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Ésta es una de las grandes expresiones que Calasanz transmitió a sus religiosos incluso en medio de los años de tribulación al final de su vida: no pierdan la alegría.

El papa Francisco comenzó su pontificado recordando a la Iglesia ser testigos del mensaje alegre del Evangelio: Evangelii Gaudium. Así como cada una de sus acciones, el pontífice recibe y acoge con alegría y misericordia a los pobres, a los vulnerables, a los viejos, a los que sufren en la guerra, a los descartados, a los que viven las consecuencias del cambio climático… porque está en nuestra raíz cristiana no solo el deber moral del Evangelio sino el ser vidrio que trasparenta la mano misericordiosa y el rostro alegre de Dios a través de nuestra presencia y acciones.

Cómo lograr esta alegría perene en nuestra persona, cómo ser impulsados a la alegría divina que acoge la realidad humana vulnerable, según las palabras de San Pablo: a través de nuestra escucha obediente al Espíritu Santo. El Papa Francisco y Calasanz nos enseñan que la vida y la obra de Dios no se puede sostener sin el Espíritu de Dios, sin su acción generativa de dones en la Iglesia y el mundo. La ayuda del Espíritu Santo es signo de profecía en nuestras comunidades. La ley del Espíritu Santo nos ayuda a abrir caminos a los pobres, a los bienaventurados. La práctica del discernimiento evangélico a través del Espíritu Santo abre puertas de renovación y de conversión constante sobre nuestras prácticas que han perdido profecía.

Estamos muy cerca del acontecimiento de la Navidad. Esta cerca nuestra salvación. Está cerca la acción definitiva de Dios. No hay más que decir, sino solo contemplar y obedecerle. María, nos lo dice cuando en las bodas de Caná dice: “hagan lo que Él les diga”, pues para nosotros, la venida del Señor es un acontecimiento de gracia.

Algunas preguntas que nos pueden ayudar a vivir la alegría del nacimiento de Jesús este año:

¿Cómo puedo describir que la relación entre Jesús y nuestra comunidad es una realidad que realmente nos caracteriza y nos define? ¿o es una anécdota bonita?

¿Cómo narramos nuestra alegría comunitaria actual como hombres y mujeres que viven la alegría del Evangelio en medio de tanto relativismo e indiferencia?

Nuestras comunidades y nuestras celebraciones ¿son atrayentes y signos de vida y esperanza para los pobres y los demás?

JULIO ALBERTO ÁLVAREZ DÍAZ

JULIO ALBERTO ÁLVAREZ DÍAZ

Escolapio

Nació en Puebla. Amante de la naturaleza y siempre dispuesto a aprender.

Panorama Calasanz
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