+39 06 68 40 741 scolopi@scolopi.net

El evangelio del este segundo domingo de adviento nos pone por protagonista a Juan, un hombre que proclama su mensaje en donde se conjugan dos sentidos: la llamada a la conversión y a la penitencia; y al tiempo, muestra la plenitud de la vida en Jesús, la alegría y el regocijo de un camino de esperanza y vigor para la humanidad.

Entendamos el evangelio entonces desde tres dinámicas a partir de las palabras de Juan: la primera, el comienzo de su ministerio: el evangelista Lucas nos presenta a Juan muy bien situado en su contexto con el objetivo de sintonizar el ministerio de su predicación en medio de las circunstancias difíciles de la realidad. Juan sabe que las autoridades no permitirán que su mensaje se realice y llegue a los que necesitan escucharlo.

La segunda es la vocación de profeta: Juan descubre su llamada en el Señor, proclamar que Jesús viene y hay que prepararse, preparar el corazón, la mirada y la vida para que no pase desapercibida el salvador de los hombres.

Y la tercera es detectar lo esencial de la misión profética de Juan: el profetismo de Juan no viene de él mismo, sino de la voluntad de Dios, su proclamación profética nace en el desierto y resuena con fuerza para aquellos que tienen sed de vida, que deseen la salvación; pero para ello, es necesario reubicarse, experimentar el perdón de los pecados y escuchar esa voz que clama en el desierto y que tiene alcance universal.

Resuenan en mí unas palabras de Ricardo Calleja, periodista y doctor en Matemáticas, cristiano claro, al referirse a este recreado mito de la caverna de Platón cuando se refiere a los cristianos del mundo de hoy; la oscuridad de la caverna moderna hoy defendida por las ideologías emergentes que exacerban el hedonismo puro y las individualidades rompiendo ese clamor de lo colectivo y del verdadero sentido de la existencia humana; allí, es necesaria una voz como la de Juan que proclame un horizonte nuevo, espiritual y trascendente que nos saque de este mutismo humano y de la superficialidad de lo estético, un fuego abrazador de unas palabras de esperanza, de venida de Cristo que reconfortan el alma, el corazón.

Afirma Ricardo: “les basta la luminosidad de las miradas, el acero templado de las palabras que no se desparraman”, que el evangelio de este domingo nos ayude a discernir para que estas palabras no se desparramen; esta proclamación que invite a la esperanza y a la conversión como aventura de cambio y de irrupción histórica del Señor en nuestras vidas.

 P. Alejandro Vásquez Olivar Sch. P.

Domingo 05 de Diciembre de 2021 | Domingo 2º de Adviento

Lucas 3, 1-6: Todos verán la salvación de Dios

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios.»

ALEJANDRO VASQUEZ

ALEJANDRO VASQUEZ

Escolapio