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El Evangelio de este domingo me sugiere esta reflexión: los diez leprosos fueron sanados, los diez. El Reino de Dios es un don para todos ofrecido, pero la capacidad de acogida en el humano siempre es diferente en su intensidad. La salvación es para todos ofrecida, pero la capacidad de multiplicarla en verdadera alegría es diferente en su misterio.

El Evangelio habla de diez hombres que salieron al paso de Jesús, y fueron sanados de igual manera. Después los diez fueron enviados a presentarse con los sacerdotes. Pero, uno de ellos regresó a Jesús para agradecerle su acción sobre él y glorificar a Dios por su misericordia. Era un samaritano.

La identidad, nacionalidad de los otros nueve, no lo sabemos. Solo sabemos que el que regresó era un samaritano y que el efecto del paso de Jesús por su vida le sanó, y le hizo regresar a la fuente de vida: Jesús.

¿Por qué el último no solo sanó? Lo que pasó en este samaritano, según palabras de Jesús: Tu fe te ha salvado. La reacción y el efecto de la mirada de Jesús en su vida fue mucho más. El Reino de Dios siempre, es más. La acción de la luz pascual sobre la creación y sus creaturas, siempre será más. Por tal motivo, el Reino de Dios siempre sorprende a todos con su potencia y su belleza en clave de ser MÁS.

Todos fueron sanados, pero solo el último fue salvado porque reconoció a quién tenía que volver: Jesús. La lejanía, se volvió cercanía. La sanación, recuperó el sentido de vivir. La plegaria, dispuso la escucha profunda de fe. La gratitud, puso en movimiento a La Fuente. La esperanza, se volvió realidad escatológica. La soledad, se volvió relación. La exclusión, posibilitó la reintegración. La impotencia se convirtió en Palabra.

Por tal motivo, el Reino de Dios siempre es MÁS. El Reino de Dios es un regalo incondicional e inmerecido, si lo ponemos en proporción a nuestros actos y deseos. Pero, si el Reino de Dios lo acogemos en relación al deseo de Dios, comprenderemos por qué somos amados, por qué ser agradecidos, por qué postrarnos ante su presencia, por qué comprometernos para coadyuvar al crecimiento del Reino de Dios en nuestro entorno próximo.

El MÁS del Reino de Dios habita en nuestra alma y se canaliza a través de nuestra voluntad. ¡Escúchalo! Retornar a la fuente provoca la escucha intensa del deseo eterno de Dios de amarte. Cuando te ayude a sanar tus heridas, no te quedes solo en el efecto de estar a salvo. Ve adentro de tu alma, donde resonará la voz de Dios que te dice: SIEMPRE HE SIDO FIEL A TI. SIEMPRE HE ESTADO CONTIGO A TU LADO. SIEMPRE HE SIDO MÁS PARA TI.

Ánimo y que Dios nos dé la luz y la paz que necesitamos.

Julio Alberto Álvarez

Domingo 09 de Octubre de 2022 | 28º domingo de tiempo ordinario

Lucas 17, 11-19: ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?

Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: “Jesús, maestro, ten compasión de nosotros”. Al verlos, les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes». Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús, tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?». Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado».

JULIO ALBERTO ÁLVAREZ DÍAZ

JULIO ALBERTO ÁLVAREZ DÍAZ

Escolapio

Nació en Puebla. Amante de la naturaleza y siempre dispuesto a aprender.