+39 06 68 40 741 scolopi@scolopi.net

En el evangelio de este domingo nos encontramos con una imagen típica del Mediterráneo por sus cultivos: la vid y los sarmientos. Pero en medio de esta manera de explicar Jesús cómo espera que sea nuestra relación con él, habla de algo que es fundamental: dar fruto abundante. Sé que es claro que nosotros en el contexto escolapio estamos llamados a colaborar con Él que es el dueño de la vid y que para evitar situaciones en las que podamos creernos los protagonistas, faltando a la humildad, pareciera que no podemos hablar de frutos. Pero Calasanz, en una carta dirigida al P. Jerónimo Laurenti el 13 de mayo de 1637, aclara esto y le dice:

Si V. R. desea aprovechar en las almas de los muchachos alumnos, como es obligación del maestro, con gran fervor y humildad debe pedir a Dios bendito gracia semejante, porque quien no tiene en sí fervor y amor de Dios, no puede comunicarlos a los demás. Cada día una o muchas veces en secreto y sobre todo en la Misa pida a Dios la gracia particular de poder sacar el fruto que está obligado en los muchachos que vienen a nuestras escuelas. Y si consigue de Dios bendito esta gracia, conseguirá un gran mérito para sí y gran utilidad para el prójimo”.

Debemos implorar esta gracia de poder sacar el fruto de nuestros muchachos y muchachas especialmente en la oración personal y en la eucaristía. Llevarlos en nuestra vida de oración ante el Señor para poder alcanzar el fruto que tanto anhelaba Calasanz para ellos: el feliz transcurso de sus vidas. Pero partiendo de lo que hay en nosotros, de lo que el Señor nos ha dado, pues para Calasanz es claro que nadie puede dar de lo que no tiene.

Que en este domingo de Pascua pidamos por todos aquellos niños, niñas y jóvenes que nos han sido confiados para que con amor y paciencia los podamos llevar a vivir en plenitud su relación con el Señor y así, permaneciendo unidos a Él,  puedan dar frutos en abundancia para el bien de ellos y de nuestra humanidad tan necesitada de bendiciones y esperanza en estos tiempos de dificultad.

Domingo 02 de Mayo de 2021 | 5º Domingo de Pascua
Juan 15,1-8: El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

Andrés Valencia Henao

Andrés Valencia Henao

Escolapio. Postulador General

Nacido en Colombia en 1977. Exalumno del Colegio Calasanz de Pereira. Ha trabajado como director de escuela y asistente provincial de la Provincia Nazaret. Se desempeña como encargado de las causas de los santos en la Casa General de San Pantaleo en Roma desde el año 2015. También es el responsable de la Oficina de Comunicación de la Orden.