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Why follow Jesus? ¿Por qué seguir a Jesús?

Why follow Jesus? ¿Por qué seguir a Jesús?

Is my following of Jesus real? Is my life real?

 The pressing question inevitably comes, and surely at one point or another of our lives we all have asked it and maybe several times, even several times a day: “Is it real? How can I make sure it is real? How to make it serious and real?”

The question of course refers to what we do, what we live: to ourselves.

Recently, someone has posted on Twitter the following:

Jesus didn’t ask to be let in to people’s hearts; he told them to follow him –dedicating his life to the most vulnerable in society.

Following Jesus wasn’t a call to a private piety disconnected from society.

Following Jesus was relational, social, and it involved justice.

This post has gained considerable traction on social media. No wonder as it lets a true and valid tension appear. A tension that perhaps is not to be resolved but rather exposed and maintained. A tension we should always sustain and bear it challenging us.

As a constant challenge, it propels us even to reformulate it. Because maybe the real question is not so much whether to follow this Jesus dedicating his life to the most vulnerable, but how to let him and the vulnerable in society into my heart. How to make it real for me? How to make it true?

And then we are pressed to move ahead with our questioning: How to really make a difference in the lives of the most vulnerable? How to make a difference that makes sense? How to reach their hearts? How can I be let into other people’s hearts?

All these questions, it seems, lead to this one: Why follow Jesus? Why let him into our hearts?

There is no following of Jesus without a personal encounter with him. And there is no personal encounter with Jesus without being ready to meet his brothers and sisters. It is the same calling. When Jesus calls you to meet and follow him, he calls you to “come and see”, and it is impossible to see him without seeing all these who “are my brothers and sisters and mother”.

Jesus is calling us to meet and follow him, from within a community. A community that he has created by accepting them, by recognizing them as “my brothers and sisters”. In fact, the gesture of the calling we receive form him is the same gesture with which he recognizes us as his brother or sister.

And exactly that is the point.

It all begins with a seeing. Even before the calling! It all begins with Jesus seeing us. By seeing us, he recreates us, and by calling us, he reveals to us who we are, who this “we” really is.

And probably this is the answer to the “why” asked above. I want to let Jesus into my heart and I am ready to follow him because it is all about this recognition of me as his brother or sister and about the possibility of being a brother or sister to the others, the possibility of being together, face to face, heart to heart.

Jesus’ calling is to the true possibility of a brotherhood, a sisterhood, to the restored dignity of being God’s sons and daughters. This is the why, the how and the what.

 

¿Es real mi seguimiento de Jesús? ¿Mi vida es real?

La pregunta apremiante inevitablemente viene, y seguramente en un momento u otro de nuestras vidas todos nos la hemos hecho y tal vez varias veces, incluso varias veces al día: «¿Es real? ¿Cómo puedo asegurarme de que sea real? ¿Cómo hacerlo serio y real?»

La cuestión, por supuesto, se refiere a lo que hacemos, a lo que vivimos: a nosotros mismos.

Recientemente, alguien ha publicado en Twitter lo siguiente:

Jesús no pidió a la gente que se le dejara entrar en el corazón; les dijo que le siguieran, dedicando su vida a los más vulnerables de la sociedad.

Seguir a Jesús no fue una llamada a una piedad privada desconectada de la sociedad.

Seguir a Jesús era relacional, social, e implicaba justicia.

Este post ha ganado terreno considerable en las redes sociales. No es de extrañar, ya que permite que aparezca una tensión verdadera y válida. Una tensión que tal vez no debe ser resuelta, sino más bien expuesta y mantenida. Una tensión que siempre debemos sostener y soportar que nos desafíe.

Como desafío constante, nos impulsa incluso a reformularla. Porque tal vez la verdadera pregunta no es tanto si seguir a este Jesús que está dedicando su vida a los más vulnerables, sino cómo dejar que él y los vulnerables de la sociedad entren en nuestros corazones. Cómo hacerlo real para nosotros. Cómo hacerlo realidad.

Y luego estamos presionados a seguir adelante con nuestro interrogatorio: ¿Cómo hacer realmente una diferencia en las vidas de los más vulnerables? ¿Cómo hacer una diferencia que tenga sentido? ¿Cómo llegar a sus corazones? ¿Cómo puedo yo entrar en el corazón de otras personas?

Todas estas preguntas parecen a conducir a ésta: ¿Por qué seguir a Jesús? ¿Por qué dejarlo entrar en nuestros corazones?

No hay seguimiento de Jesús sin un encuentro personal con él. Y no hay encuentro personal con Jesús sin que estemos listos para encontrarnos con sus hermanos y hermanas. Es la misma llamada. Cuando Jesús nos llama a encontrarnos con él y a seguirlo, nos dice, «ven y verás», y es imposible verlo sin ver a todos estos que «son mis hermanos, hermanas y madre».

Jesús nos llama a conocerlo y a seguirlo, desde dentro de una comunidad. Una comunidad que él ha creado aceptándolos, reconociéndolos como «mis hermanos y hermanas». De hecho, el gesto de la llamada que recibimos de él es el mismo gesto con el que él nos reconoce como sus hermanos o hermanas.

Y exactamente ese es el punto.

Todo comienza con una visión. ¡Incluso antes de la llamada! Todo comienza con Jesús viéndonos. Al vernos, nos recrea, y al llamarnos, nos revela a nosotros mismos, nos revela quienes somos realmente este “nosotros”.

Y probablemente esta sea la respuesta al «por qué» preguntado anteriormente. Quiero dejar entrar a Jesús en mi corazón y estoy dispuesto a seguirlo porque todo consiste en este reconocimiento de mí como su hermano o hermana y de la posibilidad de ser hermano o hermana de los demás, la posibilidad de estar juntos, cara a cara, de corazón a corazón.

La llamada de Jesús es a la posibilidad verdadera de una hermandad, a la dignidad restaurada de ser hijos e hijas de Dios. Este es el por qué, el cómo y el qué.

József Urbán

József Urbán

Piarist

A Hungarian Piarist, he is a teacher of English and Religion. For two terms, he was provincial of the Province in Hungary. At present, he is general assistant of the Order, responsible for Asia and is vice-provincial of the Vice-Province of India.