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Dimensión carismática de la Piedad y las Letras

Dimensión carismática de la Piedad y las Letras

El término carisma refiere en el campo de las ciencias humanas a una capacidad para atraer o fascinar, mientras que en el campo religioso refiere a un don gratuito concedido por Dios a algunas personas para el bien del común. Ambos niveles conceptuales los encontramos en Calasanz, que es llevado por el carisma educativo de los niños pobres al carisma fundacional de una Orden religiosa en el seno de la Iglesia. El proceso no fue ni sencillo ni rápido, pues le llevó a Nuestro Santo Padre casi 20 años.

La integración que Calasanz hace de su propia lectura de la realidad (la pobreza/violencia social sobre unos sujetos concretos que son los niños); la respuesta concreta desde su fe, auténticamente comprometida que lo lleva a una propuesta educativa en Piedad y Letras y, la decisión de fundar un instituto que estabilice su proyecto, entendido en la clave carismática de hacer la voluntad de Dios, marcan sin duda este proceso. Olvidar esto puede empobrecer gravemente la riqueza que da origen a nuestra vida escolapia.

La integración de la Piedad y las Letras no es entonces un asunto meramente estratégico o un recurso educativo de época, sino la conjunción de ambos conceptos carismáticos. Por eso, el n° 9 del Memorial Tonti, afirma que nuestro ministerio es el más meritorio en la lucha contra el mal, porque integra las letras y el espíritu, las buenas costumbres y maneras, la luz de Dios y el mundo. ¡Esto, más que una intuición extraordinaria, es el resultado de un largo proceso de discernimiento de Calasanz!

La gran mayoría de los escolapios procuramos integrar e integrarnos en esa síntesis de Piedad y Letras, pero aún tenemos mucho trabajo para que esa integración sea más fuerte, visible y evaluable en nuestros lugares de misión. Para ello es indispensable una lectura constante y seria de la realidad, no solo para ajustar la misión educativa, sino para profundizar el sentido de la propia consagración y el devenir de la Orden.

Evangelizamos para proponer horizontes de una nueva humanidad. Así, el Evangelio no es solo, ni principalmente una palabra, sino un acontecimiento. Evangelizar es poner en marcha una historia nueva en el Espíritu; una que nuestro fundador quiere que sea atendiendo las centralidades de Jesús: su sentido de gratuidad, su búsqueda de los más débiles y marginados, su propuesta restauradora de perdón y su alegría profunda. Y para ello, también el mundo de las ciencias y las letras, de lo escolar y lo extraescolar, es un terreno extraordinario que debemos hacer fértil (suavizando la tierra, quitando rocas y zarzas) para que la semilla que es siempre buena, pueda dar fruto (Cf Mt 13, 3 – 9, 18 – 23). No en vano, lo que está en juego humana y espiritualmente lo llamamos salvación.

P. Rodolfo Robert Sch. P.

La Romana, República Dominicana

RODOLFO ROBERT ESQUIVEL

RODOLFO ROBERT ESQUIVEL

Escolapio

Nacido en San José, Costa Rica (1961) es Religioso Escolapio de la Provincia Centroamérica-Caribe. Se ha desempeñado en la Escuela Pía como educador, formador, Superior Mayor y Delegado General para el Ministerio. Actualmente sirve a la misión en La Romana, República Dominicana.