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Fratelli Tutti, un reto para las Escuelas Pías

Fratelli Tutti, un reto para las Escuelas Pías

Todos sabemos que los grandes documentos de los Papas necesitan tiempo para ser acogidos y llevados a la vida. Son documentos de “largo recorrido”, llamados a inspirar la vida y la misión de la Iglesia durante muchos años. Todavía seguimos profundizando, por ejemplo, en la “Evangelii Nuntiandi” de Pablo VI.

Algo así sucederá, sin duda, con “Fratelli tutti”. Poco a poco iremos entrando en la profundidad de su mensaje y de sus propuestas. Me gustaría sugerir tres caminos que creo que debemos recorrer para que “Fratelli tutti” sea, poco a poco, camino y horizonte para nuestras Escuelas Pías. Cada una de ellas la quisiera referir a uno de los verbos que el Papa nos propuso en su reciente mensaje.

En primer lugar, creo que las grandes cuestiones que propone Francisco en su última encíclica deben ser muy tenidas en cuenta en nuestros proyectos educativos. Queremos que la educación calasancia prepare a nuestros alumnos y alumnas para ser capaces de crear un mundo que todavía no existe, formado por hombres y mujeres que construyan fraternidad y que se muevan desde un humanismo solidario alimentado y sostenido por la fe. “Fratelli tutti” debe ser eje de nuestros proyectos. CENTRARSE EN LO ESENCIAL.

Creo, también, que es bueno que pensemos, sin duda en comunión con la Vida Consagrada y las diversas instituciones educativas, qué procesos pueden ayudar e impulsar la acogida de Fratelli tutti entre nosotros, y que compartamos las mejores experiencias que tenemos en la Orden -que son muchas- de trabajo educativo y solidario por un mundo más humano y más fraterno. ACOGER.

Estamos metidos, de lleno, en el proceso de la reconstrucción del Pacto Educativo Mundial. No tengo duda de que el espíritu de esta propuesta, que nos afecta en el núcleo de nuestra identidad y de nuestra misión, está totalmente en la línea de esta encíclica. Por eso creo que estamos ante un documento que es bueno que sea estudiado en los diversos foros desde los que pensamos e impulsamos nuestra vida y misión. IMPLICARSE.

Y todo esto lo debemos pensar desde el núcleo de nuestra fe, porque sabemos que el sueño de Dios consiste en que lleguemos a ser un solo rebaño con un solo pastor (Jn 10, 16). Por eso, “la Iglesia, con el poder del Resucitado, quiere parir un mundo nuevo, donde todos seamos hermanos, donde haya lugar para cada descartado de nuestras sociedades, donde resplandezcan la justicia y la paz” (FT278).

PEDRO AGUADO

PEDRO AGUADO

Escolapio. Padre General

Unir la alegría y la paciencia

Unir la alegría y la paciencia

“Si unes la alegría a la paciencia, realizarás obras de mucho mérito”                 

San José de Calasanz

San José de Calasanz es un santo admirable en su manera de vivir la paciencia. El papa Pío XII lo llamó ‘el Job de la nueva alianza’, recordando la entereza y paciencia que muestra el personaje del antiguo testamento y comparándolo con el final de vida de nuestro santo. Para Calasanz la paciencia no es aguante ni una capacidad que permite mantenerse firme ante la adversidad, la paciencia es el modo de obrar de Dios con nosotros. Cuando uno se siente bien tratado y experimenta la paciencia de Dios sobre su vida es capaz de vivir la paciencia con los demás. Y esto es posible aprenderlo vitalmente, de manera especial, tratando con niños. Cuando uno descubre en sí mismo las actitudes de un niño y se mira así ante Dios, evidencia esa ternura y saber esperar divino que denominamos paciencia. Si todo un Dios tiene esa condescendencia asombrosa con el ser humano, ¿qué no haremos y viviremos con los demás? San José de Calasanz aplica esto en su escuela y provoca cambios reales en sus estudiantes: tratar a una persona con paciencia es la mejor manera de hablar de Dios sin nombrarlo, y esto se logra con una actitud humilde que se reconoce igualmente tratado por el Padre. Aquí está la fuente de la alegría: para quien ejerce la paciencia, porque ve evidentes frutos; para quien la recibe, porque acaba consiguiendo lo que creía imposible. Unir alegría y paciencia genera obras realmente meritorias. Saberse acompañado alegremente sin ser presionado, empujado ni juzgado es la experiencia más bella del aprendizaje, suscitando una huella imborrable en la memoria y generando dinámicas de crecimiento en la persona. ¿Qué no puede conseguir la paciencia? «Para Dios nada hay imposible» (esa es la paciencia de Dios). Ya escribió san Pedro en su segunda carta: «Considerad que la paciencia de Dios es nuestra salvación.» Y Calasanz lo sabía.

CARLES SUCH

CARLES SUCH

Religioso

Sacerdote escolapio entregado a la vida y acompañando la de niños y jóvenes para vivir con pasión. Perú es su lugar actual. España su cuna. El corazón humano su universo y Cristo, Calasanz y el evangelio su horizonte.