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La autoestima es una realidad positiva y hasta necesaria para un crecimiento personal sano y completo. La autoestima vence esos complejos nocivos para la salud y el desarrollo adecuado de las personas como el complejo de inferioridad, el de persecución de los demás, la opinión negativa sobre los propios valores y cualidades. Todo esto hay que vencerlo para crecer sanos. Un autor dejó escrito esta frase que puede ser como una explicación de la autoestima: “el éxito es quererte a ti mismo, querer lo que haces y querer el cómo lo haces” (Maya Angelou). Todo esto lo podemos vivir en humildad pero también en autosuficiencia y orgullo. La autoestima deriva así en autosuficiencia. Esta es característica de una personalidad malsana, sobre todo pensando en las relaciones de unos con otros. La autosuficiencia se manifiesta como arrogancia que explícita o implícitamente lleva comportamientos agresivos o displicentes de los demás, sobre todo si son diferentes o concuerdan como las formas de pensar y actuar del prepotente. Este provoca rechazo en los demás, aunque a veces los subyugue y domine.

Una autoestima bien llevada y administrada es propio de las personas sencillas y humildes. Estas saben reconocer los valores propios, las cualidades positivas y virtudes que uno posee. Y, al contario del arrogante o prepotente que busca el estar por encima de los otros, aquel pone sus cualidades y virtudes al servicio de los demás. La autoestima bien llevada con humildad hace de la persona una persona espiritual, es decir, que se abre al Espíritu de Dios, en actitud de reconocimiento y de acción de gracias. Valora lo propio, lo estima y desarrolla, pero lo ve no solo como esfuerzo y fuerza de carácter o de voluntad, sino junto a esto como presencia activa de Dios en la propia vida.

P. Jesús María Lecea Sch. P.

JESUS MARIA LECEA

JESUS MARIA LECEA

Escolapio

Entregado a la docencia de la teología y la filosofía en Salamanca, Miami y Madrid. Animador pastoral de niños en la catequesis parroquial y en el Movimiento Junior de Acción Católica. Servicios institucionales a la Orden escolapia y a la vida religiosa de España y Europa. Vive actualmente en Pamplona, Navarra. Su horizonte vital es ser un artesano de la paz de las personas y los pueblos con un corazón apasionado por el mundo, la educación y el Evangelio.