+39 06 68 40 741 scolopi@scolopi.net
Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír

Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír

Viene dando fuerte el Evangelio esta semana, llamando a las cosas por su nombre: “el que quiera ser el primero, que sea el último” o “la medida con que midan se usará para ustedes”. Así que el Evangelio de este 4º Domingo del Tiempo Ordinario parece rematar ya desde la primera línea con la frase inicial: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír».

Y así, Jesús, viene a contrariar a quienes creen que saben (o sea, a mí…), a quienes en la sinagoga le escuchan complacientes y esperan milagros y actos varios como si fuera un espectáculo. Y de nuevo, Jesús, viene a desconcertarnos, ya sea porque no es lo que uno espera, ya sea por el intrépido atrevimiento de un Jesús que vuelve a su pueblo aún a sabiendas de que no iba a ser bien recibido. La lectura es un clamor a nuestra debilidad (¿seríamos capaces de ir “a la boca del lobo”) y una invitación fantástica a dejarse amar por Él, y eso pasa –ya lo sabemos– por desinstalarnos y elevar la mirada para ver más allá de nuestro propio ombligo.

Porque hemos tenido experiencia de su amor, sabemos que solo con Él somos capaces de mucho más, que nuestras seguridades y comodidades no sean los vértices de una existencia que está llamada, de forma inevitable a trascendernos a nosotros mismo y que sólo en el otro tenemos nuestra razón de ser.

Pepe Montalvá Beneyto

Domingo 30 de enero de 2022 | 4º domingo de tiempo ordinario

Lucas 4, 21-30: Jesús, como Elías y Eliseo, no es enviado sólo a los judíos

En aquel tiempo, Jesús comenzó a decir en la sinagoga: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír». Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?». Pero Jesús les dijo: «Sin duda me diréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”, haz también aquí, en tu pueblo, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún».  Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón.  Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio». Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos  y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

PEPE MONTALVÁ BENEYTO

PEPE MONTALVÁ BENEYTO

Laico

Fotógrafo fustrado, tipógrafo mediocre, diseñador de tres al cuarto. En labores comunicativas escolapias. Casado, padre de tres hijos. Pertenece a la Fraternidad Escolapia de Betania.

¿A qué estás dispuesto a renunciar?

¿A qué estás dispuesto a renunciar?

La escena de este domingo, en su crudeza, viene a poner la guinda a estos últimos domingos y a aquel “los últimos serán los primeros” de la pasada semana. El Evangelio de hoy nos llega plano y directo como una bofetada, porque nos pregunta (a ti y a mí) a bocajarro: ¿a qué estás dispuesto a renunciar? La escena del joven rico resulta tan sugerente… el de alguien que lo tiene todo (todas las seguridades…) y sin embargo siente que, aún en su interior, algo le falta. Se siente insatisfecho, busca algo más… ¿Cuántas veces me he sentido yo así? Seguro de mis “seguridades” y aterrorizado ante las incertidumbres de quien te llama a estar a su lado (“Ven y sígueme”, me susurra). No se trata, entiendo, de una riqueza material, pecuniaria, sino de un orgullo construido a golpe de seguridad y certeza, que te encadena y ata.

El gesto del joven rico –como el nuestro– requiere un giro en la mirada, dejar de mirarse el ombligo de uno mismo, para poner “fijos los ojos en Jesús”. Es decir que no se trata de hacer recuento de los méritos y esfuerzos que uno lleva, sino más bien de dejarse habitar que es una forma de “estar” para los otros.

Y en este camino, es cierto que algunas de las riquezas que amasamos en nuestro interior (la dependencia afectiva, o la necesidad de ciertas seguridades…) no nos ayuden a hacer como los discípulos en aquel famoso pasaje a orillas del mar de Galilea, cuando, de pronto, dejaron las redes y le siguieron. Acaso porque lo importante es, en realidad, estar cerca de Jesús.​

Pepe Montalvá Beneyto

Domingo 10 de Octubre de 2021 | 28º domingo de tiempo ordinario

Marcos 10, 17 – 30: Vende lo que tienes y sígueme.

 

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó:

-Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

Jesús le contestó:

-¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios.

Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.

El replicó:

-Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.

Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo:

-Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres -así tendrás un tesoro en el cielo-, y luego sígueme.

A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.

Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:

-¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!

Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió:

-Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios.

Ellos se espantaron y comentaban:

-Entonces, ¿quién puede salvarse?

Jesús se les quedó mirando y les dijo:

-Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo​.

PEPE MONTALVÁ BENEYTO

PEPE MONTALVÁ BENEYTO

Laico

Fotógrafo fustrado, tipógrafo mediocre, diseñador de tres al cuarto. En labores comunicativas escolapias. Casado, padre de tres hijos. Pertenece a la Fraternidad Escolapia de Betania.

This is us, la complejidad de lo sencillo

This is us, la complejidad de lo sencillo

En el universo tan variado de ese nuevo género cinematográfico en el que se han convertido las series de televisión, This is us es el ejemplo elocuente de la sencillez cautivadora. Apenas hay secuencias de acción, mundos imaginarios o visiones apocalípticas de un futuro incierto… así que This is us pudiera entrar para quien esto lee en ese grupo variopinto de series insulsas, dedicadas a destripar sin apuros el día a día de la típica-familia-de-clase-media-americana. Y sí, también es eso… pero no solo…

This is us es también un canto al amor, una oda a la familia y cuyo valor no es únicamente dejarte un buen sabor de boca al acabar el episodio, sino algo más… This is us es la serie de televisión que siempre querrías tener a tu lado, aquella que verías por segunda o tercera vez… una serie de televisión que no deja indiferente y cuyo visionado te hace, de alguna forma, mejor persona.

No niego cierta coincidencia en los ritmos vitales de los protagonistas, para los que aún llegamos al final de Thirtysomething o vivimos nuestra adolescencia acompañados de la pandilla de Dawson’s Creek. This is us no solo eleva la sencillez a un grado superior (es una sencillez disfrazada, de las buenas, de las que nacen de la complejidad de la vida), sino que además tiene la desfachatez de mostrar unos personajes para quienes su felicidad reside en hacer felices a los que tienen a su alrededor. Así de simple y así de complicado. También el score de Sidartha Kosla ayuda a introducirse en los entresijos emocionales de la familia Pearson, con composiciones que rozan el minimalismo ambiental. Toda sencillez, ayuda.

Así que, lo que podría ser una serie ñoña de más, se convierte en una serie cautivadora, un caleidoscopio familiar aderezado de saltos en el tiempo, giros de guion e historias trabadas que nos permiten ir descubriendo, capítulo a capítulo, los vericuetos emocionales, los sueños y frustraciones más recónditas no solo de los protagonistas de la ficción, sino también de uno mismo. La serie es, en definitiva, un viaje al corazón de cada protagonista que conduce al espectador a esos lugares comunes, incómodos en ocasiones, donde residen los anhelos compartidos.

José Montalvá

PEPE MONTALVÁ BENEYTO

PEPE MONTALVÁ BENEYTO

Laico

Fotógrafo fustrado, tipógrafo mediocre, diseñador de tres al cuarto. En labores comunicativas escolapias. Casado, padre de tres hijos. Pertenece a la Fraternidad Escolapia de Betania.