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Y siguieron a Jesús…

Y siguieron a Jesús…

Al iniciar el tiempo ordinario de este año 2021, nos encontramos con un evangelio que nos habla de la llamada, del seguimiento de Jesús. A diferencia de los sinópticos, el Evangelio de Juan nos muestra a estos discípulos que no son llamados por Jesús pero que deciden seguirlo después del anuncio que les ha hecho Juan el Bautista.

Para quienes vivimos nuestro ser escolapio cotidianamente, seguramente muchas veces hemos podido aportar un granito de arena a tantos niños, niñas y jóvenes que están en búsqueda de respuestas a sus grandes interrogantes. Que anhelan encontrar un sentido a sus vidas en medio de un mundo que les quiere vender respuestas prefabricadas. Que no quieren que les digan todo lo que tienen qué hacer, sino que necesitan una guía, un acompañante, alguien que esté a su lado, les diga una palabra que sea luz por un tiempo y sepa cuándo dejarlos seguir solos para que se encuentren con el Señor y Él sea quien les cambie sus vidas totalmente. Pero que lo haga Él, no nosotros.

Este evangelio nos recuerda que el protagonista de la historia es Jesús que mira a cada ser humano y le pregunta “¿qué buscas?” Esa pregunta la escuchamos de manera personal y de la misma forma la respuesta de Jesús a la nuestra es única: “Ven y lo verás”. Dos verbos que implican movimiento y apertura. Por ende, si nos sentimos cómodos donde estamos, si nuestros ojos se han acostumbrado a “ver el paisaje que tenemos delante” sin descubrir la novedad que allí subyace, será difícil dejar que el Señor cambie hasta nuestro nombre, es decir, que le dé sentido a nuestra existencia partiendo de lo que somos en esencia. Él es capaz de ver el ciento por ciento de lo que somos, lo que nos hace únicos, nuestra belleza interior, y puede hacer relucir todo esto si se lo permitimos.

Que cada uno de nosotros sepa acoger lo que es en profundidad para poder ponerlo al servicio de los demás. El mundo necesita lo que cada uno de nosotros tiene para aportarle y seguir contruyendo el Reino de los Cielos acá en la tierra. Que este año reiniciemos con entusiasmo nuestras actividades, especialmente las de acompañamiento y, quedándonos con el Señor, habremos escogido la parte mejor para nosotros y para los demás.

P. Andrés Valencia Henao Sch. P.

Domingo 17 de Enero de 2021 | 2º domingo del tiempo ordinario

Juan 1,35-42: Vieron dónde vivía y se quedaron con él

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.» Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?» Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?» Él les dijo: «Venid y lo veréis.» Entonces fueron, y vivieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).» Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»

Andrés Valencia Henao

Andrés Valencia Henao

Escolapio. Postulador General

Nacido en Colombia en 1977. Exalumno del Colegio Calasanz de Pereira. Ha trabajado como director de escuela y asistente provincial de la Provincia Nazaret. Se desempeña como encargado de las causas de los santos en la Casa General de San Pantaleo en Roma desde el año 2015. También es el responsable de la Oficina de Comunicación de la Orden.