La lectura de hoy recoge las últimas palabras del Evangelio de Mateo. En ellas, el evangelista quiere destacar lo fundamental, el mensaje que no se puede olvidar.
Los discípulos han obedecido aquel mandato del Resucitado de ir a Galilea. Y ahí se lo encuentran y le adoran, aunque algunos dudaban. Es curioso cómo se entremezcla el obedecer, adorar y dudar. Parece normal que aquellos discípulos hicieran caso a su Maestro. Que le adoraran es ya un gran paso, porque reconocen que es más que un maestro: es Dios, al único a quien se puede adorar. Y todo ello sin grandes claridades, con las lógicas dudas que provienen de la razón y sobre todo del miedo a las consecuencias.
Esto es algo que nos puede pasar a nosotros, que intentamos seguir el estilo de Jesús, que le reconocemos como nuestro Señor… y que, cuando tenemos que dar algún paso significativo o cuando surge un importante desafío en la vida, nos supone duda e indecisión. Estamos en una situación semejante a la descrita en la lectura.
En ese contexto y como encomienda final, Jesús les habla con plena autoridad y les pide que vayan por todo el mundo (nos suena a Iglesia y Escuelas Pías en salida), para bautizar (visualizar sacramentalmente que el Padre nos hace sus hijos) y para enseñar lo que han vivido cuando con el Maestro (una buena descripción de la misión educativa escolapia).
Aquí tenemos un excelente resumen de la misión de toda persona cristiana y, especialmente de todo escolapio: transmitir lo vivido, enseñar (es decir, colocar las señales) para que cada persona pueda encontrarse también hoy con el Maestro, con ese Jesús vivo y resucitado, que está con nosotros siempre, que transforma nuestra vida al hacernos sus hijos (y hermanos de toda la humanidad).
Es una misión grandiosa y maravillosa, que llena la vida de quien la asume y que conlleva el esfuerzo por crear un mundo mejor.
El final del Evangelio es precioso y contagia confianza: Él nos asegura que estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.
Podemos tener dudas y miedo, tal vez no sabemos cómo hacer realidad esta apasionante misión… pero contamos con la mejor garantía: Él está siempre a nuestro lado. Puede parecer que ha subido al cielo y nos ha dejado, pero su espíritu y su presencia nos acompañan siempre.
P. Javier Aguirregabiria Aguirre Sch. P.
21 de mayo de 2023 | Domingo de la Ascensión
Mateo 28:16-20
Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.»

JAVIER AGUIRREGABIRIA AGUIRRE
Escolapio
