+39 06 68 40 741 scolopi@scolopi.net
Habla, Señor, tu siervo escucha

Habla, Señor, tu siervo escucha

Leyendo la Palabra y preguntándome el significado de responder, encontraba una constante: “Samuel creció. El Señor estaba con él”

Descubro en las lecturas de este II Domingo del tiempo ordinario, un increíble paralelismo con cualquier vocación cristiana. En el caso de los escolapios, dicen por ahí que, nuestra vocación en la Iglesia se debe a la obra que Dios realizó en Calasanz y la respuesta que él dio a la llamada de Dios.

Responder es un primer paso, igual que vivir en el Templo donde estaba  el Arca de Dios. Bastante curioso saber que Samuel vivía en el templo y aún no conocía al Señor. Los discípulos preguntan: “¿Maestro, dónde vives?” Es como si sólo buscarán un seguimiento meramente corporal. Finalmente, Pablo da en el blanco: “El cuerpo no es para el pecado, sino para Dios, y Dios, para el cuerpo”.

Nuestro llamado como hijos de Dios, va más allá de solo ser “buenos”. La bondad encuentra su plenitud cuando podemos darle nombre al centro de nuestra vida.

Sí vivo lo que soy, puedo hacerme de autenticidad.

Al final, no vamos solos. Nunca iremos solos. La fe es el poder de sabernos acompañados y cuando vivimos aquello que asumimos, es Dios quien nos contrasta y enseña. Y como Elí a Samuel, podremos brinadar aquella luz que no sale de nosotros mismos, sino de Aquél quién hace crecer.

Isaac Mendoza.

14 de enero de 2024 | II Domingo del Tiempo Ordinario

Jn 1, 35-42: Venid y veréis

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.»  Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús.  Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?»

Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»

Él les dijo: «Venid y lo veréis.»

Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»

Y lo llevó a Jesús.  Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»

ISAAC RABIN MEZA MENDOZA

ISAAC RABIN MEZA MENDOZA

Escolapio

Nací en Chiautempan, Tlaxcala. Religioso escolapio. Apasionado por la vida y su sentido.

“Si realmente me has brindado tu amistad, dígnate, Señor, a caminar en medio de nosotros”

“Si realmente me has brindado tu amistad, dígnate, Señor, a caminar en medio de nosotros”

El día de hoy, celebramos con alegría y gozo la solemnidad de la “Santísima Trinidad”. Esta gran solemnidad, esta bellamente colocada después del domingo de Pentecostés y nos presenta una síntesis asombrosa de nuestra fe cristiana: Todo empieza por el amor de Dios. Este es el origen de cualquier movimiento de Dios hacia las personas, y también debería ser la convicción por la que debería empezar nuestra evangelización. Sin la conciencia profunda de que todo proviene del amor de Dios, nuestro mensaje queda vacío.

El recorrido por el que nos llevan las lecturas de hoy es magnífico, la petición de Moisés a Dios es una expresión muy genuina del anhelo puro y sincero de estar enamorado de Dios. No importa si la vida no es como uno deseará que fuera, lo importante es sentirse acompañado, sentirse enamorado y ser consciente de que ese amor va dejando su huella en todo.  Me gustaría charlar con Moisés y decirle que el Señor se ha hecho carne y hueso entre nosotros, su pueblo, y no lo ha hecho para venir a condenarnos, sino para ser salvados. 

San Pablo inflamado por el Espíritu Santo, invita a la perfección: a tener consciencia del gran amor del Padre, a sentir de la presencia de Dios en cada uno de mis hermanos y sentirme uno con los otros, para que el mundo crea.

Esta gran fiesta de la Santísima Trinidad representa la atención de Dios para con su pueblo.  Significa reconocer la preocupación de Dios, en su fidelidad por la humanidad: hay que sentirnos llenos de gozo porque nos ama un Dios que no es indiferente a los asuntos del mundo y de los humanos, sino que se ha hecho “todo” a todos para salvar a todos. Contagiémonos, del gran regalo de la consciencia.

Isaac Rabin Meza Mendoza

4 de junio de 2023 | Domingo de la Trinidad

Jn 3,16-18:

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

ISAAC RABIN MEZA MENDOZA

ISAAC RABIN MEZA MENDOZA

Escolapio

Nací en Chiautempan, Tlaxcala. Religioso escolapio. Apasionado por la vida y su sentido.

Panorama Calasanz
Resumen de privacidad

Este sitio Web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega por el sitio Web.

Fuera de estas cookies, las cookies que se clasifican según sea necesario se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las funcionalidades básicas del sitio Web.

También utilizamos cookies de terceros que nos ayudan a analizar y comprender cómo utiliza este sitio Web. Estas cookies se almacenarán en su navegador solo con su consentimiento.

Tiene la opción de optar por no recibir estas cookies. Pero la exclusión voluntaria de algunas de estas cookies puede afectar su experiencia de navegación.