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A este mundo hemos venido a transitar muchos caminos. Cada uno de nosotros está en constante búsqueda. Nos trazamos horizontes y metas en las diferentes etapas de la vida. Y me atrevería a decir que al final, todos buscamos la verdadera felicidad, la plenitud de la vida, la paz en el corazón. En resumen, el Amor.

Pero en medio de esas búsquedas aparecen ciertos obstáculos que pareciera que no quieren dejarnos avanzar. El obstáculo está ahí delante, existe, es objetivo. Pero el obstáculo no tiene la última palabra ni puede definir nuestra existencia. Nos quedan siempre dos opciones: o quedarnos bloqueados, petrificados, estáticos, o podemos afrontarlo y superarlo para seguir adelante. Y esta segunda opción requiere coraje, determinación y la confianza en Dios para poder lograrlo.

Zaqueo, que era bajo de estatura, no dejó que ni su tamaño, ni quienes no lo dejaban ver, ni el treparse a un árbol, ni el juicio o murmuraciones de los demás, determinaran su deseo de ver a Jesús, hablar con él y tenerlo como huésped en su casa. Contra todo pronóstico Jesús estuvo en su casa y llegó la salvación tanto a él como a su familia.

Dejemos entrar a Jesús a nuestro corazón superando cualquier obstáculo que se presente para evitarlo. Que cada día sea Él el invitado principal. Que dialoguemos con Él desde la pequeñez de nuestra existencia. Que comamos con Él cada día, alimentándonos de su Palabra y de su Cuerpo y de su Sangre. Que divisemos el horizonte para encontrarlo siempre mirándonos con amor, misericordia y ternura. Y que así seamos instrumentos de conversión para todos los que nos rodean, pudiendo disfrutar de la salvación que sólo Él nos puede dar.

P. Andrés Valencia Henao Sch. P.

Domingo 30 de Octubre de 2022 | 31º domingo de tiempo ordinario

Lucas 19, 1-10: El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Él bajó en seguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.» Pero Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.» Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también este es hijo de Abrahán.

Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»

ANDRES VALENCIA HENAO

ANDRES VALENCIA HENAO

Escolapio.

Nacido en Colombia en 1977. Exalumno del Colegio Calasanz de Pereira. Ha trabajado como director de escuela y asistente provincial de la Provincia Nazaret. Se desempeñó como Postulador General y como responsable de la oficina de comunicación de la Orden en Roma del 2015 al 2022. Actualmente es profesor de inglés en uno de nuestros colegios en Bogotá.