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Buenas sensaciones

Buenas sensaciones

“No tengo buenas sensaciones, pero confío en la Escritura, que consigue iluminar lo que aparentemente no tiene buena pinta”.

La confidencia de un amigo se tornó inspiración para penetrar en la tercera semana de Adviento, de la mano del Domingo de la Alegría que, a través del anuncio del Bautista, revela cómo las situaciones cotidianas se tornan camino practicable que prepara la venida del Señor:

  • En la solidaridad concreta y encarnada de quien comparte aquello que tiene: túnica, comida, capacidades, tiempo… para salir al encuentro del otro y hacer posible la fraternidad renovada y la amistad.
  • Por la trasparencia honesta de quien busca no defraudar, “no exigiendo más de lo establecido” en una medida que, rebasando lo económico, se extiende a las relaciones en el trabajo, en casa, con los más cercanos e íntimos. Viviéndose en el encuentro y creando espacios amplios donde todos se sientan seguros y, sobre todo, libres.
  • Ejerciendo la tarea diaria de un modo competente, que desvanece las sombras de la ineficacia y la falta de profesionalidad. Siendo cada vez más conscientes de que el desempeño de la propia vocación nos ofrece el camino por el que Dios (también en este Adviento) acontece en nuestras existencias y se revela como Señor de la Vida.

La triple diatriba que los distintos grupos presentan a Juan prepara el anuncio solemne de Jesús, cuya llegada es inminente. Gestos cotidianos como desatar la correa de una sandalia, aventar la parva, reunir el grano o quemar la paja (de fuerte sabor escatológico) muestran la potencia simple de quien viene como Fuego a consumir lo antiguo y sus malas sensaciones para dar comienzo a un tiempo nuevo, cuyos precursores son la Bondad y la Alegría.​

P. Ángel Ayala Guijarro Sch. P.

​Domingo 12 de Diciembre de 2021 | Domingo 3º de Adviento

Lucas 3, 10-18: ¿Qué hacemos nosotros?

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «¿Entonces, qué hacemos?»
Él contestó: «El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.»
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: «Maestro, ¿qué hacemos nosotros?»
Él les contestó: «No exijáis más de lo establecido.»
Unos militares le preguntaron: «¿Qué hacemos nosotros?»
Él les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.»
El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.»
Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.

ÁNGEL AYALA GUIJARRO

ÁNGEL AYALA GUIJARRO

Escolapio

Madrid (1976). Doctor en Teología por la Universidad Pontificia Comillas (Madrid). Responsable en Roma del departamento de Identidad y Carisma Calasancio.

Preparar el corazón, la mirada y la vida para la llamada del Señor

Preparar el corazón, la mirada y la vida para la llamada del Señor

El evangelio del este segundo domingo de adviento nos pone por protagonista a Juan, un hombre que proclama su mensaje en donde se conjugan dos sentidos: la llamada a la conversión y a la penitencia; y al tiempo, muestra la plenitud de la vida en Jesús, la alegría y el regocijo de un camino de esperanza y vigor para la humanidad.

Entendamos el evangelio entonces desde tres dinámicas a partir de las palabras de Juan: la primera, el comienzo de su ministerio: el evangelista Lucas nos presenta a Juan muy bien situado en su contexto con el objetivo de sintonizar el ministerio de su predicación en medio de las circunstancias difíciles de la realidad. Juan sabe que las autoridades no permitirán que su mensaje se realice y llegue a los que necesitan escucharlo.

La segunda es la vocación de profeta: Juan descubre su llamada en el Señor, proclamar que Jesús viene y hay que prepararse, preparar el corazón, la mirada y la vida para que no pase desapercibida el salvador de los hombres.

Y la tercera es detectar lo esencial de la misión profética de Juan: el profetismo de Juan no viene de él mismo, sino de la voluntad de Dios, su proclamación profética nace en el desierto y resuena con fuerza para aquellos que tienen sed de vida, que deseen la salvación; pero para ello, es necesario reubicarse, experimentar el perdón de los pecados y escuchar esa voz que clama en el desierto y que tiene alcance universal.

Resuenan en mí unas palabras de Ricardo Calleja, periodista y doctor en Matemáticas, cristiano claro, al referirse a este recreado mito de la caverna de Platón cuando se refiere a los cristianos del mundo de hoy; la oscuridad de la caverna moderna hoy defendida por las ideologías emergentes que exacerban el hedonismo puro y las individualidades rompiendo ese clamor de lo colectivo y del verdadero sentido de la existencia humana; allí, es necesaria una voz como la de Juan que proclame un horizonte nuevo, espiritual y trascendente que nos saque de este mutismo humano y de la superficialidad de lo estético, un fuego abrazador de unas palabras de esperanza, de venida de Cristo que reconfortan el alma, el corazón.

Afirma Ricardo: “les basta la luminosidad de las miradas, el acero templado de las palabras que no se desparraman”, que el evangelio de este domingo nos ayude a discernir para que estas palabras no se desparramen; esta proclamación que invite a la esperanza y a la conversión como aventura de cambio y de irrupción histórica del Señor en nuestras vidas.

 P. Alejandro Vásquez Olivar Sch. P.

Domingo 05 de Diciembre de 2021 | Domingo 2º de Adviento

Lucas 3, 1-6: Todos verán la salvación de Dios

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios.»

ALEJANDRO VASQUEZ

ALEJANDRO VASQUEZ

Escolapio

Le Christ-Roi de l’Univers

Le Christ-Roi de l’Univers

En Église, se célèbre ce dimanche le Christ-Roi de l’univers. Cette solennité, instituée en 1925, par le pape Pie XI, en réponse aux idéaux des régimes politiques athées et totalitaires alors en pleine croissance, rappelle que la vie de la création n’avance pas au hasard, mais qu’elle procède vers une destination finale qui est la manifestation définitive du Christ, Seigneur de l’histoire et de toute la création.

L’évangile du jour (Jn 18, 33b-37) parle justement de cette royauté divine. Du dialogue que Jésus a avec Pilate, en ressort quelques précisions. Elle « n’est pas de ce monde », elle s’exerce et s’exprime dans l’humilité, la gratuité et la vérité. La royauté du Christ se concrétise par et dans le pouvoir de l’Amour « qui sait tirer le bien du mal, attendrir un cœur endurci, apporter la paix dans le conflit le plus âpre, allumer l’espérance dans les ténèbres les plus épaisses ». De manière évidente, ces qualificatifs s’opposent à la royauté de Pilate où sont mises en vogue : ambition, compétition, peur, violence et manipulation des consciences.

Que peut susciter ce contraste ?

L’écart qualitatif existant entre les deux royautés peut aider le disciple à évaluer pour une énième fois son rapport avec le Christ. Au-delà de s’avoir si le Christ est reconnu et accepté partout comme Seigneur et Maître de l’histoire, il s’agira, peut-être premièrement, de se demander comment le Christ, de manière concrète, est le centre de son histoire personnelle. Car, en vrai, le royaume du Christ, s’il est différent de celui de Pilate, c’est aussi parce qu’il ne s’étend pas par consensus, encore moins pas imposition. Il est, au contraire, respectueux de la liberté de l’homme.

Le Christ : centre de l’histoire personnelle, c’est dire qu’il préside aux objectifs et établit les priorités de l’existence du disciple. L’opposé serait la matérialisation d’une vie renfermée sur elle-même, tendue uniquement vers sa propre satisfaction et sa propre gloire.

Dans un contexte, où se vit autrement le totalitarisme et des pseudo-valeurs du sécularisme, la solennité de Christ-Roi est une invite profonde à reprendre cette conscience de la place centrale et plénière du Christ par rapport à la totalité de l’univers.

P. Pacôme Gnada Sch. P.

Dimanche 21 novembre 2021 | Jésus-Christ, Roi de l’univers

Jean 18, 33b-37 : Vous le dites : je suis un roi

 

Alors Pilate rentra dans son palais, appela Jésus et lui dit: «Es-tu le roi des Juifs?». Jésus lui demanda: «Dis-tu cela de toi-même, ou bien parce que d’autres te l’ont dit? Pilate répondit: «Est-ce que je suis Juif, moi? Ta nation et les chefs des prêtres t’ont livré à moi: qu’as-tu donc fait?». Jésus déclara: «Ma royauté ne vient pas de ce monde; si ma royauté venait de ce monde, j’aurais des gardes qui se seraient battus pour que je ne sois pas livré aux Juifs. Non, ma royauté ne vient pas d’ici». Pilate lui dit: «Alors, tu es roi?». Jésus répondit: «C’est toi qui dis que je suis roi. Je suis né, je suis venu dans le monde pour ceci: rendre témoignage à la vérité. Tout homme qui appartient à la vérité écoute ma voix».

PACÔME GNADA

PACÔME GNADA

Piariste

Religieux appartenant à la Province de l’Afrique de l’Ouest. Il est prêtre depuis 2019 et étudie actuellement la psychologie clinique à Rome.

En nuestros colegios y obras brota la esperanza

En nuestros colegios y obras brota la esperanza

Este texto (Marcos 13, 24-32) privilegia el uso de las imágenes como recurso discursivo, aprovechando toda su fuerza y carácter. Tres de ellas sorprenden nuestra mirada y nos mueven a reflexionar a propósito de estos tiempos en que los niños, las niñas y los jóvenes regresan a nuestros colegios y obras de educación no formal tras las limitaciones que impuso la pandemia:

La primera que describe los días difíciles propios del final de los tiempos, cuando todo se torna en tinieblas y parece agotarse cualquier señal de esperanza. Muchos instantes de nuestra vida se sienten así, con frecuencia nos abandonamos al pesimismo y a la tristeza que impone la enfermedad, la inequidad o la guerra.

La segunda, aparece a continuación para mostrarnos “al hijo del hombre viniendo en nubes con mucho poder y gloria” como una respuesta divina que restituye la vida en la esperanza de una humanidad plena de justicia y amor.

La tercera imagen nos enfrenta a la parábola en que la higuera nos enseña que por fuerte que resulte el invierno, en sus tiernos brotes se anuncia el verano.

Con esta tercera imagen me quedo, luego de contemplar la vida que aflora a diario en nuestros colegios en estos meses difíciles que ha traído la pandemia. El bullicio agradecido de los niños en el recreo, la sonrisa franca del adolescente que se siente escuchado, la mirada transparente del maestro ilusionado, constituyen los tiernos brotes que hoy, en medio del invierno, anuncian el verano de un colegio que reverdece en la alegría de las aulas.

Alejandro Alberto Mesa Mejía

Domingo 14 de Noviembre de 2021 | 33º domingo de tiempo ordinario

Marcos 13, 24-32: Reunirá a los elegidos de los cuatro vientos.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte. Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.»

ALEJANDRO MESA

ALEJANDRO MESA

Educador

Actual coordinador académico y exalumno del Colegio Calasanz Pereira. Profesor de Literatura. Coautor de libros sobre competencias comunicativas. Miembro del grupo GELE (grupo de estudio en lectura y escritura) de la Universidad Tecnológica de Pereira.

Ha echado todo lo que tenía para vivir

Ha echado todo lo que tenía para vivir

​El Evangelio de la viuda es muy sencillo. No parece complicado de entender en comparación con otras parábolas de Jesús. No des de lo que te sobre, sino de lo que necesitas. No aparentes caridad, sé caritativo. Clarísimo.

Pero quizá no es tan simple. Y requiere de múltiples lecturas. Desde aquí ofrezco una visión distinta, humilde.

La viuda, en el mundo antiguo, era una figura frágil y desprotegida. La viuda del Evangelio no parece tener hijos, como en otros casos relacionados con la vida de Jesús; seguramente estaba sola. Y, además, es pobre. Tan pobre que no pudo ni ofrecer un cuadrante en moneda, sino dos leptones, la acuñación de menor valor. Viuda, sola, pobre … casi invisible.

Y, aun así, Jesús es el único que la ve, contempla la escena y sabe ver su bondad, su virtud, su caridad, su humildad … Y tiene que llamar a sus discípulos, despistados como siempre, para explicarles lo que ha sucedido. ¡Qué paciencia!

Creo que son dos ejemplos en los que mirarnos. Por supuesto, siempre Jesús, que es capaz de ver lo bueno en lo escondido. Cuántas veces hemos menospreciado a esas abuelitas que echan unos centimitos de euro al pasar el cepillo durante la Misa. No. No pensemos mal. Jesús así nos lo enseña. No seamos jueces.

Y la viuda. La creo sabedora de que su vida está ya de caída. De un final más cercano cada vez. Pero está llena de fe y esperanza, porque sabe que su siguiente vida, la vida eterna, está garantizada. Creo que no entrega sus moneditas para ganarse ese cielo. Es al revés, las ofrece, porque cree en la vida junto a Dios; se sabe acreedora de esa buena noticia, de que compartirá la vida eterna con el Señor. Por eso sabe que ni siquiera necesita esas monedas. Sólo la fe en Dios le es suficiente. Ella no entrega las monedas, se entrega ella a Dios.

En definitiva, el Evangelio de la viuda quizá no es tan sencillo de leer, de entender y, menos aún, de llevarlo a la práctica. Pero intentémoslo. Amen.

Domingo 07 de Noviembre de 2021 | 32º domingo de tiempo ordinario

Marcos 12, 38-44: Esa pobre viuda ha echado más que nadie.

​En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo:

-«¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.»

Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a sus discípulos, les dijo:

-«Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

LUIS SÁNCHEZ GONZÁLEZ

LUIS SÁNCHEZ GONZÁLEZ

Laico

Nacido en La Coruña en 1971. Casado y padre de cuatro hijos. Antiguo alumno del Calasanz de Valencia. Historiador. Colabora en la Orden y en la Provincia Betania.

Dos amores, pero un mismo amor y siempre un amor total

Dos amores, pero un mismo amor y siempre un amor total

Este texto nos desvela detalles del mensaje central del evangelio en la llamada al amor. Esto nos permitirá no desvirtuar la llamada al amor. Dos son las ideas centrales y una conclusión final.

Hay dos formas de amar, pero es el mismo amor. El humano siempre ama humanamente y el humano necesita tocar, aunque la pandemia nos lo ponga difícil. Por eso el amor humano a Dios pasa por el sacramento, para poder tocar. Y el amor entre humanos también toca, como lo hace bien evidente el buen samaritano o Santiago cuando nos reta a probar la fe sin obras.

Pero el amor es el mismo. Amarnos entre nosotros es lo mismo que amar a Dios, pues nuestros hermanos son el regalo de Dios para nosotros. ¿Tendría sentido decir: ¿Dios te quiero mucho pero no quiero tus regalos ni tu plan de salvación? Los hermanos son el regalo de Dios.

Esto es de gran ayuda para nosotros porque como el amor entre humanos es muy fácil de verificar podremos hacer un discernimiento sobre cual es el amor verdadero que le tenemos a Dios. No vaya a ser que en relación con Dios vivamos más en función de lo que desearíamos amar y no tanto de lo que amamos.

Y la segunda idea del evangelio nos ayuda a realizar el discernimiento. Con toda el alma, corazón, espíritu y fuerzas. Es decir, con todos los recursos que nuestra humanidad nos da. Esto no es más que una especificación del “amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Ese “como yo” queda evidenciado cuando Jesús ama con toda su inteligencia, voluntad, afectos, corporalidad y espíritu al decir: “no se haga mi voluntad sino la tuya”. Así el mismo amor que Dios nos tiene lo viviremos entre nosotros.

La conclusión final es muy sencilla: no hace falta calentarse mucho la cabeza. El escriba repite y acierta. Repitamos nosotros y acertaremos.

Domingo 31 de Octubre de 2021 | 31º domingo de tiempo ordinario

Marcos 12, 28b-34: No estás lejos del reino de Dios.

 

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?» Respondió Jesús: «-El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.» El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» No hay mandamiento mayor que éstos.» El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.» Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

JOSÉ VÍCTOR ORÓN SEMPER

JOSÉ VÍCTOR ORÓN SEMPER

Escolapio

Doctor en Educación, Licenciado en Estudios Eclesiásticos  e Ingeniero Superior de Caminos Canales y Puertos. Director del proyecto UpToYou para la renovación de la educación.