haya más oportunidades de abrir el corazón con alegría por la venida del Señor que se manifiesta en tantas maneras, circunstancias y personas, pero que perdemos la oportunidad de encontrarlo en ellas por estar absortos en nuestro pequeño mundo pseudo-virtual.

María, en su época, podría haberse llenado de justificaciones como sus quehaceres cotidianos, su propio embarazo, el riesgo de un viaje, la inexperiencia sobre el tema de los partos, etc., para no ir donde su prima Isabel. Sin embargo, como se había manifestado abierta a hacer la voluntad del Padre, también se muestra en el evangelio de este domingo dispuesta a salir de su zona de confort para ir al encuentro de una persona mayor que necesitaba ayuda. Primó para ella el bienestar de los demás sobre el suyo. Lo hizo a prisa, no con pereza. Y esto llevó una gran alegría tanto a Isabel como al niño que estaba en su vientre. La bondad transforma, alegra, pacifica, fortalece y anima a quien la da y a quien la recibe.

Que este último domingo de Adviento, antes de celebrar la Navidad, sea un momento para que todos nosotros reafirmemos nuestro compromiso de seguir en la construcción del Reino de Dios para que Jesús, tomando forma y vida en nuestros corazones y a través de nuestras manos, pueda seguir haciendo el bien a todas las personas que encontremos por el camino, bendiciéndolas y alegrándolas profundamente.

P. Andrés Valencia Henao Sch. P.

Domingo 19 de Diciembre de 2021 | Domingo 4º de Adviento

Lucas 1, 39-45: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

ANDRES VALENCIA HENAO

ANDRES VALENCIA HENAO

Escolapio. Postulador General

Nacido en Colombia en 1977. Exalumno del Colegio Calasanz de Pereira. Ha trabajado como director de escuela y asistente provincial de la Provincia Nazaret. Se desempeña como encargado de las causas de los santos en la Casa General de San Pantaleo en Roma desde el año 2015. También es el responsable de la Oficina de Comunicación de la Orden.

Busquemos lo que realmente nos une

Busquemos lo que realmente nos une

Caminamos por el mundo durante nuestra vida encontrándonos con cientos o miles de personas que van pasando y dejan su huella al igual que nosotros en ellas. Pero de todas esas personas, algunas van ocupando un lugar especial porque los vínculos so duraderos y surge un afecto, un cariño y en algunos casos hasta el amor. Si viviéramos cada encuentro como una oportunidad de amar más al otro, lograríamos caminar como hizo Jesús en la tierra, creando vínculos que salvan, liberan, sanan, construyen y cambian vidas. Desafortunadamente el mundo nos ha ido cambiando la manera de ver, de observar a los otros. Casi desde el primer encuentro con alguien nos creemos con la capacidad de juzgarlo, definirlo y etiquetarlo. Y por esa manera de usar nuestros ojos y nuestro corazón en relación con el otro, nos fijamos en los defectos, limitaciones y debilidades creando paulatinamente una distancia invisible a los ojos, pero palpable en la relación cotidiana. Nos encontramos con lo que nos separa y divide y no permitimos que la relación crezca, se fortalezca y madure. Debido a esto, rompemos con el otro, nos alejamos y nos encerramos. Se genera una barrera tal que ninguno de los dos la puede saltar. Y allí acaba todo, porque en nuestro corazón no dejamos que habitara el amor, el perdón, la escucha y la capacidad de vivir en libertad y dejar vivir al otro. Si vemos a Jesús y sus palabras en el Evangelio de este domingo, nos damos cuenta que nos invita a que busquemos lo que realmente nos une, lo que nos acerca, lo que genera comunión. Él no aleja a las personas, mucho menos a los niños que se acercan a él para que los bendiga. Quiere estar con ellos, compartir con ellos.

En nuestra vida escolapia estamos llamados a crear puentes, derribar muros, abrir caminos para el encuentro, el diálogo, la fraternidad, la vida en comunidad y en familia. Que pueda cada uno hacer su camino por donde lo lleve el Señor, pero contando con los demás para poder apoyarnos y crecer juntos. Si alguien va adelante es el Señor que guía nuestros pasos, pero entre nosotros estamos llamados a caminar juntos. A acercar. A tratar de sanar nuestra ruptura con nuestra propia historia, con los demás y con Dios. A ser una sola carne, un solo cuerpo. Pidámosle al Dios del Amor y de la misericordia que seamos instrumentos de esta unión en medio de este mundo dividido por las envidias, el orgullo, los celos y las discordias. Y que siguiendo los pasos de Calasanz, busquemos el feliz transcurso de las vidas de nuestros niños, niñas y jóvenes.​

P. Andrés Valencia Henao Sch. P.

Domingo 03 de Octubre de 2021 | 27º domingo de tiempo ordinario

Marcos 10, 2-16: Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

 

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba: «¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?» Él les replicó: «¿Qué os ha mandado Moisés?» Contestaron: «Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.» Jesús les dijo: «Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios «los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne». De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.» En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: «Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.» Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.» Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

ANDRES VALENCIA HENAO

ANDRES VALENCIA HENAO

Escolapio. Postulador General

Nacido en Colombia en 1977. Exalumno del Colegio Calasanz de Pereira. Ha trabajado como director de escuela y asistente provincial de la Provincia Nazaret. Se desempeña como encargado de las causas de los santos en la Casa General de San Pantaleo en Roma desde el año 2015. También es el responsable de la Oficina de Comunicación de la Orden.

El reto de amar a todos en un mundo de barreras y prejuicios

El reto de amar a todos en un mundo de barreras y prejuicios

Enseña, hace milagros, realiza trabajos manuales, hijo de familia, cura enfermos… si leyeras esto de una persona seguramente querrías conocerla y compartir con ella sin prisas, como amigos, con el corazón abierto. Sería lo normal en nuestro tiempo en el que es tan importante el currículum, la hoja de vida de los otros. Las redes sociales incluso son expertas, gracias a sus algoritmos, en filtrar las personas que nos sugieren para que hagan parte de nuestros nuevos “amigos”, de acuerdo a nuestras preferencias y a nuestros gustos. Nos hemos convertido en una sociedad que clasifica a los seres humanos para descartarlos, excluirlos, ignorarlos. Los medios de comunicación nos muestran lo que sus poderosos dueños quieren y en el modo en que más les plazca. En fin, campa por el mundo un egoísmo sin vergüenza que parece ser aceptado o tolerado por tantos que no es incómodo, siempre y cuando no me afecte.

Pero en el Evangelio de hoy vemos a un hombre que busca únicamente hacer el bien a los que lo rodean, a los de su tierra, a los necesitados. Sin embargo, es juzgado por vivir una vida entregada al servicio: “¿de dónde saca eso?, ¿qué sabiduría es ésa?, ¿y esos milagros?, ¿no es éste el carpintero? Y esto les resultaba escandaloso”. Es increíble que sea juzgado por ser sensible, bondadoso, generoso con su tiempo y con sus capacidades.

Y la conclusión de Jesús es sólo una: “se extrañó de su falta de fe”. Tal vez convendría que, a partir del evangelio de este domingo, miráramos con detenimiento nuestra experiencia de fe personal y comunitaria, nuestra capacidad de ver la vida y de ver a los otros con los ojos de amor con los que nos mira Dios, sin prejuicios, sin clasificaciones, sin discriminaciones. Dispuestos simplemente a amar, servir, perdonar, curar, sanar. Esos son los milagros que estamos llamados a hacer en medio de nuestra tierra, de los que nos rodean y necesitan un testimonio de vida generosa y entregada al estilo de Jesús.

P. Andrés Valencia Henao Sch. P.

Domingo 04 de Julio de 2021 | 14º domingo de tiempo ordinario

Marcos 6,1-6: No desprecian a un profeta más que en su tierra

 

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?» Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.» No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

ANDRES VALENCIA HENAO

ANDRES VALENCIA HENAO

Escolapio. Postulador General

Nacido en Colombia en 1977. Exalumno del Colegio Calasanz de Pereira. Ha trabajado como director de escuela y asistente provincial de la Provincia Nazaret. Se desempeña como encargado de las causas de los santos en la Casa General de San Pantaleo en Roma desde el año 2015. También es el responsable de la Oficina de Comunicación de la Orden.

Poder sacar fruto

Poder sacar fruto

En el evangelio de este domingo nos encontramos con una imagen típica del Mediterráneo por sus cultivos: la vid y los sarmientos. Pero en medio de esta manera de explicar Jesús cómo espera que sea nuestra relación con él, habla de algo que es fundamental: dar fruto abundante. Sé que es claro que nosotros en el contexto escolapio estamos llamados a colaborar con Él que es el dueño de la vid y que para evitar situaciones en las que podamos creernos los protagonistas, faltando a la humildad, pareciera que no podemos hablar de frutos. Pero Calasanz, en una carta dirigida al P. Jerónimo Laurenti el 13 de mayo de 1637, aclara esto y le dice:

Si V. R. desea aprovechar en las almas de los muchachos alumnos, como es obligación del maestro, con gran fervor y humildad debe pedir a Dios bendito gracia semejante, porque quien no tiene en sí fervor y amor de Dios, no puede comunicarlos a los demás. Cada día una o muchas veces en secreto y sobre todo en la Misa pida a Dios la gracia particular de poder sacar el fruto que está obligado en los muchachos que vienen a nuestras escuelas. Y si consigue de Dios bendito esta gracia, conseguirá un gran mérito para sí y gran utilidad para el prójimo”.

Debemos implorar esta gracia de poder sacar el fruto de nuestros muchachos y muchachas especialmente en la oración personal y en la eucaristía. Llevarlos en nuestra vida de oración ante el Señor para poder alcanzar el fruto que tanto anhelaba Calasanz para ellos: el feliz transcurso de sus vidas. Pero partiendo de lo que hay en nosotros, de lo que el Señor nos ha dado, pues para Calasanz es claro que nadie puede dar de lo que no tiene.

Que en este domingo de Pascua pidamos por todos aquellos niños, niñas y jóvenes que nos han sido confiados para que con amor y paciencia los podamos llevar a vivir en plenitud su relación con el Señor y así, permaneciendo unidos a Él,  puedan dar frutos en abundancia para el bien de ellos y de nuestra humanidad tan necesitada de bendiciones y esperanza en estos tiempos de dificultad.

Domingo 02 de Mayo de 2021 | 5º Domingo de Pascua
Juan 15,1-8: El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

Andrés Valencia Henao

Andrés Valencia Henao

Escolapio. Postulador General

Nacido en Colombia en 1977. Exalumno del Colegio Calasanz de Pereira. Ha trabajado como director de escuela y asistente provincial de la Provincia Nazaret. Se desempeña como encargado de las causas de los santos en la Casa General de San Pantaleo en Roma desde el año 2015. También es el responsable de la Oficina de Comunicación de la Orden.