Permanecer en Jesús
El tema de permanecer en Jesús se destaca notablemente en este pasaje bíblico con la imagen de la vid y los sarmientos. Esta metáfora subraya la unión inseparable y la dependencia de los sarmientos respecto a la vid para vivir y producir frutos. Jesús invita amorosamente a sus discípulos a permanecer unidos a él. Sin embargo, a lo largo de la historia, aunque Dios plantó y cuidó a Israel como su vid escogida, el pueblo de Israel no siempre permaneció unido a su Dios, a pesar de las repetidas invitaciones. Ahora la vid ya no es el pueblo escogido de Israel, sino que es Jesús, quien abre la invitación a todos los que confían en él a una comunión profunda.
En el evangelio de hoy, Jesús hace la gran invitación a todos los creyentes de permanecer unidos a él. Esta permanencia no es solo de manera pasiva ni para encerrarse en caparazones, sino que tiene el propósito de producir frutos. Así como Dios envió a Jesús para dar una vida en abundancia, hoy Jesús, por la fuerza del Espíritu Santo, sigue invitando a estar en él para tener y dar vida a otros.
Al reflexionar este pasaje bíblico, resulta evidente la importancia de los sarmientos fecundos (vv. 2-5), aquellos que Jesús cuida con amor para aliviar sus cargas y evitar que se separen de él. Dios ayuda en el proceso de permanencia en la vid, y por eso lleva a cabo la poda con el fin que pueda dar más fruto, convirtiendo este proceso en una condición indispensable para que se de mayor fecundidad.
Cuando el creyente se mantiene firmemente unido a Dios y la unión es más estrecha, más crucial se vuelve el proceso de poda y también la responsabilidad de amar de verdad y con obras. Debemos animarnos a permanecer en Jesús para que nuestras vidas sean luz, motivo de alegría y paz, tanto para nosotros como para los demás.
Jesús ya ha hecho todo lo posible; ahora nos corresponde a nosotros responder y querer permanecer en él. Que esta cercanía con la Vid nos llene de su amor, y que incluso en las podas que experimentemos en nuestra vida, tengamos la confianza para permanecer firmes ante las adversidades. Dios nunca defrauda; él ya tiene claro el camino. Estemos atentos para no separarnos de él, y si esto ocurre, no tengamos miedo de regresar a la Vid. ¡Aventurémonos en la permanencia de su amor! Y ¡Glorifiquemos con nuestra fecundidad al Dios Uno y Trino!
28 de abril de 2024 | V Domingo de Pascua
Juan 15, 1-8: Yo soy la Vid, vosotros los sarmientos
Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador. Él corta toda rama que no da fruto, y a la que da fruto la poda para que dé más fruto aún. Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado. Permanezcan en mí como yo en ustedes. Así como la rama no puede dar fruto por sí misma sino permanece en la vid, así tampoco ustedes sino permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes son las ramas. El que permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto, poques separados de mí no pueden hacer nada. El que no permanece en mí será echado fuera, al igual que la rama que se seca, que luego se recoge, se arroja al fuego y se quema. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. Mi padre será glorificado si dan mucho fruto y son discípulos míos.

ISAÍAS CARREÑO MARTÍNEZ
Originario de Oaxaca (México). Feliz y agradecido con todo lo que Dios ha posibilitado en mi vida.