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Responsabilidad social: ¿altruismo o lavado de conciencia?

Responsabilidad social: ¿altruismo o lavado de conciencia?

La experiencia propia me permite pensar que hablar de Responsabilidad social debería entenderse como la posibilidad de abrir espacios donde la equidad se legitime, donde las manos y voces se encuentren para construir un proyecto común conjunto que permee escenarios para la inclusión, para mirar y escuchar al otro más allá de su capacidad productiva, más allá de una fuerza de trabajo, más allá de su cosificación…es decir, escenarios que permitan responder a la pregunta ¿Podremos vivir juntos?[1]

Últimamente se han puesto en boca de muchos dos términos que a primera vista encierran todo un compromiso axiológico: Responsabilidad social; sin embargo, surge la inquietud si en nuestro contexto colombiano (conflicto armado, corrupción, clientela política, inequidad, pobreza…) y en aquellos en cuyas manos y voces especialmente resuenan las dos palabras, existe el verdadero espíritu de querer reconocer en otros su verdadera condición humana que implica la posibilidad de desarrollo personal en términos de educación, inserción social y política, acceso a la información, sentido de pertenencia y naturalmente la satisfacción de necesidades vitales que aseguren su supervivencia.

Pues es claro que contextos de exclusión, marginalidad y pobreza (Colombia es el país más desigual de toda América Latina según informe del Índice de Desarrollo Regional para Latinoamérica 2020 – IDERE LATAM), requieren de una atenta y cuidadosa mirada que permita replantear las prácticas y proyectos que hasta ahora se han venido desarrollando en aras del compromiso o responsabilidad social, de lo contrario tal y como lo plantea Amartya Sen “la iniquidad y la pobreza son muy sensibles a cualquier tipo de ejercicio de desarrollo. La principal razón de hacer algo respecto a la iniquidad es reconocer la negatividad intrínseca de una sociedad donde hay un alto nivel de iniquidad. Esta, además predispone a la violencia y conlleva una serie de consecuencias desfavorables: una de ellas es la inestabilidad económica y la protesta.”[2]

Ahora bien, ¿se podrá esperar que además de reflexionar, escribir, debatir y por qué no denunciar exista una real capacidad de compromiso que rebase el mero discurso? Y entiendo por capacidad real de compromiso la posibilidad de resignificar conceptos como competencia, poder, conflicto, convivencia, ciudadano, una resignificación que permita hablar de cooperación, de un poder que no sea el que mueve la ambición y los intereses particulares sino precisamente el que permite la interacción social y política desde el reconocimiento del otro como igual por su condición humana, pero diferente en tanto historia propia, diferencia que nutre y enriquece validando el vivir con otros. Otros y todos no solo espectadores sociales (simples ciudadanos), sino actores sociales que se construyen “imponiendo a la sociedad instrumentalizada, mercantil y técnica, principios de organización y límites conformes a su deseo de libertad y a su voluntad de crear formas de vida social favorables a la afirmación de sí mismo y al reconocimiento del otro…”[3]

¿Estaremos dispuestos todos en lo que a cada uno corresponde (Estado, Empresa Privada, Iglesia, Academia…) a cambiar la mirada y dispuestos a apostar a un nuevo proyecto de construcción social?

Un nuevo proyecto de construcción y participación social que asegure una mejor distribución del ingreso y la riqueza, que disminuya la brecha de la desigualdad, que deslegitime la violencia que nace precisamente de la disparidad social y económica, que sea capaz de reescribir y reinterpretar la historia de una Nación, que nació precisamente fundada en los intereses de una clase particular sostenida gracias a la expropiación y explotación de una mayoría, situación que pareciera perpetuarse en el tiempo…

Pastora González Colino


[1] TOURAINE, Alain. “¿Podremos vivir juntos?” Argentina, Fondo de cultura económica, 1996.

[2] SEN, Amartya. Premio Nóbel de economía, 1998.

[3] TOURAINE, Alain. Op. Cit.

PASTORA GONZÁLEZ COLINO

PASTORA GONZÁLEZ COLINO

Ingeniera Industrial

Colombiana/Española. Directora Ejecutiva de la Fundación Educativa Calasanz y Coordinadora Provincial ENF y Voluntariado en la Demarcación Nazaret.  Comprometida con la transformación y la justicia social, con entusiasmo y espíritu solidario,

La aventura intelectual de la fe

La aventura intelectual de la fe

La vida mental es muy compleja y resulta de la combinación de diversos recursos de los que dispone el cerebro para captar, elaborar y responder a la multitud de estímulos que recibimos del mundo y de las personas con las que nos relacionamos.

Entre las grandes instancias de la mente destaca el mundo emocional y la capacidad de razonar, ambas intensamente presentes en todas las dimensiones mentales. A ellas y a las pulsiones de vida debemos la construcción de nuestras decisiones y la elaboración del sentido de la vida. En la cultura ilustrada europea con frecuencia se considera que la razón es la única referencia interesante y seria para el conocimiento y las decisiones, dejando todas las demás dimensiones (simbólicas, artísticas, éticas, espirituales, religiosas…) para las zonas “menos serias o dignas” del mundo mental. Esta forma de pensar no responde a la realidad de la neurología. No existen en el cerebro zonas propias para la razón, aisladas de las otras zonas dedicadas a “quehaceres” menos fiables. Siempre y en toda actividad mental se moviliza todo el cerebro aunque en modalidades diversas.

La fe religiosa es una experiencia mental en la que tiene importancia el mundo emocional, el razonamiento y las pulsiones esperanzadas de vida, lo mismo que sucede en el arte, la ética y las mismas ciencias en algunas de sus dimensiones. En la fe tiene importancia la confianza básica en la vida, dimensión emocional central para estructurar el sentido del vivir, como reconoce la psicología, y a la vez la fe se apoya en razonamientos amplios intelectualmente correctos si están bien argumentados.

Es importantes que esta base racional de la fe esté suficientemente ilustrada y en este quehacer tiene mucha importancia el papel que puede representar la educación.

El lema escolapio expresa de una forma muy clara la necesidad de coordinar los aspectos emocionales y los razonamientos que confluyen en la experiencia de creer.

Vivimos de credibilidad (que no credulidad) y la credibilidad se asienta en la plenitud del mundo mental. La fe puede constituir una de nuestras mejores aventuras intelectuales. 

Ramon Maria Nogués

RAMÓN MARÍA NOGUÉS

RAMÓN MARÍA NOGUÉS

Escolapio

Nació en Barcelona en 1937. Escolapio. Doctor en Biología. Ha sido catedrático de Antropología Biológica en la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha realizado investigaciones en genética de poblaciones humanas y en evolución cerebral y ha publicado sobre Cerebro y Religión. Forma parte de comisiones nacionales de Bioética.

Rostros de resurrección. La belleza de un rostro enamorado

Rostros de resurrección. La belleza de un rostro enamorado

Ciertamente, como se suele decir, la cara es el espejo del alma. A lo largo de mi vida, en distintos momentos, me he ido encontrando con algunos personajes en los que el refrán se hace vívida realidad. Son personas de carne y hueso que nos han dejado fotografías, al haber vivido desde finales del siglo XIX, el siglo XX y algunos incluso en el XXI, aunque todos ellos nos han dejado ya.

A unos los he conocido presencialmente, los menos; a otros por sus libros o por los libros de otros. Especial cariño me merece el primero que descubrí, el Hermano Roger de Taizé, del que tuve la suerte de recibir su bendición en alguna ocasión en mi juventud (por primera vez en 1990). El último de ellos, Franz Jalics, jesuita recientemente fallecido al cual tristemente no he podido conocer. Su libro “Ejercicios de contemplación”, es una verdadera maravilla.

En medio, muchos otros, unos ya declarados santos, otros con una santidad que rezuma en su rostro aun sin ser canonizados oficialmente. Unos varones, otras mujeres; unos físicamente agraciados, otros no tanto. Pero todos ellos, inconmensurablemente bellos desde el interior e irradiando belleza por la mirada y la expresión. No sobreactúan, de ellos emana paz, serenidad interior, confianza y esperanza ciertas… Son una gozada. Me produce una cierta envidia, espero que sana, porque en ellos veo el reflejo de lo que dice San Pablo: “Ya no soy yo, es Cristo quien vive en mí”.

En este sencillo artículo, al menos los recuerdo: Franz Jalics, Hermano Roger, Carlos de Foucauld, Pedro Arrupe, Teresa de Calcuta, Madeleine Delbrel, Teresa de Lisieux, Thomas Merton, Oscar Romero, Simone Weil, Pedro Casaldáliga, Etty Hillesum, Juan XXIII, Helder Cámara, Tony de Mello… Faltarían otros, obviamente, aunque estos han ejercido en mí especial influjo a lo largo de mi historia, algunos por su doctrina, todos por su trasparencia. Invito a observar sus rostros… a dejarnos interpelar por ellos, sus miradas nos abren una ventana al Amor.

Mario Contell

MARIO CONTELL

MARIO CONTELL

Educador

La Resurrección según Esteban Murillo

La Resurrección según Esteban Murillo

En este tiempo pascual nos es dado contemplar el inmenso misterio de la Resurrección del Señor. Misterio de paradojas y aparentes contradicciones. Misterio de extremos que se unen y entrelazan. Te invito a contemplar unos instantes esta pintura, antes de presentar algunas consideraciones sobre la misma.

Esteban Murillo, pintor sevillano del siglo XVII, retrata con maestría el preciso momento en el que Jesús se levanta de entre los muertos. Es una pintura cálida, con gran manejo de la luz y la oscuridad, que nos remite a la aurora del primer día de la semana.

Hay varios contrastes en esta obra que me gustaría destacar.

En primer lugar, el Señor Jesús mira hacia lo alto, tiene sus ojos depositados en la altura hacia la que parece que se dirige, flotando por sobre la tierra. Curiosamente, los otros personajes hundidos en el sopor, inclinan la cabeza hacia el suelo.

Otro contraste está en referencia a los cuerpos allí presentes. Los tres guardias con gruesas vestiduras y armaduras sobre sus cuerpos opacos, son el anti-tipo del Resucitado que muestra la limpieza y pulcritud de su cuerpo, apenas cubierto por unas sábanas.

Si bien en Jesús hay muestras del flagelo de la Cruz – la herida del costado, las marcas de los clavos – todo está atravesado por la Pascua. Por el contrario, los soldados, abatidos por el cansancio, con los pies y las vestiduras sucias, mantienen aún con ellos los pertrechos de la tarea realizada: lanzas y escudos, capas y yelmos.

En último lugar, deseo referir a la posición de los cuerpos. Los tres guardias yacen en el piso derrotados por el sueño. Sus cuerpos están al nivel del suelo y, en dos casos, completamente acostados. Están acurrucados, doblados, enrollados, hechos una pequeña cosa sobre la tierra.

Por su parte, Jesucristo se eleva triunfante hacia los cielos. Nada en Él toma contacto con el suelo. Está erguido de manera victoriosa. Su cuerpo estirado, todo su cuerpo desplegado, como el estandarte que con orgullo porta en su mano izquierda.

¡El Crucificado ha Resucitado! ¡Es elevado sobre la tierra para atraer a todos hacia Él!

P. Andrés Rodríguez

 

ÁNDRÉS RODRÍGUEZ

ÁNDRÉS RODRÍGUEZ

Escolapio

Sacerdote escolapio de Argentina. Nacido en Coronel Suárez y llamado por Calasanz desde esas tierras. Estudió Teología y profesorado en Ciencias de la Religión en la UNSTA. Es apasionado de la lectura, con grandes afectos para la música, siempre deseoso de poder contemplar y mirar más adentro de las cosas. Actualmente vive en Córdoba, Argentina y es maestro de prenovicios.

Rostro-Trastévere

Rostro-Trastévere

Aún entre la gente dejé,
Como Tiber desbordado en continentes
la mirada que mora en el Trastévere del mundo.
En los barrios que en carne se sumergen
aun habitan los niños deshabitados,
la piedad te mira al rostro
la letra aun es hoy, la Palabra primera
y todas las demás.

Aquí donde la primavera encuentra el modo
de hacer del niño estaciones y vida.
La palabra es semilla.

Aún habitan los niños deshabitados de palabra,
Calasanz no vuelve el rostro, sigue…
No lo dejará por nada del mundo.
Nos invita.

¿Cómo te mira Calasanz?

ISABEL GARCÍA DE JUAN

ISABEL GARCÍA DE JUAN

Educadora

Educadora. Profesora de Geografía e Historia y Lengua y Literatura en Secundaria y Bachiller en el colegio Calasanz de Santander. Coordinadora de la Acción Social de Santander. Casada, madre de dos hijas. Pertenece a la Fraternidad Escolapia de Betania.
PEPE MONTALVÁ BENEYTO

PEPE MONTALVÁ BENEYTO

Laico

Fotógrafo fustrado, tipógrafo mediocre, diseñador de tres al cuarto. En labores comunicativas escolapias. Casado, padre de tres hijos. Pertenece a la Fraternidad Escolapia de Betania.
Tiempo de fachadas reventadas

Tiempo de fachadas reventadas

La guerra sigue haciendo de la historia un tiempo de fachadas 
reventadas y cuerpos caídos en derrumbe.

Edificar las ruinas es el estado de los hombres, abrir por bombas o pantallas fachadas donde, en lo oscuro, se derrota el hogar, montañas de cimientos caen, son lanzas en la red, hasta la propia guerra sin guerra se atestigua. Ocurre así, no solo Siria se tiñe de silencios.

Silencio al refugiado, silencio tras el ruido, migrantes silenciados, silencio aún en nosotros.

Sin embargo ahí, en triángulo primero, descalzo en humildad, sin miedo de quebrarse la piel en los ladrillos todavía hombre y mujer alzan de la tierra la muerte, la desmayada vida, vestida de colores de Cielo y Mar y Madre Sagrada.

Sigue haciéndonos la historia, un caer las fachadas, abrirse los cimientos, bloquear los caminos, astillas de entrecalles…

Pero hermano y hermana, tus cimientos de barro soplado deben buscar al hermano caído, limpiar las ruinas, crear nuevos caminos, descalzarse de nuevo, hacer del cuadro el trino que edifique las ruinas.

¿Qué caminos despejar, cómo responder a las guerras del mundo, qué cimientos rescatar de entre las ruinas?

…………..
Descendimiento de la Cruz. Rogier van der Weyden. 1435. Museo del Prado.

ISABEL GARCÍA DE JUAN

ISABEL GARCÍA DE JUAN

Educadora

Educadora. Profesora de Geografía e Historia y Lengua y Literatura en Secundaria y Bachiller en el colegio Calasanz de Santander. Coordinadora de la Acción Social de Santander. Casada, madre de dos hijas. Pertenece a la Fraternidad Escolapia de Betania.

PEPE MONTALVÁ BENEYTO

PEPE MONTALVÁ BENEYTO

Laico

Fotógrafo fustrado, tipógrafo mediocre, diseñador de tres al cuarto. En labores comunicativas escolapias. Casado, padre de tres hijos. Pertenece a la Fraternidad Escolapia de Betania.