Dios ha puesto sus ojos en María, una joven virgen de Nazaret, un pueblo de Galilea. Su primera palabra hacía ella es: «Alégrate». Ella se turba al principio, pero después abre su corazón y se pone en disposición para recibir la Palabra de Dios, de la cual germinará la vida.
María es un gran ejemplo para nosotros, hoy nos pide que nos alegremos con ella, que sepamos que no estamos solos en la vida, que ella es la fiel prueba que el Señor está con nosotros. Dios nos acompaña, nos defiende y busca siempre nuestro bien. Podemos quejarnos de muchas cosas, pero nunca de que estamos solos. En la primera lectura, del segundo libro de Samuel, el Señor le dice a David, “te he acompañado por dondequiera que has ido”. En el fondo de nuestro ser podemos sentir la presencia de Dios, nuestro Salvador.
El ángel le dice a María, “no tengas miedo”. Estas palabras son para nosotros también, debemos acogerlas en nuestro corazón, ahí donde estamos preparando el lugar del nacimiento del Niño Jesús. Ofrezcámosle al Salvador, nuestros miedos más profundos (un momento de silencio, oración y reflexión). Pagola dice al respecto, “el miedo ahoga la vida, paraliza las fuerzas, nos impide caminar. Lo que necesitamos es confianza, seguridad y luz”.
La buena noticia del ángel Gabriel para María es que Dios le ha concedido su gracia. Esta confianza en las palabras del Ángel nos debe ayudar a reforzar nuestra fe, a caminar más seguros en el día a día, a saber poner nuestras preocupaciones en manos de Dios y pedir que se haga su voluntad en nuestra vida. Calasanz, hombre de espíritu profundo, supo poner sus preocupaciones en manos de Dios y confiar siempre en su voluntad.
María, con su Sí humilde, permitió que se encarnara la Vida. Supo acoger el designio de Dios. María e Isabel aceptan llevar adelante el plan de Dios, con un poco de desconcierto, pero seguras del Sí que han dado para que Dios pueda obrar en ellas.
Vivimos en un mundo cada vez más caótico, bastante desigual, lleno de injusticias, luchas de poder, migraciones forzadas, hambre, contaminación, tráfico de drogas, abortos, explotación sexual, falta de empleo, discriminación y muchísimas cosas más. Ante este panorama desolador, Dios quiere hacerse humano, para enseñarnos a “amarnos los unos a los otros, como Él nos ama”. Porque para Dios no hay nada imposible.
La Noche Buena se acerca, conectemos nuestro corazón con el corazón de María y vivamos con ella la Alegría de recibir a su Hijo Jesús, el Salvador del mundo. La luz que disipa las tinieblas y permite ver a Dios en el hermano.
24 de diciembre de 2023 | IV semana de Adviento
Lc 1, 26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.
Palabra del Señor.

JOSÉ VICTORINO CARRERAS FLOREANO
Escolapio


