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“Resistiré” es el título de una canción del Duo Dinámico que se está repitiendo mucho en estos tiempos de pandemia. Tomo su texto como  aplicación también a la experiencia espiritual. La canción termina así: “Resistiré para seguir viviendo, soportaré golpes y jamás me rendiré. Y aunque los sueños  se me rompan en pedazos, resistiré, resistiré”. Isak Dinesen dejó escrito: “Los tiempos difíciles han ayudado a hacernos comprender mejor lo infinitamente rica y maravillosa que es la vida, y que muchas cosas que nos preocupan no tienen la más mínima importancia”.  La vida es como una lucha buscando metas, cumpliendo deseos,  fracasos a los que asumir para transformar en lecciones de vida, enfermedades y salud. La vida espiritual acompaña la experiencia de vida de cada uno; una y otra van integradas e interrelacionadas.  La vida, en general, es como el soporte donde se apoya la experiencia espiritual. La vida,  física y la espiritual, es un camino que se inicia al nacer y acaba con la muerte. Por ello, amar la vida es resistir hasta el final. Comúnmente cuando se habla de resistir  nos referimos  resistir ante las dificultades que se nos presentan,  ya sean a nivel personal  como socialmente,  en  los múltiples y diversos aspectos que conforman la vida humana. Y aquí  cobra un significado  valioso el texto de Dinesen. Efectivamente, los tiempos difíciles ayudan a comprender mejor lo infinitamente rica y maravillosa que es la vida, distinguir lo que  es importantes y lo que no lo es para no emplear el tiempo en lo que no vale la pena y tantas veces nos lo ocupa,  aunque  las oscuridades que sobrevienen obstaculicen el  ver con claridad lo maravilloso  que es vivir. Por ello,  es necesario mantener nuestra luz siempre encendida, conscientes, además como creyentes, que la luz de Dios alumbra siempre nuestro camino, tanto en el día como en la noche, en la claridad y en la oscuridad. Las circunstancias actuales  nacidas de la superposición de problemas graves que  están condicionando con preocupación y hasta angustia  a las personas y a la sociedad (pandemia, guerras, encarecimiento de la vida, desempleo y crisis empresariales…)  las vivimos justamente como dificultad. El sector, quizás, que más lo sufre es el de los jóvenes. Les endulzamos su vida con halagos y ensoñaciones, pero la realidad es que la sociedad les está cerrando muchos caminos de futuro. Es importante, pues, aprovechar la circunstancia para ejercitarnos en la resistencia tratando de perseverar siempre en las mejores esperanzas de cara al futuro.

Sinopsis: la resistencia ante las dificultades superando los desánimos y la pérdida de esperanzas se hace  imprescindible para mantener el amor a la vida, tanto material como espiritual. Es, en verdad, la perseverancia la que nos hace conseguir metas, realizar sueños, superar crisis y mantenernos en un espíritu gozoso y feliz, a pesar de todo.

P. Jesús María Lecea Sch. P.

JESUS MARIA LECEA

JESUS MARIA LECEA

Escolapio

Entregado a la docencia de la teología y la filosofía en Salamanca, Miami y Madrid. Animador pastoral de niños en la catequesis parroquial y en el Movimiento Junior de Acción Católica. Servicios institucionales a la Orden escolapia y a la vida religiosa de España y Europa. Vive actualmente en Pamplona, Navarra. Su horizonte vital es ser un artesano de la paz de las personas y los pueblos con un corazón apasionado por el mundo, la educación y el Evangelio.