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La vida comunitaria como regalo prestado

La vida comunitaria como regalo prestado

La vida comunitaria es la manera en que Jesús nos pide que vivamos. El estar dentro de una comunidad religiosa escolapia siendo un laico es toda una experiencia que vale la pena agradecer y compartir. Todo este tiempo al lado de mis hermanos escolapios ha sido un cúmulo de instantes y emociones que nos hacen crecer y nos invitan a amar todavía más.

El compartir la vida, la fe y, en este caso, la fundación del sueño escolapio en Guatemala es manifestación del Espíritu en cada uno de nosotros; pues, en medio de nuestras diferencias, el centro son los niños y la comunidad parroquial.

Hemos compartido la emoción de llegar a lo desconocido; la osadía de comenzar en medio de la pandemia; la alegría de soñar juntos un mundo escolapio en estas tierras. Todos hemos dado lo mejor que tenemos para hacer que esto sea una realidad que día a día nos invite a ir por más.

Sin duda alguna, el momento más difícil fue cuando el COVID llegó a la comunidad. Un padre gravemente enfermo nos hizo unirnos como comunidad y cada quien hacer lo que le tocaba hacer apretando el hombro para que la obra siguiese en pie y todo siguiera tal cual Dios lo tuviera planeado.

Así que invito a todos los laicos a animarse a vivir de manera prestada esta vida comunitaria escolapia, que no es otra cosa que el medio que necesitamos para acércanos todos juntos al Reino. Ser parte de esta vida comunitaria escolapia es un regalo que Dios da a los valientes que se arriesgan a todo con tal de llevar el ideal calasancio a aquellos lugares donde aún hacen falta manos escolapias. Así que no tengamos miedo de compartir nuestras manos, nuestros pensamientos y nuestro espíritu escolapio; verán que este arriesgarse es una verdadera ganancia en nuestras vidas.

Francisco López Jiménez

FRANCISCO LÓPEZ JIMÉNEZ

FRANCISCO LÓPEZ JIMÉNEZ

Educador

Escolapios inspirando vida. Sobre la película “Soul”

Escolapios inspirando vida. Sobre la película “Soul”

Soul, sin lugar a dudas, es una cinta que nos interpela en torno al significado de la vida; y en esta época de pandemia el repensar la vida nos lleva a valorar cada instante que en ella pasamos. No conforme con lo fuerte de este primer cuestionamiento la película nos lleva, como personas con alma escolapia, a repensarnos en nuestra labor delante de todos aquellos que tenemos a nuestro cargo. Quizá nos podría pasar como a Joe Gardner, quien está esperando el momento de triunfar en la música, pero mientras espera este momento se olvida de disfrutar los pequeños detalles que lo hacen estar vivo. Muchas veces como escolapios pareciese que nos pasa igual, en medio de la prisa y la vertiginosidad de nuestras vidas olvidamos disfrutar lo que verdaderamente vale la pena.

Cada minuto de la película se vuelve más cuestionante en sí mismo, hasta el punto de llegar a presentarnos el tema de la inspiración ¿realmente nuestro hacer como escolapios inspira a los demás? Aquí es el punto donde me gustaría centrar mi reflexión, nuestro ser escolapio está llamado a inspirar a la gente a hacer lo que nosotros hacemos; es una labor que no la hacemos por nuestras propias fuerzas, sino que sabemos que viene de Aquel que nos llamó a ser escolapios.

Además, todos nosotros tenemos muchos 22 qué encontrar en nuestras vidas y hacer que ellos tengan unas hermosas ganas de vivir; debemos inspirar a vivir, de eso se trata la vida, de inspirar a otros a vivirla. Esta es nuestra principal tarea como escolapios ahora en la pandemia, no la de enseñar contenidos que en cualquier parte de la red se pueden encontrar, sino a inspirar a la vida misma y con ella a seguir soñando juntos este sueño escolapio que nos llama a darnos a la niñez y a la juventud de nuestros entornos.

Francisco López Jiménez

FRANCISCO LÓPEZ JIMÉNEZ

FRANCISCO LÓPEZ JIMÉNEZ

Educador