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El Señor interviene en tu historia y así en la de otros

El Señor interviene en tu historia y así en la de otros

“Envió Dios el Ángel”… así empieza el evangelio de hoy. Dios no abandonó a su Pueblo ni a sus pobres… Dios es fiel. 

A veces lo pasamos por alto, pero si nos detenemos a mirar: ¡es tan grande su misericordia y amor por ti! Así lo muestra este texto. Él interviene en la historia y lo hace tocando la vida de sus elegidos.

Es tan grande su amor por cada ser humano que está abriendo en la historia de la humanidad la puerta para rescatarte y rescatar a cada ser humano de las garras horrendas del pecado y de la muerte. Envía a una mujercita de Israel la más grande noticia: ¡Llega el Salvador! El hijo eterno, Dios mismo, viene a un seno a encarnarse por obra del Espíritu.

Te sugiero que releas el texto y en el lugar de María estemos cada uno de nosotros. Ese diálogo que marca la historia para siempre es, de alguna manera, con cada hijo de Dios, con cada cristiano. También con cada comunidad eclesial que acepta ser fecunda por la Palabra de Dios. Debemos creerlo. 

Dios «te ha mirado con predilección» y a cada uno nos llega el mensaje… “alégrate, llena de gracia”. 

Muchas veces vivimos nuestra cotidianeidad sin darnos cuenta de que Dios nos mira con predilección y que nos envía su gracia, nada menos que a su ¡HIJO! y su ¡Espíritu! para salvarnos… En cada sacramento, en cada Palabra, pero también de tantas formas imperceptibles a los que le falta la fe.

Ese acontecimiento tan grande de la historia que ocurrió hace más de 2000 años ocurre en la historia de cada uno de nosotros si aceptamos en la fe el mensaje del Arcángel… ¡“Alégrate”! ¡“Llena de gracia”! Como María estamos llamados a creer y a responder.

A pesar de las tristezas y de los sufrimientos somos invitados a levantar la mirada de lo que acontece y tomar conciencia que Él viene a nuestra historia, nunca nos abandona, nunca nos deja solos… ¡Viene! Y si le decimos como María “Hágase en mí según tu palabra” la vida cambia, la misericordia irrumpe en la historia de cada uno y en la del mundo.

Como María estás llamado a ser puente, a ser mediador de la gracia, como decía Calasanz: «recibir como cuenco para derramar como canal”.

P. Sergio Conci Sch. P.

Domingo 20 de Diciembre de 2020 | Domingo 4º de Adviento

Lucas 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le podrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»

El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y la dejó el ángel.

SERGIO CONCI

SERGIO CONCI

Escolapio

Escolapio de la Provincia de Argentina, desempeña su misión allí, concretamente en la Ciudad de Córdoba. Exalumno Escolapio entró en la Orden a los 17 años y lleva 25 años como religioso Escolapio.

Es Doctor en Educación y se desempeña como docente y director del nivel medio y también como Asistente del P. Provincial en el área de Ministerio Escolapio.