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Piedad, Letras… y más

Piedad, Letras… y más

El P. Gianbattista Monti (1832-1889), de Nápoles, inventa el dirigible, pero el P. General Calasanz Casanovas le dice que no puede volar.

Los escolapios han oído hablar sin duda del P. Eugenio Barsanti (1821-1864), toscano, inventor del motor a explosión. Cuando fue a presentarlo a Bélgica enfermó de una extraña enfermedad y murió a los pocos días. Su familia siempre pensó que había sido envenenado. El caso es que poco tiempo después los alemanes Daimler y Benz presentaron la patente de un vehículo que se movía por sí mismo, automóvil, con un motor muy similar al que había inventado nuestro P. Barsanti…  a quien Italia considera un hijo ilustre y gran inventor.

Menos conocida es la historia del P. Gianbattista Monti, que en 1868 proponía al P. General la construcción de un dirigible experimental (los primeros dirigibles comenzaron a funcionar hacia 1900). No solo necesitaba su permiso; necesitaba también dinero para construir un modelo en tamaño real, pues el prototipo experimental, pequeño, funcionaba. Una vez demostrada su utilidad, la Orden podría ganar mucho dinero (esa era la intención también del P. Barsanti). Pero el P. General, tras consultar a un famoso físico escolapio, el P. Chelini, que enseñaba en la Universidad de Roma, le dijo que “no perdiera tiempo y esfuerzos en un problema irrealizable”. Tras intercambiar varias cartas, al fin el P. Monti le respondió en 1869:

“Veneradísimo P. General, yo siento por Usted un gran aprecio, profundo y desinteresado: siento veneración por Usted. V.P. me dice que mi invento no funcionará, y yo recibo su palabra como un oráculo. Sin embargo, mi pensamiento me dice que llegará un tiempo en que mis ideas serán puestas en práctica, y mi ingenio se moverá con dirección determinada. Es tal la ligereza de todo el sistema rígido que he inventado, es tal la velocidad de mi hélice, que el hecho no podrá dejar de corresponder a mis expectativas. Lo cierto es que todos han aprobado la cosa, y me están animando”.

 Y se olvidó del asunto. Y los escolapios italianos siguieron siendo pobres, como quería Calasanz. Pero al menos algunos lo intentaron, y demostraron que, además de la piedad y las letras, se podía avanzar también en las ciencias, y en sus aplicaciones prácticas.

JOSE PASCUAL BURGUÉS

JOSE PASCUAL BURGUÉS

Escolapio

Escolapio desde que en 1977 hizo su primera profesión en Peralta de la Sal, España, cuna de nuestro Fundador Calasanz. Después de haber trabajado en varios países, en la actualidad es el Archivero General de la Orden en la casa de San Pantaleo, Roma, y se dedica a dar a conocer la historia de las Escuelas Pías.
Lugar de encuentros

Lugar de encuentros

El donostiarra Eduardo Chillida concibió siete esculturas llamadas Lugar de Encuentros como “espacios para el diálogo y la convivencia”. Me he acercado a contemplar las tres que localizamos en calles de Madrid dando un paseo en una de esas tardes otoñales tan velazqueñas de esta villa y meditando sobre su significado.

Llama la atención que todas estas pesadas esculturas son un juego de curvas y rectas que generan un espacio interior vacío y accesible. En palabras de Chillida: “Para definir esos espacios interiores es necesario envolverlos, haciéndolos como inaccesibles para el espectador situado al exterior… Yo aspiro a definir lo tridimensional hueco por medio de lo tridimensional lleno, estableciendo al mismo tiempo una especie de diálogo entre ellos”. Qué interesante: traban relación lo sólido y el vacío, el fundamento envolvente y cuanto escapa entre sus brazos, lo visible y lo sutil. El encuentro necesita de estos juegos entre los que semejan opuestos, pero que van siendo porque existen sus contrarios. La distancia entre los diferentes apenas es sino un velo que se descuelga iniciado el encuentro. Y todas todas se abren al cielo.

 

Me gustan estas metáforas plásticas que susurran rasgos esenciales de lo humano sin definirlos ni agotarlos. El misterio se cobija entre sus formas, invitan a abandonar todo intento de comprensión. Calla y déjate envolver para entender lo que no tiene palabras. Eso escucho y trato de hacer.

 

La vida urbanizada en que nos empeñamos constriñe a cuantificar y calificarlo todo. Sometemos los espacios y los llenamos de objetos, algunos bellos, pero luego los olvidamos. Deseamos tener tiempo, planificamos y agendamos para atracarnos de eventos que no dejan huella. Desolamos lugares e instantes arrebatándoles su capacidad para dar cabida a los pasos perdidos, a la conversación pausada y al mutuo solaz que nace del contacto. Cuántas ocasiones perdemos de convertirnos en ámbitos encarnados de encuentro y de asomarnos al infinito en los ojos ajenos.

 

Prosigo mi paseo para concluirlo en la ladera de un parque, junto a un magnífico espacio donde juegan y conviven los chiquillos. Ellos sí saben. Por allí, como si nada, se enclava la última escultura exterior de Eduardo Chillida en Madrid, con forma de árbol, maneras de agujas que tejen la lana y recuerdos de cruz. Está dedicada a un alcalde de esta ciudad, en agradecimiento a su manera de actuar que propició encuentros. Y es que algo nos dice muy dentro que no existe forma mejor de estar en el mundo.

 

 


El resto de los “Lugar de Encuentros” son:

  • I (1964), en roble, conservado en el Museo Peggy Guggenheim de Venecia.
  • IV (1973), en hormigón, que cuelga en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.
  • V (1973), gemela de la anterior, que flanquea la Puerta de Alfonso VI en Toledo.
  • VII (1974), también de hormigón, que reposa en el Carrer de la Riera de Palma de Mallorca.
SAUNIER ORTIZ

SAUNIER ORTIZ

Educador

El Señor interviene en tu historia y así en la de otros

El Señor interviene en tu historia y así en la de otros

“Envió Dios el Ángel”… así empieza el evangelio de hoy. Dios no abandonó a su Pueblo ni a sus pobres… Dios es fiel. 

A veces lo pasamos por alto, pero si nos detenemos a mirar: ¡es tan grande su misericordia y amor por ti! Así lo muestra este texto. Él interviene en la historia y lo hace tocando la vida de sus elegidos.

Es tan grande su amor por cada ser humano que está abriendo en la historia de la humanidad la puerta para rescatarte y rescatar a cada ser humano de las garras horrendas del pecado y de la muerte. Envía a una mujercita de Israel la más grande noticia: ¡Llega el Salvador! El hijo eterno, Dios mismo, viene a un seno a encarnarse por obra del Espíritu.

Te sugiero que releas el texto y en el lugar de María estemos cada uno de nosotros. Ese diálogo que marca la historia para siempre es, de alguna manera, con cada hijo de Dios, con cada cristiano. También con cada comunidad eclesial que acepta ser fecunda por la Palabra de Dios. Debemos creerlo. 

Dios «te ha mirado con predilección» y a cada uno nos llega el mensaje… “alégrate, llena de gracia”. 

Muchas veces vivimos nuestra cotidianeidad sin darnos cuenta de que Dios nos mira con predilección y que nos envía su gracia, nada menos que a su ¡HIJO! y su ¡Espíritu! para salvarnos… En cada sacramento, en cada Palabra, pero también de tantas formas imperceptibles a los que le falta la fe.

Ese acontecimiento tan grande de la historia que ocurrió hace más de 2000 años ocurre en la historia de cada uno de nosotros si aceptamos en la fe el mensaje del Arcángel… ¡“Alégrate”! ¡“Llena de gracia”! Como María estamos llamados a creer y a responder.

A pesar de las tristezas y de los sufrimientos somos invitados a levantar la mirada de lo que acontece y tomar conciencia que Él viene a nuestra historia, nunca nos abandona, nunca nos deja solos… ¡Viene! Y si le decimos como María “Hágase en mí según tu palabra” la vida cambia, la misericordia irrumpe en la historia de cada uno y en la del mundo.

Como María estás llamado a ser puente, a ser mediador de la gracia, como decía Calasanz: «recibir como cuenco para derramar como canal”.

P. Sergio Conci Sch. P.

Domingo 20 de Diciembre de 2020 | Domingo 4º de Adviento

Lucas 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le podrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»

El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y la dejó el ángel.

SERGIO CONCI

SERGIO CONCI

Escolapio

Escolapio de la Provincia de Argentina, desempeña su misión allí, concretamente en la Ciudad de Córdoba. Exalumno Escolapio entró en la Orden a los 17 años y lleva 25 años como religioso Escolapio.

Es Doctor en Educación y se desempeña como docente y director del nivel medio y también como Asistente del P. Provincial en el área de Ministerio Escolapio.

La poesía y su sentido hoy

La poesía y su sentido hoy

Cuántas veces escuchamos en nuestro medio las voces apocalípticas de quienes anuncian la muerte, por desgaste, de la poesía. El todopoderoso Mercado así lo ratifica, cuando evidencia que las cifras de comercialización de libros de poesía están en declive frente a otras formas de expresión. Alegan que la poesía ya nada puede decir frente a una realidad imposible de atrapar con palabras. Invitan a darle la vuelta a la página de la literatura, porque este tipo de géneros ya no convoca a los jóvenes, paradigma del consumo en estos tiempos.

Sin embargo, en todas las latitudes encontramos poetas que persisten en su labor; de hecho, en nuestros colegios los niños y niñas se siguen ilusionando frente a unas rimas, y muchos jóvenes en clase se atreven a escribir sus versos.

No todo está dicho en la sociedad de la información y el conocimiento. No todo alcanza a ser registrado a través de los canales convencionales de la comunicación actual. No basta con el simple registro de la realidad. Es necesario explorar miradas alternativas para evitar la sensación generalizada que venden los medios de información y las redes sociales en torno a la tiranía de un mundo cada vez más ramplón, estereotipado y monótono, cada vez más parecido al código de ceros y unos de las máquinas digitales. Deben explorarse nuevos ángulos. Conviene atreverse a adoptar diferentes perspectivas. Es imperativo conocer e interpretar la realidad con otros ojos.

El arte todo, y en particular la poesía, son la punta de lanza de la experiencia humana que no se conforma con la visión oficial y mayoritaria que circula ampliamente a través de las redes de distribución de la cultura contemporánea. La poesía agencia otra forma de asumir la existencia porque en la mirada del poeta: en sus ojos-sensibilidad, en sus oídos-sensibilidad, en sus voces-sensibilidad anidan los espectros, las sombras, los rincones, los esbozos que escapan y huyen del conformismo. Hay algo de visionario en el oficio del poeta. Su mirada se hace rebelde, creadora, desmitificadora, paralela y divergente con respecto a las visiones validadas y correctas que se nos imponen.

ALEJANDRO MESA

ALEJANDRO MESA

Educador

Actual coordinador académico y exalumno del Colegio Calasanz Pereira. Profesor de Literatura. Coautor de libros sobre competencias comunicativas. Miembro del grupo GELE (grupo de estudio en lectura y escritura) de la Universidad Tecnológica de Pereira.

Detachment – El profesor

Detachment – El profesor

Título original: Detachment (EEUU, 2011). Director: Tony Kaye. Guión: Carl Lund.

El título original presenta toda la problemática de la película y sus personajes, lo que no se refleja en la traducción al español. “Detachment” puede traducirse como desapego o distanciamiento, pero también como indiferencia. Es lo que la película retrata, de forma diversa, positiva y negativamente. El protagonista, un profesor dedicado a sustituciones, carga una historia familiar tortuosa que no termina de asimilar. Llamado para una sustitución en una escuela en completo estado de caos, encontrará profesores que no sienten ningún apego por la profesión, estudiantes decepcionados y cansados de la vida aún antes de comenzarla, adolescentes en busca de adultos en quien confiar y con los que substituir a sus padres negligentes o ausentes.

Durante tres semanas, el profesor sustituto deberá enfrentar la enfermedad y muerte de su abuelo, con quien vivió una terrible historia familiar; la vida de una adolescente prostituta que terminará alojando en su casa; alumnos violentos y sin perspectiva de futuro, otros con una carga enorme de sufrimiento y carentes de lo más básico; profesores que todavía intentan entregarse a sus alumnos, quienes no están interesados en estudiar, mientras otros, cargando historias personales trágicas, se hunden en la angustia y depresión.

El protagonista será el único realmente interesado en educar a sus estudiantes, intentando llegar al centro del huracán que viven los adolescentes, cuestionando lo que la sociedad les ofrece como camino único para sus vidas, desvelando los dramas ocultos, denunciando la manipulación que sufren.

La vida es dura, compleja, confusa. Es imposible encontrar el camino en medio del caos de la realidad, superar manipulaciones y humillaciones, aceptar heridas y ofensas estando solo. Todos necesitamos de una mano amiga, alguien con quien caminar, dejando atrás prejuicios, análisis simplistas y estereotipados de la vida y de las personas. Necesitamos de alguien que nos acepte como somos y que sepa descubrir el tesoro que hay dentro de nosotros. Esa debería ser la misión de todo educador. En este mundo complejo, todos deberíamos ser educadores y educandos, unos de otros, para descubrir juntos los senderos de la felicidad, para no ahogarnos en el caos.

Se trata de una película provocativa y que nos cuestiona: ¿Qué estamos haciendo con nuestras vidas? ¿Somos indiferentes antes el dolor de las demás personas? ¿Qué tipo de educador somos? ¿Cuál es nuestra misión como educadores en este mundo caótico?

CARLOS AGUERREA

CARLOS AGUERREA

Escolapio