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Caminamos por el mundo durante nuestra vida encontrándonos con cientos o miles de personas que van pasando y dejan su huella al igual que nosotros en ellas. Pero de todas esas personas, algunas van ocupando un lugar especial porque los vínculos so duraderos y surge un afecto, un cariño y en algunos casos hasta el amor. Si viviéramos cada encuentro como una oportunidad de amar más al otro, lograríamos caminar como hizo Jesús en la tierra, creando vínculos que salvan, liberan, sanan, construyen y cambian vidas. Desafortunadamente el mundo nos ha ido cambiando la manera de ver, de observar a los otros. Casi desde el primer encuentro con alguien nos creemos con la capacidad de juzgarlo, definirlo y etiquetarlo. Y por esa manera de usar nuestros ojos y nuestro corazón en relación con el otro, nos fijamos en los defectos, limitaciones y debilidades creando paulatinamente una distancia invisible a los ojos, pero palpable en la relación cotidiana. Nos encontramos con lo que nos separa y divide y no permitimos que la relación crezca, se fortalezca y madure. Debido a esto, rompemos con el otro, nos alejamos y nos encerramos. Se genera una barrera tal que ninguno de los dos la puede saltar. Y allí acaba todo, porque en nuestro corazón no dejamos que habitara el amor, el perdón, la escucha y la capacidad de vivir en libertad y dejar vivir al otro. Si vemos a Jesús y sus palabras en el Evangelio de este domingo, nos damos cuenta que nos invita a que busquemos lo que realmente nos une, lo que nos acerca, lo que genera comunión. Él no aleja a las personas, mucho menos a los niños que se acercan a él para que los bendiga. Quiere estar con ellos, compartir con ellos.

En nuestra vida escolapia estamos llamados a crear puentes, derribar muros, abrir caminos para el encuentro, el diálogo, la fraternidad, la vida en comunidad y en familia. Que pueda cada uno hacer su camino por donde lo lleve el Señor, pero contando con los demás para poder apoyarnos y crecer juntos. Si alguien va adelante es el Señor que guía nuestros pasos, pero entre nosotros estamos llamados a caminar juntos. A acercar. A tratar de sanar nuestra ruptura con nuestra propia historia, con los demás y con Dios. A ser una sola carne, un solo cuerpo. Pidámosle al Dios del Amor y de la misericordia que seamos instrumentos de esta unión en medio de este mundo dividido por las envidias, el orgullo, los celos y las discordias. Y que siguiendo los pasos de Calasanz, busquemos el feliz transcurso de las vidas de nuestros niños, niñas y jóvenes.​

P. Andrés Valencia Henao Sch. P.

Domingo 03 de Octubre de 2021 | 27º domingo de tiempo ordinario

Marcos 10, 2-16: Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

 

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba: «¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?» Él les replicó: «¿Qué os ha mandado Moisés?» Contestaron: «Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.» Jesús les dijo: «Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios «los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne». De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.» En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: «Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.» Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.» Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

ANDRES VALENCIA HENAO

ANDRES VALENCIA HENAO

Escolapio. Postulador General

Nacido en Colombia en 1977. Exalumno del Colegio Calasanz de Pereira. Ha trabajado como director de escuela y asistente provincial de la Provincia Nazaret. Se desempeña como encargado de las causas de los santos en la Casa General de San Pantaleo en Roma desde el año 2015. También es el responsable de la Oficina de Comunicación de la Orden.