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Artesanos de vida: desde una mirada educativa

Artesanos de vida: desde una mirada educativa

Nos encontramos en el tiempo litúrgico de la Pascua, un tiempo que nos habla, nos remite, nos sabe a vida; a esa nueva Vida inaugurada por Cristo con su resurrección. 

En estos días me detenía a reflexionar sobre este acontecimiento crucial de nuestra fe, desde la experiencia que nos narran los discípulos, y surgía en mi interior el mirarlo como la obra maestra de Dios. Desde ahí, me sentía llevada a contemplar a Dios como artesano de la vida, de la única y verdadera Vida.

Y me decía que Él que nos creó a su imagen, nos ha dotado, por tanto, de la posibilidad de ser también nosotros artesanos de vida.

Así es, en y desde nuestra sencillez, somos posibilidad de alentar y fortalecer la vida. Pero creo que para ello es necesario dejar que Aquel que nos ama haga, con nosotros y de nosotros, su obra de artesanía para el servicio de los demás, que es nuestra forma de dar vida.

Es aquí donde mi mirada, casi sin darme cuenta se dirigió a Calasanz y a Faustino Míguez, ¡dos auténticos artesanos de vida!

Lo son realmente porque primero dejaron que el Espíritu modelase su ser por el amor, la bondad, la amabilidad, la ternura, el sufrimiento, la incomprensión, y así se fueron transformando en personas al servicio de la vida, generadoras de un mundo mejor.

Y, segundo, porque cada uno de ellos, Calasanz y Faustino Míguez, fueron posibilitadores de vida, artesanos de vida, desde la mirada sencilla, humana, delicada y compasiva que supieron tener al corazón del ser humano; una mirada de corazón a corazón, como la de Jesús.

Una mirada con la que percibieron la vida debilitada en muchas realidades sociales y, sobre todo, en los más pequeños; en los niños, José de Calasanz y en las niñas, Faustino Míguez.

Desde su alma de educadores fueron unos convencidos de que esa mirada al corazón, -que es la mirada educativa, la mirada de lo artesano-, ayuda a descubrir la interna inclinación que suscita el Espíritu para un feliz transcurso de la vida, en palabras de Calasanz. Y en las de Faustino Míguez posibilita dar vida y despertar facultades dormidas.

Sus vidas tuvieron y siguen teniendo lo que es propio de una obra de artesanía cuando la vemos: sencilla y calladamente nos impulsan a cuidar la vida, a optar por la vida, a posibilitar la vida. Y a hacerlo a través de la más noble y sublime misión: el ministerio educativo.

                                                                                   Sacramento Calderón

SACRAMENTO CALDERÓN

SACRAMENTO CALDERÓN

Calasancia

Nacida en Daimiel (Ciudad Real) en 1954. Religiosa Calasancia Hija de la Divina Pastora. Apasionada por la educación. Forma parte del Equipo de Gobierno al servicio de las hermanas y de la vida del Instituto como Madre General.