En un primer momento seguro que nos resulta extraña, e incluso molesta, la dureza de la negativa de Jesús a atender a la mujer cananea. Particularmente la referencia a los perros aplicada al menos metafóricamente a los no israelitas. Los exégetas nos dicen que la expresión es menos dura en el original y en su contexto cultural.
Del texto se deduce inequívocamente la universalidad del mensaje de Jesús, sin exclusiones ni privilegios. El Reino está abierto a todos. El planteamiento del Reino es claramente inclusivo. Es fácil ver como trasfondo las fuertes tensiones que vivieron las primeras comunidades cristianas surgidas en el mundo judío y que tuvieron que asumir que no había que pertenecer al “pueblo de la alianza” para ser seguidores de Jesús. Pero la tendencia a excluir a los que no “parecen de los nuestros” ha estado, y está, presente entre nosotros. Aquella mujer manifiesta más confianza en Jesús que muchos de sus seguidores.
Es significativo que esta apertura universal del Reino no se exprese aquí en discursos o elucubraciones, sino en lo que constituye la actividad irrenunciable de Jesús que le acompañará a lo largo de toda su vida: curar a los enfermos, acoger a los que sufren, acompañar a los débiles, compartir la mesa con los excluidos… Anunciar el Reino de Dios es mucho más que palabras.
“Mujer, que grande es tu fe”. ¿De qué fe se habla aquí? ¿de doctrinas? ¿de creencias? Sin duda alguna, de confianza en Jesús. El principal reto del cristianismo actual, piensan algunos, es el giro desde la religión hasta la espiritualidad. No es la espiritualidad en nuestro caso una experiencia difusa, un aislamiento del mundo real, una supuesta fusión con realidades extrasensoriales. Tampoco tiene como objetivo alcanzar paz y sabiduría al margen de la racionalidad y de la responsabilidad moral. La fe cristiana no es un culto a la persona de Jesús sino un seguimiento de su camino. Acentuar hoy la dimensión de la espiritualidad aportará a la fe en Jesús pasión, vitalidad, ardor.
José Luis Zanón Catalá
Domingo, 20 de agosto de 2023 | XX domingo del Tiempo Ordinario
Mateo 15, 21-28: Mujer, ¡qué grande es tu fe!
En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró a la región de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo».
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando».
Él les contestó: «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel».
Ella se acercó y se postró ante él diciendo: «Señor, ayúdame».
Él le contestó: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos».
Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».
En aquel momento quedó curada su hija.

JOSÉ LUIS ZANÓN
Escolapio
Nacido en Valencia (1945). Doctor en Psicología. Profesor y Director en varios colegios escolapios. Profesor de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir”, en la cual es Director del Instituto de Investigación “San José de Calasanz”.