Fue el título de un libro, elaborado en su integridad por jóvenes hispanos del Sureste de Estados Unidos, como apoyo y oferta de materiales (reflexiones, testimonios de vida, dinámicas y formas de celebrar) para recorrer el camino cuaresmal y pascual. El tema, la espiritualidad, fue elegido por ellos mismos tras un fin de semana de compartir juntos, aportar y decidir. Los escolapios atienden desde Miami la oficina de animación y formación de líderes para la pastoral hispana en una amplia zona, que comprende nueve Estados del Sureste, en colaboración con las diócesis y sus parroquias. Es el Instituto para la Pastoral Hispana del Sureste (SEPI, sus siglas en inglés).
De septiembre a diciembre se trabaja con los jóvenes, en sus diócesis y en tres encuentros interdiocesanos de fin de semana, para elaborar cada año estos materiales, que se ofrecen en forma impresa y en soporte informático. Durante la cuaresma y el tiempo pascual los jóvenes los usan como ejercicio espiritual y de crecimiento cristiano en los grupos parroquiales. La experiencia lleva trayectoria muy consolidada que mantienen viva de forma y muy creativa, con resultados útiles y prácticos. Varias diócesis han pedido poner todo en inglés para utilización también de los jóvenes anglófonos.
Valorar la espiritualidad es valorarse a sí mismos y a la comunidad, afirmaban estos jóvenes. Por ello quisieron reflexionar sobre la espiritualidad y entrar en una dinámica de crecimiento espiritual junto al crecimiento corporal, en un desarrollo total de sus personas. La persona formada es unitaria y armónica, integra corporalidad, sentimiento, raciocinio y espiritualidad. Los déficits en alguna de esas dimensiones repercuten negativamente en la buena salud que es una importante manera de ser felices, aspiración común de todo ser humano. Por ello lanzaron la idea que la espiritualidad no tiene edad: es para todos y en todas las etapas de la vida, ya desde la niñez.
El evangelio hace una valiosa aportación a la experiencia espiritual humana: la apertura a la acción del Espíritu Santo, principal don que nos viene a través de la fe. Por una parte ayuda a evitar falsos espiritualismos, desenfoques espirituales dañinos, que también se dan y hasta abundan. Son fruto de de enfrentamiento equivocado de lo material o corpóreo y lo inmaterial o incorpóreo. Esta dualidad es pura ficción, aunque muchos lo vivan así. El ser humano es espíritu encarnado. Espiritualidad es presencia del Espíritu Santo en todo lo que el hombre y la mujer son. Vivir la espiritualidad, ser persona espiritual, es incorporar en toda vivencia y experiencia humanas la acción del Espíritu Santo. Espiritualidad es dejarse impregnar de la acción del Espíritu Santo en uno.
Sinopsis: jóvenes hispanos del Sureste de Estados Unidos explican cómo descubrieron que la espiritualidad es algo muy útil, y hasta necesario en todas y cada una de las etapas de la vida.

JESUS MARIA LECEA
Escolapio
Entregado a la docencia de la teología y la filosofía en Salamanca, Miami y Madrid. Animador pastoral de niños en la catequesis parroquial y en el Movimiento Junior de Acción Católica. Servicios institucionales a la Orden escolapia y a la vida religiosa de España y Europa. Vive actualmente en Pamplona, Navarra. Su horizonte vital es ser un artesano de la paz de las personas y los pueblos con un corazón apasionado por el mundo, la educación y el Evangelio.