Habla, Señor, tu siervo escucha
Leyendo la Palabra y preguntándome el significado de responder, encontraba una constante: “Samuel creció. El Señor estaba con él”
Descubro en las lecturas de este II Domingo del tiempo ordinario, un increíble paralelismo con cualquier vocación cristiana. En el caso de los escolapios, dicen por ahí que, nuestra vocación en la Iglesia se debe a la obra que Dios realizó en Calasanz y la respuesta que él dio a la llamada de Dios.
Responder es un primer paso, igual que vivir en el Templo donde estaba el Arca de Dios. Bastante curioso saber que Samuel vivía en el templo y aún no conocía al Señor. Los discípulos preguntan: “¿Maestro, dónde vives?” Es como si sólo buscarán un seguimiento meramente corporal. Finalmente, Pablo da en el blanco: “El cuerpo no es para el pecado, sino para Dios, y Dios, para el cuerpo”.
Nuestro llamado como hijos de Dios, va más allá de solo ser “buenos”. La bondad encuentra su plenitud cuando podemos darle nombre al centro de nuestra vida.
Sí vivo lo que soy, puedo hacerme de autenticidad.
Al final, no vamos solos. Nunca iremos solos. La fe es el poder de sabernos acompañados y cuando vivimos aquello que asumimos, es Dios quien nos contrasta y enseña. Y como Elí a Samuel, podremos brinadar aquella luz que no sale de nosotros mismos, sino de Aquél quién hace crecer.
Isaac Mendoza.
14 de enero de 2024 | II Domingo del Tiempo Ordinario
Jn 1, 35-42: Venid y veréis
En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.» Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?»
Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»
Él les dijo: «Venid y lo veréis.»
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»

ISAAC RABIN MEZA MENDOZA
Escolapio
Nací en Chiautempan, Tlaxcala. Religioso escolapio. Apasionado por la vida y su sentido.