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Uno de los grandes aprendizajes, a lo largo de esta pandemia, que hemos reconocido, es la importancia de la compañía al prójimo. Esta será la tesis principal del presente artículo de opinión. Una de las consecuencias que ensombrecen la conciencia de nuestro prójimo debido a la pandemia es la distancia relacional. Por ejemplo; en Semana Santa estamos acostumbrados a celebrar los misterios pascuales con la gente, y ahora que nuestras Iglesias están vacías, nos damos cuenta de ello, o el simple hecho de reunirse para comer en familia o amigos. Todo esto ha sido limitado y exigiendo la “sana distancia” por más de un año. Lamentablemente existen diversas ideologías que bombardean el compartir con el prójimo para transformar nuestra vida en una ceguera egoísta. En consecuencia, se pierde el sentido del prójimo y solo nos hace ver por nosotros mismos.

Otra consecuencia de las prácticas sociales por la pandemia que oscurecen la compañía del prójimo, es el crear fronteras con las puertas de nuestra casa, en la cual, nadie entra, y si entra, es peligroso; creando así más división de la que hay, incluida la misma familia. Por lo tanto, necesitamos un “algo” que nos anime, nos ayude a reunirnos y estar juntos a pesar de la distancia, y por lo tanto, a mirar hacia adelante.

El Papa Francisco reconoce, en su encíclica “Fratelli Tutti”, la importancia de soñar juntos; “Solos se corre el riesgo de tener espejismos en los que ves lo que no hay; los sueños se construyen juntos” [F.T.8] Soñar en compañía del otro es precisamente, combatir el individualismo, romper esa barrera o frontera que nos separa. Estos espejismos que menciona son todas aquellas cosas que nos separan de Dios, y del prójimo, tales como: el celular, los juegos de video, pleitos, rencores, discusiones, entre otras cosas que el egoísmo “vestido de distanciamiento social” nos va cegando. Por lo tanto, el apóstol Pedro nos exhorta a estar siempre alertas ya que, nuestro “adversario (ὁ ἀντίδικος ὑμῶν[1]) el diablo, como león rugiente, está buscando a quién devorar” (Cf. 1 Pe 5, 8-9).  Si de verdad deseamos un desarrollo humano integral para todos y caminar juntos, para permanecer como “los sarmientos permanecen en la vid”, debemos evitar, a toda costa, que el distanciamiento social en la forma de sus consecuencias egoístas, merme la relación con nuestros hermanos, el caminar juntos y resistir firmes en la fe.

Por último, cada día se nos ofrece una nueva oportunidad de reiniciar y transformar aquellas sociedades heridas que necesitan rehabilitación, comenzando siempre con las personas que nos rodean, desde abajo, desde nuestra presencia escolapia. Por lo tanto, no nos quedemos en discursos teóricos y tengamos contacto con los afectados para abrirnos a nuevos ideales que hacen la vida más digna y bella. “No deje de considerar que es muy grata a Dios la ayuda que usted de al prójimo por puro amor suyo”. (Calasanz, 1645).

José Emmanuel Campa Gándara Sch.P.

 


[1] (El adversario de ustedes) Tomando la traducción original, Pedro invita a la comunidad a confiar en Dios y, sobre todo, estar vigilantes a todas aquellas cosas que nos separan y distraen de Él.

EMMANUEL CAMPA GÁNDARA

EMMANUEL CAMPA GÁNDARA

Escolapio

Nacido en Celaya, Guanajuato. Religioso escolapio de la Provincia de México desde 2015. Actualmente estudiante de licenciatura en teología, así mismo de licenciatura en educación media superior intercultural con especialidad en español y literatura. Apasionado de la música. Ha coordinado grupos juveniles y Canta Calasanz en la misma provincia.