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Reconocer a Jesús en el dolor y en la alegría, recibiendo su resurrección en nuestras vidas para dar testimonio de su presencia viva.

En estos tiempos difíciles que vivimos, el Evangelio de hoy nos presenta, entre otras, las siguientes frases como una oportunidad para reconocer la presencia viva de Jesús en nuestras vidas.

“… y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan”. En los primeros meses de 2020, la OMS emite un pronunciamiento oficial sobre el inicio de la pandemia y las amenazas que representa este coronavirus para la población mundial. Transcurrido un año, la vida cambió para todos, dejando en evidencia que el dinero no lo compra todo, que los pobres son aún más pobres y que ser solidarios en la adversidad es un camino de doble vía, dar y recibir, partir y compartir. Y entonces, ¿Encuentro el acontecer del Resucitado en mí y en el otro? ¿Cuántas veces en este último año hemos reconocido a Jesús cuando hemos partido y compartido el pan de nuestra mesa?

«Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día”. Y desde ese tercer día continúa presente entre nosotros, resucitado, cercano, en el dolor y en la alegría, en el silencio de los mayores y en la risa de los niños. Su promesa de resurrección la ha cumplido y vive en nuestros corazones para dar sentido a cada paso de nuestro camino.

“Ustedes son testigos de esto»: la definición más coloquial de testigo nos lleva a “es aquella persona que es capaz de dar fe de un acontecimiento por tener conocimiento del mismo”… por lo tanto, soy testigo de su amor y misericordia, de su muerte y resurrección, de saber que está vivo para llenar mis días con fe, ilusión y esperanza… Y cuando en este tiempo de incertidumbre, la duda se asoma, recuerdo a mi padre cantando:

“Y cuando tengo una pena,
alzo los ojos al cielo…”

Pastora González Colino

Domingo 18 de abril de 2021 | 3º Domingo de Pascua

Lucas 24,35-48: Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día

​En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros.» Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.» Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo de comer?» Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.» Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.»

PASTORA GONZÁLEZ COLINO

PASTORA GONZÁLEZ COLINO

Ingeniera Industrial

Colombiana/Española. Directora Ejecutiva de la Fundación Educativa Calasanz y Coordinadora Provincial ENF y Voluntariado en la Demarcación Nazaret.  Comprometida con la transformación y la justicia social, con entusiasmo y espíritu solidario,