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¿Verdadera incapacidad de verlo o excusas para no hacerlo?

¿Verdadera incapacidad de verlo o excusas para no hacerlo?

A este mundo hemos venido a transitar muchos caminos. Cada uno de nosotros está en constante búsqueda. Nos trazamos horizontes y metas en las diferentes etapas de la vida. Y me atrevería a decir que al final, todos buscamos la verdadera felicidad, la plenitud de la vida, la paz en el corazón. En resumen, el Amor.

Pero en medio de esas búsquedas aparecen ciertos obstáculos que pareciera que no quieren dejarnos avanzar. El obstáculo está ahí delante, existe, es objetivo. Pero el obstáculo no tiene la última palabra ni puede definir nuestra existencia. Nos quedan siempre dos opciones: o quedarnos bloqueados, petrificados, estáticos, o podemos afrontarlo y superarlo para seguir adelante. Y esta segunda opción requiere coraje, determinación y la confianza en Dios para poder lograrlo.

Zaqueo, que era bajo de estatura, no dejó que ni su tamaño, ni quienes no lo dejaban ver, ni el treparse a un árbol, ni el juicio o murmuraciones de los demás, determinaran su deseo de ver a Jesús, hablar con él y tenerlo como huésped en su casa. Contra todo pronóstico Jesús estuvo en su casa y llegó la salvación tanto a él como a su familia.

Dejemos entrar a Jesús a nuestro corazón superando cualquier obstáculo que se presente para evitarlo. Que cada día sea Él el invitado principal. Que dialoguemos con Él desde la pequeñez de nuestra existencia. Que comamos con Él cada día, alimentándonos de su Palabra y de su Cuerpo y de su Sangre. Que divisemos el horizonte para encontrarlo siempre mirándonos con amor, misericordia y ternura. Y que así seamos instrumentos de conversión para todos los que nos rodean, pudiendo disfrutar de la salvación que sólo Él nos puede dar.

P. Andrés Valencia Henao Sch. P.

Domingo 30 de Octubre de 2022 | 31º domingo de tiempo ordinario

Lucas 19, 1-10: El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Él bajó en seguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.» Pero Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.» Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también este es hijo de Abrahán.

Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»

ANDRES VALENCIA HENAO

ANDRES VALENCIA HENAO

Escolapio.

Nacido en Colombia en 1977. Exalumno del Colegio Calasanz de Pereira. Ha trabajado como director de escuela y asistente provincial de la Provincia Nazaret. Se desempeñó como Postulador General y como responsable de la oficina de comunicación de la Orden en Roma del 2015 al 2022. Actualmente es profesor de inglés en uno de nuestros colegios en Bogotá.

Nuestra evangelización

Nuestra evangelización

Algunas ocasiones, como educadores, podemos caer en el error de transmitir todos los conocimientos que tenemos y no tener presente a Dios (como la figura del fariseo). Esto nos hace olvidar que, los niños y jóvenes, necesitan un padre o madre, más que un intelectual. Por ello, las lecturas de hoy nos invitan a reflexionar sobre nuestra misión como personas que conducen hacia Jesús (evangelizadoras).

Hoy la Iglesia nos invita a reflexionar sobre el día mundial de las misiones, una oportunidad valiosa para orar y pensar en los diversos carismas que existen en la Iglesia, sobre todo los que están enfocados en la evangelización ad gentes. Pero, ¿Cómo ser un discípulo misionero? La respuesta es; buscando siempre vivir la alegría del Evangelio: sin ella no se hace misión, se anuncia un Evangelio que no atrae. Por otro lado, está la pregunta; ¿Cómo ser un escolapio misionero? Misma respuesta que la anterior pregunta; No es necesario ir a otros países para trasmitir la Buena Noticia, ni pelear para que el P. General nos mande a nuevas fundaciones; se trata de vivir y compartir el Evangelio con los niños, con nuestra familia, con nuestra comunidad.

Ciertamente, la segunda lectura nos recuerda que; la adhesión interior del corazón corresponde a la profesión de fe exterior. No podemos predicar lo que no conocemos, ser misioneros es experimentar un encuentro con el Señor, haber sentido su amor hacia nosotros y dejarnos ver como Él mismo nos mira, para que así, podamos proclamar, con el testimonio y no solo de palabra, que Dios existe y nos invita a estar con Él. Con razón Pablo cita a Isaías diciendo; “¡Que hermosos son los pies de los que anuncian buenas nuevas!”. No podemos ser solamente intelectuales buscando trasmitir lo que sabemos. Ser misionero implica educar en el amor de Dios; recordar nuestro lema; evangelizar educando en la piedad y las letras.

Lamentablemente, a veces, nos dejamos llevar más por nuestros títulos académicos que por el amor. Por eso, Lucas hace un fuerte llamado a la humanidad a hacer un alto en nuestras vidas y autoevaluarnos bajo la cosmovisión dos personajes:

  1. El fariseo: Un hombre perfeccionista que mira y desprecia a los que no son como él. Una persona llena de sí misma y no de Dios.
  2. El publicano: Una persona que reconoce ante Dios sus errores y pide perdón de corazón.

Dentro de la misión educativa que se nos ha encomendado, debemos orar para que Dios nos muestre el camino a la justicia. Ser justos es un don gratuito que Dios mismo concede a los que creen en Él. En la segunda lectura aparece seis veces el verbo creer, esto nos lleva a la pregunta; ¿Creemos en Él o solo proclamamos nuestros conocimientos intelectuales? ¿Qué actitudes tengo con los que entran en contacto conmigo?

Por último, Calasanz nos hace una atenta invitación a emplear nuestros talentos en servicio de los niños, que es el medio de conseguir el gran mérito y asegura el camino al cielo. Todo lo demás es tentación del enemigo (11-8-1629).

Que en este día en que la Iglesia nos invita a orar por las misiones, reflexionemos también nuestra misión que Dios nos ha encomendado a cada uno de nosotros, y rumear las preguntas anteriormente propuestas, para que, cuando estemos frente a Jesús Eucaristía, podamos expresar lo que nuestro corazón siente, y Él, con su infinito amor, nos oriente para seguir proclamando, con nuestras acciones, la venida del Reino, y podamos decir con orgullo ¡Creo en Dios!

Que el Señor siempre nos guíe con su mano misericordiosa.

José Emmanuel Campa Gándara Sch. P.

Domingo 23 de octubre de 2022 | Domingo XXX del Tiempo Ordinario (DOMUND) 

Lc 18, 9-14: El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no.

En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que s tenían por justos y despreciaban a los demás:

«Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias’.

El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: ‘Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador’.

Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido».

EMMANUEL CAMPA GÁNDARA

EMMANUEL CAMPA GÁNDARA

Escolapio

Nacido en Celaya, Guanajuato. Religioso escolapio de la Provincia de México desde 2015. Actualmente estudiante de licenciatura en teología, así mismo de licenciatura en educación media superior intercultural con especialidad en español y literatura. Apasionado de la música. Ha coordinado grupos juveniles y Canta Calasanz en la misma provincia.
Bien vite, il leur fera justice

Bien vite, il leur fera justice

L’évangile d’aujourd’hui nous raconte l’histoire d’une veuve qui part voir un juge pour qu’il lui rende justice. Ce dernier, malheureusement, se définit comme étant quelqu’un qui n’a aucun respect envers Dieu et se moque des hommes. Il pense se suffire et n’en fait qu’à son bon vouloir. Cependant, cette femme veuve qui a la malchance de tomber sur ce mauvais juge, ne va pas perdre espoir et parviendra à obtenir justice car elle possède trois qualités importantes : l’humilité, la persévérance et la vigilance.

  1. L’humilité : La veuve sait que sa cause est juste et que le juge n’est un homme bon. Mais ce qu’elle sait davantage c’est qu’il n’y a que ce juge mauvais qui peut lui rendre justice contre son adversaire. Elle ira donc voir le juge sans tenir compte de la mauvaise réputation de celui-ci. Elle reconnait qu’elle ne peut obtenir gain de cause autrement qu’en s’humiliant encore et encore devant cet homme apparemment inflexible. Du fond d’elle-même, elle se voit petite, faible et pauvre. Cette pauvreté est aussi curieusement sa force. En effet, la reconnaissance de sa pauvreté est la première condition de participation au Royaume. Il faut être humble pour gagner le cœur de Dieu !
  2. La persévérance : Saint Luc nous dit que ce n’est pas de bon cœur ou par conscience professionnelle que le juge a cédé à la demande pressante de la veuve. S’il l’a fait, c’est bien plus pour retrouver sa tranquillité, pour qu’elle arrête de le déranger. A cet effet, le juge dit : « Je vais lui rendre justice pour qu’elle ne vienne plus sans cesse me casser la tête ». La persévérance paye ; elle est une vertu. La vie de foi n’est toujours pas un long fleuve tranquille. Bien au contraire, elle est souvent parsemée de difficultés et d’embûches. Croire c’est justement refuser de baisser les bras, c’est faire face à l’adversité avec discernement et clairvoyance.
  3. La vigilance : Si nous ne devons pas baisser les bras, c’est justement pour que nous restions vigilants. La fin de ce texte sonne effectivement comme une mise en garde : « Le fils de l’homme, quand il viendra, trouvera-t-il la foi sur la terre ? » La foi est un combat : il nous faut permanemment rester en éveil si nous ne voulons pas vaciller, recevoir les coups de l’adversaire et tout perdre. Nous sommes appelés à crier jour et nuit vers Dieu : il nous rendra justice parce que nous sommes ses élus.

P. Félicien Mouendji Sch. P.

Dimanche 16 octobre 2022 | 29ème dimanche du temps ordinaire 

Lc18, 1-8

En ce temps-là, Jésus disait à ses disciples une parabole sur la nécessité pour eux de toujours prier sans se décourager : « Il y avait dans une ville un juge qui ne craignait pas Dieu et ne respectait pas les hommes. Dans cette même ville, il y avait une veuve qui venait lui demander : ‘Rends-moi justice contre mon adversaire.’ Longtemps il refusa ; puis il se dit : ‘Même si je ne crains pas Dieu et ne respecte personne, comme cette veuve commence à m’ennuyer, je vais lui rendre justice pour qu’elle ne vienne plus sans cesse m’assommer.’ »
Le Seigneur ajouta : « Écoutez bien ce que dit ce juge dépourvu de justice ! Et Dieu ne ferait pas justice à ses élus, qui crient vers lui jour et nuit ? Les fait-il attendre ? Je vous le déclare : bien vite, il leur fera justice. Cependant, le Fils de l’homme, quand il viendra, trouvera-t-il la foi sur la terre ? »

FÉLICIEN MOUENDJI MASSONGO

FÉLICIEN MOUENDJI MASSONGO

Piariste

Prêtre piariste de nationalité camerounaise. J’ai travaillé principalement comme formateur au Sénégal et au Cameroun. J’ai occupé les fonctions d’assistant provincial et responsable d’Itaka dans la Province d’Afrique centrale. Actuellement, j’exerce comme Supérieur du Vicariat piariste du Congo et Maître des scolastiques à Kinshasa (RD Congo).
Los otros nueve se sanaron, pero el décimo: no.

Los otros nueve se sanaron, pero el décimo: no.

El Evangelio de este domingo me sugiere esta reflexión: los diez leprosos fueron sanados, los diez. El Reino de Dios es un don para todos ofrecido, pero la capacidad de acogida en el humano siempre es diferente en su intensidad. La salvación es para todos ofrecida, pero la capacidad de multiplicarla en verdadera alegría es diferente en su misterio.

El Evangelio habla de diez hombres que salieron al paso de Jesús, y fueron sanados de igual manera. Después los diez fueron enviados a presentarse con los sacerdotes. Pero, uno de ellos regresó a Jesús para agradecerle su acción sobre él y glorificar a Dios por su misericordia. Era un samaritano.

La identidad, nacionalidad de los otros nueve, no lo sabemos. Solo sabemos que el que regresó era un samaritano y que el efecto del paso de Jesús por su vida le sanó, y le hizo regresar a la fuente de vida: Jesús.

¿Por qué el último no solo sanó? Lo que pasó en este samaritano, según palabras de Jesús: Tu fe te ha salvado. La reacción y el efecto de la mirada de Jesús en su vida fue mucho más. El Reino de Dios siempre, es más. La acción de la luz pascual sobre la creación y sus creaturas, siempre será más. Por tal motivo, el Reino de Dios siempre sorprende a todos con su potencia y su belleza en clave de ser MÁS.

Todos fueron sanados, pero solo el último fue salvado porque reconoció a quién tenía que volver: Jesús. La lejanía, se volvió cercanía. La sanación, recuperó el sentido de vivir. La plegaria, dispuso la escucha profunda de fe. La gratitud, puso en movimiento a La Fuente. La esperanza, se volvió realidad escatológica. La soledad, se volvió relación. La exclusión, posibilitó la reintegración. La impotencia se convirtió en Palabra.

Por tal motivo, el Reino de Dios siempre es MÁS. El Reino de Dios es un regalo incondicional e inmerecido, si lo ponemos en proporción a nuestros actos y deseos. Pero, si el Reino de Dios lo acogemos en relación al deseo de Dios, comprenderemos por qué somos amados, por qué ser agradecidos, por qué postrarnos ante su presencia, por qué comprometernos para coadyuvar al crecimiento del Reino de Dios en nuestro entorno próximo.

El MÁS del Reino de Dios habita en nuestra alma y se canaliza a través de nuestra voluntad. ¡Escúchalo! Retornar a la fuente provoca la escucha intensa del deseo eterno de Dios de amarte. Cuando te ayude a sanar tus heridas, no te quedes solo en el efecto de estar a salvo. Ve adentro de tu alma, donde resonará la voz de Dios que te dice: SIEMPRE HE SIDO FIEL A TI. SIEMPRE HE ESTADO CONTIGO A TU LADO. SIEMPRE HE SIDO MÁS PARA TI.

Ánimo y que Dios nos dé la luz y la paz que necesitamos.

Julio Alberto Álvarez

Domingo 09 de Octubre de 2022 | 28º domingo de tiempo ordinario

Lucas 17, 11-19: ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?

Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: “Jesús, maestro, ten compasión de nosotros”. Al verlos, les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes». Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús, tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?». Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado».

JULIO ALBERTO ÁLVAREZ DÍAZ

JULIO ALBERTO ÁLVAREZ DÍAZ

Escolapio

Nació en Puebla. Amante de la naturaleza y siempre dispuesto a aprender.

L’humilité abolit les montagnes de notre vie / La humildad derriba las montañas de nuestra vida

L’humilité abolit les montagnes de notre vie / La humildad derriba las montañas de nuestra vida

Chers amis lecteurs,

Notre réflexion de ce dimanche, porte sur la foi en Dieu. En effet, nous vivons dans un monde en proie à l’incertitude, aux vices de divers ordres (violence, guerre, haine, orgueil, discrimination, etc.). Devant ces fléaux, nous chrétiens, avons parfois l’impression que Dieu nous a tourné le dos, au mieux qu’il nous a abandonné et certains diraient qu’il n’existe pas. Jésus va apporter une réponse à ses disciples, qui se trouvent dans la même situation d’incertitude en cheminant avec lui vers Jérusalem. La question fondamentale qu’ils pourraient se poser, serait « qu’adviendra-t-il de nous quand Jésus ne sera plus là ? ». Connaissant ce doute, la réponse de Jésus sera « La foi, si vous en aviez gros comme une graine de moutarde, vous diriez au grand arbre que voici : ‘Déracine-toi et va te planter dans la mer’, et il vous obéirait ». Un message qui devrait s’entendre comme une invitation à vivre dans l’humilité pour pouvoir maintenir la communion avec Dieu. Le chrétien humble, est celui à qui Dieu se manifeste même dans les épreuves, c’est pourquoi, Jésus va inviter les disciples à n’être plus jamais au service de leur frère et sœur et surtout des tous petits. Car en réalité ceux qui travaillent dans la vigne du Seigneur, doivent être capable de dire à la fin de leur journée de travail « Nous sommes des serviteurs quelconques : nous n’avons fait que notre devoir ».

Nous allons demander à Dieu de nous aider à surmonter les montagnes de nos vies qui nous empêchent à aller à la rencontre du prochain et nous évitent à être au service de nos frères et sœurs.

P. Clement Tsanga Mbia Sch. P.


Queridos amigos lectores:

Nuestra reflexión de este domingo es sobre la fe en Dios. En efecto, vivimos en un mundo lleno de incertidumbres, vicios de diversa índole (violencia, guerra, odio, orgullo, discriminación, etc.). Ante estos calamidades, los cristianos tenemos a veces la impresión de que Dios nos ha dado la espalda o, en el mejor de los casos, que nos ha abandonado y algunos dirían que no existe. Jesús va a dar una respuesta a sus discípulos, que se encuentran en la misma situación de incertidumbre mientras caminan con él hacia Jerusalén. La pregunta fundamental que podrían hacerse es «¿qué nos pasará cuando Jesús ya no esté aquí? Conociendo esta duda, la respuesta de Jesús será «Si tuvieras una fe tan grande como un grano de mostaza, le dirías a este gran árbol: desarráigate y vete a plantar en el mar’, y te obedecería. Este mensaje debe entenderse como una invitación a vivir en humildad para mantener la comunión con Dios. El cristiano humilde es aquel al que Dios se le manifiesta incluso en las pruebas, por eso Jesús invita a los discípulos a estar al servicio de los demás, especialmente, los más pequeños. Porque, en realidad, los que trabajan en la viña del Señor deben poder decir al final de su jornada laboral: «Sólo somos siervos: sólo hemos cumplido con nuestro deber».

Vamos a pedir a Dios que nos ayude a superar las montañas de nuestra vida que nos impiden ir al encuentro del prójimo y evitar estar al servicio de nuestros hermanos y hermanas.

Dimanche, 02 Octobre 2022 | 27e dimanche du temps ordinaire

Luc 17, 5-10 : Si vous aviez la foi… !

Les Apôtres dirent au Seigneur: «Augmente en nous la foi!». Le Seigneur répondit: «La foi, si vous en aviez gros comme une graine de moutarde, vous diriez au grand arbre que voici: ‘Déracine-toi et va te planter dans la mer’, et il vous obéirait. » Lequel d’entre vous, quand son serviteur vient de labourer ou de garder les bêtes, lui dira à son retour des champs: ‘Viens vite à table?’. Ne lui dira-t-il pas plutôt: ‘Prépare-moi à dîner, mets-toi en tenue pour me servir, le temps que je mange et que je boive. Ensuite tu pourras manger et boire à ton tour’. Sera-t-il reconnaissant envers ce serviteur d’avoir exécuté ses ordres? De même vous aussi, quand vous aurez fait tout ce que Dieu vous a commandé, dites-vous: ‘Nous sommes des serviteurs quelconques: nous n’avons fait que notre devoir’».

Domingo 2 de Octubre de 2022 | 27º domingo de tiempo ordinario

Lucas 17, 5-10: ¡Si tuvierais fe … !

En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.» El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar.» Y os obedecería. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «En seguida, ven y ponte a la mesa»? ¿No le diréis: ‘Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú»? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.»»

CLÉMENT TSANGA MBIA

CLÉMENT TSANGA MBIA

Piariste

Religieux piariste de la Province d’Afrique Centrale, Assistant provincial en charge du ministère et de la mission partagée piariste et responsable de l’animation et de l’innovation pédagogique dans les Ecoles piaristes d’Afrique Centrale.
La necesidad de escucharLE

La necesidad de escucharLE

El Evangelio de este domingo es rotundo como una bofetada… o un jarro de agua fría. De toda esta escena dantesca, con tormentos inefables, hay una conclusión directa: “¡Ignorar al pobre es despreciar a Dios!” (Papa Francisco dixit). Yo, sin embargo, me llevo al corazón retazos de la última frase: “si no escuchan…”

¡Ay!… y pienso en lo difícil que me resulta escuchar en tantas ocasiones (empezando por mi mujer y mis hijos, no crean), en medio de este mundo, colmado de afanes nimios, prisas banales y esas vigas enormes en los ojos ajenos. Resulta imprescindible, pues, andar con los ojos (y las orejas) bien abiertas para estar atento al hermano, pero también a los signos de Dios en nuestra vida, en este día a día nuestro con su subida del pan, su matraca inflacionista y esas colas del hambre espeluznantes… Hace falta escuchar en medio de esta espesa niebla que nos ha tocado vivir, al borde del declive económico que siempre afecta a los mismos, abrazados a esta crisis energética y climática, mientras escuchamos cada vez más cerca esos tambores de guerra que claman al cielo…

Es necesario escuchar y saber que, en ocasiones, para poder escucharLE hace falta, también, silencio.

Pepe Montalvá Beneyto

Domingo 25 de septiembre de 2022 | 26º domingo de tiempo ordinario

Lucas 16, 19-31: Recibiste bienes y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces

Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.

El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado. En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.

Entonces exclamó: «Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan». «Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí». El rico contestó: «Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento». Abraham respondió: «Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen». «No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán». Pero Abraham respondió: «Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán»».

PEPE MONTALVÁ BENEYTO

PEPE MONTALVÁ BENEYTO

Laico

Fotógrafo fustrado, tipógrafo mediocre, diseñador de tres al cuarto. En labores comunicativas escolapias. Casado, padre de tres hijos. Pertenece a la Fraternidad Escolapia de Betania.