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El consejo del libro de los Proverbios: “Cuida tu corazón, en él está la fuente de la vida” (Prov 4,23), descubre la dignidad que la sabiduría bíblica concede a la dimensión afectiva e intelectiva que nos constituye como personas abiertas a la relación. La tradición hebrea concentra en el corazón una amplia gama de significados y actividades que el mundo occidental asocia al juicio, la ponderación, el discernimiento o la racionalidad.

La antropología bíblica, integral e integradora, contempla el corazón humano como fuente de plenitud y cauce para una relación armónica con uno mismo, con los otros y también con Dios. Quizás por ello los grandes testigos de la Escritura anhelan y suplican “un corazón sabio” (2 Cro 1,10-11) capaz de agradar a Dios y practicar lo que es justo, estimándose de una manera ponderada, sin exageraciones vanidosas y libre, también, de falsas humildades.

Del corazón mana la vida, y desde esta certeza asentada en la historia de Israel, Jesús de Nazaret hace de la suya un espacio abierto a las relaciones, a la donación incondicional y al servicio gratuito. Encontrarse con Él abre a los alejados a la buena noticia de que es posible volver para saberse amados y aceptados sin juicios ni cuentas pendientes. Los enfermos encuentran la curación a la herida profunda causada por el des-cuido de los otros, y los pequeños se saben primeros en un reino que les pertenece, mientras tantos les niegan la posibilidad de ser-en-plenitud que Dios ha prometido.

Contemplar y saberse atraído por el corazón abierto del Crucificado rubrica el camino de Jesús que, al fin, abre de par en par la puerta de su Cuerpo para que “todos tengan acceso al Padre” trasparentando un amor que “perdona, soporta, cree y espera” sin límite. Seducidos por la incondicionalidad del profeta nazareno somos emplazados a cuidar el corazón para que siga siendo posible la paradoja de dar la vida para que otros la disfruten.

P. Ángel Ayala Guijarro Sch. P.

ÁNGEL AYALA GUIJARRO

ÁNGEL AYALA GUIJARRO

Escolapio

Madrid (1976). Doctor en Teología por la Universidad Pontificia Comillas (Madrid). Responsable en Roma del departamento de Identidad y Carisma Calasancio.